domingo, 17 de febrero de 2019

PETRÓLEO: ¿Y LA COSECHA PA´CUÁNDO? (2/2)


Rafael Gallegos    Blog núm. 384


En el artículo anterior llegamos hasta la Junta de Gobierno encabezada por  el almirante Larrazábal, quien para las elecciones de diciembre de 1958, dando una lección de democracia, renunció a su investidura para lanzarse como  candidato presidencial. Quedó encargado el Dr. Edgar  Sanabria, quien incrementó el ISRL a las petroleras a 60%.

4.- LA REPÚBLICA CIVIL

Fueron cuarenta años de democracia. Con pros y contras. La siembra del petróleo se reflejó en una revolución educativa con números jamás vistos, infraestructuras como el Guri y otras represas, autopistas y caminos agrícolas, los puentes sobre el Lago y sobre el Orinoco, la fundación de Puerto Ordaz,  crecimiento de ciudades del interior del país, el sureste de Caracas. El Plan Mariscal de Ayacucho… el país  creció y se alcanzaron niveles de desarrollo que hacían punto de inflexión en nuestra historia.  Ah! y se implantó un proceso democrático del que se decía era modelo en América Latina. En 1975, el presidente Carlos Andrés Pérez dijo que Venezuela era una isla de tranquilidad en el Caribe.

Sin embargo, tras las rosas había espinas. Paralelamente a estos logros también crecía la marginalidad. Las cifras de pobreza eran terribles. La corrupción idem, aunque apenas cosas de rateritos si se compara con la de la “revolución”.

¿Qué había sucedido? Pues parafraseando a Carlos Marx, podríamos afirmar que nuestro modelo democrático encerraba en su seno el germen de su propia destrucción. Realmente varios gérmenes:

-      La moneda dura
El famoso 4,30 que nos convirtió en grandes importadores y pequeños productores. Una ilusión que nos permitía pasear por los países de primer mundo como si tuviéramos la productividad de Suecia, cuando apenas poseíamos la de un  atrasado país del tercer mundo. Las expectativas en lugar de basarse en producir, se sostenían  en el crecimiento infinito de los precios del petróleo. Al final, afloró una gigantesca deuda y explotó el modelo. Dejamos de ser nuevos ricos para ser algo mucho menos digerible: nuevos pobres.

-      El petroestado
 Se concentró demasiado dinero en manos del Poder Ejecutivo. Estado cada vez más rico y  ciudadanos cada vez más pobres, en lugar de ser al revés como muchos países prósperos. Mala administración de la riqueza. Nos reíamos de los árabes y terminamos (por ahora) siendo sus hazmerreíres. Se dice, a mi entender equivocadamente, que la causa de este aspecto fue la llamada nacionalización del petróleo, cuando  de todas formas las transnacionales con esos precios hubieran pagado pingües impuestos al fisco. El problema radicó en falta de visión para el uso de los gigantescos  recursos.

-      Los cogollos de los partidos
Los grandes partidos políticos en lugar de profundizar su democratización se convirtieron en cúpulas sin acceso a los ciudadanos. La república civil que había nacido expandiendo la democracia, ahora la recogía hasta peligrosos niveles. Los partidos se fueron llenando de oportunistas.  Ya no representaban el camino al futuro.

Desde la devaluación de la moneda en 1983 se instaló en el país  una inflación de dos dígitos. La deuda pública creció hasta niveles que obligaron a refinanciar. La pobreza crecía y crecía. Y la anti política comenzó a tejer su historia. 

Es necesario hacer un paréntesis para comentar el fenómeno que el Maestro Pérez Alfonzo denominó  Efecto Venezuela. Pérez Alfonzo planteaba a propósito de los grandes ingresos petroleros de los años setenta, que Venezuela no tendría capacidad de asimilarlos e iba a ser un país descompensado cual indigente que ganara la lotería y empezara a comer siete veces al día. Efectivamente, de los gigantescos ingresos al fisco salimos endeudados, decadentes, con inflación y con los resortes morales desvencijados. Sufrimos una crisis de abundancia que es fácil traducir como crisis de gerencia.

El fracaso del modelo se sintió en los bolsillos y en la esperanza. El crecimiento sostenido de cincuenta años no fue sustentable. Se basó en la renta y no en la productividad. El 27 de febrero no fue una causa sino una consecuencia. El segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez fue mal comunicado y menos comprendido y de paso, cuando vislumbraba resultados, llegó el 4F de  Chávez y en un ejercicio de ingenuidad la mayoría  Venezuela  se fue tras su nuevo Mesías, creyendo que “aquí hace falta un militar”.

5.- LA SIEMBRA DE LA  “REVOLUCIÓN”

Sin comentarios. Usted la padece día a día. Utilizaron la renta para destruir (a propósito) a Venezuela “para comerte mejor”. Puro modelo cubano. No sembraron. Quemaron las semillas. Retrocedimos más de cien años.

EL FUTURO

Al igual que en el 1936 de Uslar, sigue vigente “sembrar el petróleo”.  Toca resucitar comenzando por la industria petrolera. Lo que si se ha cosechado es el espíritu democrático de los venezolanos, que ha sido un antídoto contra la perpetuación de este desastre. La semana que viene comentaremos al respecto, porque llegó la hora del Ave Fénix.  

domingo, 10 de febrero de 2019

PETRÓLEO: ¿Y LA COSECHA PA´CUÁNDO? (1/2)


Rafael Gallegos    Blog núm. 383

“Sembrar el petróleo” es una consigna escrita en piedra en el corazón de los venezolanos. Significa transmutar los beneficios de la industria petrolera en desarrollo  sustentable del país. Más que una consigna, un reto cuya no superación  ha devenido en remordimiento de conciencia colectivo. Se siembra para cosechar. Venezuela tiene alrededor de cien años sembrando el petróleo. ¿Se perdió esa cosecha? ¿Qué hemos logrado? ¿Reflejamos una siembra sin cosecha? Hagamos un somero recorrido histórico.

1.- JUAN VICENTE GÓMEZ

Comencemos por recordar que al revés de Noruega cuya industria petrolera se desarrolló cuando éste era un país formado, en Venezuela el advenimiento petrolero sucedió en una república agraria, endeudada, diezmada por guerras, caudillos y montoneras; palúdica y analfabeta. Un país pobre y sin muchas expectativas.

En 1928 – a catorce años del Zumaque -  fuimos el primer  exportador petrolero del mundo y la renta petrolera supero a los otros ingresos del fisco. Igualmente ese fue el año del afloramiento de la llamada Generación del 28, que encabezaría la transformación del país. Con los crecientes recursos Gómez hizo la carretera trasandina, alguna que otra infraestructura y cierta organización en la administración pública. Pagó la deuda pública (hacía menos de treinta años nos habían intentado cobrar a cañonazos) como homenaje al centenario de la muerte del Libertador. Hasta allí, porque sostuvo su férrea dictadura mediante una política de entrega a las transnacionales, que se sintetiza en la frase: hagan  ustedes las leyes porque son los que saben de petróleo. Por ello devino en un dictador del petróleo. Duro con el pueblo y genuflexo con las transnacionales.

Al morir era el gran terrateniente de la comarca, el hombre más rico de una Venezuela minada por enfermedades endémicas, con 85 % de analfabetas. Dicen que sus haciendas se podían entrelazar  la mano desde Maracay hasta San Cristóbal. Su fortuna era superior al presupuesto nacional. La dictadura sembró el petróleo en las haciendas y bolsillos de Gómez, sus familiares y los enchufados de siempre.

2.- DE LÓPEZ HASTA GALLEGOS

Gómez fue sucedido por López Contreras, su Ministro de Guerra. Comprendió la necesidad de cambio y se abrió hacia la democracia. Acabó con el paludismo, la tuberculosis y los males  endémicos, e inició reformas educativas, sociales, económicas, etc. Venezuela  comenzó a utilizar la renta petrolera para progresar. Las primeras semillas del petróleo.

Labor que continuó  su sucesor Medina Angarita, quien encabezó la creación de la Ley petrolera de 1943, que le alargó los pantalones a la relación de los venezolanos con su principal recurso. Medina logró en Venezuela un régimen de libertades nunca visto; pero no fue capaz de librarse de la hegemonía andina, de los “chopo e piedra”, del eterno golpismo de los militares de escuela, ni de satisfacer las exigencias de elecciones directas, universales y secretas. Para remate, Diógenes Escalante, el candidato de consenso, sufrió una repentina enfermedad cuya consecuencia política fue el 18 de octubre. 
 
¿Golpe o revolución? seguirán discutiendo los historiadores por siempre. Lo cierto es que llegó una nueva generación al poder. Algo similar a lo que está aconteciendo  hoy en Venezuela.  Betancourt, con sus 37 años,  se empeñó en incrementar la participación de los venezolanos en el negocio petrolero. Hubo grandes logros en los aspectos educativos, sociales y económicos. Y se hicieron las primeras elecciones universales, directas y secretas, en las que triunfó el gran escritor Rómulo Gallegos, que fue derrocado por los militares con Delgado Chalbaud a la cabeza apenas transcurridos nueve meses de ejercicio, y once días después de que el Congreso aprobara el Fifty – Fifty.

3.- PÉREZ JIMÉNEZ

Marcos Pérez Jiménez fue el hombre fuerte durante los siguientes diez años que incluyen el asesinato de Delgado Chalbaud y dos fraudes electorales descomunales. Para sus nostálgicos del siglo XXI, hay que acotar que de haber  sido buen presidente no hubiera tenido           que trampear para mantenerse en el poder.

Durante ese período, se otorgaron concesiones, se incrementó la producción petrolera  y disminuyó la participación del fisco por barril. Hubo un alto crecimiento del PIB, que por cierto entre 1936 y 1976 fue el de mayor crecimiento mundo. Pérez Jiménez ejecutó emblemáticas obras de infraestructura, paralelamente a una gigantesca represión, exiliados; muertos y torturados en la tenebrosa SN y otros depósitos de seres humanos. Se sembró el petróleo con concreto y en calabozos.  La cosecha La recogió  el 23 de enero.

El crecimiento del PIB no se tradujo en desarrollo de la provincia. Por ello esta respondió tan masivamente al Plan de Emergencia de Larrazábal.

Wolfang Larrazábal, el digno militar civilista que encabezó la rebelión de nuestro primer 23 de Enero, porque nuestro  segundo 23 de enero se llama Juan Güaidó.   

Continuará…


lunes, 4 de febrero de 2019

RUTA DEL PETRÓLEO PARA LA CALIDAD DE VIDA


Rafael Gallegos    Blog núm. 382


Hacía donde vaya la industria petrolera irá Venezuela. Hoy soplan vientos de cambio, es imperativo implantar una nueva industria petrolera desde la raíz… desde lo cultural.

Las respuestas a mi  artículo – encuesta: “¿En qué momento se  J Pdvsa?” se pueden clasificar fundamentalmente en  dos categorías: los que piensan que se J al nacer por su concepción estatista, y los que consideran que iba bien hasta que llegó Chávez en 1999, colocando como punto álgido la botada ilegal de 23.000 trabajadores.

Ambas tendencias muestran acuerdo en dos aspectos fundamentales para el rediseño la nueva industria petrolera: la necesidad de grandes inversiones de origen privado y la creación de una agencia autónoma que otorgue los permisos para operar a las nuevas empresas. Es decir, Apertura e independencia del Estado, puntos que reflejan novedosos paradigmas para Venezuela.  

RUTA CERO: LA CULTURA PETROLERA

Del petróleo nos ha quedado que la riqueza proviene de los estornudos de los príncipes árabes, que el estado es más rico que los ciudadanos y que la empresa petrolera es nuestra en la medida que la opere el estado. Como consecuencia no relacionamos el trabajo con el éxito sino con nuestro enchufe con el estado, nos acostumbramos a que el gobierno nos mantenga, y creemos que la inversión privada en la industria petrolera significa pérdida de soberanía.

Contra esos tres rasgos culturales hay que luchar para implantar una industria petrolera exitosa. Hay que  enseñarle a la ciudadanía que sin capital privado jamás resucitará la industria petrolera, que Pdvsa es irrecuperable y que la cuantiosa renta petrolera, como las oscuras golondrinas de Becker… no volverá.

Se requieren  estrategias de comunicación para lograr los necesarios cambios de paradigmas, en aras del desarrollo armónico de la nueva industria. No exageramos al afirmar que la comunidad es quien otorga al negocio la “licencia para operar”.

RUTA UNO : LA EMERGENCIA DE PDVSA

La destrucción de Pdvsa es insólita. Pozos dañados, instalaciones inservibles, refinerías chatarra. Pdvsa está en emergencia. La nueva Junta Directiva, aunque suene tautológico,  deberá aplicar políticas para la emergencia hasta estabilizar las funciones críticas de la decadente empresa.

RUTA 2: UNA INDUSTRIA PETROLERA DE CLASE MUNDIAL

Superada la emergencia, se debe iniciar la creación de una industria petrolera de primer mundo. Para ello se  requieren de gigantescas inversiones, tecnología de punta y gerencia clase uno; tres aspectos de los que adolece la desvencijada Pdvsa.

La construcción de una nueva industria petrolera requiere decenas de miles de millones de $ al año, ¿de dónde saldrán?, pues no lo dude, del capital internacional.

Para incorporar estos capitales es necesaria  una nueva  Ley de Hidrocarburos que permita el desarrollo de Rondas de Licitación como sucede en toda América Latina, utilizando las modalidades de  Ganancias Compartidas, Servicios y  Concesiones. Y que contemple una Agencia Nacional de Hidrocarburos que otorgue y administre los contratos.

En Manufactura, es imperativo contrarrestar el gigantesco daño al parque refinador. Las refinerías están destrozadas. Los desembolsos para ponerlas a tono son gigantescos. El parque refinador internacional hay que rescatarlo y en el futuro incrementarlo para que nuestros crudos pesados puedan ser colocados con facilidad en los mercados internacionales.

En cuanto al Mercado Interno, se requiere  subir gradualmente los precios de la gasolina, el diésel, el gas y todos los combustibles. Por ese “regalo” a los ciudadanos, la industria y el país han perdido miles de millones de $ anuales.

El control sistémico del negocio (no la operación) debe estar en manos de los venezolanos mediante organismos que dicten las pautas y apliquen las regulaciones. De esta manera se gestiona la industria dirigiendo aspectos como la internacionalización del petróleo, los patrones de refinación y los volúmenes de producción. Si los venezolanos no lo hacemos, la controlarán otros.  

RUTA 3: EL PETRÓLEO ES MÁS QUE PETRÓLEO

Nada se gana con una industria petrolera de primera si no se refleja en calidad de vida de los venezolanos. Por ello desde aquí proponemos una segunda parte de la Ley de Hidrocarburos normando el uso de los Beneficios que Produce la Industria Petrolera: Renta solo utilizada en inversiones, Regalía para los estados y municipios que la produzcan, Distribución directa de parte de la Renta a los ciudadanos, Desarrollo estratégico de la economía conexa (Esferas Concéntricas), Petroquímica (petróleo del futuro) y Energías Alternas.

Igualmente proponemos una profunda renovación de todo el Estado venezolano, a objeto de que esté capacidad de aplicar las nuevas leyes.

Una política energética acorde con la nueva era. Hay que transformar al petróleo en desarrollo sustentable de Venezuela.

La Pdvsa azul es nostalgia, la roja un desastre. ¿Qué tal una industria petrolera vino tinto?



lunes, 28 de enero de 2019

¿EN QUÉ MOMENTO SE J PDVSA?


Rafael Gallegos    Blog núm. 381

En 1990 se publicó en Colombia un libro –recopilación de artículos- titulado “¿En qué momento se jodió Colombia?”. Entre las opiniones más destacadas estaba la de Plinio Apuleyo Mendoza, quien afirmó  que ese momento correspondía al  nueve de abril de 1948 a la una y cinco de la tarde: el asesinato de Jorge Eliezer Gaitán. “Juan Roa Sierra (el asesino) prendió un fósforo que no hemos podido apagar”, escribió el autor. Por cierto, Gaitán fue asesinado cuando se dirigía a almorzar en compañía del padre de Plinio Apuleyo Mendoza. Y como dato curioso, adivinen con quién tenía cita después del almuerzo: con el dirigente estudiantil cubano Fidel Castro.

En Venezuela, pocos años después se escribió otro libro, también recopilación de artículos y que por cierto no consigo ni en Internet ni en mi biblioteca, titulado ”¿Cuándo se jodió Venezuela?”. De él recuerdo variadas opiniones, que si la Guerra Federal, el Gomecismo, tal vez Pérez Jiménez  o los adecos. La más original fue la de Teodoro Petkoff: “esta vaina siempre ha estado jodida”.

Como estamos obligados a filosofar acerca del tema petrolero para no repetir los errores cometidos cuando nos corresponda reconstruir la industria petrolera, es interesante reflexionar sobre los aciertos, los reveses y el impacto de esta  industria en Venezuela a lo largo de más de cien años. Como me decía mi padre el inolvidable Rafael Gallegos Ortiz, debemos conocer la historia para no repetirla.

Pdvsa ha sido durante más de cuarenta años el estandarte de la industria petrolera venezolana y hoy luce postrada (léase destruida) luego de haber sido una empresa de primer mundo. En aras de provocar un debate que contribuya a una exitosa reconstrucción de nuestra industria petrolera, me permito ofrecerles un abanico de posibles opiniones, por supuesto no escritas en piedra y perfectibles por algún improbable lector (como decía Borges). Las respuestas son independientes unas de las otras y contradictorias, simplemente un abanico para que usted destruya, escoja, o enriquezca y saque sus propias conclusiones.  Veamos:

PREGUNTA: ¿CUÁNDO SE J PDVSA?

Respuesta 1: Pdvsa nació J por su concepción estatista que estaba destinada a mermar su productividad. Fue un exabrupto nacionalizar. Trajo como consecuencia el petroestado y la corrupción.

Respuesta 2: Pdvsa se J cuando se incorporó a la Ley de nacionalización  el Artículo Quinto que permitía inversiones extranjeras. (Por cierto, el MAS, el PCV y los partidos de izquierda estuvieron en contra del Artículo Quinto, al igual que Pérez Alfonso, quien por este hecho catalogó a la Nacionalización de “chucuta”)

Respuesta 3: Pdvsa se J cuando estatizaron en lugar de nacionalizar.

Respuesta 4: Pdvsa se J con el proceso de Apertura que permitió la incorporación de las inversiones privadas en la industria.

Respuesta 5: Pdvsa se J con el Barquisimetazo, que eliminó la competencia entre operadoras con la consecuente caída de la productividad y acabó con el colchón que significaba el Holding, donde los directivos le daban la cara a los políticos mientras los directores de las filiales se dedicaban a operar.

Respuesta 6: Pdvsa se J cuando la obligaron a pasar sus cuentas de ahorro desde  el extranjero hasta  Banco Central (1981).

Respuesta 7: Pdvsa se J cuando crearon el Valor de Exportación (recargo de  20% sobre precio estimado de venta a efecto del ISRL)

Respuesta 8: Pdvsa se J cuando Luis Giusti se asomó como precandidato presidencial.

Respuesta 9: Pdvsa se J cuando Chávez llegó a poder con el cuento de que Pdvsa era una caja negra y comenzó a taladrar la Meritocracia.

Respuesta 10: Pdvsa se J cuando botaron a 23.000 técnicos y obreros (a mucha honra) de la industria en 2003. Por cierto Chávez se adjudicó el daño cuando dijo: “yo provoqué el paro”, “tenía que tomar esa colina que era Pdvsa”. Se trata de un hito petrolero que deberá ser enumerado junto al Yom Kipur, la caída del Sha, etc.

Respuesta 11: Pdvsa se J cuando Rafael Ramírez, el mismo que triplicó el personal de Pdvsa y multiplicó por n la deuda, le ordenó a sus trabajadores que tenían que ser dojos dojitos y que todo lo que ellos tenían se lo debían a Chávez (o sea, ni a sus estudios ni a sus trabajos).

Respuesta 12: Pdvsa se J cuando limitaron la participación de la empresa privada a menos del 50% en las Empresas Mixtas (exploración y producción).

Respuesta 13: Pdvsa se J cuando crearon CAMIMPEG, o cuando le dieron al general-presidente por decreto, poder absoluto para hacer cambios en las empresas.

Respuesta 14: Pdvsa se J cuando hicieron el rezo para subir la producción (a la búsqueda de un milagro petrolero).

Respuesta 15 (petkoffiana): Pdvsa siempre ha estado J.

Respuesta 16: Ninguna, otra,  o una mezcla de las anteriores.

Respuesta 17: La Pdvsa “revolucionaria” no está J.

Respuesta 18: Pdvsa esta J por diseño de la “revolución”: destruir al país para comerte mejor. O sea, a la “revolución” le estorba una Pdvsa próspera.

Queda abierto el Debate…

domingo, 20 de enero de 2019

ES LA HORA DE LA TRANSICIÓN


Rafael Gallegos    Blog núm. 380

-      Comer o no comer.

He ahí el dilema de Hambret, un personaje chesperiano made in Venezuela.

Irse o no irse, desayunarse o cenar, pagar el colegio o alimentar a los hijos. Vivir o morir. Es la hora de la sobrevivencia. De superarla y comenzar a vivir como en todas las democracias prósperas. De superar este modelo agotado donde los incendiarios pretenden convencernos que apagarán con gasolina. Es la hora de la transición. Democracia… o ex país.

Es la hora del liderazgo que conduzca a Venezuela hacia un nuevo estadio. ¿Que no hay líderes? Octavio Lepage, el olvidado prócer de la República Civil que tuvo el guáramo  de ser secretario general de AD en la clandestinidad, le dijo en una ocasión a una gran amiga que los líderes aparecen cuando las sociedades los necesitan. Y debe ser cierto, porque las sociedades no se suicidan. El gran Rómulo Betancourt le comentó en 1959 a Fidel Castro, cuando éste le ofrecía la misma lumpia que décadas después le logró vender a Chávez,  que Venezuela paría sus propios líderes cuando los necesitaba.

Para muestra hay muchos botones. No  es casual que en siglo XVIII en una pobretona y aislada colonia española nacieran los irrepetibles Bolívar, Miranda, Sucre, Simón Rodríguez y Andrés Bello. ¿La sociedad paría sus líderes para la Independencia?

Menos casual es que en los últimos años de la tenebrosa dictadura de Gómez, se manifestara la llamada Generación del 28. Con diferencia de pocos años nacieron Betancourt, Villalba, Leoni, Otero Silva, Machado, Prieto, Barrios y otros destacados venezolanos a los que con el refuerzo de las llamadas generaciones del 36, 45 y del 58, les correspondió  transformar a este militarismo de siglos en la República Civil que fuimos hasta la llegada del chavismo. Venezuela, contra todos los agoreros que piensan que las dictaduras son eternas, produjo, ella sola, sus líderes para la democracia.

Hoy vivimos otra época de oscurantismo. Tal vez peor que las anteriores. Maduro fue electo en un proceso con árbitro rojo, a destiempo, con líderes presos e inhabilitados, con partidos políticos suspendidos y ante una mayoritaria población que no votó para no legitimar un ventajismo tan grosero. La hiperinflación, consecuencia del proceder “revolucionario”, amenaza con disolver al país. Es que las legitimidades  política y económica ruedan por el mismo barranco.

El hecho de que Maduro haya viajado  al futuro- él mismo dixit-  y haya visto un país próspero, puede obedecer a que para esa época él había dejado de ser presidente  y se le olvidó preguntar, o a una insólita corroboración de la teoría de los universos paralelos. Tal vez fue a un universo bizarro. Porque hay que estar claro,  si no realizamos un cambio drástico de modelo político y social,  el único futuro posible es una Venezuela evaporada.

Que no hemos tocado fondo, podrán argüir algunos, a quienes les tengo una mala noticia: el “fondo” no existe, siempre habrá más abismo. Lo que hay es una sociedad hambrienta que requiere cambios radicales los cuales el gobierno pretende ignorar. El pueblo sabe que es la hora de la transición porque – paradoja de paradojas- el hambre le ha aclarado la mente.  

Hoy ante nuestros ojos Venezuela pare los líderes para la transición. Observen el maravilloso protagonismo de Juan Guaidó, quien forma parte del grupo de jóvenes políticos Guevara, Stalin González, Goicochea, Mejía, Pizarro, Olivares, o los más recientes Juan y Rafaela Requesens, entre otros que se han asomado a la palestra en lo que va de siglo. Es la generación de relevo, llamada a reimplantar la democracia. Como el joven Bolívar o el joven Betancourt, salen en defensa de la patria.

Se  agregan a la lista nombres meritorios también surgidos en esta lucha como Capriles, Leopoldo, María Corina, Borges. Y a veteranos como Ledezma o Ramos Allup, porque como decía ese gran venezolano llamado Arturo Uslar Pietri: “no se está joven ni se está viejo, se está vivo”. La democracia es asunto de todos. 

Y cuando toque reimplantar la Democracia, se sumarán a la  reconstrucción varios de los millones de jóvenes venezolanos que salieron a buscar futuro. Vendrán  más preparados, más estrategas y más fuertes. ¡Qué orgullo!

Venezuela es así. Cuando necesita líderes, los pare. Oiga los llantos de los alumbramientos. Y por cierto no los confunda con el chillido de los ilegítimos  cuando los agarran por la nuca.
En Venezuela las generaciones nacen para luchar contra las contra las autocracias, parece un sino.

¿TRANSICIÓN HACIA DÓNDE?

Hacia elecciones limpias, libertad de pensamiento, de expresión, de empresa. Respeto a la disidencia. Estímulo a los empresarios, estabilidad económica.  Educación y Salud de primera. Marginalidad Cero. Como decía el Libertador: el imperio de la Ley.

-        ¿Qué hora es?
-        Es la hora de la transición… en punto.

lunes, 10 de diciembre de 2018

SE SOLICITA MANUAL DE PETRÓLEO


Rafael Gallegos    Blog núm. 379

El presidente Maduro ha dicho que lo que están haciendo con el país no está en ningún manual de economía. Parafraseando a Chepa Candela: susto. Tal como  un médico que opere utilizando métodos que no estén en ningún manual de medicina. Pobre paciente… pobre país.

Economía sin manual. De allí los fatídicos resultados. Como si ignoraran que el conocimiento de la humanidad es la acumulación de miles de años de civilización. Claro, el kit del asunto es que los manuales de economía son para construir sociedades. No para destruirlas. En realidad presenciamos la destrucción estratégica de Venezuela para comerte mejor… algo así como la caperucita roja rojita asistida por el lobo feroz. Hambre por diseño.

¿O será que más bien imitando a chicos terribles de la literatura, la “revolución” pretende cual Julio Cortázar, implantar un “Antimanual”, de economía? Uno made in La Habana, ciudad de los jefes del régimen, que cada vez con más frecuencia, imitando a Juanga nos susurran al oído: te pareces tanto a mí.

PETRÓLEO

Lo que sucede en  Pdvsa nos indica que allí tampoco hay manual; pero además ni brújula, ni mapa, ni timón… ni esperanzas. Van a la deriva… y contra las rocas. Lo que ha sucedido con la estatal petrolera no tiene parangón en tiempos de paz, ni en tiempos de guerra. Desmantelaron las refinerías, dañaron la infraestructura y los yacimientos, y ahora importamos gasolina. Un largo sabotaje gerencial.  

Han puesto en veremos la propiedad de Citgo, uno de los grandes logros de la nacionalización. Su compra en los años ochenta fue parte de la estrategia de Internacionalización que tenía por objeto facilitar la colocación de los difíciles crudos pesados. Incluía refinerías y capacidad de distribución de productos en los principales centros de consumo norteamericanos.  Toda la cadena productiva desde el yacimiento hasta los tanques de gasolina. Nuestro  crudo pesado iría de la vaca a la boca.

Ahora la propiedad de Citgo depende del buen humor de los panas rusos, o de la decisión de algún tribunal norteamericano. Dicen que el presidente de Rosneff vino a Venezuela a cobrar deudas, o por lo menos a exigir un trato similar al de los chinos. Aunque usted no lo crea, la respuesta del gobierno en lugar de pagar fue… solicitarles  dinero fresco. Claro que no se lo dieron. Apenas vislumbraron, como calmante, invertir unos cinco mil millones de dólares en sus empresas petroleras de Venezuela.

En cuanto a la OPEP, por más que nos devanamos los sesos no adivinamos que hubiera podido decir el general presidente en la reunión. Los deslenguados dicen que la OPEP va a condecorar a Venezuela por contribuir tanto al alza de precios con el gigantesco recorte de producción que ha tenido en los últimos años: cerca de dos millones de barriles. Ni los árabes se hubieran atrevido a tanto. A este paso de vencedores que lleva la barrena petrolera, pronto tendremos que salir de la organización por perder la capacidad de exportar. Y tal vez, aunque usted no lo crea, podría incorporarse Cuba… con el petróleo venezolano. Habrase visto.

Además del colapso de producción, han perdido autoridad en el organismo porque rompieron la tradicional imparcialidad de Venezuela en el mundo árabe. Ahora están cuadrados con Irán, rival político de Arabia Saudita, llegando a la posibilidad de traer naves de guerra iraníes a Venezuela. Lo que nos faltaba.

Por más que busco manuales para mantener la rentabilidad de las empresas petroleras, desde los editados por las históricas, que si saben de petróleo porque es su especialidad, hasta los marca ACME; no consigo ninguna que indique la ruta que ha seguido el gobierno, que describimos a continuación:

Botar 23.000 técnicos y multiplicar la nómina con fichas del partido, amenazar a los empleados con aquello de quien no sea dojo dojito tendrá que irse, decirles que están en sus puestos gracias a Chávez,  expropiar las empresas contratistas, dañar los yacimientos, volver chatarra las refinerías, abrir un gigantesco compás de corrupción, militarizar el negocio (equivalente a entregarle a los petroleros el mando militar), multiplicar la deuda hasta niveles de default, sustituir empresas petroleras serias por otras de países “panas” que no tienen ni idea del negocio… y paremos de contar.

Ah!, y lo más innovador… prometer elevar la producción en un millón de barriles,  seiscientos mil barriles, o cualquier número que se les ocurra, como si producir petróleo fuera soplar y hacer botellas. Puro Antimanual, o manual para la destrucción.

Destruir la petrolera venezolana equivale a acabar con el valle de silicón norteamericano, o las empresas turísticas de México, o las empresas electrónicas en Japón… pura lesa humanidad.

Pueblo  esquilmado solicita manual de reconstrucción, de petrolera… y de país.

Feliz Navidad y un 2019 lleno de luchas hasta vencer. Hasta enero.

lunes, 3 de diciembre de 2018

EL PETRÓLEO EN LA MENTE


Rafael Gallegos    Blog núm. 378

Ya está bueno que Venezuela deje de ser un  país con petróleo, es imperativo que se transforme en un país petrolero. El petróleo debe recorrer la ruta desde el subsuelo hasta la mente de los venezolanos, para que lo pensemos y lo repensemos hasta que por fin, logremos que el derivado número 3001 de esta rica sustancia, sea el desarrollo sustentable de Venezuela. Y ojo, que para ello queda generación y media… si acaso.

Para convertirnos en un país petrolero es necesario  acabar con tanto mito que nos perjudica. Como la Leyenda Negra, que afirma que el culpable de todos nuestros males es el petróleo, aspecto tan ilógico como un heredero que culpe a su fortuna por haber caído en el alcoholismo o en las drogas. Aquí aplica aquella frase de Juan Vicente Gómez cuando mandó para La Rotunda a Román Delgado Chalbaud: que culpa tiene la estaca si el sapo brinca y se ensarta.

Existen otros mitos de iguales consecuencias, como la Leyenda Dorada, que afirma que somos inmensamente ricos, cuando la realidad es que somos un país con muchos recursos que  no hemos sabido transformar en riqueza sustentable. Más bien nos hemos convertido en unos limosneros sentados en un barril, ante un mundo atónito que no sale de su asombro al observar cómo un país con tantos recursos,  es víctima de la tragedia que padecemos, léase diáspora, hiperinflación, hambre y autoritarismo.  

Es que la relación de los venezolanos con el petróleo ha sido de amor y odio, no la hemos logrado madurar. Desde los comienzos de la explotación del negocio, comenzó la lucha con las transnacionales por los beneficios, esta realidad se reflejó en magníficas novelas “petroleras” como por ejemplo “Oficina Número 1” de Otero Silva,  “Mene” de Ramón Díaz Sánchez, o más recientemente “Viento de Huracán” de José León Tapia. Todavía no se ha escrito la novela de la madurez de esta relación. 
  
Al igual que Miguel Ángel Asturias afirmó que  sus paisanos eran hombres de maíz, podemos decir que los venezolanos somos hombres de petróleo. Nos acostumbramos a que la riqueza venga desde arriba acelerada por el estornudo de un jeque árabe, por alguna guerra de las llamadas petroleras, o por un misil israelí contra algún vecino. Nos ha sido difícil comprender que la riqueza se construye desde el trabajo, los negocios, la productividad.

Es tan así que cuando uno oye en la calle a gente muy humilde discutiendo acerca de si Maduro es bueno  o malo, ¿¿¿¿????, el argumento  de los “revolucionarios” es: “tú hablas mal del gobierno pero tienes carnet de la patria y te quedas callado cuando cobras los bonos…”. Todo se centra en la dádiva, la comisión, el tiramealgo.

Creemos que el petróleo llueve. Para remate, esta  “revolución” ha matado la gallina de los huevos de oro y ahora… no hay huevos de oro. Cada día exportamos menos barriles. A este paso se acelera el riesgo de dejar de exportar en el 2109. ¿Abandonaremos la OPEP por no tener petróleo para exportar? ¿Entrará Cuba en la OPEP, exportando nuestro petróleo? ¿Vamos siendo un caso de Cruz Roja Internacional, como pronosticó Uslar Pietri?

MASA CRÍTICA

Es imperativo que el venezolano medio se empodere de su negocio petrolero. Que deje de serle un extraño para que pueda comprender y apoyar los necesarios  cambios que se avecinan en el negocio. Para ello hay que formar masa crítica. En nuestros políticos, en nuestros empresarios, estudiantes, sindicalistas. El petróleo es más que petróleo. Es más que una industria próspera. Es más que una Renta que enriquece al gobierno. Es más que un generador de empleo. Es todo eso y sobre todo la principal palanca del desarrollo sustentable de Venezuela. Por ello, tenemos que empeñarnos en construir una industria petrolera de primer mundo que impulse una Venezuela de primer mundo. Como la que usted, yo y nuestros hijos, merecemos.

El petróleo es más que petróleo. Es técnico, es político, es financiero. Y sobre todo, debe prestar grandes beneficios al país. Nada ganamos con una industria petrolera de primer mundo si no sirve de eje dinamizador con la Venezuela de desarrollo sustentable. Como en esta “revolución” que padecemos donde la Renta Petrolera se ha constituido en un catalizador de la destrucción.

Petróleo en la mente significa que los políticos, los técnicos, los financistas, los sindicalistas y toda la gente que tiene que ver con el desarrollo de una industria petrolera de primer mundo, trabaje en conjunto… en equipo para lograr una industria diseñada como correa de transmisión o eje, para el desarrollo sustentable de Venezuela.

El petróleo no es un tornillo aislado, es un pivote. Como la educación, la industrialización, las políticas sociales. Es industria próspera e impacto positivo en la sociedad. Hay que pensarlo y repensarlo con estrategia, gerencia, inversiones, tecnologías, desarrollo de Venezuela.  Allí va nuestro futuro. Lo demás, es esperar estornudos de jeques.