miércoles, 25 de marzo de 2015

PETRÓLEO DESPILFARRADO


Rafael Gallegos            Blog. Núm. 189

Ya lo sabemos, el petróleo bien sembrado, como diría Arturo Uslar Pietri, puede generar amplios beneficios. La “revolución” ha logrado lo contrario: maleficios. Somos el país que peor ha utilizado los ingresos petroleros en los últimos años. Y ojalá me equivoque, al paso que vamos, entraremos al Guinness como la primera hambruna petrolera. Hasta hace pocos años, la expresión Venezuela Saudita la utilizábamos para hablar del despilfarro petrolero. Hoy los árabes se deben carcajear de nosotros y de paso, para denotar fracaso petrolero dirán: la Arabia Bolivariana. Qué vergüenza.

 Los beneficios que genera el petróleo van más allá de la Renta. Claro que ésta es muy importante; pero hay que agregarle la economía conexa asociada a  la actividad petrolera, además el desarrollo en las zonas aledañas a las operaciones que se puede lograr mediante una adecuada política de Responsabilidad Social.

Todos estos aspectos deben ser manejados coherentemente, de manera estratégica y aplicando alta gerencia, de lo contrario nos pasará como casi siempre, convertiremos los potenciales beneficios petroleros, en maleficios.

Entonces: Beneficio = Renta Petrolera + Economía Conexa+ Responsabilidad Social Empresarial.

La Renta Petrolera deviene principalmente del Impuesto Sobre la Renta (ISRL), de la Regalía y de los Dividendos. La “revolución” hizo gran alharaca al subir la Regalía, en promedio,  de 16.7 % hasta 30%, lo que no dijo fue que bajaron el ISLR, en promedio,  desde 66,7% hasta 50%. ¿Entonces? La verdad es que quedaron más o menos en lo mismo.

Lo cierto es que lo importante no es el volumen de la Renta. Lo fundamental es que utilicemos esa Renta para enriquecer a Venezuela, y no como estos 16 años, cuando somos más pobres y peor, más desesperanzados que cuando empezó la “revolución”.

Parte de la Renta la han regalado a Cuba, los deslenguados dicen que ahora la isla es miembro de la OPEP, porque exporta petróleo venezolano.

La prensa internacional habla de depósitos de venezolanos que montan a uno de cada tres dólares producidos por las petroleras, en la banca internacional. El escándalo es tal que los banqueros dicen que casi todo ese dinero no tiene justificación de sus ahorristas. Jóvenes  sin empresa y sin herencia con más de 50 millones de dólares en sus cuentas. Propinas en hoteles de París equivalentes a seis mil sueldos mínimos. En total, algo así como cuatrocientos mil millones de dólares… más de diez mil dólares por cada venezolano. ¿En cuál banco están mis reales?

Y esta maravillosa fortuna la han transmutado en escasez de papel higiénico, de harina precocida, azúcar, café, leche, medicinas, insumos  y paremos de contar. La Renta ha servido para batir records mundiales de colas en tiempos de paz. Cada vez exportamos menos petróleo y más jóvenes preparados.

En cuanto a la Economía Conexa, es decir, las empresas que ayudan a las operaciones petroleras, tales como los quioscos que venden comida, las empresas que la transportan, la industria de alimentos, la agricultura y la ganadería y lo largo de esta cadena; los taxistas; la industria de insumos para las operaciones petroleras  y en general todas las industrias, han sido invadidas, expropiadas y los empresarios colocados en la picota. Se han ejercido controles por debajo de los costos, confundido inventarios con acaparamiento, hecho tortuoso el camino para conseguir los dólares. Así y lo contrario habría sido un verdadero e inexplicable milagro económico, hemos reducido el 40% de las industrias, el 25 % de las tierras agrícolas y la producción, ni hablar. La economía conexa la hemos desarrollado en Argentina, Colombia, Brasil y aunque usted no lo crea en el odiado imperio. Los industriales norteamericanos, meca del capitalismo, han salido más beneficiados con esta “revolución”, que los propios venezolanos. ¿Entonces?

La Responsabilidad Social, moderna estrategia de las empresas para mejorar su sustentabilidad  provocando beneficios por ejemplo, en las áreas aledañas a las operaciones, ha sido deformada por la “revolución”. Han sustituido al gobierno, desviando  la Misión de la industria petrolera. Antes PDVSA era una empresa petrolera con contenido social, hoy,  una empresa social con cierto contenido petrolero.

Todo un despilfarro de los ingresos petroleros. Pero no crea que es una equivocación. Si produjéramos 6 millones de barriles, como era el plan anterior a la botada de los 23.000 técnicos de PDVSA (a mucha honra), la “revolución” no podría sostenerse.

Porque como en el modelo cubano, la idea es un país pobre con un gobierno fuerte, para permanecer en el poder forever.

A votar en las parlamentarias, para revertir.

El gobierno, en lugar de pedir los votos, debería pedir perdón en cada circunscripción de Venezuela, por tamaña destrucción estratégica.


Han despilfarrado a Venezuela.

jueves, 19 de marzo de 2015

DAUNA, LO QUE LLEVA EL RÍO


Rafael Gallegos            Blog. Núm. 188

Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir, nos dice el poema del gran Jorge  Manrique. Y los ríos, agregamos humildemente, son calmos, hondos, someros, furiosos, limpios, contaminados, claros, oscuros… como todas las vidas que en el mundo han sido.

El cineasta Mario Crespo con su film “Dauna, lo que lleva el río”, ha logrado centrar en el delta del Orinoco, un hermoso drama Warao. Y lo hizo como montando en una canoa historias, personajes, conflictos y amores  de esa  comunidad, para que navegaran y se entrelazaran a lo largo del río. Nosotros, acostumbrados como estamos a ver documentales cuando se trata de nuestros indígenas, quedamos sorprendidos por Crespo y su esposa Isabel Lorenz, con una historia de amor; pero ni sosa, ni rosa. Un relato de mucha profundidad y de aguas oscuras, como el Río Orinoco.

La película enfrenta a dos civilizaciones: la indígena y la de los “criollos”, a través de los amores contrariados - como diría el Gabo -   de Dauna  y Tarcisio. Se trata del dilema “ser o no ser” al que hemos estado sometidos los latinoamericanos desde el mismo descubrimiento del desestatuado don Cristóbal Colón. El río que hemos navegado a lo largo de más de quinientos años, dándole la razón a Heráclito, ya que nos bañamos en el mismo río; pero no las mismas aguas.

El mismo conflicto de derechos humanos, de paradigmas derrotándose los unos a los otros y creando nuevos esquemas, de pasiones y creencias religiosas  enfrentadas; el mismo drama; pero con sus especificidades que caracterizan las aguas diferentes.

En “Dauna, lo que lleva el río”, se enfrentan dos visiones, o mejor, dos cosmovisiones. Por un lado, la de  Dauna, innovadora, que se adapta a los tiempos, que evoluciona hacia su tiempo sin afectar su esencia indígena, que aprende español y finalmente se empeña en utilizar sus conocimientos para exaltar a su pueblo y lograr mejoras en su calidad de vida. Y por otra parte, la visión de  Tarcisio, cerrada, impermeable a los cambios, celosa del brillo de su mujer. Las dos concepciones luchan y avanzan hacia una nueva síntesis cultural. Los realizadores plantean brillantemente el conflicto. Y la solución, es la vida que sigue andando, el inevitable mestizaje cultural que vamos siendo.

Además, se agrega la visión de un cura que se enamora del medio y de la gente, los ayuda y al final termina enamorado… de la mismísima Dauna. 

Igualmente hay un fuerte trasfondo de los derechos femeninos, conociendo a Isabel Lorenz, estoy seguro que no podía ser de otra manera. De la lucha  de Dauna contra la opresión y abusos a que son sometidas las mujeres de su raza, a veces no muy diferentes de la opresión a que el subdesarrollo cultural somete a las mujeres en nuestras ciudades.

Dauna paga con cárcel el tener metas tan superiores a las de la media y plantear rompimiento de costumbres. Y eso sucede en los Warao y en todas las sociedades. Las pasiones Warao que capta el film, las transfieren magistralmente los realizadores al devenir de todos los hombres.  Es decir, hacen trascender un relato indígena hacia un drama universal.

La dinámica de esta compleja historia de amor nos hace recordar la  frase de Bolívar, “no somos españoles, no somos indios, somos un nuevo género humano”. Claro, al Libertador se le olvidó decir que tampoco somos negros, o afrodescendientes, como se dice ahora. Somos un nuevo género humano de mil colores que navega ríos en canoas como las Warao. Porque lo venezolanos somos Warao y somos blancos y somos negros. Somos tan nietos del español que maltrató  al indio y se adueñó de su vida, como del indio explotado, o del africano extraído de su medio y traído amontonado, cual sardina en lata, a América para incorporarlo a la esclavitud.

 La película nos acerca a nuestros orígenes. Nos hace sentir al Warao que llevamos dentro. Y lo hace de una manera casi hipnótica. La belleza de los paisajes, la fuerza de los personajes hacen que lo que verdaderamente lleve el río es al espectador desde que se sienta a ver la película, hasta la última escena.

Dauna, lo que lleva el río, es una apasionante película que marca escuela en la forma de tratar el tema. Impactante y muy original. Tal vez un clásico. Una experiencia que nos hace navegar hacia nuestros orígenes y nos ayuda a comprender muchos porqués  de la confusa realidad que vivimos los venezolanos. Una historia de amor sin final feliz, lo que la hace más profunda y compleja… como la vida.

Déjese llevar por el río.


“Dauna, lo que lleva el río” se estrena el viernes 20 de marzo en Caracas. 

miércoles, 11 de marzo de 2015

VENEZUELA, ÉXODO SIN MOISÉS

  
Rafael Gallegos            Blog. Núm. 187

Nos vamos transformando en venezolanos errantes por el mundo, gracias al socialismo del siglo XXI. Más de un millón  de venezolanos, in crescendo,  han emigrado en busca de oportunidades, o por razones políticas. Con el corazón en la mano y la patria en el bolsillo. Porque  aunque parezca trabalenguas, Venezuela es el único país del mundo donde los venezolanos no somos musiúes.

Uno de los países más bellos, de tanto recurso, de gente tan agradable e igualitaria y no lo duden, el de las mujeres más bellas del planeta, ha revertido su tradición de país de inmigrantes. Gracias, “revolución”.

Asómbrese, se van más de 300 estudiantes por día. Ahora exportamos menos petróleo y más talento.

La “revolución” ha hecho que nuestros jóvenes no tengan oportunidad de lograr una vida próspera mediante el trabajo, alquilar o comprar vivienda, educar con calidad a sus hijos, comprar vehículo; que tengan que diseñar complicadas logísticas de guerra para hacerse de los pañales y la leche de sus hijos, o marchar de rojo para mantener los puestos de trabajo. De laborar por famélicas dos o tres decenas de mensuales de dólares, igualito que  en la Cuba comunista.

Hemos exportado más de 14.000 médicos, toneladas de profesionales y técnicos. Nos estamos convirtiendo en un país de viejos. Por la emigración… y por la violencia que acaba con tanta vida joven. La otrora ancha pirámide poblacional tiende a convertirse en un palo.

Los países emigrantes tienen un elemento común, el fracaso. Como los del cono sur cuando las dictaduras de los setenta. O los africanos fugados hacia Europa. O algunos latinos hacia Estados Unidos. O los balseros de la Cuba comunista, el país más flaco de América luego de casi sesenta años de comunismo, que huyen por el Caribe, mar de la felicidad… de los tiburones.

La “revolución” ha desmantelado a  Venezuela y a las familias venezolanas. Familias enteras abandonan su querencia. Madres tristes porque temen no volver  a abrazar a sus hijos. Jóvenes dejando atrás sus afectos, por la búsqueda de una vida digna. Todos se van con la patria en el bolsillo. Una patria llena de nostalgia por las  arepas, el aguacate, el pabellón, el ron, el Alma Llanera, el dominó, el quihubo vale y la palmada en el hombro. La frustración de ver a los seres queridos por la pantalla del computador sin poder sentir el calor de sus cuerpos. La tristeza de ser abuelos, tíos, padres o hijos… cibernéticos. El aguantar en algunos sitios el trato de ciudadanos de segunda. O hacer labores por debajo del nivel de formación. El despertar diario con el deseo de que todo cambie, para tener oportunidad de regresar.

Gracias comandantes de la “revolución” ¿Es esto lo que ustedes querían para Venezuela, a objeto de  mantenerse en el poder toda la vida? El venezolano   había salido de las fronteras para libertar, o huyendo de las autocracias. Hoy hay que agregar que salen para poder comer. La historia los absolverá… sí y solo si siguen mandando.
Imitan a la  España de la inquisición, que cuando expulsaba a más de medio millón de judíos y árabes, botaba artesanos, médicos, campesinos, filósofos y bajó varios escalones en su calidad de vida, por siglos. O al nazismo, cuyo terror se tradujo emigración de talentos que les quitaron, gracias a Dios, el privilegio de construir la primera bomba atómica, o de ganar la carrera espacial.

O la Europa de ese comunismo que tanto les gusta. Los deslenguados dicen que los “hombres nuevos” tras el muro de Berlín  se asomaban por un huequito y veían a los explotados proletarios del capitalismo, a sus niños rozagantes, sus ropas, sus escuelas, sus vacaciones, sus carros, o sea, su nivel de vida en libertad. Y colocaban en sus casas avisos que decían algo así como: busco capitalista explotador que me lleve al otro lado del muro.
Y ojo, la distancia sociopolítica entre Miami y la isla es superior  a la que había entre las alemanias. Todo gracias al  comunismo cubano de cuya amistad se regodean,  sin ningún rubor, casi todos los presidentes latinoamericanos. ¿Qué pensará la resistencia cubana de esta afrenta a la libertad?

Venezuela es un Exodo; pero sin Moisés y sin tierra prometida.

Aunque, ojo,  nuestra tierra prometida existe y está aquí: una  Venezuela democrática y próspera. Muchos venezolanos andan y desandan  su destierro con la patria en el bolsillo y añoran y luchan desde la lejanía por la libertad del país.

Y como todo pasa y todo queda y lo de las autocracias, es pasar, ya volverán. De todos los muros de Berlín saltarán las piedras, tarde o temprano, esa es la dinámica de la historia.
De todas formas, se solicita un moisés, dos moiseses, tres moiseses….

miércoles, 4 de marzo de 2015

MANUSCRITO HALLADO EN OTRA BOTELLA

  Busque este artículo en el BLOG:
http://petroleosinreservas.blogspot.com/
informe21.com  y  diariodecaracas.com

Rafael Gallegos            Blog. Núm. 186


Estaba en la playa y el mar me acercó a la arena una botella. Su boca estaba protegida por un corcho. Me emocioné,  pensé que podía ser un buen vino escapado de alguna bodega de uno de los tantos yates de enchufados, que rondaban cerca de la costa.

Lleno de curiosidad, procedí al descorche. ¿De qué color será el vino, de qué año? dubitaba dentro de mi amplia ignorancia vinícola.  Pero sorpresa, en lugar de vino lo que había era un grueso papel.

¿Un mensaje? Me pregunté lleno de curiosidad. No pude evitar recordar a Edgar Allan Poe y su manuscrito hallado en una botella.

Abrí el papel y decía en letras grandes: “Compatriotas”. Me asusté. Pensé en el barco fantasma del relato de Poe. ¿Y si era un mensaje del más allá de alguien que no se pudo comunicar bien vía pajarito y menos en las alas de un tucán?

Revisé detalladamente. El mensaje era para un país que no he podido determinar y definitivamente, era un Programa de Gobierno. Tal vez de un candidato presidencial. Estaba un poco borroso.

A continuación, transcribo lo que pude leer.

“Programa de gobierno de la República de xxxxxx” (no se lee claro). “Año de 19xx” (parece que se mojó y se borró el año) “del  candidato presidencial xxxxxxxxx” (aquí sí es verdad que no se ve nadita).

Sigo tratando de transcribir:

“1.- Transmitir mensajes de odio a los ricos, los oligarcas, los inteligentes, los hijitos de papá, los pelucoxxx” (parece que el terminal de esta palabra está untado de gelatina, como dicen los chamos).

“2.- Culpar de todos los desaguisados al imperio, a Uxxx” (creo que dice Uribe, qué profético), “a los paramilitares - hacerse el loco con la FARC- , a los ricos, a los capitalistas, a los Estados Unidos y a todos los injerencistas menos a los cubanos.”

“3.- Invadir, expropiar y cubanizar las haciendas y las fincas productivas. Convertirlas en desiertos. Cuando los dueños se pongan duros, ofrecerles métodos chaaz por televisión y después por supuesto, no pagarles nada. Aplicar por lo menos al 30% de las áreas productivas. Cuando no se produzca comida, echarle la culpa a los latifundistas, al imperio y claro, a Uxxx.

4.- Bajo el grito de guerra de exprópiese, confiscar por lo menos el 20 % de las empresas. Socializarlas y hacerlas improductivas. Inventar una guerra económica… para echarle la culpa a la extrema derecha.

5.- Desbaratar las empresas de petróleo, aluminio, hierro, electricidad, etc. etc. etc.  Culpar al capitalismo internacional, a los pelucones de Estados Unidos y sus cuchitas nacionales.

6.- Elevar los índices percapita de violencia  por lo menos  diez veces. Así la gente permanecerá asustada en sus casas el mayor tiempo posible. Pueblo asustado, no protesta.
7.- Democratizar el espectro, expropiando radios y televisoras. A TV que se le venza la concesión, quitársela y darle al gobierno la señal y los equipos.

8.- Comprar, bajo la figura de anonimato, toda la prensa que se pueda. Acusar de vende patria a todo el que hable de hegemonía  mediática.

9.- Licuar los poderes públicos. Nombrar un árbitro electoral que esté de acuerdo en todo y para todo con lo que diga el jefe. Ah! y que no acepte bajo ningún concepto, revisar los cuadernos electorales.

10.- Acusar de malversación, conspiración, atentados y lo que proceda, a todos los líderes políticos que se vayan destacando y puedan ser peligrosos en el futuro. Encarcelarlos, retardar los juicios y si están a punto de ser electos en un cargo… sentenciar express. En caso que sean electos, nombrarles Protectores.

11.- Provocar inflación mayor de 100%, bautizarla inducida, claro, inducida por la extrema derecha. Cuando se produzcan las colas y escasez en las puertas de las tiendas de comida y artículos de primera necesidad, privar de libertad a los dueños de los negocios, por conspiradores y acaparadores.

12.- Controlar todos los precios, preferiblemente por debajo de los costos. Cuando los productores protesten, acusarlos de acaparadores, saboteadores, enemigos del pueblo, etc. Si quiebran, mejor, le entregan la empresa al pueblo, show mediante.

13.- Devaluar la moneda hasta que los sueldos serán de los más bajos del mundo. Y país deprimido, país comido” (por el gobierno).

“14.- Hacer que se vayan por lo menos dos millones de jóvenes técnicos y universitarios, porque…. esos son los conspiradores.

15.- Cualquier duda, consultar con los líderes de la democracia cubana.

Desiderátum: Mantenernos en el poder para toda la vida. El himno: Con hambre y sin empleo, con Chxxxx (se ve borroso) me resteo”.
…….
El  programa de gobierno parecía una guía para destrozar a un  país. ¿Sería para  hacer otra Corea del Norte,  Camboya, o Cuba?

Si supiera qué país es, le enviaba una copia, porsiacaso…


La verdad es que hubiera preferido una botella de vino, no importa que muy malo. Ningún ratón es superior al desmantelamiento nacional.