sábado, 24 de septiembre de 2011

A TREINTA AÑOS DE BETANCOURT

Rafael Gallegos blog número 17

Un día de septiembre de 1981, Rómulo Betancourt buscaba un libro en su biblioteca, sintió un mareo, se cayó, lo trasladaron a una clínica… y eso fue todo. El final del político más importante que ha tenido Venezuela en el siglo XX y lo que va del XXI. El duro exilio cuando los dictadores Juan Vicente Gómez y Pérez Jiménez, así como la vida clandestina en tres de los años de López Contreras, aunado a las secuelas del atentado del 24 de junio de 1960, no le permitieron pasar de 73 años. El 28 de este mes se cumplen treinta años de su desaparición física. Hoy, el interés por investigar su vida y su significado actual, se acrecienta. Nació en plena dictadura y murió en el marco de una próspera democracia que él ayudó a fundar.

Y eso no fue casual. La generación del 28, marca la génesis. La transición de López y Medina, luego de la muerte de Gómez, hace punto de inflexión de la tradición dictatorial. La llamada Revolución de Octubre, de donde emergió el joven de 37 años Rómulo Betancourt como Presidente de la Junta de Gobierno, acercó a los civiles al poder, como nunca en nuestra historia tan militarizada, e implantó el voto directo y universal; por primera vez pudieron votar las mujeres y los analfabetos y elegir directamente al Presidente de la República y a los congresantes. Luego, la interrupción del dictador Pérez Jiménez, que adelantó una obra de infraestructura en medio de persecución, exilio y asesinato de la disidencia. En 1958 insurgen militares civilistas, encabezados por un prócer de la democracia, el almirante Wolfang Larrazábal, y acaban con la dictadura.

El 31 de octubre de ese año, Rómulo Betancourt firmó junto a Rafael Caldera y Jóvito Villalba, el PACTO DE PUNTO FIJO. Modelo latinoamericano, seguido por los chilenos al final del general Pinochet y en otros países al término de autocracias. Pacto vilipendiado y demonizado por esta “revolución”, cuando todos ya sabemos que con un improbable pacto similar entre Chávez y los líderes de la oposición, no habría en Venezuela estas fatídicas polarización, ni exclusión, resentimiento y opacidad, soportes de esta monumental desfachatez.

La unión de PUNTO FIJO permitió a los venezolanos, entre otras cosas, enfrentar la invasión y las guerrillas de los años sesenta y los movimientos golpistas conocidos como Porteñazo, Carupanazo y Barcelonazo, inspirados en buena parte por el “demócrata” Fidel Castro, modelo de gobernante para esta “revolución”.

OTRA VEZ PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

Betancourt ganó las elecciones de 1958. Implanta la reforma agraria, enfrenta con guáramo la subversión de izquierda y de derecha. Hace una revolución educativa, construye decenas de universidades y centenares de escuelas. Enfrenta a los dictadores latinoamericanos y expulsa a Castro de la OEA. Funda Ciudad Guayana, construye e inaugura el Puente sobre el Lago. Planifica y adelanta el Guri, y el puente sobre el Orinoco. Miles de kilómetros de caminos agrarios y autopistas. Crecimiento de ciudades y del sureste de caracas. Y etc.etc.etc… y mantuvo el sistema democrático. TODO EN APENAS CINCO AÑOS. Cumplió su frase “ni un día más ni un día menos” y entregó el gobierno a Raúl Leoni en la fecha que correspondía. Sin estridencias, sin intentos de permanencia en el poder. Pudiendo serlo, no quiso volver a ser Presidente.

Además de ser un gran organizador que fundó Acción Democrática, fue un intelectual, cuya máxima obra “Venezuela Política y Petróleo” es de lectura y relectura obligatoria.

Junto a otros demócratas a carta cabal fundó los llamados 40 años. Antes vilipendiados por los mismos que hoy, ante tanto desaguisado ineficiente y antidemocrático de esta “revolución”, los rememoran con dejo de nostalgia.
Sí, 40 años con defectos y con virtudes. En realidad un modelo que se agotó y a la vista está, que no supimos reemplazar o evolucionar. Impulsado por nuestra realidad petrolera; pero paradójicamente debilitado por el EFECTO VENEZUELA, producto del mal uso de los altos ingresos petroleros a partir de los años setenta.

Betancourt nació en una dictadura de un país palúdico y analfabeta y murió en medio de una dinámica democracia de un país muy diferente, que él ayudó a forjar. Murió SIN FORTUNA Y SIN METER A NINGÚN PARIENTE EN CARGOS GUBERNAMENTALES. ¿Qué nos deja?, los valores democráticos, la organización y el guáramo para defenderlos y el estudio profundo del país como arma para los programas de gobierno.

Ah! y en el espíritu democrático de los venezolanos, que ha servido de muro de contención al totalitarismo… también tiene participación, junto a otros venezolanos próceres de la democracia. ¿Cuándo construiremos el PARQUE DE LA DEMOCRACIA, dedicado a ellos?

Gloria a su memoria. Se solicita otro Rómulo Betancourt. Ojalá haya uno entre los precandidatos. Las sociedades no se suicidan. Los grandes líderes aparecen… cuando los necesitan.

sábado, 10 de septiembre de 2011

LA RUTA DEL PETRÓLEO (I/II)

Rafael Gallegos blog número 15

La relación de los venezolanos con el petróleo, oscila entre el amor y el odio. Algunos lo consideran el culpable de todos nuestros males, cual heredero que culpa a su herencia de todos sus vicios. Tal es la LEYENDA NEGRA, que presume que si no tuviéramos petróleo seríamos tan prósperos como Alemania, cuando la realidad es que no hay razones para pensar que seríamos diferentes a Bolivia, Nicaragua o a cualquier atrasado país latinoamericano. Para otros, partidarios de la LEYENDA ROSADA, somos un país muy rico, bendecido por un infinito grifo de aceite. Una manera de obviar nuestra verdadera tragedia: ser un Rey Midas al revés con un monumental cero en gerencia. Hemos vivido de boom en boom y de paquete en paquete. Y mientras más alta la cima del boom, más hundida ha resultado la sima del paquete. ¿Cuál de esas leyendas es cierta? No lo dude, ninguna; pero más que falsas, ambas son negativas. Ni somos ricos, ni el petróleo es culpable. Sólo nos queda aterrizar, VOLVERNOS ESTRATÉGICOS CON EL NEGOCIO PETROLERO QUE NOS QUEDA. Y pronto, que en apenas unas tres décadas, la gasolina dejará de mover al mundo.

Desde los albores de la explotación petrolera, nuestros más brillantes pensadores se preocuparon por la relación de los venezolanos con el petróleo. Arturo Uslar nos habló de SEMBRAR EL PETRÓLEO. Preocupado por el sentido negativo de una riqueza súbita en un atrasado país, alertó acerca del uso racional que debíamos dar a esa riqueza, para “sembrar” la agricultura, industrias, infraestructura, educación… un país próspero. Obviamente, no transitamos ese camino. Aunque hay que aclarar que Venezuela se transformó radicalmente desde un país palúdico y chopo e piedra, hasta la pujante democracia de los años setenta. Toda esa metamorfosis, aunada al proceso democrático, fue producto del petróleo. Sin embargo, el modelo se agotó y no logramos construir un país sustentable, con el agravante que las fallas habidas, se exacerban en momentos álgidos como el que vivimos, y corren el riesgo de profundizarse hasta convertirnos en un ex país.

La dupla Betancourt – Pérez Alfonzo, también reflexionó sobre el tema. A la preocupación de Uslar le agregaron la PARATICIPACIÓN de los venezolanos en el negocio (entre 1929 y 1936 el petróleo generó 12 bolívares a las petroleras, por cada bolívar llegado al fisco) que se manifestaban en elevación de impuestos, venta directa de las regalías y la industrialización del petróleo dentro del país. Todo ello para generar recursos que permitieran construir una ECONOMÍA DIERSIFICADA, o sea… sembrar el petróleo. Posteriormente en el Pentágono Petrolero, agregaron la fundación de la CVP y la de la OPEP.

A pesar de los cien años como país petrolero, los venezolanos todavía pensamos que el petróleo es riqueza per se. Pareciera que nos costara entender que el petróleo es apenas dólares, que vistos como maná, los hemos gerenciado mal y transformado en riqueza mal habida, autoritarismo, mesías, militarismo, facilismo, estatismo. O sea… que nuestra ruta del petróleo ha sido como las autopistas de esta “revolución”: mal mantenidas, llenas de huecos y en permanente riesgo de colapso. Los venezolanos hemos transitado por la CRISIS DE ABUNDANCIA, con la misma naturalidad que por las CRISIS DE ESCASEZ, porque en el fondo, se trata de la misma crisis: de gerencia, de estrategia.

Por ejemplo, tuvimos crisis de abundancia en los setenta cuando se cuadruplicó el precio del petróleo. Y cierto, se invirtió en grandes proyectos como el Plan IV de Sidor, el Plan de becas Ayacucho, obras de infraestructura. Pero el dinero manejado desbordó nuestra capacidad, montamos un país artificial, se aflojaron los resortes morales. País indigestado, como el EFECTO VENEZUELA de Pérez Alfonzo. Comprábamos en el extranjero con moneda dura, tal como si fuéramos un país industrializado. Fuimos “ta baratos” e importadores suntuarios. Luego vino la crisis de escasez reflejada en inflación, devaluación, deuda… y el intento de solución: el paquete CAP II.

DURANTE LOS TRECE AÑOS DE ESTA REVOLUCIÓN, volvimos a la crisis de abundancia. Esta vez los recursos fueron utilizados para destrozar la economía y reinar sobre las ruinas (o sea… Fidel II), exportar la “revolución” a realazos, y como dice la canción, muchas cosas más, como el PETROESTADO GENERADOR DE MESÍAS que devienen en falsos profetas. Y ahora entramos en la crisis de escasez, preparémonos pues.

Si queremos lograr resultados distintos a los que hemos obtenido, urge hacer las cosas de manera distinta a como la hemos hecho. Desarrollar una ruta que finalmente integre el negocio petrolero al país para que, antes de que el destino nos alcance, podamos construir una Venezuela próspera y sustentable. Es urgente que repensemos el petróleo. Todavía hay tiempo. ¿Qué hacer?... no se pierda la segunda parte de este artículo.

sábado, 3 de septiembre de 2011

GOBIERNOS MILITARES Y GOBIERNOS CIVILES


Rafael Gallegos blog número 14

En ciento ochenta y un años, los venezolanos hemos sido gobernados por militares más de ciento treinta años y por civiles menos de cincuenta. Casi una historia de cuartel. Es muy simple, los libertadores se abrogaron el derecho a gobernar luego de la Independencia. Como en el derecho de pernada de los señores feudales, se creyeron investidos del derecho a estrenar la virginidad de la República. Así el prócer José Antonio Paéz fue electo presidente en 1830. El Dr. José María Vargas, científico y Rector de la Universidad, se coló por la división de los militaristas y ganó las elecciones al siguiente período. Apenas meses después fue derrocado, por supuesto que por militares. Páez salió de sus haciendas con sus peones convertidos en tropas. Lo defendió y lo retornó a la presidencia. Pero Vargas no quiso ser mampara y renunció al poco tiempo.

“No general, el mundo es del hombre justo”, le respondió Vargas al conspirador Pedro Carujo, cuando éste le espetó justificando el golpe: “Doctor Vargas, el mundo es de los valientes”. Seguramente desde la puerta el capitán Julián Castro sonrió burlonamente ante tan desfachatada afirmación. Era el jefe de la compañía que rodeó la casa de Vargas para garantizar el éxito de la intentona. Lo que no sospechó Castro es que años después, ¿ladrón que roba a ladrón?, él también sería derrocado. Y mucho menos que en un desparpajo similar, su golpista particular le espetaría socarronamente cuando él se defendiera arguyendo que era el presidente constitucional: “Mire, usted será el presidente constitucional; pero está preso”. Militarismos veredes, Sancho – diría Don Quijote.

Salvo excepciones fugaces, pasaron CINCUENTA Y DOS AÑOS PARA QUE UN CIVIL VOLVIERA A LA PRESIDENCIA. El Dr. Rojas Paúl en 1888, quien fue sucedido por el Dr. Andueza Palacio en 1890 hasta 1892. Corto paréntesis cerrado por las montoneras encabezadas por el general Joaquín Crespo, que tomaron el poder con el rimbombante nombre de Revolución Legalista. Pasaron CINCUENTA Y TRES AÑOS, hasta que el prócer civil Rómulo Betancourt, y luego el gran novelista Rómulo Gallegos ocuparan la silla de Miraflores, por apenas tres años, hasta el golpe militar de Pérez Jiménez en 1948. Éste a su vez salió, diez años después, ante un movimiento cívico militar encabezado por almirante Wolfang Larrazábal, militar civilista que se negó a dar un autogolpe para permanecer en el poder y nos legó la maravillosa lección de democracia, al dejar la presidencia para ser candidato.

Luego, LOS GLORIOSOS Y VITUPERADOS CUARENTA AÑOS. Cuarenta años de gobiernos civiles. Con todos sus defectos, insuperables por ahora. A los menores de treinta años hay que explicarles que hasta hace poco, en Venezuela había Presidentes de la República civiles, que se alternaban en el poder, que conversaban entre ellos, que no se insultaban, que el gobierno y la oposición jugaban dominó, que el Contralor y los Fiscales eran de oposición, que en el árbitro electoral estaban representadas todas las tendencias políticas, que la oposición ganó en ese período siete de nueve elecciones presidenciales, sin insultos, trampas, ni “victorias de m”. Y que esa gente se enfrentó, en los años sesenta, a más de veinte intentonas golpistas militares (algunas impulsadas por Fidel Castro). Y que además de demócratas eran eficientes y construyeron el Guri, el puente sobre el lago, decenas de universidades y escuelas, hospitales, Ciudad Guayana, autopistas y caminos agrícolas por toda Venezuela. Financiaron el programa de becas Gran Mariscal de Ayacucho.Nacionalizaron el petróleo, el hierro, hicieron la reforma agraria. QUE EL CONSUMO PERCÁPITA DE ALIMENTOS LLEGÓ A SU TOPE HISTÓRICO EN 1978. También hay que explicarles que el modelo se agotó y que en lugar de remozarlo con más democracia… llegó el comandante presidente y mandó a parar.

En el mundo militares gobernantes fueron Hitler, Mussolini, Videla, Odría, Chapita, Franco, Pinochet. Pura represión y fracaso. Es muy simple, NO ESTÁN FORMADOS COMO ESTADISTAS. Y los países no son cuarteles. Ha habido excepciones, como De Gaulle, o Lázaro Cárdenas; pero son eso, excepciones. Nada que ver con Churchill, Roosevelt, Figueres el costarricense que basó el éxito de su país en la eliminación de la Fuerza Armada, Lagos, Kennedy, Felipe González, Aznar, Álvaro Uribe, Lula. Los grandes logros de los países en tiempos de paz, han estado dirigidos… por estadistas civiles. Y en Venezuela ha habido buenas excepciones como López Contreras o Medina. También particularidades como Pérez Jiménez, con importante obra física en medio de fraudes, crímenes y represión.

Ojalá dentro de cien años, algún columnista pueda comenzar un artículo diciendo: en doscientos ochenta y un años, los civiles nos han gobernado a los venezolanos durante ciento cincuenta años. La patria… lo agradecería.