miércoles, 31 de octubre de 2012

PETRÓLEO: LA DIGNIDAD MULTADA


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Rafael Gallegos                                                                           Blog. Núm. 73

“Yoprovoquéelparo”, dijo el jefe de la “revolución”. A confesión de parte… pero  sus adláteres, no lo multan. Más bien, hicieron una lista de 186 culpables, tasaron los “daños” y pretenden cobrárselos a todos ellos, uno a uno. Y en una especie de streap tease de  terror, como si quisieran jugar con los miedos de sus familiares, van sacando la lista en el periódico.

Hoy te puede tocar a ti, parecieran imitar una vieja propaganda. La primera semana, una docena, la segunda otra docena. Y para más Inri, siempre “perdonan” a alguno. Como si esperaran que esos valientes petroleros se les humillaran y los llamaran para solicitar algún indulto a cambio de la dignidad.

Y hemos llegado a la palabra clave. Dignidad. Esa luz que enceguece a los autócratas.

Esa cualidad que hace a los hombres mirar directamente a los ojos de  todos sin ninguna vergüenza. Tal como pueden hacer estos valientes petroleros. Contrario a tanto brincón de  talanqueras de valores.

Dignidad que enceguece y no permite sostener miradas a los que en beneficio propio han participado, o se han hecho los locos con este proyecto de destrucción nacional.

Dignidad como la de Diógenes el Cínico, que ante la oferta del todopoderoso Alejandro, le respondió: quítate que me tapas el Sol.

Dignidad como la expresada en el poema MERCADO, del bardo venezolano José Ramón Heredia:

-      Se venden estrellas ¡ Hay muchas !

¿Quién compra? Las hay de todos los tamaños!

¡ y cómo brillan! ¡Miradlas, arriba están!

¿Quién compra? Se venden estrellas !

(El millonario apresta el oído)

            Sigue estúpido!

para esto no sirve tu dinero

ese es mercado de poetas.

 

Porque la dignidad… es mercado de demócratas.

Los “revolucionarios” no multan a “yovoquéelparo”. Más bien condecoran a los responsables de la explosión de Amuay, a  los mantenedores de los puentes caídos, a los responsables de los muertos del 4F Y 27N. Ante un país atónito, se pagan y se dan los vueltos.

Y claro, no multan a los  autores del largo sabotaje gerencial, que ha convertido a la otrora modelo de industria petrolera venezolana, en una de las empresas petroleras más ineficientes del mundo.

Dos millones de barriles cuando deberíamos producir seis según, los mismísimos planes de la “revolución”. Y eso que han triplicado el personal. Pura improductividad.

Saquen la cuenta, todos los días producto del sabotaje gerencial, se dejan de producir cuatro millones de barriles en Venezuela. O sea. Ciento cuarenta mil millones de dólares al año. En diez años… multiplique.

 Si a esto agregamos la vergonzosa importación de gasolina; los daños a la infraestructura, a los yacimientos y el consecuente  marasmo de haber transformado una dinámica empresa petrolera, en un flácido emporio. ¿A quién le pasarán esa cuenta? ¿Quién es el saboteador?

Mañana los multadores de turno terminarán  con el típico corre- corre al son de me obligaron, o de yo no sabía, como sus iguales en todas las historias, cuando los regímenes se acaban. Porque, no lo duden… los regímenes, se acaban. 

La dignidad ciega a los totalitarismos. Los imputados del petróleo, no se doblan… y claro, los encandilan. 186 petroleros. Los condenan a pagar una multa impagable. Más de treinta millones de dólares per cápita.

¡Ni que fueran boliburgueses!

Qué orgullo sentirán siempre los hijos, nietos y bisnietos de los multados del petróleo. El mismo que hoy sentimos – y a mucha honra-  los hijos de los exiliados, presos, torturados y asesinados de la dictadura de Pérez Jiménez. La gloria de los imputados “crecerá con el tiempo como crece la sombra cuando el sol declina”. Y que orgullo que sean Gente del Petróleo.   

Ya que los “comuneros” del siglo XXI, o sea… vitrolas en el 2012, están en la onda de cobrar y pagar, deberían pagarnos a los 23.000 petroleros expulsados en el 2003, lo que nos deben, según la Ley. Ni siquiera han cancelado la caja de ahorros, las prestaciones, los fondos de pensiones. Es más, no nos dejan trabajar con el Estado, ni en petroleras dentro de Venezuela.  

Claro, nos pagarían si estuviéramos en democracia; pero los “revolucionarios”… no pagan.

Se atrevieron a botar  23.000 técnicos de la industria. Como sacar a los médicos de un hospital, o a los carniceros de un carnicería. ¿Están dispuestos a pagar por tamaña lobotomía empresarial en la empresa pivote, todavía, del país?

La historia se encargará de cobrarles. Mientras tanto los absuelve la historia oficial de los libros de primaria, la de Cuba comunista, la de los países panas. Pero al final, todas las autocracias van al mismo capítulo.

Pinochet, Videla, Fujimori. No los salvaron sus historias oficiales… y mucho menos sus países panas.

 Mientras tanto, la ineficiencia, multa a la productividad. Cosas totalitarias, Sancho.

 

miércoles, 24 de octubre de 2012

EFICIENCIA SOCIALISTA: CÍRCULO CUADRADO



Rafael Gallegos                                                                           Blog. Núm. 71

 

La historia del socialismo lo ratifica. La URSS dejó de existir agobiada por la tamaña incompetencia del régimen. Cuando tuvieron que competir con los chips norteamericanos y japoneses… tiraron la toalla. El comunismo soviético pasa a la historia como un régimen que decidió suicidarse. Sin ninguna revuelta y ante el ensordecedor silencio de los setenta millones de miembros del partido comunista, se pasaron con todos sus pertrechos al capitalismo. La verdad es que su proverbial ineficiencia, los implosionó.

Igual sucedió con el Muro de Berlín. Nadie en su sano juicio hubiera previsto la caída diez años antes. La ineficiencia comunista resultó cancerígena para las piedras del muro.

La diferencia entre la Alemania capitalista y la Alemania socialista, era abismal. Los hombres nuevos del comunismo vivían en la mayor pobreza. Los deslenguados dicen que se asomaban por arriba del muro para observar a los explotados del capitalismo. Y al ver los carros, la ropa, la comida, las casas, los aparatos eléctricos decían al unísono: capitalista explótame, capitalista explótame. Y que por la prensa solicitaban capitalista explotador con moto.

Y de Cuba, ni hablar. Su única innovación es haber tomado el martillo de la hoz y el martillo comunista, para “martillar”. Primero a la URSS y ahora  a Venezuela. Sin comentarios. Los decanos del totalitarismo en América.

Como en los estados comunistas,  la “revolución” va a premiar la eficiencia socialista. O sea, al trabajador que  se queje menos, al que oiga con más ahínco las interesantísimas cadenas, al que aguante pasivamente estar en la lista y que no le adjudiquen las viviendas, al que tenga las franelas más rojitas, al que marche más y al que diga más duro uh ah… le será entregado su premio a la eficiencia.

Tiene razón el Presidente.  Es imperativo incrementar la eficiencia del gobierno. No puede continuar el atraso en las obras del metro, en la construcción de ferrocarriles; las calles rotas; los apagones; los pésimos servicios hospitalarios. La ineficiencia de PDVSA que produce menos, importa gasolina, en lugar de sembrar el petróleo lo derrama en los ríos y le explotan las refinerías. Ni puede continuar el bajón de las empresas básicas de Guayana, ni el de la agricultura en 30 %, ni la desaparición de cuatro mil empresas, ni… paremos de contar. Pura pobreza.

¿QUÉ ES EFICIENCIA?

Muy simple, es producir más con menos. Transformar los recursos en bienestar.  Venezuela ha manejado más de mil millones de millones de dólares en los últimos catorce años. Vea los resultados y me comenta.

¿Qué ha pasado? Muy simple. Está quedando destruida la producción. Los chistosos dicen que esta “revolución” sí ha arado en el mar (de La Guaira y Puerto Cabello), porque… cómo sacan alimentos de los buques.

Este gobierno, ni puede ser eficiente, ni le interesa. Esta “revolución” es un plan de destrucción estratégica para, al mejor estilo cubano, mantener un Mesías en el poder para toda la vida. He ahí el desiderátum.

Si produjéramos seis millones de barriles y hubiera muchas industrias y buenos empleos y los  ranchos fueran sustituidos por viviendas dignas… los recursos  estarían mejor distribuidos, habría seguridad e independencia de poderes y por supuesto alternabilidad. He ahí el kid. Por ello ningún comunismo es eficiente. La eficiencia, es la piraña de comunismo. Y ellos lo saben. O sea…

LOS PAÍSES EFICIENTES

Sí hay países eficientes. Y todos, son ca-pi-ta-lis-tas. Empresas privadas, innovación, políticas sociales, inversiones extranjeras, acceso a tecnologías de punta, equipos sociales, respeto al conocimiento, zonas especiales de producción donde se produce desde un pañuelo hasta equipos de alta tecnología. En todos ha habido un acuerdo nacional para incrementar la productividad. Desde el más poderoso hasta el último ciudadano. Comparten una Visión de país con educación, infraestructura, hospitales, viviendas. Todas son economías orientadas a la exportación. Contrario a Venezuela, donde importamos hasta la gasolina.

Entre esos países destacan Japón y los dragones asiáticos. Países que han multiplicado su calidad de vida varias veces en las últimas décadas. Cambiaron la capital comercial del mundo desde el Atlántico hasta el Pacífico Norte.

¿Quiénes son? Japón, Taiwán, Hong Kong, Indonesia, Corea del Sur, China, hasta Viet Nam.

Y en nuestra America, hay ejemplos de países eficientes. Los más destacados, Chile y Costa Rica. Pero no pierdan de vista a Colombia y a Perú. Todos capitalistas con amplio y efectivo contenido social, democráticos, orientados a la exportación, incluyentes y con alternabilidad.

Ninguno socialista. Por algo Churchill dijo que el socialismo es la filosofía del fracaso. Y podemos agregar,el paraíso de la ineficiencia.

 

 

 

   

SANGRE, SUDOR Y LÁGRIMAS…POR AHORA

Rafael Gallegos                                                                           Blog. Núm. 72

Claro que perdimos. Y claro que podemos perder casi todas las gobernaciones el 16 de diciembre. Estamos boca abajo. No lo dude. ¿Y qué?

A los líderes de la oposición no les queda otro camino – pilas y guáramo- que imitar a Churchill cuando en medio de los bombardeos de Hitler,  pronunció su famosa frase: sólo tengo para ofrecerles sangre, sudor y lágrimas.

Por cierto, no comparto la idea de que el triunfo de la “revolución” es sospechoso. No, eso sería un eufemismo. Fue fraudulento. ¿Qué tenían los votos? Sí, los tenían. ¿Qué nos faltaron testigos? Sí, nos faltaron. ¿Entonces? Lo fraudulento estuvo… en el ventajismo. Y no sigo, porque no quiero llover sobre mojado.

 

¿Y ENTONCES, QUÉ HACEMOS?

Podemos llorar como Baobad, el rey moro al que su madre le dijo lloras como mujer lo que no supiste defender como hombre (claro, no sé a que mujeres se refería, no sería a las nuestras…muchas más valientes que nuestros hombres).

Podemos alquilarnos como plañideras y llorar a gritos sobre el cadáver de la derrota.

Podemos “desilusionarnos” y decir, no voto más.

 

Podemos  irnos para Miami.

 

O… podemos brincar la talanquera.

Y con todas estas salidas, el gobierno se reirá de nosotros mientras se prepara para quedarse en el poder hasta el dos mil siempre. Como sus hermanos ideológicos del adoptado castro comunismo.

La otra salida, es la del Libertador en Pativilca. Con fiebre, derrotado, sin armas, con su ejército desmoralizado, dijo triunfar… y triunfó.  Preso, escondido, hambriento… hasta trató de suicidarse. Pero al final, privó su decisión de triunfo.

O la de Mandela, quien contra todos los pronósticos, materializó su misión luego de tres décadas preso.  Ese sí estaba boca abajo… y triunfó.

O la de los chilenos opositores a Pinochet, que triunfaron luego de 17 años perseguidos, exiliados, inciliados, torturados, asesinados.

Ejemplos sobran de líderes y de pueblos, que estando boca abajo, al final triunfaron.

Y nunca es tarde. ¿Cuánto falta? No importa. La lucha es el camino. Quince años  esperó  Bolívar. Y si Churchill no hubiera llegado a los setenta años… no hubiera sido Churchill. No se está joven, ni viejo. Se está vivo, luchando.

Como dijo el gran Rómulo Betancourt, adelante, por arriba de las tumbas adelante. Y estuvo preso, exiliado, sin dinero, con el mundo dándole la espalda. En 1957 Pérez Jiménez parecía eterno luego del fraudulento plebiscito. Un año después… Betancourt era Presidente de la República.

No hay nada escrito. La única ruta es la voluntad de triunfo. Pilas y guáramo son nuestras primeras necesidades.

Tenemos líderes: Capriles, Aveledo, Ledezma, Ramos, Leopoldo, Velásquez, María Corina… toneladas de líderes. Jóvenes y viejos.  

Tenemos unidad. Ese es nuestro tesoro. Nuestra gallina de los huevos de oro. Y no solo de gente, de partidos. De ONGs y miles de organizaciones.

Tenemos metas… si fuera sólo la  democracia, no sería poca cosa.

Pero, también tenemos que cambiar algunos enfoques.

Como por ejemplo exigir transparencia al CNE. Ser más firmes en la lucha contra el obsceno ventajismo.

Luchar de frente contra las inconstitucionales comunas del comunismo.

Y reclamar y  exigir valentía. Nada de justificar a los miedosos, por un trabajo o por un contrato, o por una vivienda en el país de nunca jamás. A exigir valentía a los empleados públicos y a los refugiados y a los beneficiarios de las misiones, que estén en contra del comunismo. Ya está bueno. Con pusilánimes no llegamos ni a la esquina.

Ser más frontales en la lucha contra los abusos de esta semi dictadura y semi democracia (semi semi, algo así como nini). Exigir la libertad de los presos políticos, el entierro de las listas fascistas, el retorno de los exiliados. El pago de los pasivos laborales. Pronunciarse inequívocamente acerca de las multas a los heroicos imputados del petróleo. Tema de nuestro próximo artículo.

Y si perdemos, a seguir luchando. A denunciar el ventajismo. ¿Sin ventajismo, hubiera ganado Capriles? He ahí lo fraudulento.

Hay que cambiar el miedo por la Fé.

Ya llega el lobo. Por lo menos tengamos la valentía de la caperucita. Y perseverancia. A votar en las Regionales. Y  si perdemos fortalezcamos la unidad, la organización, la estrategia, los conceptos políticos.

No vale rendirse. Sangre, sudor y lágrimas… por ahora.

Churchill y Roosevelt  derrotaron al fascismo. Bolívar al poderoso absolutismo español. Betancourt a los militaristas y a los comunistas.

Y no fue fácil. Todos  estuvieron en algún momento al  borde del abismo. Pero tuvieron Fe en ellos y en las tendencias de la historia.

Los grandes hombres también lloran; pero sus lágrimas fecundan la tierra. De  peores fosos, los pueblos han llegado a mejores cimas. A cosechar democracia, pues.  

jueves, 11 de octubre de 2012

“EXCESO” DE DEMOCRACIA


Rafael Gallegos                                                                           Blog. Núm. 70

 

El régimen se jacta que en Venezuela hay “exceso de democracia” porque  se realizan elecciones periódicamente. Confunde número de elecciones con democracia. Algo así como confundir gordura con salud. Pero  la realidad la sabemos todos. Lo que hay es un gran déficit…

No se puede hablar de exceso de democracia cuando en lugar de respeto al adversario, hay burla al enemigo. Cuando el Presidente parece tener como norma no hablar a los gobernadores de oposición, ni a los alcaldes ídem. No tomar en cuenta a los representantes empresariales que no son adláteres, ni a los sindicales. ¿Desde cuando los opositores no visitan Miraflores?

Tampoco hay exceso de democracia cuando en la Asamblea, la mayoría del gobierno se niega a compartir, como en todas las democracias del mundo, la  Directiva con la oposición.

No se puede decir que hay exceso de democracia cuando no se invita a los canales televisivos ni a las emisoras radiales públicas, a los líderes que no comulgan con las ideas de a “revolución”. Ni cuando se cerró, pura casualidad, al medio privado de mayor sintonía, RCTV. O cuando el eufemismo de “democratizar los medios”,  se clausuraron 34 emisoras radiales.

El exceso de democracia no puede ser cuando el presidente ordena cárcel por televisión. Ni los perseguidos por las fascistas listas tascón y maisanta, condenados al incilio (exilio pero dentro de la patria), al desempleo y a la nula contratación por parte del Estado. Y menos los exiliados.

No puede ser exceso de democracia cuando se les exige a los trabajadores públicos la camisa roja y la obligatoriedad a asistir a eventos proselitistas. Ni cuando en PDVSA en lugar de exigir calidad técnica que evite derrames, explosiones en refinerías y baja sostenida  de la producción, se les participa que si no votan por el gobierno se van. Digno de Ripley.

Ni puede ser exceso de democracia la licuefacción (jugo, zumo, hugo) de los poderes públicos, en un hombre.

Y mucho menos puede ser exceso de democracia el abuso de expropiar – confiscar porque no pagan– propiedades  por motivos lejanos a la utilidad pública, transformando haciendas y centros industriales en eriales. Ruinas sin haber pasado por la gloria.

Ni pueden ser elecciones “democráticas” el ventajismo de toda la hegemonía comunicacional del Estado, las cincuenta y dos horas de cadenas durante la campaña presidencial reciente, los improperios y descalificaciones al candidato opositor, en emisoras pagadas por todos los venezolanos independientemente del credo político. O sea… ¿Los opositores pagamos para que nos insulten?

Y menos un árbitro que se haga el loco ante el abuso de vehículos del gobierno utilizados para fines electorales.

Y tampoco puede ser exceso de democracia un CNE integrado por cuatro de los cinco rectores, simpatizantes y hasta militantes del régimen. Es decir, la oposición, además de víctima del ventajismo, tiene que aguantar que el árbitro meta un gol de vez en cuando.

Vale la pena preguntarse cuántos votos representa el ventajismo. O cuántos votos menos hubieran sacado la “revolución” en igualdad de condiciones. ¿Hubieran ganado?... he ahí el dilema.

¿Que opinaría el gobierno si tuviera que ir a una elecciones en estas condiciones? ¿Las aceptaría o armaría un escándalo? Es decir, todos somos iguales; pero el gobierno es más igual que la oposición.

Y finalmente no hay exceso de democracia cuando un individuo puede permanecer en el poder por tiempo indefinido. Al decir de nuestro sabio y abusado Libertador, allí está el origen de la tiranía.

La democracia debe tener un baremo para medir su existencia. No bastan buenas intenciones como la casi inaplicable Carta Democrática de la OEA.

Hay que medir. Respeto a los representantes de la oposición, respeto al ciudadano, igualdad de condiciones, independencia de poderes, elecciones sin ventajismo.

¿QUIÉN DIJO MIEDO?

Con este abrumador ventajismo, Goliat derrotó a David. ¿Y cuál es el problema? Si no ganamos hoy, lo haremos mañana. La razón nos hará libres. Los tiempos en política no tienen nada que ver con el reloj.

Mandela pasó de la cárcel a  ser el hombre clave de Suráfrica.

Cuando Kennedy derrotó a Nixon, éste se fue a California, se lanzó a Gobernador y perdió. Absolutamente derrotado. ¿Quién diría que pocos años después sería Presidente de USA?

Rómulo Betancourt sufría un exilio que parecía infinito, luego del triunfo de Pérez Jiménez en el plebiscito de 1.957. Un año después era electo Presidente de Venezuela. Entonces, ¿quién dijo miedo?

Betancourt, el valiente demócrata que dijo: adelante, por arriba de las tumbas, adelante. Sigamos su consejo. Tenemos unidad, tenemos líderes y tenemos razón. Es imperativo rescatar la democracia.   

viernes, 5 de octubre de 2012

CAMBIO DE SIGLO


 
Rafael Gallegos                                                                           Blog. Núm. 69

Venezuela es un país muy impuntual. A todos los siglos entramos con años de retraso. Seguramente es una circunstancia latinoamericana. No hemos podido ajustar el reloj, desde el cambio de horario que significó el descubrimiento de América.

Iniciamos la carrera de la civilización occidental con una  desventaja que no hemos podido superar. Lo que significó la aventura de Cristóbal Colón para nuestros abuelos indígenas equivale – y no lo dude- a que mañana llegaran unos extraterrestres a nuestro planeta, por supuesto que con cientos de años de avances tecnológicos sobre nosotros, y nos sometieran a sus designios. Separaran nuestras familias, nos obligarían a ser sus esclavos, a creer en sus mitos y en sus dioses.

Tal sucedió con la conquista. Nuestros abuelos quedaron sometidos a un nuevo sistema de valores donde su dignidad no valía nada. Hasta los virus hicieron su tarea y el General Viruela diezmó más indios que los capitanes Cortez o Pizarro.

Luego el mestizaje fue haciendo el nuevo tejido social. Nuestras sociedades quedaron divididas como metras de colores. Blanco, beige, marrón y negro. Mestizos, mulatos, cuarterones, quinterones y Dios libre de algún antecedente judío, o de algún color subido de tono en el pedigree o árbol genealógico.

A la familia Bolívar, a pesar de ser tal vez la más rica de Venezuela, se le negó el título de Marques de Cocorote, por la bisabuela del Libertador haber sido sospechosa de mulata. El caso es conocido en la historia como el Nudo de Marín.

A las Bejarano, pardas que con sus deliciosas tortas hicieron una fortuna que superaba a la de tanto conde arruinado que adornaba la cerrada sociedad caraqueña, no las dejaban usar velos o mantos en las misas. Tuvieron que conseguir un permiso especial del Rey. Total, mantuana venía de manto y la godarria de la época  no podía aceptar gente inferior igualada a punta de tortas. Por un lado entraban las permisadas Bejarano con sus velos a misa, y por el otro las mantuanas salían del recinto.

Mientras esto sucedía en Venezuela, la Revolución Francesa acababa con la monarquía decapitando a sus reyes y asomaba el marco legal de la nueva era de la burguesía. Ya años  antes, la Revolución Industrial había mezclado la maquina de vapor, la máquina de hilar y los ferrocarriles, en un cóctel de infinita productividad  que cambiaría por siempre la vida de los hombres.

Nacía la Nueva Era. Democracias, capitales, tecnologías. Y Venezuela seguía en pleno feudalismo.

El Libertador encabezó el movimiento de Independencia y pudimos entrar al siglo XIX como una nación libre, liberal y democrática, en 1821. Veintiún años de retraso.

Claro, no fue que entramos con mucho ímpetu. La productividad brillaba por su ausencia. Venezuela quedó diezmada por la Guerra y de paso, los héroes militares creyeron que la patria era un botín. En 1.888, el Dr. Rojas Paúl fue el segundo presidente civil del siglo, 53 años después del derrocado Vargas. Militarismo Habemus.

Los  caudillos militares del siglo XIX no nos dejaron entrar a tiempo en el siglo XX. Luego de Crespo;  Castro y Gómez. Dictadura Habemus.

Mientras en el mundo y en la misma América se desarrollaban liderazgos  civiles y sólidas democracias, en Venezuela Gómez implantaba su dictadura petrolera. Silencio total y torturados por doquier.

Al morir Gómez, al decir de Mariano Picón Salas, entramos en el siglo XX. Con 36 años de retraso. La impuntualidad nos devoraba. Sin desmerecer a López y Medina, militares civilistas, hay que destacar que el primer presidente civil de sXX fue el gran Rómulo Gallegos… derrocado a los 8 meses de gobierno.

Hoy pugnamos por entrar al siglo XXI. Otro militarismo hace muro de contención. Presidente forever, cuando el siglo XXI es alternabilidad. Licuefacción de poderes, cuando el siglo XXI es independencia de poderes. Socialismo de los fracasados en el siglo XX, cuando en el mundo próspero priva el libre mercado. División del alma  nacional, cuando en el siglo XXI priva la unidad, el diálogo y el respeto. Improductividad, en la era de la innovación y la calidad de vida.

Volveremos a llegar atrasados al cambio de siglo. Trece años de retraso; pero llegaremos. Nuestro deber es hacer una sociedad próspera que entre al siglo XXII en… el comienzo del siglo XXII.

Por nuestros padres y madres.

Mi padre, el inolvidable y queridísimo Rafael Gallegos Ortiz,  hubiera cumplido 90 años en estos días. Desde aquí hago reconocimiento a su perpetua lucha por la democracia, a su exilio en Ecuador cuando otro militarote, Pérez Jiménez; y a su sufrimiento por mi incilio por ser, a muchísima honra,  Gente del Petróleo.

Por nuestros hijos, por nuestra gente. Por la dignidad personal. Tumbemos las puertas del siglo XXI.  

Suerte Venezuela, que bastante has luchado.