miércoles, 18 de diciembre de 2013

EL OMBLIGO DE ADÁN

Nuevamente cierro el año con un relato y nuevamente en busca de algún improbable editor.
  
Forma parte del libro inédito : "OMBLIGO DE ADÁN, OMBLIGO DE EVA"

FELIZ NAVIDAD Y UN GRAN AÑO PARA EL 2014.

Hasta Enero.



Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 129

Tengo que decir la verdad. Ya esta mentira me pesa demasiado. Demasiado tiempo arrastrándola y no me acostumbro… me pesa demasiado.

En realidad no fui expulsado. Salí corriendo, muy asustado, extremadamente asustado.

-Corran -  le dije a Eva, a Caín y a los demás,  porque Abel ya había muerto.

-Corran, que ese demonio nos está sacando de aquí-  grité a todo pulmón en la puerta de El Paraíso.

Las mentiras pesan, y ésta ya  me pesa demasiado. En realidad… en realidad (me cuesta mucho, muchísimo decirlo)… ni era demonio… ni me  expulsó.

La verdad es… que yo salí corriendo de Él Paraíso. Salí corriendo porque me asusté… me aterroricé.

Y luego me avergoncé de mi cobardía. Por eso salí con ese cuentote… diablos, expulsiones…creo que hasta hablé algo de un látigo o de un rayo…puro cuento. La  verdad es que era un ángel bellísimo… una belleza y una prestancia que me minimizaba.  Yo, y para qué negarlo si han pasado  miles de años, sentí celos… y sentí terror.

Huí. Lo que más me duele no es la mentira en sí. Y voy a sincerarme… ni siquiera su peso. Lo  verdaderamente doloroso es que yo huí… y mis hijos huyeron… y todos (por mi culpa, por mi grandísima culpa) hemos seguido huyendo por el mundo a través de los siglos y de los siglos. Huyendo temblorosos, inseguros, miedosos. Inventando paraísos irrealizables, para  compensar sicológicamente nuestra miseria.

Estaba aterrado. Sé que eso no excusa la mentira; pero además y ya lo dije, estaba celoso… celoso de Eva… y del ángel. Dios me perdone; pero estaba muy celoso.

Por cierto, Eva, que mujer. Mató mi soledad. Yo siempre andaba solo dando vueltas y más vueltas por eso que recuerdo como El Paraíso. Era nómada cien por cien. Para comer solo estiraba la mano y disponía de deliciosas frutas y de verduras. Dormía cuando me daba sueño y donde me diera sueño.

Un día desperté y vi a Eva a mi lado. Tenía los ojos bien abiertos y me sonreía. Al comienzo no sabía qué hacer… la naturaleza cumplió su función y Eva se convirtió en mi compañera. Era muy habladora y persuasiva, me insistía continuamente  que el día que la vi, yo había tenido un sueño muy raro de una operación y que ella había salido de mi costilla.

Era tan persuasiva que al tiempo yo empecé a soñar que me operaban una costilla y que me despertaba con ella al lado y que hacíamos el amor y que luego yo tenía dolor en mi costado y que ella me decía “es el dolor de la operación mi amor”. La verdad es que me costaba diferenciar la realidad de la fantasía… a veces me confundía y tenía dudas… la clave era si Eva había sido primero que el sueño o el sueño primero que Eva. Ella tenía mucha persuasión, hasta en el sueño… me costaba diferenciar la realidad de la fantasía.

En mis momentos de mayor lucidez dudaba del sueño y hasta de Eva…sí, a veces cuando me convencía de que Eva había llegado primero que el sueño, no me quedaba otra opción que pensar que ella  era una espía… pero yo me hacía el loco y no discutía… total, ella me acompañaba y además… me gustaba muchísimo…y además... de verdad, verdad, ella no tenía sustituto. Las singulares circunstancias hacían que yo  fuera, sin la menor duda, hombre de una sola mujer.

Tuvimos muchos hijos, unos más malandros que otros… yo los adoraba y curiosamente, descubrí que más que a mí mismo; pero me generaron una gran frustración, todos tenían un hueco en el medio de la barriga, que llamamos ombligo,  y yo no tenía eso. 

Lo que parece un simple detalle… hasta insignificante, se convirtió en una gran frustración y en la tragedia de mi vida.

Ya me había convertido en algo muy diferente al nómada que agarraba frutas,  se saciaba, se dormía y se despertaba para volver a tomar las frutas. Mi falta de ombligo me había llenado de dudas…  ¿por qué yo no tenía ombligo?… ¿será que el ombligo se les tapará a mis hijos cuando se conviertan en adultos?… ¿quién es mi madre?… ¿de dónde yo provengo?… ¿quién soy?… ¿seré hijo de una mujer?… ¿de la misma Eva? … ¿de las estrellas?… ¿seré algún experimento?… ¿me habrán mandado a Eva para que me espíe? Coño, ¿quién soy yo?

La frustración, las dudas y la crisis de identidad iban en aumento a medida que nacían mis hijos…y luego mis nietos. Todos tenían ombligo… hasta abrigué seriamente la ilógica esperanza  de que alguno de mis descendientes naciera sin ombligo.  Quería justificarme a toda costa. Por  ahora era solo un patito feo, y para esa época  no me sabía el final del cuento o sea que ni remotamente podía alentarme pensándome cisne.

Sin embargo, mi frustración era soportable hasta el día en que Eva, una probable  espía a la cual me volví adicto, empezó con unos cuentos raros de una culebra que le hablaba y le prohibía no recuerdo que cosa; pero yo jamás de los jamases me comí el cuento de la culebra… y menos el de una manzana. Tuve serias sospechas… no sabía de qué; pero serias.

Un día seguí a Eva  y  oí  que hablaba con alguien que estaba en un árbol. No pude ver bien.

-      dile que deje la averiguadera, que se conforme con ver el ombligo de los demás- le dijo a Eva.

Lo peor que me pudo pasar fue escuchar esa conversación. Ahora yo  pensaba, solamente y todo el tiempo,  en las causas de que yo no tuviera ombligo. Ahora creía firmemente  que en la respuesta  de  no-ombligo radicaba, más que el secreto, la clave de mi vida.

Un día vi al ángel… era bellísimo…sentí celos pensé que… perdóname Eva. Me dio miedo. Fue creciendo y convirtiéndose en terror.

Me  pasó por la cabeza no tan fugazmente,  si ese ángel tenía o no tenía ombligo… tal vez él supiera y me comunicaría fácilmente la clave. Tal vez  le hubiera preguntado; pero el terror se apoderó de mí y corrí y corrí…

-Corran, corran, nos matará si nos quedamos…vean el látigo en sus manos.

Y  todos corrimos.

De pronto  vi a la famosa culebra corriendo a mi lado. Me asusté más, si es eso se podía… aceleré. La culebra hacía lo propio. Me di cuenta de que la culebra también huía, qué sé yo, tal vez la cegó la  excesiva pureza del ángel.

En ese momento me di cuenta de que, una vez más, Eva tenía razón, la culebra hablaba, y cómo. Blasfemaba en todas las direcciones. Esa lengua era viperina, triperina, poliperina… eneperina. Creo que tanta blasfemia junta se transformó en veneno y de allí surgieron los cascabeles, cuatro narices y corales que hasta hoy pueblan el mundo.

Las culebras y nosotros llegamos juntos a la realidad de este mundo.

 -Padre, ¿por qué nos botó el ángel?- me preguntaban mucho después mis hijos y nietos cuando comenzaron a azotarnos el hambre, las enfermedades, las fieras, el frio y el calor y  a volverse nostálgico el tema de El Paraíso.

-Padre, ¿por qué nos botó el ángel?-me preguntaban las mujeres cuando tenían que parir con dolor y recordaban aquella frase que yo había inventado y achacado al ángel, “parirás con dolor”.

Hubo momentos en que trataba de compartir el peso de culpa con Eva y le reclamaba que si ella no hubiera coqueteado con una culebra todavía estuviéramos en ese paraíso sin dolor, sin trabajo y sin muerte.

- Yo lo único que quise fue probar una manzana- me contestaba ella de lo más tranquila rebotándome la culpa.

-  Padre, ¿por qué nos botó el ángel?- me preguntaban los varones cuando tenían que salir para sus arduos trabajos.

" Ganarás  el pan con el sudor de tu frente”, les inventaba que había dicho el ángel... y confieso que me daba mucho miedo que de tanto  blasfemarlo, se me apareciera de verdad - verdad con un látigo y un rayo en la mano.

Pero el invento que superó con creces a todas mis mentiras, fue aquello del pecado original... había que salir del paraíso para lavar nuestras culpas... como si hubiéramos nacido con un error de diseño que había que purgar viviendo en la tierra para luego volver al paraíso.

Fue tan original mi idea del pecado original que a pesar de que me aterraba  la posible venganza del ángel, no podía evitar sentirme orgulloso de mi gran mentira... a pesar de que reconozco que lo único original era, fue y sigue siendo  mi miedo.

-  Padre, ¿por qué?...

La vergüenza y el sentimiento de culpa por lo que les había hecho con mis mentiras, jamás  me dejó decirles la verdad… huí, huí y seguí huyendo… y sigo huyendo… tembloroso y miedoso ante la vida.

Les hice perder El Paraíso. Mi pecado fue el miedo.

Debo confesarlo a todos mis hijos en el mundo, es decir, a todos ustedes… en realidad no huí del Paraíso… fue una renuncia… una pavorosa renuncia. Hoy confieso, porque entre otras cosas ya explicadas siento una imperiosa necesidad de regresar.

Debo regresar… allí quedó Abel, la mejor parte de mi vida.

Tal vez si hubiera tenido ombligo todo hubiera sido diferente. O tal vez si alguna hendija en mi fijación y obstinación  me hubiera permitido darme cuenta a tiempo de que Eva... tampoco tenía ombligo.

jueves, 12 de diciembre de 2013

“COLEO”


Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 128


Recuerdo con mucho cariño mi época de estudiante de primaria, por allá en los sesenta, cuando los muchachos jugábamos algo que hoy parece de la prehistoria: metras. Rayo, pepa, pepa y palmo, uñita. Metras de colores, o unicolores, que se intercambiaban de acuerdo a diversos parámetros. Bolondronas grandotas que valían por cinco de tamaño normal y que por cierto, yo les decía golondronas. Culimbitos, metras pequeñitas que se cambiaban, si la memoria no me falla, por dos de tamaño normal, y servían para jugar uñita.

Esperábamos con ansia el recreo para salir a jugar metras. Como en todos los juegos, a veces ganábamos y a veces perdíamos. Yo llegué a ser orgulloso y próspero poseedor de unas 800 metras, que consideraba una fortuna y guardaba celosa y ordenadamente en saquitos de tela. Cada una de ellas podía costar entre un centavo y un fuerte, dependiendo. También llegué a estar quebrado, a tener que recomenzar mi colección, prácticamente desde cero.

Los muchachos le temíamos mucho al grito de “coleo” de  algunos  compañeros de los grados superiores, o de bachillerato, que sin sospecharlo, se comportaban como terroristas expropiadores. En los momentos menos pensados llegaban en cambote al sitio de juego, nos sorprendían al grito de guerra de “coleo” y… nos quitaban todas las metras.  El gran  esfuerzo  por comprar, coleccionar, ordenar, ganar el juego y contar a cada rato, quedaba perdido.

Ante ese despojo, llorábamos y pataleábamos de rabia. Pasó el tiempo y algunos repetimos la historia, y nos convertimos en muchachos grandes que hacían “coleo”, que según el viejito Iván Fernández, también se denomina “regolera”. Más adelante, todo se convirtió en nostalgia. En tiempos idos que pensamos que nunca regresarían. Pero…

…LLEGÓ EL COMANDANTE Y MANDÓ A PARAR

Lo que nunca imaginamos fue que en el futuro, en Venezuela habría un gobierno que  al amparo del todopoderoso estado, le haría “coleo” los productores del país.

El comandante mandó a parar todo lo que produjera. Puro “coleo”. Comenzaron por las haciendas. Invasión, expropiación, confiscación, llámelo como quiera, pero hicieron “coleo” con haciendas prósperas. Acabaron con esfuerzos de vidas, de generaciones y claro, con la comida. Al final, les resultó lo esperado por este Plan de Destrucción de la Patria: la erialización. ¿Alguien sabe cuánto producen tantas haciendas expropiadas hoy en día? Realmente, entre las fracciones y la nada. Y así, hablan de soberanía.

A lo mejor tienen razón; pero de la soberanía de los productores argentinos, brasileros, uruguayos, chinos. Por cierto, ellos y que gritan viva el socialismo… en Venezuela, y en sus países, puro capitalismo.

También el gobierno hizo “coleo” con las industrias. Cual muchacho que le hubiera caído en cambote a las metras, hoy hay alrededor de 30 o 40% menos que cuando llegó la “revolución”.  4.000 menos cuando debería haber 5.000 más. Saque cuentas.

 “Coleo” con PDVSA y con Guayana. “Coleo” con las instituciones. Y detrás del “regolerismo”, la burla, exacerbada con aquello del “partido MUD”, habrase visto. O ese cuento de que ganaron con diez puntos de ventaja. Como si  venezolanos fuéramos gafos y no supiéramos contar. O como que no supiéramos que sacamos más votos que el gobierno, en medio  del ventajismo más  gigantesco de que tengamos noticia, desde el plebiscito de Pérez Jiménez. Dos más dos sigue siendo cuatro, por ahora.

Burla burlando. Carlos Soublette dijo que no es grave cuando un ciudadano se burla del gobierno, sino cuando el gobierno se burla del pueblo. O sea…

Por sus resultados los conoceréis. Busque repuestos para un carro, o para una lavadora y podrá medir el éxito de esta “revolución”: no hay. O busque comida en los supermercados. Ya nos acostumbramos a no tener leche en polvo en la casa, a ser avaros con el papel higiénico, a brincar y saltar de supermercado en supermercado para conseguir aceite. Nos acostumbramos a esta espiral inflacionaria que evapora el bolívar. Por cierto, busque tinta para la impresora, sí hay, pero con precios de como si no hubiera. La inflación más alta de América, en medio de mentiras y burlas a los ciudadanos. Sólo en alimentos 70 % de inflación.  

Y la nueva burla, es el protectorado. Protectorado en Miranda, en Maracaibo, copias de la ledezmización caraqueña. Seguramente nombrarán “protectores” en todas las alcaldías donde perdieron. ¿Protector en Petare, en El Hatillo, en Baruta, en Barinas, en Maturín?


No me proteja compadre, le dice el pueblo al gobierno, ante tamaño desconocimiento  de su votación.  Premian a los perdedores y le hacen  “coleo” a la voluntad popular. Nada nuevo bajo el sol. No se descuide, esa es la plana de todos los comunismos. Puro “regolerismo” leninismo.  

viernes, 6 de diciembre de 2013

ABSTÉNGASE, QUE LA “REVOLUCIÓN” SE LO AGRADECERÁ



Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 127

No vale estar desilusionado, o desencantado, o deprimido. No es de valientes irse a la playa sin haber votado, porque estemos cansados de tanto luchar sin resultados. Entiéndalo, si no votamos contra el comunismo…. ganará el comunismo.

Créalo, o somos  Baobad, o somos Bolívar. O lloramos, como le dijo su madre a Baobad “como mujeres lo que no supimos defender como hombres” (esa señora no tenía ni idea de tanta venezolana valiente, como por ejemplo las mujeres del petróleo), o hacemos como el infatigable Bolívar. O como sus herederos, nuestros próceres democráticos, que sin cansarse, lucharon contra Gómez y Pérez Jiménez.

Que esta lucha ha sido larga, y dura y a veces parece de nunca acabar. Bueno, nadie dijo que fuera un nintendo. Quién dijo miedo, si por encima de todo estamos decididos a implantar la democracia.

El 8D podemos ganar y podemos perder. De todas maneras, habrá que continuar la lucha. Una batalla más contra el comunismo.

La lucha ha sido larga y dura. Tenemos que ser por encima de todo, estrategas.

SI GANAMOS

Ganar puede significar para la oposición lograr las grandes ciudades. Como dice  Capriles, ganar en alcaldías donde vivan el 60% de los venezolanos.  Libertador y Maracaibo marcan el signo del triunfo, o de la derrota.
Hay que estar pendientes, de ganar la oposición, júrelo que los comunistas  tratarán de burlar la Constitución, ignorando el poder otorgado por el pueblo. Tal cual hicieron cuando  “ledezmizaron” a Caracas. O nombrarán un “protector” en  las alcaldías no oficialistas. O entregarán todo el Poder Municipal, por encima de la Ley, a los consejos comunales. Pura burla al pueblo por el cual dicen inmolarse. Pero la ilegitimidad… los seguirá carcomiendo.
Ganar también significará, y creo que sobre todo, sacar más del 50 % de los votos totales. Demostraremos lo que pocos dudan: que el 14 A teníamos razón. Que los demócratas somos mayoría.
Y si ganamos, que de paso es lo más probable, tendremos que seguir imitando al Libertador. Bailaremos arriba de una mesa como él hizo, al enterarse del triunfo del Mariscal Sucre en Ayacucho. Y seguiremos la lucha democrática… hasta ser gobierno.

SI PERDEMOS

Por ende, perder, significaría no lograr las alcaldías de   Maracaibo y Libertador, o sacar menos de 50 % de los votos nacionales.
Y no nos quedaría otra opción que imitar otra vez, a Bolívar. Como en Pativilca, cuando derrotado, huyendo y calenturiento, no dudó su futuro triunfo. Irían a Colombia, al Sur y derrotarían al imperio español.
-      El Libertador delira – decían, preocupados,  sus oficiales.
-      Se volvió loco…
Triunfar, era la única respuesta del Libertador, desde su hirviente hamaca.
El Libertador sabía que el imperio español, estaba de salida, porque ya no respondía a su tiempo. El absolutismo de los Borbones, era una reliquia tropezándose con la puerta de salida de la historia, acabado por las revoluciones industrial y francesa, y por  el faro  que significaban las independencias norteamericana y haitiana.
Algo similar a este comunismo que nos quieren imponer. Puro Trucutrú en pleno siglo XXI. Como si URSS y China no hubieran fracasado. Puro copiarnos de  la Cuba comunista, el peor alumno del salón. El país más represivo y fracasado de América.

LA HISTORIA NOS FAVORECE

Los demócratas sabemos que la dinámica de la historia, ganando o perdiendo el 8D, está de nuestro lado. Cual Fernando VII en su época, los “revolucionarios” que nos gobiernan, son chiveras históricas en este casi 2014. Por ello sólo les queda destruir a Venezuela, “para comerte mejor”.

El 8D y los días que sigan, pase lo que pase debemos estar seguros de que al final, el triunfo será nuestro. La historia lo dice, ya nos llega la hora de desembarcar en Normandía.

Y  aunque usted no lo crea, inconscientemente los “revolucionarios” nos están ayudando. Sus políticas, insultos, sectarismo e ineficiencia, nos dejaron sin comida, papel higiénico, inflación, con violencia. Ahora van por los comerciantes. Al cerrar sus negocios, estos dejarán desempleado al “pueblo”. Neveras para hoy y más hambre para mañana.

Tendrán que buscar a  Mandrake para que hipnotice al pueblo y le haga creer que ser rico es malo y la escasez es buena.

-      Tengo hambre
-      Come patria

Democracia o este comunismo de la rana hervida… o dicho en criollo, del sapo sancochado. Hay que evitar que los “revolucionarios” se rían de la oposición a lo Gómez: que culpa tiene la estaca, si el sapo brinca y se ensarta. Brinque, pero no se ensarte.

Si no vota, votará por los Castro. Así de simple… ¿Es eso lo que usted quiere para Venezuela? Pilas y guáramo son nuestras primeras necesidades. El 8D, puede ser nuestro Día D.

Como dijo Rómulo Betancourt, adelante, por arriba de las tumbas, adelante. Ah!... y cero Baobad.