miércoles, 28 de mayo de 2014

RECONSTRUCCIÓN

  
Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 148

Hemos dicho en múltiples ocasiones que la “revolución” venezolana tuvo por primera etapa la destrucción estratégica. Por ello, ante estos desastrosos resultados, no se puede decir que han fracasado. Lo que nos está pasando a los venezolanos es parte del plan. El desiderátum de los “revolucionarios” no ha sido desarrollar a Venezuela, sino dominarla.

Igual que todos los comunismos que en el mundo han sido. Cuba, URSS, China, Camboya y paremos de contar. Su primer objetivo fue destrozar al capitalismo. Y el segundo, montar autoritarismos forever.

Y para dominar a Venezuela, requieren que todos  seamos pobres, que dependamos de un empleo otorgado por ellos, de las tarjetas de racionamiento, de sus escuelas dirigidas, de sus hospitales peor es nada, que veamos sus emisoras y leamos sus periódicos. Ah, y si tenemos dudas, recurramos a su justicia y a sus instituciones. O sea, desmenuzarnos para, como le dijo el lobo a la caperucita roja rojita, comerte mejor.

Nada es casual. Cual chapulín colorado – o sea  rojito - todo estaba perfectamente calculado. Como en Cuba, jefe y modelo. Por ello no podíamos llegar a los seis millones de barriles de petróleo que los capitalistas habían programado para Venezuela. Ni a cifras azules en la CVG, ni en la agricultura, ni en la industria. La “revolución” requería de cifras rojas rojitas en las empresas.

Destruir el capitalismo. Por ello expropiaron e invadieron  haciendas productivas en el sur del lago, en el llano, en toda Venezuela. La guerra contra la Polar cuando cualquier gobierno que quisiera el bienestar del país promovería veinte empresas como esa, o contra las demás productoras de alimentos… usted, ¿cree que ellos no sabían que las empresas que sobrevivieran se iban a minimizar o que las llamadas socialistas no iban a producir nada? Claro que sabían; pero ese era el plan, la destrucción nacional. El 40 % menos de empresas, no es casual. Lo provocó el gobierno para que, cual Cuba, no haya ricos que le ronquen al poder político y provoquen la alternabilidad y todas esas cosas de las democracias.

La destrucción de PDVSA también ha sido provocada. “Yoprovoquéelparo”, dijo el comandante eterno. Y la destrucción de las empresas básicas de Guayana y la electricidad y el agua.

Y la salida de nuestro país de la Comunidad Andina… saquen números, el intercambio Colombia – Venezuela iba por 5.000 MM$ y hoy cayó hacia algo más de uno, cuando debería estar llegando a diez. Y claro que sabían lo que estaban haciendo. Destruye y reinarás.

Y la dependencia de los poderes públicos y las instituciones. Licuados: Jugo, zumo, hugo y maduración. Licuadas y “revolucionarias”. Nada nuevo. Igualito que en Cuba.  A las revoluciones comunistas les estorba la democracia, por lo tanto, la independencia de poderes.

Se jactan de querer implantar el socialismo. Como si fuéramos bobos  y no conociéramos la historia de los fracasados comunismos del siglo XX.

Para triunfar en el siglo XXI, enmiendan un poco la plana. Como en Nicaragua, Venezuela y ahora Ecuador. Reinos de la reelección indefinida, que en la práctica ha resultado la negación de la alternabilidad, base de la democracia.

Ya no fusilan, como en la Cuba de los sesenta  o la URSS de los veinte. Han edulcorado el totalitarismo. Ahora hacen toneladas de elecciones con los árbitros vestidos de rojo. A los disidentes, los acusan de violentos, muchas veces como al Fugitivo, por “un crimen que no cometió”. ¿Qué será de la vida del valiente Leopoldo? Ahora como K, el de Kafka, le tocará ir interminablemente de tribunal en tribunal. Y todo legal- legalito.

LO DE HOY

Aquellos lodos nos trajeron esta recesión; la casi hiperinflación, por ahora; la hambreadora escasez; la sima de producción agroindustrial; la inexistencia de dólares y abundancia de dinero inorgánico; los pasajes como los aviones: por las nubes; la deuda de 4.000 MM$ a las líneas aéreas como estrategia para aislar a los venezolanos; la escasez de papel periódico para ahogar los medios libres que quedan; el desempleo, porque ¿quién se traga el cuento de pleno empleo con tanta empresa cerrada?; el aumento de la pobreza, que ya no pueden esconder sus propios indicadores. 

Pero se les trancó el juego. Destruyeron, ahora les cuesta clonar a Cuba y… no saben  reconstruir. ¿Qué harán?

Como dijo Eduardo Fernández, asistimos a la tormenta perfecta. Se trancó la mano. La ruta del colapso. Aunque usted no lo crea, tienen que negarse para sobrevivir. Y eso, requiere de grandes estadistas. O sea…


País en la sima solicita liderazgo reconstructor. Y por cierto, usted tiene que ser parte de ese liderazgo: un Bolívar, múltiple y verdadero. Cada uno un pedacito del Libertador. Ni queda otra, ni es fácil. Pero es el único camino.

miércoles, 21 de mayo de 2014

TITANIC- OLAS, LA PENÚLTIMA VERSIÓN


Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 147

Año 14. Gigantesco, el Titanic-olas navegaba imponente y retador, venciendo el viento, los rayos, las tormentas. Los tiburones, tan fieros con los hambrientos balseros que arriesgaban sus vidas en el Mar de La Felicidad para huir del maltrato de Zeus Tropical, se atemorizaban ante  la nave.

Distinto a cuando en su rol de come - balseros,   merodeaban las balsas en que los esclavos del régimen de Zeus, desesperados, trataban de huir de la represión policial, la hegemonía grammica, y el hambre ocasionada por una escuálida tarjeta de racionamiento y por los sueldos más bajos del mundo.

Ni Dios podrá hundirlo, retaban los bocones de siempre al referirse al Titanic-olas. Y se lo creían. La verdad era que jamás un barco de tales dimensiones había surcado el Mar de La Felicidad. Era su primer viaje.

El capitán, era un recién ascendido. Ilegalmente.

-      Acelera, acelera– le decían le decían los diseñadores.

Obedeció la orden, sin importarle que pudiera fundirse el motor.

 Total, el barco no era de él, aun cuando no hacía sino soñarse dueño de la embarcación, cuando desde el puente,  contemplaba  el infinito mar.

Había pasajeros de primera clase y pasajeros de tercera clase. No recuerdo si de segunda. A los de primera clase también les decían enchufados.

Los de tercera, medio comían y su mayor entretenimiento era oír las escandalosas fiestas llenas de champaña y 18 años donde los enchufados, curiosamente hacían sus brindis  por los de tercera. Y, aunque usted no lo crea, a ellos dedicaban sus farras.

En tercera clase vivían apiñados y comían lo que había, que era cada vez menos. No había arepas, ni empanadas, ni bollitos,  porque no había harina pan. No tenían aceite  pero tampoco qué freír. Además, algunas cocinas estaban paradas por falta de repuestos. Al escasear el desodorante, el papel higiénico y el jabón de olor… sin comentarios.

Para qué leche, si todos se marean con el vaivén del barco - les decían cínicamente los representantes de los enchufados, llamados ministros, que para calmar los ánimos, se apersonaban en tercera, de vez en cuando y con el pañuelo en la nariz.

Ante la escasez y los crecientes reclamos, a uno de los ministros  se le ocurrió la histórica frase:

-       No tenemos comida… pero tenemos barco.

Y los mareados por el hambre y el oleaje, aplaudieron. Y gritaban en sonsonete: barco, barco, barco.

-      Pero tenemos barco.

Los más jóvenes de la tercera clase y aunque usted no lo crea, algunos de los muchachos hijos de los enchufados de primera, comenzaron a protestar. Enviaban un curioso mensaje a los otros barcos: SOS, SOS, SOS, SOS, SOS.

Al comienzo los telegrafistas de la embarcación no le hicieron caso a los mensajes. Creían que se trataba de felicitaciones por el portentoso barco que, ya era vox populi, ni Dios podría hundir. Además tomaban sus copitas encapillados, celebrando el viaje inaugural. Al repetirse tanto el mismo mensaje, lo reconocieron.

Lo llevaron, prestos, al jefe del Titanic-olas, quien dijo: debe ser que nos están diciendo sos muy bueno, sos maravilloso, sos un gran timonel.

Y hasta se creyó Mao.

Noooo jefe, eso quiere decir auxilio, ayuda.

-      ¿Ayuda de qué?
-      No sé jefe; pero detectamos que el mensaje se envía desde el Titanic-olas.
-      ¿Desde aquí mismo?
-      Sí, desde la tercera clase.
-      Roguezpierre !!
-      A su orden  jefe.
-      Chequee estas guarimbas telegráficas.
-      Ok jefe.

Y comenzaron a capturar muchachos de la tercera. Los encerraban con los marineros más dañados, presos por asesinato, droga, robo…

Los deslenguados decían que los jóvenes que estaban desaparecidos, era porque se los lanzaban  a los tiburones.

Le echaban la culpa de tanto desorden a un tal Horacio Nelson. Por aquello de ser un Almirante del Imperio.

VERSIONES UNO Y DOS… ¿SE HUNDIÓ LA EMBARCACIÓN?

VERSIÓN UNO: Pum, sonó un ruido terrible. Y barco se hundió. Como en la película.

VERSIÓN DOS: Pum, pum, sonaron explosiones en las calderas. Los enchufados de primera, se sorprendieron. Sinceramente creían que las calderas se mantenían al sonsonete de tenemos barco, tenemos barco. Se fue la luz, luego se pudrió la comida y los de tercera forzaron las puertas para llegar a primera.

En esta versión, los icebergs estaban dentro del barco (escasez, hambre, apiñamiento, malos olores….) y dicen los deslenguados que los músicos, tocaban gloria al bravo pueblo.
¿No y que ni Dios podría hundirlo?, se preguntaban, sorprendidos y asustados, los corruptos y represores  mientras huían en las balsas, acechados por los mismos tiburones de siempre.

Sin embargo, el barco estaba ahí. Tercera y Primera conversaban. Determinaban los daños de las calderas. ¿Se hundiría el barco, o seguirán “teniendo barco”? ¿Lo rescatarían los jóvenes? No se pierda el próximo capítulo.

Total, el escritor es Usted.


miércoles, 14 de mayo de 2014

FARSA

  
Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 146

Dicen que la historia se repite, unas veces como farsa y otras como tragedia. Habría que agregar que tras las farsas, vienen las tragedias.

Y que quede claro, no hay farsa sin farsantes. Y el gran engañado, el pueblo. Por eso estamos como estamos. Con los peores indicadores de América Latina. De un lado la farsa y del otro la estrategia de destrucción nacional.

La farsa ha sido bien pensada. Como cualquier socialismo autoritario, donde al final, la gente común es la gran estafada. Cuba, el país que botó la hoz del comunismo, pero se quedó con el “martillo”, porque el modelo ni de lejos, es autosuficiente. La “suicidada” Unión Soviética, sin comentarios. China, la “revolución” comunista que, paradoja de paradojas, encontró  su puerta de salida en el capitalismo. Corea del Norte, el comunismo cuyas hambrunas las socorren los  oprobiosos capitalistas de Corea del Sur.… ¿hacen falta más ejemplos?

LAS FRASES DE LA FARSA

Desmenucemos la farsa de esta “revolución”. Con una estudiada fraseología intentan agradezcamos a Dios por este socialismo que nos libera de la problemática tan aguda que viven los explotados habitantes de Canadá, Europa y USA… todas las farsas encierran ironías. Veamos:

1.- La guerra económica. El gobierno tiene razón. Por esta guerra estamos como estamos. Comenzó con la famosa frase “exprópiese”, siguió con el método chaaz para negociar la destrucción de nuestro negocio, luego la expropiación de las haciendas del sur del lago, o la de los contratistas petroleros, entre otras. Ah! y aderezados al son de bandidos, ladrones, explotadores, pro yanquis, vende patria y etc. a todos los que produjeran bienes o servicios. El resultado: inflación record, escasez record, hambre record. La farsa está en que no explican que ellos han sido los capitanes de esta guerra.

2.- Soberanía. Mientras entregan a Cuba las notarías, los puertos, las cuotas de poder, el petróleo y muchas cosas más. El gran demócrata Rómulo Betancourt derrotó la invasión de Fidel Castro en los sesenta a punta de plomo y diplomacia. La farsa es tan obvia que… sin comentarios, sea usted el juez.

3.- Una elección por año… farsa de farsas. El CNE es un apéndice del PSUV. El Estado una agencia de propaganda de los candidatos del gobierno. ¿Aceptarían ellos tamaño ventajismo si estuvieran en la oposición? Para la Constituyente, la oposición con más del 40 % de los votos tuvo apenas el 5 % de los diputados. Cuando perdieron- así sería- la elección de la Reforma; como si no hubiera Constitución, realizaron otra elección. Convirtieron el Revocatorio en un plebiscito, de lo contrario, lo hubieran perdido. En las Parlamentarias, cambiaron la proporción de los votos locales y “ganaron” con menos votos. Y en las Presidenciales, todavía nos deben la apertura de los cuadernos. La farsa está en la “tramparencia”, que como al rey desnudo, todo el mundo “le ve” la opacidad.

4.- El petróleo es nuestro. Aquí la farsa está en la respuesta a: ¿quién firmó esa frase? Si fueron Cuba, el Alba, los chinos, los socios de la faja que hay que comenzar por enseñar a producir petróleo, o los “enchufados”, sí es “nuestro”. Pero para que sea de los venezolanos hay que comenzar a recuperar esta PDVSA endeudada, bajo productora, ineficiente, importadora de gasolina, explotadora de refinerías… pre quebrada. Ahora en lugar de PDVSA mantener  país, el BCV, como a aquella candidata, le “echa una ayudadita”.

5.- En Venezuela hay total libertad de expresión. Sí; pero ¿por dónde? RCTV fue cerrada. Globovisión, comprada. Las 34 emisoras ”democratizadas”. El papel periódico, tan escaso, hace parecer a nuestros periódicos tan escuálidos como el Granma. Además, a los medios oficiales, no invitan a los que piensan distinto del gobierno, perdón, del Estado. Aquí la farsa, es paradójica: libertad de expresión navegando en el mar de la hegemonía mediática.

Y así, siguen de farsa en farsa. Que si la derecha para calificar a sus enemigos – no a los opositores -  como si la política fuera un limpiaparabrisas y no una suma de estrategias sociales, económicas y ambientales.

Que si la inclusión, como si no excluyeran a los diputados de la directiva de la Asamblea, a los independientes de los poderes públicos,  a los empresarios de las misiones internacionales. O como si no amenazaran a los técnicos de PDVSA con botarlos si no son chavistas.

Cada vez menos gente cree. A las encuestas me remito.

Usted es la culpable, cantan. Y usted y usted y usted. Claro, como no le pueden echar la culpa al gobierno anterior.

Y mientras tanto, elevan exponencialmente la represión. Que vivan los estudiantes.

Basta de tanta farsa. Hace falta un Churchill que le diga al pueblo la verdad. Aunque solo ofrezca sangre sudor y lágrimas. Porque aunque usted no lo crea, solo la verdad nos hará libres… y prósperos.


Abajo las farsas, y los farsantes.

miércoles, 7 de mayo de 2014

ELIPSIS DE UN PUEBLO PETROLERO

Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 145


El petróleo es el gran diferenciador de Venezuela. Total, bien aspectado genera más dólares que el PIB de casi todos los países latinoamericanos.

Paradójicamente, esa fortaleza, la convertimos en nuestra debilidad. Como no hemos necesitado producir bienes y servicios para disponer de los dólares suficientes para satisfacer las necesidades… no los hemos producido. Por lo menos no suficientemente. A lo largo de las décadas, transitamos varios booms petroleros. De todos hemos salido con las tablas en la cabeza. O sea, nuestro problema no es de dinero… es de gerencia de nuestros recursos.

La explotación del petróleo ha fungido bajo diversas modalidades. Danza de concesiones;  concesionarios extranjeros explotando nuestro petróleo bajo mejora paulatina de leyes y reglamentos; petrolera nacionalizada, la vieja PDVSA; el disparate actual de la PDVSA pre quebrada, reforzada con aquella barbaridad de “yoprovoquéelparo”. Bajo ninguna modalidad hemos logrado desarrollarnos de manera sustentable. O sea, nuestro problema no es de modalidad… es de gerencia de la Renta y del país.

Aclaramos: el petróleo nos dio durante cincuenta años uno de los mayores crecimientos sostenidos del mundo. Pasamos de ser un país autoritario, pobre, palúdico y analfabeta, a una democracia modelo para América Latina, con tal vez la mejor infraestructura: autopistas, viviendas, universidades, ciudades, hospitales, buenas universidades, Guri, CVG, industrias, agricultura, etc. Basta comparar las cifras de los años setenta con las de  los treinta. Dos países.

Sin embargo, el petróleo cobijó la gran improductividad de nuestra producción de bienes y servicios. La dureza de nuestra moneda nos daba un consumo de  suecos. De allí el tabaratismo de los años setenta y ochenta.

Pero, cosas veredes, mientras crecía el dinero, también lo hacía la pobreza. Y como las divisas petroleras las manejaba un Estado ineficaz, éste se enriqueció mientras la población empobrecía. Luego, la Renta fue insuficiente para arropar tanta improductividad. Y el exceso de dinero facilón, aflojó los resortes morales.

Venezuela, en lugar de perfeccionar el modelo, escuchó al mesías que le calentó las orejas. Caímos  por inocentes (y por  ignorantes) y comenzamos el triste regreso… a los años treinta, con tuberculosis y todo. 

Así, vamos completando la elipsis petrolera.

Que conste, no hay quinta república, sino un “ratón” de la borrachera en que se convirtió la cuarta. En lugar de reformularnos, nos vengamos, de nosotros mismos.

POLÍTICA PETROLERA

Sin embargo, el juego se acaba cuando se acaba. No bote la bola, que usted sigue jugando.
Al proceso petrolero hay que analizarlo de manera sistémica. No es sólo la producción, no sólo la renta. Se trata del Qué: maximizar los beneficios de la industria petrolera. Del Cómo: optimizar la productividad de la industria petrolera, de la industria general, del Estado y de las organizaciones de las comunidades. Para qué: Para por fin, transformar el petróleo en calidad de vida de los venezolanos.

Urge diseñar una Política Petrolera Integral. Que pase por maximizar la Renta y optimizar la productividad de la industria y del país.

Hemos hablado repetidas veces de un Tríptico Petrolero. Ni la Renta, ni la industria, ni el país son tornillos aislados. Interactúan en una comunidad que se llama Venezuela. El análisis debe ser integral. Nadie dijo que era fácil. Pero es la única manera de hacer que el derivado 3001 del petróleo, sea nuestra calidad de vida.

Los venezolanos debemos controlar y orientar nuestro principal negocio, de lo contrario lo controlarán otros. Incorporarlo a la estrategia del país. Abrir la industria al capital privado, participar en la bolsa de valores. Potenciar la Refinación y la Internacionalización. Desarrollar de una vez la Petroquímica como pivote de la industrialización. Así como una sólida economía conexa. Definir la Responsabilidad Social como puntal del desarrollo de las comunidades aledañas a la industria (transmisión de energía creadora). Redefinir el manejo de la Renta incorporando a representantes de todo el país en las decisiones, usándola sólo en inversiones, haciendo participar directamente a los ciudadanos más débiles en el usufructo (inversiones individuales en educación, vivienda y salud). Hacer Reingeniería al Estado Venezolano a todos los niveles. Educar intensivamente a la comunidad para optimizar su participación.

Todo es discutible dentro del paraguas de una Política Petrolera Integral. O nos volvemos estrategas, o vendrá otro boom y nuestros nietos… repetirán este lamento.
Las bases: democracia, estado eficaz, empresa privada, control del negocio, participación y productividad. Todo en un mismo paragua.

Ya está bueno de repetir historias. Queda abierto el debate.


Cambio elipsis por asíntota.