martes, 20 de diciembre de 2016

CAOS ESTRATÉGICO


Rafael Gallegos    Blog núm. 278

Caos estratégico suena  como contraste armónico, círculo cuadrado, o astronomía submarina. Sin embargo para esta “revolución” constituye una parte de su estrategia central: destruir al país para permanecer en el poder. Jugar al caos a objeto de implantar el modelo totalitario.

Es imperativo entender de una vez por todas, la naturaleza destructiva, o alacranidad diría Cortázar, de esta “revolución”. Comprender que para ellos la democracia es una careta. De hecho, la gran discusión de sus inicios versó acerca de luchar por la vía armada o por la electoral. Se decidieron por la ruta electoral y ganaron las elecciones. Pronto iniciaron las  tramoyas como el Kino para la Constituyente, por el que la oposición apenas tuvo el 5 % de los diputados a pesar de lograr más del 40% de los votos. En otra tramoya cambiaron las reglas del Revocatorio 2004, pasando por arriba de la Constitución transformaron al Revocatorio en un plebiscito. El NO obtuvo más votos que con los que ganó Chávez. O sea, que si no hacen el “cambio” de lo expresado en la Constitución, hubiera sido revocado el gobierno.

Luego ganaron elección tras elección, con gigantesco ventajismo. Cuando perdieron el referendo para la reelección indefinida, repitieron la elección ilegalmente, en el mismo período constitucional. Después crearon figuras autocráticas para obstaculizar el ejercicio de la voluntad popular de Capriles en Miranda, o de Ledezma en la Alcaldía Metropolitana. Igual han usado el poder de “su” Tribunal Supremo para inutilizar a la Asamblea Nacional. No hay que olvidar que una democracia sin parlamento, es como una mona que por más que se vista de seda… dictadura se queda.

Ahora que son evidente minoría, eliminan el Revocatorio y aplazan las elecciones regionales y locales. Habrá que esperar las nuevas tramoyas. Por ahora, “su” TSJ reeligió a “sus” rectoras. ¿Habrá elecciones, o excusas, para mediados de 2017? Pregunto porque han manifestado querer impedir la juramentación de la Junta Directiva de la Asamblea en 2017, además, según los deslenguados vienen con un reglamento insólito, a objeto de  dificultar y hasta impedir la legalización de los partidos antes de las regionales… arrecian los rojos.

Este colapso “revolucionario” es parte del libreto. Obedece  a un movimiento internacional tutorado en Venezuela por el gobierno cubano. Luego de fracasar las guerrillas, comenzó la penetración de las fuerzas armadas. Hubo conspiraciones previas al 4F. Y ya nadie piensa que los comandantes no tenían apoyo superior. Hay libros al respecto. Fue una conspiración permanente e internacional. He ahí la razón por la que Castro recibió con honores de jefe de estado a Chávez en 1994. El desiderátum  es el modelo comunista de Cuba: un pueblo pobre y dependiente para comer, del todopoderoso gobierno.

Por ello, ni pensar que estén preocupados por el bajón de calidad de vida de los venezolanos hasta el hambre, o por la caza de comida en los basureros. Mientras usted y yo lamentamos la ida de nuestros muchachos al extranjero, los “revolucionarios” se contentan porque se va gente preparada que estorba para su proyecto lobo feroz: destruir a Venezuela para comerte mejor. Si produjéramos seis millones de barriles de petróleo y hubiera muchas empresas, la prosperidad generaría una vigorosa clase media y alternabilidad democrática.

LA SANGRE DEL SISTEMA

La sangre de los sistemas económicos es la moneda. Entre las causas de la Revolución Francesa y de la caída de la Primera República en Venezuela, estuvo el papel moneda sin respaldo. Ahora  diseñaron el caos eliminando el canje de los billetes de cien. Es como si yo le entregara a usted un cheque y le dijera que ahora no lo puede cobrar porque yo digo que no vale. Usted con toda razón me podría llamar  estafador. ¿Cómo es eso de que un billete que me dio el Estado venezolano ahora no vale? ¿Y eso no es estafa? ¿Qué pasaría en el mundo si Obama  dice que los billetes de un dólar no se pueden canjear?

Esta medida, comunista y totalitaria, va en línea con las confiscaciones derivadas de los destructivos “exprópiese”. Y por cierto siguen la plana del Che Guevara en 1961 y los sandinistas en 1988, que inventaron procesos similares para destruir economías de  “enemigos” y de paso enriquecerse de manera grotesca. ¿Cuándo nos daremos cuenta de que no se trata de un pelón o una locura, sino la aplicación de la estrategia de destrucción? Ahora y que hay una conspiración internacional para que los billetes no lleguen a Venezuela… como si los venezolanos fuéramos bobos. Y ante la furia en el interior del país, ampliaron la agonía del billete de cien hasta el dos de enero. No han entendido que con el caos, no se juega.


PD: Feliz Navidad y un 2017 lleno de pilas, guáramo y logros. La lucha sigue. Hasta enero.

martes, 13 de diciembre de 2016

¿DIÁLOGO O BLABLÁ- LOGO?


Rafael Gallegos    Blog núm. 277

¿Cómo puede haber resultado en el diálogo si no hay el mínimo respeto del uno por el otro? ¿Si emocionalmente el gobierno y la oposición se repelen de manera tan abrupta? El diálogo fue un territorio de agendas ocultas donde se conversó una cosa y mientras se pensaba otra completamente diferente. Puro blablálogo.

Sentimientos encontrados dificultan el diálogo. La fisura emocional es gigantesca, porque en lo profundo polarización es odio. Y de la discordancia de valores ni hablar. El  telón de fondo del fracaso del diálogo es que el gobierno, por más que se jacte de hablar en el nombre del pueblo, no es demócrata. ¿O es que se puede plantear tener valores democráticos  cuando utilizan a “mi” TSJ para anular las decisiones de la Asamblea electa abrumadoramente por el pueblo el 6D, o para reelegir a “mis” rectoras de “mi” CNE? ¿O se pueden decir demócratas quienes nombran “protectores” del Estado Miranda o de la Alcaldía Mayor para desconocer el ejercicio de la voluntad popular? ¿O quienes con “mi” árbitro electoral obstaculizan el febril deseo de Revocatorio de las mayorías? ¿Se puede decir demócrata un régimen que mantiene rehenes políticos? Inútiles caretas que a nadie ocultan el verdadero rostro.

Además, muchos de los líderes de la “revolución” saben que si el gobierno cesa, van a tener serios problemas con la justicia internacional.

Por esas razones, bajo talante democrático y mucho miedo a la justicia internacional, el gobierno no dio ninguna muestra real de querer obtener resultados del diálogo. Puro blablálogo. Ni soltó presos políticos de manera significativa, ni caminó en el sentido de reconocer a la Asamblea, y en cuanto a elecciones… menos que menos.  La verdad es que parodiaron a Cantinflas: ¿dialogamos como demócratas o cómo lo que somos?

La  MUD, al contrario del gobierno, dio muestras de sacrificios para adelantar el proceso. Desmovilizó al pueblo, desincorporó a los diputados de Amazonas y etcétera.

Lo que pasa es que los regímenes autocráticos sólo dialogan cuando están sentados al filo de las bayonetas, y como es obvio que por ahora las tienen en sus manos, irónicamente claman la paz y el diálogo mientras se burlan  de los líderes opositores, le sacan la madre a Ramos Allup, sugieren drogadicción en Capriles, le dicen asesino al valiente Leopoldo López.
Y ahora a lo Juan Charrasqueado, aplican un segundo dakazo, quebrando a la fábrica de juguetes y pequeños comercios, sin tomar en cuenta que en esas empresas trabajan miles de personas del “pueblo” que quedarán desempleados, o sea: más hambre. Si fueran demócratas actuarían de otra manera.

Tampoco han dado muestras de estar dispuestos a hacer las cosas de manera diferente para revertir esta catástrofe. Imaginemos a Venezuela en 2017 si continua la “revolución”. Seguirán quebrando empresas, o sea ¿dónde trabajaremos los venezolanos? El dólar llegará a miles y miles, con la consecuente hiperinflación, o sea ¿con qué compraremos alimentos? En cuanto al hambre, la pobreza, la desnutrición, la escasez, la diáspora… ni les cuento. ¿Y cómo contendrá el gobierno tanto descontento? Represión Habemus.

Al ritmo de este gobierno no hay salida, a menos que sea la salida del gobierno. Y para ello hay infinitas formas constitucionales.

Por primera vez en nuestra historia de guerras de Independencia, Federal, o Libertadora, las medidas del gobierno han llegado tan hondo al estómago y a la desesperanza del pueblo. Pero el régimen sigue discutiendo el sexo de los ángeles, las carcajadas del diablo, bailando salsa en cadena, o  mostrando el irrisorio reloj de Gagarin, mientras retumban las piedras en el  río. ¿Sordera testicular?

Aunque suene exagerado, si el gobierno quiere sobrevivir a esta hecatombe, debe brincar la talanquera, dejar de ser lo que ha sido. ¿Es posible? Lo demás, es prolongar su agonía y hacer irreversible la consecuencia intelectual y física del hambre de nuestros niños y jóvenes más pobres.

A  pesar de todo, es imperativo dialogar. El país está roto y mientras más desvencijado, es más urgente sentarse a conversar. La agonía del gobierno crece como crece la sombra cuando el sol declina. Sin empresas, sin liderazgo y sin instituciones no pueden sobrevivir ni con “precios justos” del petróleo.

Diálogo para la transición, como se hizo en la España del Rey Juan Carlos, en la Venezuela de Larrazábal, en el Chile de tres partidos irreconciliables veinte años antes.

O dialogamos de verdad, o Dios nos agarre confesados, porque el cambio viene, con nosotros, sin nosotros, o contra nosotros. Oiga como ensordecen las piedras del río.

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martes, 6 de diciembre de 2016

BETANCOURT Y FIDEL: DEMOCRACIA Y DICTADURA

Como  Busque este artículo en el BLOG:
http://petroleosinreservas.blogspot.com/
informe21.com  y  diariodecaracas.com
elpuntonews.com

Rafael Gallegos    Blog núm. 276


Los años sesenta fueron de redefiniciones, rompimiento de ideas… lumpias. La mayoría de los intelectuales eran de izquierda y los estudiantes, ni hablar.

En 1959 llegó Fidel Castro a Venezuela. Todo un espectáculo, los barbudos fungían de estrellas de rock. Las mujeres los abrazaban, los besaban, les arrancaban botones, y hasta los pelos de la cara.

¿Y ustedes con esas montañas tan altas no han hecho la revolución? – preguntaban asombrados, al observar el Ávila.

La revolución les parecía cosa de montañas.

-      Si fuera así, tal vez deberían comenzar por el Himalaya y dejarnos tranquilos – se habrá dicho entre dientes Rómulo Betancourt.

El gran político venezolano fue uno de los pocos que no cayó en la histeria fidelista.

-      No tengo dinero – le dijo con su voz antipaticona y estridente al comandante Castro, cuando este le pidió petróleo o vaya usted a saber qué, “para echarle una vaina a los gringos”.

Fidel no se llevó ni un dólar, “por ahora”, como diría quien después le entregó a Venezuela. Pero se llevó a la juventud de Acción Democrática (AD), y nació el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), una gran fisura en la alborada de la democracia venezolana.

-      Comandante, por qué usted no convoca a elecciones, con esa popularidad, arrasaría – le preguntó mi padre, el querido e inolvidable Rafael Gallegos Ortiz.

-      Basta que un solo diputado me eche vaina para que yo no pueda hacer lo que tengo pensado- le respondió Castro.

LOS DOS MODELOS

Rómulo Betancourt significó para Venezuela el ideario democrático: elecciones limpias, independencia de poderes, libertad de expresión y de empresa, soberanía económica, desarrollo de agricultura e industrias, infraestructura, educación, servicios, alternabilidad, representatividad de los partidos minoritarios, pilas y guáramo para luchar contra las insurrecciones militares y comunistas…  a la larga se levantaron  Guri, CVG, Pdvsa, aeropuertos, autopistas, crecieron importantes ciudades, sureste de Caracas, becas Gran Mariscal de Ayacucho, revolución educativa. En los años setenta Venezuela  era una referencia, muy perfectible claro, en América Latina. Había derrotado la invasión del comunismo internacional, encabezada por Castro. Lo hicieron a punta de plomo y democracia.

Por su parte Fidel Castro significó la dictadura más totalitaria de América. Cero libertades, un solo partido, fusilamientos, presos políticos, entrega de la soberanía al comunismo soviético, racionamiento, expropiaciones, escasez, hambre… marasmo comunista en nombre de los pobres. Huida en masa de los cubanos, que preferían arriesgar la vida en las fauces de los feroces tiburones del Caribe, que las dolorosas coces del “Caballo”. Cuba terminó cual tiburón, como país martillo. Botaron la hoz del comunismo y dejaron el martillo… “martillaron” primero a la URSS y luego a Venezuela. Reflejaron una revolución que si bien mostró al comienzo avances sociales en medio del totalitarismo, paralizó la agricultura, el azúcar, las industrias y todo lo que se moviera. “Para comerte mejor”, le dijeron a Cuba, cual lobo a la caperucita.

LA SEGUNDA BATALLA

Castro intentó invadir a Venezuela por diversas vías. Los demócratas y militares venezolanos  le dieron  KOT. Fue expulsado del sistema interamericano. A los años, los intelectuales y las juventudes lo fueron abandonando. Al  suicidarse el comunismo soviético, arreciaron los problemas en una Cuba que no producía casi nada.

Por eso los deslenguados dicen que al Fidel observar  a Chávez gritó: Eureka!

Cuando el venezolano le respondió sí a lo que le había  negado  el sagaz Betancourt 40 años atrás, Castro y que rezó:

-      Dios mío tú sabes que yo no creo en ti; pero gracias por haberme mandado a este muchachote desde Venezuela- y sacó el martillo.

Petróleo por espías. Cosas veredes…

DE LOS MISMOS MUSIÚS Y DIFERENTES CACHIMBOS

Betancourt también se llamó José Figueres, Lázaro Cárdenas, Rómulo Gallegos, Álvaro Uribe, López Michelsen, Ricardo Lagos,  y tantos líderes que dedicaron su vida a implantar y mantener sistemas democráticos en América Latina, luchando contra el caudillismo, el militarismo, el comunismo, el golpismo  y tantos ismos tan dañinos.

Fidel Castro perteneció al club de los líderes anuladores  de las  vías electorales, de la libertad de prensa y de pensamiento; propiciadores  de presos políticos, de la represión, del poder para siempre. Estirpe de mesías semillas de falsos profetas: Velasco Alvarado, Somoza, Pinochet, Trujillo… de la larga la lista de dictadores latinoamericanos.

Venezuela hoy se debate entre la dictadura y la democracia. Pilas y guáramo…

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martes, 29 de noviembre de 2016

LA COTIDIANIDAD DESPLOMADA


Rafael Gallegos    Blog núm. 275

Las absurdas medidas políticas y económicas  de la “revolución” ya llegaron al estómago de los venezolanos. La propaganda basada en Goebbels, los comunistas soviéticos y en sus alumnos más recientes Fidel y Raúl Castro, ya no hace efecto. La publicidad oficial es infinitamente más pequeña que el hambre cotidiana.

Chávez cantando el Himno Nacional  todos los días a las seis de la mañana y a las doce de la noche por los canales oficiales, no logra rescatar la nostalgia por los comienzos de la”revolución”. Maduro bailando salsa al son de orquestas internacionales, tampoco demuestra la  alegría del  “hombre nuevo”, si acaso parece que estuviera burlándose del “hambre nueva” que ha provocado esta “revolución”. Mientras el venezolano sacrifica su comida en pro de  sus hijos, el presidente los invita a una fiesta en cadena nacional… magnífica representación de la frase poética del gran Andrés Eloy Blanco: el niño pobre ante el juguete caro.

 Ninguna propaganda puede superar la desesperación por la nevera vacía, la incertidumbre de no saber qué comer mañana, el desencanto de engañar a los hijos con teteros aguados, la heroica vergüenza de los padres dejando de comer para que los hijos puedan alimentarse, el sacrificio de madrugar en una  cola para comprar si acaso dos paquetes de pasta o de harina precocida, el retroceso histórico de las mujeres al tener que usar paños para sustituir las toallas sanitarias, la desesperación de no conseguir medicinas para tratamientos crónicos, el macabro abrazo de la muerte en hospitales sin insumos. Y pensar que esto sucede en el país “con las mayores reservas petroleras del mundo”. “Se acabó la Renta”, nos dicen, lo que no explican es que la utilizaron para arruinar a Venezuela.

Los venezolanos leíamos en la prensa de los setenta, ochenta o noventa,  que Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia, o Perú entre otros países latinoamericanos sufrían miles por ciento de inflación. Pobrecitos, decíamos al unísono. Hoy, los “pobrecitos” somos nosotros, la única nación con esta tragedia inflacionaria. El día a día nos ha enseñado que la hiperinflación es más que alza de precios: es el desplome de la cotidianidad. Inflación es no saber si comeremos mañana, es la certidumbre de la desnutrición de nuestros hijos, es concentrar todo nuestro esfuerzo en conseguir alimentos, por encima de los demás gastos que  por imperativo del bolsillo y de la sobrevivencia, pasan a un segundo, e inexistente plano.

Con qué propaganda puede el gobierno convencer a su “pueblo” que la “revolución” vale la pena cuando un huevo de gallina cuesta medio día de sueldo mínimo (Bs. 27.000 mensuales), un perro caliente, una empanada, un litro de leche, un solitario pan sobado, o una lechosa valen un día de salario básico; una hamburguesa dos días, un kilo de comida para perros tres días ( quién pudiera comer perrarina),  un kilo de carne cuatro días y el cine, ni les cuento…  y no tomamos como base el cesta ticket, porque no se los dan a los adultos mayores que son más de tres millones y también comen. Según las cifras de canasta básica, los venezolanos sueldo mínimo para comer bien deberían trabajar por lo menos diez meses al mes, o sea…

Y ahora el dólar disparado. Si la inflación este año superó el 700 %, para el 2017 podrá duplicarse o triplicarse. Aunque usted no lo crea,  el año que sentiremos  nostalgia por este terrible 2106 y diremos que por lo menos hacíamos colas y las cosas costaban dos y tres mil bolívares. A este paso de vencedores,  un pasaje de autobús llegará a mil bolívares y una empanada requerirá un préstamo hipotecario.

Y el gobierno se empeña en justificar este modelo socialista que como todos los que en el mundo han sido, desde Lenin, Mao, Fidel, Allende, Velasco Alvarado, Chávez o Maduro, solo han traído penurias. Todos esos regímenes a pesar de las diferencias de estilo, han tenido los mismos procedimientos y claro, los mismos resultados. Control de divisas, de precios, expropiaciones, estatizaciones, control y que obrero, conculcación de libertades y al final… el pueblo hambriento en el nombre del pueblo.

Hoy los venezolanos estamos probando en carne propia como el socialismo se convierte en desesperación. La “revolución” llegó al estómago del pueblo, que encarecidamente les pide que se vayan.

Qué vergüenza, la primera hambruna petrolera de la historia.

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miércoles, 23 de noviembre de 2016

LA SOMBRA DE TRUMP

Rafael Gallegos    Blog núm. 274

Ya se inició la Era Trump. Como candidato presidencial fue atípico. Te pareces tanto a mí, hubiera podido decirle Chávez. Trump ganó basando su campaña en el insulto, las intrigas, la descalificación, la segregación y el racismo. Fue un l´efant terrible de la política norteamericana.

Sus estrategas encontraron un nicho para la campaña: la frustración de los blancos, inmensa mayoría del pueblo norteamericano, que se sienten desplazados por los inmigrantes que les quitan puestos de trabajo por salarios más bajos, les provocan cambios en sus tradicionales vecindarios, les rebajaban sus estándares de vida. Similar a las causas del Brexit. Y no estaría de más agregar la explotación del tema de recuperar la Casa Blanca para las familias blancas. “Insulta y vencerás” parafraseó Trump a Maquiavelo.

El rol electoral de los hispanos fue exagerado por emisoras norteamericanas en español. Creyeron ser decisivos  en los resultados siendo apenas el 11 % de los que sólo vota la mitad.

Trump difícilmente se convertirá en otro Chávez, el inventor de la segregación y el resentimiento como estrategia de campañas triunfadoras. El escenario es radicalmente diferente, Chávez ganó en una Venezuela frustrada, desmoralizada  y en vías de desarme institucional. Basta recordar cómo el Tribunal Supremo de Justicia, le entregó un proceso de Asamblea Constituyente que no estaba previsto en la Constitución de 1961, o como los venezolanos dejamos pasar ese insulto de “Constitución moribunda”, o como los militares con aquella frase de uniformarse cuando le diera la gana, comenzaron ese derrotero que nos ha traído al saludo tribal y quintomundista “Chávez vive la lucha sigue”. Una epidemia de  entreguismo catalizada por un pueblo hipnotizado, que de manera creciente apoyaba la “revolución” y sin sospecharlo hacía su rol de los ratón cual “El flautista de Hamelin”.

Trump no se convertirá en otro Chávez porque Estados Unidos sí tiene fuerza institucional, el pueblo no está entregado incondicionalmente, y seguramente el presidente norteamericano no llega al poder con la intención de acabar con Estados Unidos, cual proyecto de destrucción estratégica de  Venezuela made in La Habana, desarrollado por la “revolución”, para permanecer en el poder por toda la vida.

Pero el mensaje de Trump ha hecho aflorar los sentimientos negativos de segregacionismo, racismo, maltrato a los inmigrantes, irrespeto a las minorías y violencia de algunos blancos, cuya máxima expresión, el KKK, ojalá no aparezca en lontananza.

Sentimientos que históricamente fueron opacados por los esfuerzos de la Era Kennedy, asesinado quizás  por su igualitarismo y respeto a las minorías;  o Luther King y Robert Kennedy, entre otros, cuyas muertes fueron el lamentable precio de proponer una nueva sociedad.  

PANAMÁ, LA PRIMERA SECUELA

La fallida manifestación de grupos minoritarios en Panamá “ni arepas ni tequeños”, dirigida inicialmente a protestar la presencia de  venezolanos en Panamá, tal vez obedezca al triunfo de Trump. Algunos políticos podrían pensar “si él ganó las elecciones aflorando frustraciones, racismo, chauvinismo y segregacionismo, yo también puedo ganar la presidencia de mi país”.

El triunfo de Trump le da visa al fascismo, al nazismo, al franquismo y a todos los “ismos” que los pueblos esconden en su subconsciente… hasta que afloran. Léase neo nazismo (contra los judíos), neo franquismo (contra los demócratas), neo comunismo (contra la empresa privada), o neo militarismo (contra las repúblicas civiles). Van creciendo en muchos países. Y en Europa… agárrense.

¿Crecerán los movimientos contra los musulmanes, los sudacas, los orientales, los refugiados, los desplazados, los inmigrantes, los latinos, los negros, los amarillos… en un mundo que requiere de comprensión, integración e inclusión para resolver de manera inteligente la pobreza y la injusticia que amenaza con acabar la raza humana?

¿Secuelas, o causas del triunfo de Trump? Lo cierto es que se incrementa de forma logarítmica la incomprensión en las sociedades. Vivimos el resurgimiento de la Guerra Fría. Por lo pronto Trump promete un muro, segregación y neo aislacionismo.
Ojalá no terminemos en otra Torre de Babel.

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martes, 15 de noviembre de 2016

LO QUE NO VOLVERÁ… CON ESTE GOBIERNO

Rafael Gallegos    Blog núm. 273

¿Quedará algo?, nos preguntarnos los venezolanos al observar destrozo de nuestra patria. Nos han convertido en una ruina… sin gloria. Cuesta explicarles a los más jóvenes lo que hemos perdido. En parte porque no está en sus esquemas mentales y además, porque es difícil  conversar con ellos, ya que dos millones de jóvenes se han marchado del país, en un éxodo  bíblico que deja como un niño de pecho al de Moisés. Nada nuevo bajo el sol, cuando los países fracasan la gente emigra. Recordemos como en los años setenta llegaban a la Venezuela democrática y próspera ciudadanos de Uruguay, Chile y Argentina, entre otros países, huyendo de sus hiperinflaciones  y sus dictaduras. Hoy, se han invertido los roles.

Se han ido del país muchos jóvenes, talentosos profesionales y técnicos, buscando un futuro digno que no les puede dar esta “revolución”. Buscando libertad y prosperidad, ingresos para comer bien y completo ellos y su familia sin tener que pasar por la indignidad de colas de horas para comprar aceite, papel higiénico, harina precocida o leche para la sobrevivencia de sus hijos; o por la vergüenza de que en el abasto les quiten la cédula para luego llamarlos, o que los marquen como vacas; o sin tener que pasar por la frustración de encontrar productos básicos a precios inalcanzables, o la vergüenza de tener que engañar a los hijos con teteros de cualquier sustancia menos la inalcanzable leche. A esto nos ha traído este socialismo. Al hambre y a la desnutrición. Y tienen razón en irse, cada quien es dueño de su vida. Nuestros jóvenes saben que mientras nos sigan desgobernando los socialistas, la comida… no volverá.

También saben que no volverán las viviendas alquiladas o compradas.  La “revolución” en su plan de destrucción nacional se encargó de desaparecer los alquileres con una absurda ley y las compras con esta vertiginosa inflación. Y mientras nos sigan desgobernando, las viviendas para compra o alquiler… no volverán.

Se jactan de haber construido 1,2 millones de viviendas; pero no explican cuántas de ellas son un brochazo de pintura del barrio tricolor y en cuanto al número de construidas, alguien debe ponerle el cascabel al gato y hacer una contraloría que asome las cifras verdaderas. De corroborarse el número, se trataría de un milagro: records de viviendas construidas en medio de gigantesca escasez  de cabillas, de cemento, de ladrillos.

Y mientras nos desgobierne esta “revolución”, tampoco volverán los concesionarios de carros con carros, los  auto mercados con comida, las farmacias con medicinas, las caucheras con cauchos, las panaderías con pan, los auto periquitos con periquitos, los posgrados médicos con médicos y paremos de contar.

Tampoco volverán los estadios de béisbol llenos; ni las carreras de caballos, ya cerraron Santa Rita y por lo vientos que soplan lo harán con La Rinconada y Valencia, al mejor estilo de los Castro; ni las salidas nocturnas, ni RCTV, ni la Pdvsa productora de divisas, ni las abundantes hallacas navideñas, ni los carros nuevos, ni los repuestos de los carros, ni las baterías, ni los estrenos decembrinos para nuestros niños, ni el Niño Jesús, ni los útiles escolares comprables, ni los presupuestos justos para las universidades, ni las bebidas alcohólicas a precios asequibles, ni las invitaciones a comer a las amistades, ni los poli vitamínicos, ni las toallas sanitarias, ni los artículos de tocador de las mujeres, ni las universidades relativamente económicas, ni los  perros calientes que no impliquen el desembolso de dos días de trabajo, ni los taxis económicos, ni los fines de semana en la playa, ni el viaje de vez en cuando a Margarita o a Mérida, ni los restoranes algunos fines de semana, ni los hospitales menos enfermos que los pacientes, ni el respeto a las posiciones políticas de los empleados públicos. Mientras esta “revolución” nos desgobierne… desengáñese, nada de esto volverá.

Y seguiremos imitando a La Habana con su museo de carros antiguos al aire libre (observe como ha envejecido nuestro parque automotor), con tres de nuestras ciudades entre las más peligrosas del mundo,  y galopando con records mundiales de inflación, escasez, devaluación y hambre. Qué vergüenza: la primera hambruna petrolera de la historia, la propia cuadratura del círculo populista.

Gracias “revolución” por tanto favor recibido. 

Y encima no se quieren contar. El miedo al castigo por sus fechorías les impide entender que el Revocatorio, o las elecciones generales, son una válvula para que se vayan en paz, como lo clama el pueblo en un 90%.


Y hay que estar claros, mientras nos desgobierne esta “revolución”, y mientras no nos pongamos las pilas, la Democracia… tampoco volverá.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

“NI CON VOTOS NI CON BALAS”, PURA DECADENCIA


Rafael Gallegos    Blog núm. 272


Este gobierno es suma cum laude de la decadencia. ¿Surgirá algún talento como el de José Rafael Pocaterra capaz de escribir otras memorias de algún venezolano de esta decadencia chavomadurista?

Para no hacer largos recuentos, ubiquémonos en la decadencia de los personajes que nos gobiernan respecto a estamentos políticos del pasado. Las comparaciones son odiosas; pero es inevitable recordar- y relacionar con la actualidad -  cuando el Presidente de la República era el gran novelista Rómulo Gallegos y su canciller nada menos que el emblemático poeta Andrés Eloy Blanco. O la época de líderes, cuestionados en su momento, pero con una luz que brilla a la distancia, como Rómulo Betancourt, Rafael Caldera, Raúl Leoni, el Maestro Prieto, Pérez Alfonzo, Alirio Ugarte Pelayo, Burelli Rivas, Sucre Figarela, Rafael Alfonso Ravard; o militares como el civilista Wolfang Larrazábal. Y si comparamos con los izquierdistas de la época, los “comunistas”  que nos gobiernan se enceguecen ante la talla intelectual de Moisés Moleiro, Américo Martín, Teodoro Petkoff, Juan Bautista Fuenmayor, Héctor Mujica y dejemos de contar.

Recuerdo con nostalgia cuando el Dr. Uslar Pietri, otro incomparable, dijo “pendejos” ante una escandalizada televisión, o el ya expresidente Lusinchi salió en primera plana por decirle a un  periodista “a mi tú no me jodes”. Eran palabras altisonantes, de excepción para el educado lenguaje de la época. Nada que ver con la decadente sarta  de vulgaridades que cualquier alto funcionario suelta día a día por los medios, desde mentadas de madre hasta acusaciones de drogadicción o de asesinato, y Conatel… viendo hacia  otro lado.

JÓVITO VILLALVA

El “ni con votos ni con balas” del presidente Maduro, contrasta con el “votos sí, balas no” del candidato presidencial Jóvito Villalba en 1963, otro dirigente brillante y decente. Frase muy significativa si la ubicamos al final del violento quinquenio betancurista cuando se produjeron el Barcelonazo, el Carupanazo, el Porteñazo y la invasión a Venezuela liderada por el pana y modelo Fidel Castro. Ante las actitudes conspirativas y golpistas, la frase del Maestro Villalba demostró su compromiso con la democracia.

Contrario al talante dictatorial  del “ni con votos ni con balas” de Maduro, que indica que quienes nos le oponemos no podemos acceder a Miraflores, ni por las buenas ni por las malas. ¡Ni que Venezuela fuera de ellos! ¿Y eso es negociación? ¿Cómo es eso de que tenemos que acostumbrarnos a que ellos sean gobierno y nosotros oposición? Y plantean que sin Maduro no hay paz, pretendiendo  imitar a Luís XIV en su lecho de muerte con su “después de mí el diluvio”, cuando todos sabemos que está cayendo un palo de agua y… no tienen paraguas.

MUD Y DIÁLOGO

La MUD va al diálogo y yo confío en la MUD. Tiene sus credenciales de triunfo el 6D, contra todos los pronósticos y contra todos los pesimistas. Y no son ni bobos ni traidores. Hay que confiar en su estrategia. Ya veremos… nadie dijo que esto era ni fácil, ni corto.

Confían en el Vaticano, que tiene la llave del diálogo. Esperemos que el papado sea firme en la defensa de los derechos de los venezolanos, sin entregas. La hora es crítica y decisiva. Observemos la espada de Damocles que representa para la democracia latinoamericana el triángulo de las Bermudas Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Confiamos en que  el Vaticano haya  superado aquella Orden Piana que le otorgaron al sanguinario déspota Juan Vicente Gómez.

De ninguna manera se pueden “negociar” nuestra dignidad y nuestros derechos. En las democracias no “privan de libertad” por razones políticas y las diferencias se dirimen mediante el voto. El Revocatorio, o contarnos todos, es la bandera.

“VÁMONOS QUE NADIE NOS QUIERE”

Si saben que nadie los quiere, es la hora de irse. Si saben que han ocasionado una catástrofe, es hora de irse. Si saben que hay un país unido resuelto a defender sus derechos, es hora de irse. Y sería decente que imitaran a sus panas de la FARC y pidieran perdón por tanto daño.

Pero nada, pura contradicción, engaño y aferrarse al poder. Se llaman bolivarianos en medio de gigantescas diferencias con el Libertador. Por ejemplo, él nació rico y murió pobre. Contrario al grotesco enriquecimiento de muchos “revolucionarios”. Se jactan de ser bolivarianos; pero imitan a Hitler, a Idi Amín, o a Chapita con la frase  “ni con balas ni con votos”. Olvidan que Libertador fue uno de los padres de la democracia venezolana. Te pareces tanto a mí, les canta Boves desde su tumba.

Si de verdad fueran bolivarianos imitaran al Simón Bolívar quien en su lecho de muerte deliraba “vámonos que nadie nos quiere”. Porque el Padre de la Patria fue demócrata… hasta en su agonía.

Pero nada, pura decadencia. ¿Bovesismo leninismo?


martes, 1 de noviembre de 2016

HIPERINFLACIONES Y CAMBIOS… DE GOBIERNOS


Rafael Gallegos    Blog núm. 271

Las historias de los pueblos se repiten y se repiten hasta que estos se las aprenden. La observación de las hiperinflaciones que en mundo han sido parece una plana. Casi todos obedecen a las mismas causas. Déficit presupuestario, impresión de moneda sin respaldo, Banco Central dependiente del gobierno, devaluación crónica y populismo. En el caso venezolano todo comenzó a la voz de exprópiese, los insultos a los empresarios, la generación de desconfianza, la hiperestatización, la gigantesca improductividad. Era la consecuencia de la destrucción estratégica de Venezuela para mantenerse por siempre en el poder. Se les fue la mano y los agarró esta  vorágine. Y no darles pena recitar  el cuento de la guerra económica.

Los venezolanos hasta ahora creíamos que la inflación era solamente alza vertiginosa de precios. Ahora vivimos que es destrucción de la economía y de la vida. Que va ligada a  la escasez y al hambre.

En hiperinflación, los ingresos se orientan casi exclusivamente a la búsqueda, muchas veces  infructuosa, de comida. Las empresas de otros rubros tienden a quebrar porque no tienen a quien vender. El pueblo se desespera y busca un culpable: el gobierno. Y por eso, para los gobiernos casi siempre la hiper¡nflación termina siendo un boomerang que se devuelve, los golpea y los saca del poder.

CUENTOS DE HIPERINFLACIÓN…

La Revolución Francesa se catalizó por falta de pan y por papel moneda que no valía nada. Escasez, inflación, hambre y desesperación. El Rey terminó en la guillotina.

En Nicaragua, la inflación llegó a varios miles por ciento en 1990. Era de tal dimensión que se dice que la gente pagaba los taxis al montarse para evitar incrementos de tarifas. Fueron a elecciones. Violeta Chamorro sorprendió a los sandinistas  y Daniel Ortega salió del gobierno.

En Argentina, la inflación llegó a 3.000 % en 1989 y más de 2.000% en 1990. El pueblo sacó al presidente De la Rúa. Un argentino me contó que cuando le pagaban cambiaba los pesos en dólares, fuera cual fuera el cambio. Menem  ganó las elecciones llevando el mensaje subrepticio del pueblo de: acabar con las leyes laborales, privatizar… lo que fuera, con tal de acabar con la inflación.

En Bolivia, la inflación llegó en 1985 a más de 8.000%. El presidente Siles Suazo, adelantó las elecciones. Una manera decente de reconocer sus fatídicos resultados y renunciar… sin alusiones a Maduro. Ganó Paz Estenssoro e implantó un paquete económico exitoso.

En Zimbabue, los precios llegaron a duplicarse todos los días. La inflación llegó a millones por ciento. Hoy parecen haber dolarizado y eso ha incidido en disminuir el fenómeno. Como caso excepcional, Robert Mugabe, su  líder eterno, el de la espada de Bolívar, se mantiene en el poder.

En Chile, durante el gobierno de Salvador Allende, multiplicaron el circulante por cuatro y la inflación llegó a 700%, luego de uno o dos años de prosperidad. Las damas caceroleaban en las marchas. Sobrevino la escasez. Perdieron las elecciones regionales contra la unidad de la oposición en 1973. Esta inflación aceleró el golpe que quería mucha gente desesperada en Chile y gobiernos como el de Nixon. Y llegó al poder Augusto  Pinochet. Y gobernó durante 17 años de criminal dictadura. Cuando salió del poder, la inflación era cosa del pasado.

En Alemania, luego de la derrota de la Primera Guerra, la firma del degradante Tratado de Versalles y la implantación de la llamada República de Weimar, se desarrolló una inflación que llegó en 1923 hasta 56.000.000.000 %. Pagaban los sueldos dos veces al día. Le daban a los trabajadores media hora en la mañana y media hora en la tarde para ir a comprar (¿imitarán en Venezuela para hacer colas?). Para no cambiar etiquetas colocaban un porcentaje de cambio de precios por hora.

Un músico contó cuando que en una ocasión  fue a cobrar las regalías de sus partituras. Trató de comprar el periódico para leer qué podía comprar con ese dinero. Ni siquiera pudo comprar el periódico. O sea…

Los alemanes superaron la inflación; pero cinco años después los agarró la Gran Depresión, que se mantuvo por años y provocó la llegada nada menos que de Adolfo Hitler.

CASO VENEZUELA

Mientras se mantenga  gobierno no hay superación de la hiperinflación. No quieren y creo que no pueden hacer las cosas de manera diferente. Liberar la economía y recortar el populismo es negar lo que han sido desde su origen el 4F. Si siguen mandando, la inflación escalará hasta  3.000 por ciento y más. El hambre petrolera será tan terrible que recordaremos con nostalgia cuando hacíamos largas colas o cuando gastábamos todo el dinero en comida. Porque en hiperinflación el hambre y la escasez crecen exponencialmente para todos, menos los ricos y los enchufados.

Hiperinflación significa cambio de gobierno, es un Frankestein que  acaba con sus creadores.





martes, 25 de octubre de 2016

“DICTAPUEBLO” EN TRES ACTOS


Rafael Gallegos    Blog núm. 270


Aquí no hay dictadura sino dictapueblo, dijo el presidente Maduro, y luego continuó: “aquí lo que es el dictapueblo, el pueblo manda y nosotros tenemos que obedecer”. El mismo sol de las autocracias, la misma “dictadura del proletariado” de Marx, la frase más demagógica de la historia. Le hacen creer al pueblo que manda mientras lo engañan, hambrean y reprimen, como sucedió en el suicidado comunismo soviético, o en el chino que encontró la puerta de salida a su crisis en el capitalismo, o como sucede en Camboya, o Cuba. Feroces dictaduras en el nombre del pueblo que reprimen. Regímenes alérgicos a la democracia, a la que califican despectivamente como “burguesa”.

Se jactaban de implantar la democracia protagónica y participativa... hasta que perdieron la mayoría y han montado una gigantesca tramoya para acabar con el Revocatorio. Y ahora nos salen con el cuento de “dictapueblo”. 

ACTO I.- EL PECADO ORIGINAL

El movimiento que suspende el R16 nació con la intentona del 4F de 1992, haciendo honor a su abuelo ideológico  Carlos Marx (el padre es Fidel Castro) con aquello de la violencia como partera de la historia. Se sublevaron contra la democracia. Por eso para ellos ser demócratas, es colocarse de espaldas a  sus orígenes. Cuando la democracia los indultó luego de la intentona, estuvieron dudando  entre  la vía violenta o la electoral.

Escogieron la vía electoral. Hicieron toneladas de elecciones mientras las encuestas los daban ganadores. Ahora le huyen hasta a las elecciones de condominio. Han desfasado la regionales hasta más nunca, o hasta que haya real (qué barbaridad) y ahora suspenden el Revocatorio. Por este camino de impopularidad y rechazo por parte de “su” pueblo, desfasarían las presidenciales del 2018 por falta de recursos o bajo cualquier excusa, que para eso son los amos del país. Tendríamos un Maduro, apoyado por “congresos de la patria”, hasta el dos mil siempre y que vivan los Castro.

Como saben que la suspensión del Revocatorio, aunada a  la ledezmización, los protectores, la invalidación de la Asamblea y todos los desaguisados que hacen para no compartir y menos entregar el poder, los convierten en dictadores, inventan lo de “dictapueblo”, como si engañaran a alguien.

En sus genes, falla de origen de su ADN, están la autocracia, el golpismo y la manipulación de la democracia. La manzana que les entregó la culebra, es el poder venga de donde venga. Y eso… no es democracia.

ACTO II.- TEATRO DEL ABSURDO

Admira observar la tramoya teatral con que suspendieron el Revocatorio. Hela aquí:

Hacen miles de demandas con sus abogados. Varios estados sentencian lo mismo y en la misma tarde. Los gobernadores avisan de la sentencia, como si se hubieran enterado antes que los jueces (¿…?). El Presidente hace una cadena mientras eso sucede y habla de dictapueblo. Se va de viaje relámpago y que a arreglar los precios del petróleo. Los tribunales dan a conocer las sentencias. El CNE se reúne y suspende la reunión y mientras tanto publica  su opinión obedeciendo la decisión de los tribunales y… suspende el Revocatorio.

Yo me pregunto, ¿ese el mismo árbitro que tardó tantas  semanas hábiles a cada paso para confirmar cifras de firmas o huellas que todo el mundo sabía?

-      Es que a veces son más rápidos que Flash, me dijo un deslenguado.

-      ¿…?

-      Chico, ¿no recuerdas cuando validaron las diez millones de firmas contra Obama en un momentico?

-      Ahhhh! 

Puro teatro; pero del Absurdo. Porque hacen todo en el nombre del bienestar del pueblo (dictapueblo) y a éste sólo le llega la escasez, la inflación, el hambre, la inseguridad, las sobras del nuevo restorán “Basuras”, los hijos sin comer y la desesperanza.

     - ¿Y por qué dices teatro del Absurdo?

       - Porque se parecen a “Esperando a Godot”, donde Godot, al igual que el bienestar del pueblo, nunca llega.

ACTO III. LOS MISMOS ALBAÑALES

     “Dictapueblo” no es nada nuevo. Ni los dictadores tampoco. Y menos los albañales que transitan apurados cuando todo se les acaba. Lo hizo Pérez Jiménez, regañado por Chapita cuando llegó huyendo a dominicana. Noriega lleva años prisionero. A Pinochet lo persiguieron y apresaron durante su larga vida. Cipriano Castro estuvo como alma en pena vagando por el mundo hasta su muerte. Ah!, y observen a Fujimori.

 Con la suspensión del revocatorio han roto una válvula… nadie se atreve a predecir el futuro. Ojalá tengamos transición pacífica, a pesar de tanta, como decía Julio Cortázar, alacranidad.

PD:

Ahora todos se jactan del asalto, con atracos y heridos, a la Asamblea Nacional. “Y que” fue el pueblo, cuando este en un 80% está loco por que se vayan.


Debe ser que en lugar de dictapueblo, se trata de dictaturba.