miércoles, 30 de octubre de 2013

18 DE OCTUBRE, BETANCOURT Y PETRÓLEO

Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 122


-      No puedo ir porque no tengo camisa – le dijo el Dr. Diógenes Escalante a su secretario, Ramón Velásquez, en relación a una reunión que debía sostener con el Presidente Medina.

Esa expresión, torció el rumbo de Venezuela. Diógenes Escalante, era el candidato presidencial de consenso. Se había comprometido con los jóvenes adecos encabezados por Betancourt y Leoni, y con los militares de escuela  Delgado Chalbaud, Pérez Jiménez, Mario Vargas y otros,  a gobernar por apenas dos años y luego, convocar a elecciones universales directas y secretas.

Era la tercera vez que Escalante era “casi” Presidente. En 1931 fue invitado a conversar con Gómez. Estaba “dateado”, que éste lo nombraría para sustituir a  Juan Bautista Pérez, aquel Presidente de la República que “vivía en Caracas; pero el que mandaba estaba en Maracay”. No pasó nada.

En 1941, López Contreras lo llamó para que lo sucediera en el cargo. Tachirense, preparado y de la causa. Pero, como no era militar, tuvo mucha resistencia  y al final, López, no pudo o no quiso, y  lo dejó con los crespos hechos.  

-      A la tercera va la vencida- se habría dicho Escalante en 1945; pero esta vez la naturaleza se encargó de negarle la oportunidad.

Su enfermedad, la complejidad del fin de la Guerra Mundial y la torpeza del gobierno al imponerle a Venezuela como nuevo candidato al Ministro de Agricultura Ángel Biaggini, provocaron, en semanas, el alzamiento cívico militar del 18 de Octubre. Para unos un golpe, para otros una revolución y en realidad, la respuesta a un gobierno que no supo interpretar la hora.

La hora de acabar con esas elecciones de tercer grado para la presidencia, con las  prohibiciones del voto a las mujeres y a los analfabetas. El liderazgo emergente lo pedía a gritos para ya, y Medina lo ofrecía para dentro de cuatro años.

La hora en que los militares de escuela, dejaran de ser mandados por los improvisados y atrasados chopo e piedra, como llamaban a los generales del gomecismo.

Medina, el gran presidente, no entendió que era la hora del relevo. Y tuvo que irse.

BETANCOURT

Con apenas 37 años, fue nombrado Presidente de la Junta de Gobierno el 19 de octubre. Los civiles Leoni, Prieto, Barrios, Edmundo Fernández y los militares Delgado Chalbaud y Mario Vargas, lo acompañaron. Fue la hora de los jóvenes políticos y militares. De materializar una nueva visión de Venezuela.

Comenzaba a cumplirse el programa del naciente partido Acción Democrática.  Betancourt subió los impuestos petroleros, la meta era el fifty- fifty, la igualación de los beneficios de los venezolanos y de las transnacionales, que por cada dólar que invertían en Venezuela se llevaban  dos. Igualmente, impusieron la política de No Más Concesiones.

Además de la renta, veían al petróleo como el pivote de una concepción sistémica del desarrollo de Venezuela. Por ejemplo, asomaban el emporio de Guayana, que iniciaba con la electrificación del Caroní;  la cadena bauxita, alúmina, aluminio; el hierro; la industrialización a partir del aluminio y del hierro; el gas de las petroleras para estas industrias; la agricultura como base para alimentar la industrialización.

Durante el trienio 45-48, aceleraron la construcción de carreteras (800 kms en dos años). Triplicaron el número de aviones de la LAV. Incrementaron desde 8.000 a 20.000 toneladas la capacidad de desplazamiento de la Venezolana de Navegación. Triplicaron la producción de cemento. Elevaron en más 50 % la producción de electricidad.

Como consecuencia de las políticas de estímulo y la duplicación de los préstamos del BAP, se incrementó significativamente, en dos dígitos, la producción agrícola y el consumo de carne, leche y harinas, y se triplicó el número de niños asistentes a las escuelas. Igualmente, se crearon más sindicatos que en toda la historia anterior y se enfatizó en la industrialización del país.

Se eligió la Asamblea Constituyente, nuevas leyes para el nuevo tiempo. En las primeras elecciones universales, directas y secretas de nuestra  historia, Rómulo Gallegos resultó electo Presidente de la República con el 80 % de los votos. Por cierto, su canciller fue Andrés Eloy Blanco.

Presidente novelista y canciller poeta. Cualquier parecido con esta realidad…

Rómulo Gallegos fue derrocado a los siete meses de gobierno. Por cierto, el Congreso había aprobado el fifty- fifty, 13 días antes… comenzaban los militarismos de la  guerra fría, en el continente.

Pero es justicia agregar, que a los adecos, los acusaban de ser muy sectarios.

-      ¿No ve que estoy empantuflado? – fue la respuesta del presidente Gallegos a Otero Silva, ante la pregunta de si oía el ruido de sables.

Una respuesta literaria… tan distinta a la realidad política. La verdad es que el insigne escritor, estaba sordito.

 

 

miércoles, 23 de octubre de 2013

MÁS ALLÁ DE LA RENTA PETROLERA


Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 121

 

Para los venezolanos de hoy, el imperativo es transformar el petróleo en calidad de vida. El uso que le demos a la Renta Petrolera es fundamental para el futuro del país; pero… no es suficiente. Tenemos que ir más allá de la Renta.

Hacer un análisis sistémico, tomando en cuenta que: la Renta no es el único beneficio económico que ofrece la industria petrolera… para maximizarla hay que desarrollar una industria petrolera competitiva… la transformación de la Renta  en calidad de vida, pasa por un Estado y un país que sepa manejar- ojo, no malversar- el recurso.

Para ir más allá de la Renta, debemos tomar en cuenta:

1.- Los beneficios resultantes de la industria petrolera son: Renta, industria conexa y la transmisión de su energía creadora a la comunidad – léase Responsabilidad Social.

La Renta Petrolera incluye fundamentalmente la Regalía, el ISLR y los dividendos. 

Hubo grandes logros desde los años treinta hasta los setenta: superación de enfermedades endémicas, educación, crecimiento de ciudades, Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, Guri, Ciudad Guayana, Empresas básicas, infraestructura, uno de los crecimientos sostenidos del PIB más altos del mundo, durante varias décadas… y democracia. La pujante Venezuela de los setenta, era incomparable al palúdico y analfabeta de  los años treinta.

Sin embargo, tantos logros… no fueron sustentables. Estuvieron acompañados de crecimiento de la marginalidad, burocracia improductiva y sobre todo, una moneda dura que fue aletargando la competitividad del país. El “durísimo” 4,30 del bolívar se parecía al de un país con la capacidad productiva de Suecia, o Inglaterra; pero cobijaba a otro deficiente y subsidiado, incapaz de competir en los mercados, a menos que fuera como Tabaratos.

Y, paradoja de paradojas, cuando se incrementaron drásticamente los precios del petróleo, sufrimos el llamado Efecto Venezuela, que devino en resortes morales vencidos, deuda, paquetes económicos, explosiones sociales, intentonas de golpe y finalmente, por ahora, en la exacerbación de este Petroestado, cuyo más terrible producto son los mesías, que invariablemente terminan siendo falsos profetas.

El uso de la Renta hay que redefinirlo. Palabras clave: descentralizarla, utilizarla sólo como inversión. Distribuirla directamente entre los ciudadanos para  educación, salud y vivienda. Crear un Fondo de Futuro, tal vez tipo Noruega. Ideas hay. Y de gente que sabe mucho del tema. Ojalá haya consenso para la próxima reconstrucción del país. Pero no es suficiente…

… también hay que planificar la industria conexa al desarrollo petrolero. Promover seguridad jurídica, atraer inversiones, construir infraestructura, crear zonas especiales. Mejorar y utilizar la  Petroquímica como pivote de la industrialización.

Igualmente la industria petrolera debe aplicar políticas de Responsabilidad Social en las comunidades aledañas. Desarrollar, junto a los gobiernos locales, las industrias y comunidades vecinas; equipos sociales que redunden en incremento de la calidad de vida.  Sembrar la semilla para una nueva dinámica económica, que a su vez, haga más sustentables a las empresas petroleras. Promover el desarrollo desde adentro.

Ojo, hablamos de empresas petroleras con contenido social… no confundir con la actual empresa “y que” social, con famélico contenido petrolero.

2.- La industria petrolera altamente competitiva. Se inicia con cambios radicales en la pre quebrada que nos dejará esta “revolución”.  Seguridad, tecnología, inversiones privadas nacionales y extranjeras. La creación de un Ente, más allá del gobierno, que otorgue permisos para operar pozos inactivos, campos marginales, áreas tradicionales, la Faja, Costa Afuera, Refinación, Petroquímica. Operadoras privadas, empresas mixtas. Los venezolanos estamos en la obligación de planificar el desarrollo de una industria petrolera eficiente.  

3.- Reingeniería para el Estado venezolano y educación organizativa a las comunidades. A todos los niveles. Si se ha maximizado y  definido el uso de la Renta y los beneficios de la industria, hay que desarrollar el músculo que lo administrará.

Hay que ir más allá  de la Renta Petrolera, con una Visión Sistémica. Un Trípode Petrolero: Renta, industria conexa y Responsabilidad Social, bien definidas… Industria altamente competitiva y… Estado/Comunidad capaz de administrar eficazmente. 

¿Difícil? Claro que sí. Pero la experiencia nos indica que el dilema va siendo: Sembrar por fin el petróleo… o Sembrar Mesías – más aprendidos- que, júrelo, tardarían menos  de diez  años en regresar.

El petróleo es un recurso que debemos gerenciar integralmente, para transformarlo, en riqueza. Acerquemos la hora de cosecharlo.    

miércoles, 16 de octubre de 2013

LA PARADOJA DOJA DOJITA


 

Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 120

 

Una paradoja de los viajes en el tiempo, consiste en que si una persona viaja al pasado, localiza a su abuelo cuando era un niño y lo mata, entonces, esa persona,  desaparece. Claro, si mata al abuelo, no puede nacer, y mucho menos, hacer el viaje.

Los regímenes comunistas, panas y modelo del que padecemos, también tienen sus paradojas. Es más, son una paradoja. Se bautizan con el pomposo nombre de “dictadura del proletariado”, pero ni siquiera dejan que el cacareado proletariado  opine o escoja a sus gobernantes, ni que produzca bienes y servicios  más allá de las dádivas de un estado ineficiente. De hacerlo, oh! paradoja roja rojita, les pasaría como a nuestro viajero del tiempo y tendrían que desaparecer, tal como le sucedió a URSS, China, los comunismos europeos tras la cortina de hierro, y todos esos totalitarismos que a Dios gracias, son historia antigua.

La poderosísima URSS, implotó a punta de ineficiencia, desigualdad y llamemos las cosas por su nombre: hambre. De nada les sirvieron sus “gigantes”: el fundador Lenin, o el de las purgas de Siberia, Stalin; ni el partido comunista más grande del mundo; ni los vergonzosos tanques de Hungría o Checoslovaquia que reprimieron ferozmente al “pueblo”, en el nombre de la “revolución mundial”. A  la hora de implotar, implotaron. La grandeza de Gorbachov, consistió en darse cuenta que la fiesta había terminado.

El muro de Berlín, también implotó- como si sus piedras hubieran saltado desde dentro-  finalizando así el fracasado comunismo de Europa Oriental. El nivel de vida de los trabajadores de los países comunistas, era ínfimo comparado con el de sus equivalentes del capitalismo del resto de Europa. Los obreros tras la cortina de hierro, según los deslenguados, solicitaban capitalistas, para que los explotaran. “Solicito oprobioso capitalista que me explote”. Preferían ser “explotados” del capitalismo con casa, nevera, televisores a colores, colegios buenos, libertades, etc. Es decir, preferían la prosperidad del capitalismo europeo, a la pobreza de la “gloriosa” y represiva revolución soviética. Sabían que ser pobre, es malo.

Hoy, la poderosa Corea del Norte, la misma que amenaza al mundo con armas nucleares, la madre de los líderes también eternos y también gigantes: Kim abuelo, Kim hijo y Kim nieto… es socorrida periódicamente en sus hambrunas - sí, hambrunas revolucionarias- por la capitalista Corea del Sur. Ironía de ironías.

Por su parte China, la gigante y al paso que vamos eterna acreedora de la “revolución bolivariana”, para superar sus hambrunas comunistas, que también las tuvo, encontró en el capitalismo la puerta de salida. Solo el capitalismo salva, y que dijeron sus líderes, cansados de tanta demagogia.

En Venezuela, los “revolucionarios”, que por lo visto estudian historia en los libros pre muro, pre Japón, pre dragones asiáticos, pre Chile y sobre todo pre computadoras y pre Internet, enfrentan su paradoja. La misma paradoja de todos los comunismos. Si siguen como van, implotan y si cambian la ruta, tendrán que negarse, tragarse su discurso y reconocer este monumental fracaso.

Se solicita profesor – actualizado- de historia contemporánea.

ENTRE LA NEGACIÓN Y EL COLAPSO

Gigante, el problema en que nos ha metido la “revolución”. Han descendido vertiginosamente desde la intención de arreglar el mundo y luchar contra el imperio norteamericano, hasta… contener la creciente escasez de comida.

La principal preocupación del gobierno ya no es denunciar la explotación capitalista, ni luchar contra los molinos de viento del mundo, ni detectar los desagradables olores de azufre. Ahora la prioridad es más banal: buscar comida para el pueblo. Y como está la cosa, no es fácil.

Ya que gracias a los exprópiese, las invasiones, las confiscaciones y la mala gerencia socialista, no producimos comida suficiente y la prioridad, es importarla.  Para ello deben buscar dólares en un mundo que ya no les quiere prestar a menos que… cambien caraotas  y carne, por la joya de la corona, léase petróleo. Luego deben gerenciar la compra en el extranjero… ellos, que están tan raspados en gerencia. Después, les corresponde colocar la comida en los puertos venezolanos y que no se les pudra… sin comentarios. No es fácil, como dice el Ciudadano.

¿Cuánto tardarán en reconocer lo que  ya es dominio público? Que fracasaron. Que la única puerta de salida para esta crisis… es el capitalismo. Que el socialismo es una farsa. Muy simple, o se niegan, o colapsamos.

 Nada nuevo bajo la sombra de los regímenes fracasados. Como la China comunista, o Rusia, o Europa comunista… la salida de esta “revolución”, es el capitalismo.

Tanto nadar para ahogarse en la orilla.

 

jueves, 10 de octubre de 2013

¿RADICALIZACIÓN O RIDICULIZACIÓN?


 

Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 119

 
Radicalizar la “revolución”, tiene que ver con raíz, con ir al fondo, a la esencia. Con extremar las medidas “revolucionarias”. Es decir, con parecernos más al comunismo cubano, pana y modelo de este proceso que padecemos. Radicalizar significa asfaltar la ruta de la tarjeta de racionamiento, de la hegemonía comunicacional tipo Gramma, de la monumental represión, de los líderes eternos, o de alguna versión venezolana de los fieles tiburones come balseros. ¿Es eso lo que usted quiere para Venezuela? 

El gobierno amenaza con radicalizar cada vez que China le niega reales, o surgen escándalos con la droga, o explota alguna refinería, o se arma un zaperoco en las cárceles. Por ahora, han convertido la fulana “radicalización” en un trapo rojo rojito. Pero no se engañe, que no están jugando. El sueño de estos socialistas del siglo XXI, léase heraldos del comunismo real, es convertirnos en Cubazuela. Que un día despertemos y refiriéndonos a los Castro, parafraseemos a Monterroso: cuando me desperté el dinosaurio seguía allí… con tiburones y todo.

Por sus obras los conoceréis. Radicalizar es profundizar la inflación y pasar de la más alta de América, a la más alta del mundo. Idem con el desabastecimiento, pasar de 10 y 20 %, a 50, 60 o 70%. Por cierto, ¿a cuánto alcanzará esa cifra en la gloriosa revolución cubana?

Y así, profundizarán la devaluación, la violencia, la pre quiebra de PDVSA y de las empresas básicas. Reflotarán hasta el infinito las inoperantes haciendas y  empresas confiscadas, invadidas, expropiadas, o sea erializadas en nombre de la “revolución”.

Como ya licuaron los poderes públicos (zumo, jugo, hugo), imagino que  la radicalización consistirá en evaporarlos, tal cual Cuba. Y la opacidad electoral será radicalizada con dos brochazos más de pintura, tal vez haciendo elecciones al estilo cubano, con un solo partido, anote.

Y el tan cacareado poder popular centralizado desde Miraflores, se radicalizará pasándolo de una vez, sin disimulos, a manos del PSUV. Nada nuevo bajo el sol. Tan sólo será como cambiarle el cachimbo  al musiú.

Y para minimizar los confundidos, se radicalizará al canal ocho. Aunque los deslenguados dicen que más radicalizado…  imposible. Ah! y canal privado que se porte mal: cómprese.

A la prohibición de hablar de lechugas verdes paralelas, las amenazas a quienes hablen de desabastecimiento y las citaciones del gobierno a los líderes empresariales para que expliquen qué es lo que les pasa con tanto saboteo, se agregarán como medidas de  radicalización: cárcel para los que hablen de inflación, de fondos chinos, de boxeo en la Asamblea. Por supuesto que estas medidas no afectarán la libertad de expresión, que  será libérrima… siempre y cuando se hable bien del gobierno.

También se radicalizarán los insultos, las cárceles y la persecución a los vende patria, escuálidos, pitiyankies, amarillos, asesinos, traidores a la patria, fascistas y todos esos virus políticos que no entienden las bondades del régimen.

ENTRE USTED Y YO

La verdad es que la radicalización nos ridiculizaría  ante el mundo. Seríamos el hazmerreír copiando modelos pasados de moda hace décadas, como la fracasadísima y terminal revolución cubana. Algo así como copiarse del peor alumno del salón. ¿Daríamos risa, o lástima? ¿ Ridiculización?

Algo así como un “pavo” que en pleno siglo XXI, recójanme  la cédula  por favor, use pantalones brinca pozos, camisas de pepas o de bacterias, corte cepillo, bilcrim, zapatos suela ancha, afro, o las damas liguero, medias panti o trajes de baño “cuello tortuga”.

Aspectos estos que equivalen políticamente a  defender a Lenin, a Stalin, a Mao y a tanto líder de los fracasados y totalitarios comunismos, que paradójicamente encontraron la puerta de salida… en el capitalismo.  

Y lo peor es que hablan de radicalización… en el nombre del pueblo. Recuerdan el pasaje de Dostoievski donde le dicen a Cristo: mire Jesús, es mejor que se calle,  porque de lo contrario vamos a tener que crucificar a Jesucristo en el nombre de Cristo. Por eso el pueblo les dice: no me defienda compadre.

Para la creciente mitad que votó por Capriles – que júrenlo, es la “mitad más grande”- la radicalización es una excusa para profundizar el totalitarismo en el nombre de un pueblo que ya no les cree.

Pueblo atleta que podríamos representar como amas de casa que marcan records mundiales de carreras entre supermercados a la caza de leche, papel higiénico, aceite, pañales, harina pan y paremos de contar.

El dilema de hoy es radicalización, o democracia.  Aunque usted no lo crea, son términos antípodas. Estemos claros. No hagamos, otra vez, el ridículo ante la historia. Pilas y guáramo son nuestras primeras necesidades.

 

 

 

 

 

 

miércoles, 2 de octubre de 2013

MITOLOGÍA DEL PETRÓLEO VENEZOLANO (II/II)


Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 118

 

La creencia en que el negocio petrolero  es un  enclave, constituye otro mito. Tal concepción nace en los  comienzos de la explotación petrolera, cuando los “musiues” vivían aislados en campos cercados, en medio de comodidades que contrastaban con las carencias tras la reja.

Hoy, la realidad es diferente. Seguir pensando de esa manera, perjudica el desarrollo nacional. Es imperativo  integrar la economía petrolera al país. Sacar de nuestras mentes eso del negocio extraño, aislado de la comunidad y generador de pocos empleos. Las burbujas de prosperidad en medio de pobreza,  no son sustentables en el s XXI.

La mentalidad de enclave deviene en el esquema que hoy transitamos: petrolera que produce dólares y gobierno que malgasta los impuestos petroleros. Resultado, más pobreza y el país deshilachado que vivimos.

Otro mito: debemos superar la economía petrolera. Algo así como que un heredero de los Rothschild decidiera vivir sin su herencia, o que un boxeador decidiera pelear con las manos atadas. Si tenemos petróleo, lo estratégico  es transformar esta ventaja comparativa en ventaja competitiva. Tal como hacen todos los países exitosos. En lugar de “superar” el petróleo, utilizarlo para construir una economía moderna.

Los tiempos exigen hacer de la industria petrolera una onda expansiva de prosperidad, que se manifieste en participación intensiva de las comunidades en las operaciones y en los servicios petroleros, en la economía conexa, en las corrientes de refinación, en la petroquímica  y en la industrialización que se deriva de ésta. Hacer del petróleo un pivote de la calidad de vida. Es la única manera.  Y créalo, más impactante que la propia renta.

Uno de los graves errores de las sociedades petroleras es pensar que la prosperidad llueve. En esa línea, los venezolanos nos hemos creado otro peligroso mito: la democracia venezolana es producto del petróleo. Falso. La democracia no nos “llovió”. Ya Juan Germán Roscio y aquellos civiles que conceptualizaron la patria - que no fueron los militares; pero eso es otro tema - hablaban de elecciones, de democracia y de igualdad. Y en el siglo XX, los próceres civiles, algún día serán reconocidos como tales, Betancourt, Villalba, Caldera y una larga lista, tuvieron la visión democrática y lucharon por materializarla con estudios y organización, en medio de  persecuciones, cárceles, torturas, muertes.

De los más de veinte países que se pueden clasificar de “petroleros”, casi ninguno vive en democracia. O sea, el petróleo no genera democracias. Más bien, pareciera  lo contrario. En Venezuela, como en el resto de América Latina, la democracia ha sido  el producto de luchas, guáramo y evolución.

El petróleo, se debe gerenciar (cero mitos) para que genere prosperidad, que a su vez soporte democracias sustentables, evitando destructivas desviaciones como ésta que padecemos.

El negocio petrolero durará toda la vida… otro mito. Seguramente el petróleo sí lo hará. Pero el negocio no. Como dijo Yamani, cuando acabe el negocio petrolero, todavía quedará mucho petróleo en los yacimientos, al igual que cuando acabó la edad de piedra, todavía quedaban muchas piedras.

El petróleo dejará de ser combustible. ¿Cuándo?, no lo sabemos. Pero júrelo, sucederá. Entonces, ¿tenderemos que comernos el petróleo? Tal vez deberíamos prepararnos desde ya, más bien para que se lo coman… los demás. ¿Qué tal convertir para el 2040 a la Faja el granero del mundo? Sí, comida de petróleo. Total, es materia orgánica. Y como dijo Simón Rodríguez, o inventamos o erramos.

Y el mito que se está devolviendo, gracias a la estrategia de destrucción de esta “revolución”, es el que reza que PDVSA siempre será próspera. ¿Siente cómo el  mito le brisea la cara? Resulta que PDVSA no era indestructible. Y esta “revolución” le encontró su kriptonita roja (KR): un monumental cero en  gerencia… raspados. 

A punta de KR han doblegado a la empresa desde el segundo lugar en el mundo hasta los vergonzosos lichers corporativos. Explosiones, producción en barrena, triplicación de empleados, deuda en increíble alza. En lugar de sembrar el petróleo lo derraman por los suelos de la patria que, i que gracias a ellos, todavía tenemos. De petrolera con contenido social, pasamos a empresa social con flácido contenido petrolero. Ya no producen dólares suficientes, se la pasan “martillando” al Banco Central.  ¿Serán capaces de pasar a Guinnes  como la primera empresa petrolera quebrada en la historia del mundo? Hagan sus apuestas.

 

ABRACADABRA…MATOS, METAS, MITOS

Tenemos que romper mitos, repensarnos para obtener resultados diferentes. Tanto mito, desvía las metas. ¿Haremos mutis? Esperemos que no. Se solicita dirigencia… con moto. Abstenerse los matos.