miércoles, 29 de octubre de 2014

VERDADES DE VACACIONES


Rafael Gallegos            Blog. Núm. 170

La “revolución” viene con su propia historia incorporada. Y repiten tanto sus “verdades” que algunos terminan creyéndoselas. Como  Goebbels, machacan mentiras hasta que se conviertan en verdades. Y que quede claro, los autócratas del siglo XXI son mucho más “sabidos”, dejaron a Goebbels en el kindergarten de la mentira.

Así, ya nadie habla de los golpistas del 4F, ni del 27N. Es cuento del imperio la agresión a Doña Blanca de Pérez y su hija Carolina en La Casona. Quieren que creamos  que Leopoldo, Ceballos, Scarano y los centenares de presos por protestar no son presos políticos, sino conspiradores. Que el gran demócrata Betancourt fue un asesino lacayo del imperio. Que la “revolución” nacionalizó la faja petrolífera. Que los  dictadores Castro son unos revolucionarios. Que el mal llamado paro petrolero, fue un sabotaje. Que el capitalismo es malo, igual que ser rico… menos para los ricachones de la nomenklatura. Condenan al  paramilitarismo; pero no a la FARC.

Pretenden que aplaudamos a los líderes panas del proceso cuando critican y hasta descalifican a los opositores y que creamos que es injerencia cuando Bush o Rajoi, reciben a nuestras grandes luchadoras María Corina y  Lilian Tintori. Toneladas de verdades están vacacionando en el olvido. Van tres ejemplos:

1.-La nacionalización del petróleo. Quieren satanizar a la vieja PDVSA. Como si este desastre fuera la continuación de aquella, con todos sus defectos, llamada la segunda empresa petrolera del mundo. Hay que rescatar sus logros: la internacionalización, o sea colocar de la vaca a la boca nuestro crudo pesado a través de CITGO y otras refinerías en Europa y Estados Unidos. El cambio de patrón de refinación. El desarrollo de Faja. - - - Los mejoradores, en 15 años no han hecho ni uno. El desarrollo de El Furrial y de Apure. INTEVEP. Los trenes de gas. La Orimulsión. El CIED.  La ruta hacia los seis millones de barriles. Ah! y con personal venezolano. Qué orgullo.
Los “revolucionarios” tan patriotas y soberanos, en su goebelismo, se jactan de ser los nacionalizadores, cuando la verdad es que han desbaratado la industria petrolera. Ahora importamos petróleo y gasolina, algo así como que en Falcón importaran chivos, en el Zulia plátanos y Venezuela, mujeres bonitas.

2.-Rómulo Betancourt. A Betancourt lo nombran como un  gran represor, ignorando que se fajó contra el Barcelonazo, el Carupanazo, el Porteñazo y  otros golpes de la ultraizquierda y la ultraderecha. Olvidan que derrotó (junto a los próceres de la democracia Leoni, Villalba, Caldera, Larrazábal, CAP y muchos otros) a la guerrilla,  promovida y alimentada por Castro en su empeño finalmente logrado, de trabajar con el petróleo venezolano… como si fuera de él.

Hay que recordar que el  23 de enero de 1959, siendo Betancourt presidente electo, Castro, en medio de gran algarabía, visitó  Venezuela. En las Torres del Silencio, sacó un fusil ante la multitud y dijo que lo guardaría cuando se hiciera la revolución. Betancourt, no se comió el cuento. Cuando Castro lo visitó y le propuso usar el petróleo venezolano para “echarle una vaina a los gringos”, Rómulo, dicen que mal encarado, le respondió que no tenía dinero. 

 Si Betancourt, con guáramo, no derrota al comunismo cubano y expulsa a Castro de la OEA, tal vez seríamos comunistas… hace 50 años. Gloria a los próceres de la democracia. Incluyendo a los militares civilistas como Medina y López Contreras, que impulsaron los regímenes de libertades, desde los albores del post gomecismo.

Que al final la democracia haya decaído y provocado el chavismo, es harina de otro costal y requiere de otro análisis. Pero acotamos, el país se fue por el atajo en lugar de perfeccionar la democracia.

3.-El capitalismo es malo. Con una gigantesca desfachatez nos hablan de lo difícil de la vida de los norteamericanos, que menos mal que estamos en socialismo porque en Estados Unidos pasan hambre y son víctimas de gran violencia…. Y dígame los europeos, como viven de mal, pobrecitos, menos mal que estamos en Venezuela. El capitalismo está acabando con los españoles y hasta con los suecos. Pretenden que los venezolanos digamos, gracias a Dios estamos en “revolución”. Ah! y que Rajoi, Hollande y la Merkel son unos capitalistas explotadores.

Claro no nombran los “logros” de la revolución cubana, modelo y maestro. Quieren que creamos que allá hay mucho loco que le da por tirarse al mar huyendo de la prosperidad cubana. Acaban de devolver, por una absurda ley norteamericana, a 45 que no lograron pisar playa.

En el fondo, quieren que seamos otra Cuba. Pobre y rojita, para comerte mejor, como le dijo el lobo a la Caperucita… roja.   

Y mientras nuestras verdades de verdad, siguen de vacaciones, los otros modelos comunistas como Camboya o Corea del Norte, panas ideológicos, se van convirtiendo en reservorios de hambre y de represión.

La verdad nos hará libres.


miércoles, 22 de octubre de 2014

PETRÓLEO BARATO, ¿Y?


Rafael Gallegos            Blog. Núm 169

Si hace cinco o seis años algún experto petrolero hubiera pronosticado que Estados Unidos iba a incrementar significativamente su producción de petróleo, nadie le hubiera creído.

Desde Nixon, todos los presidentes norteamericanos han hablado de autosuficiencia energética y estimulado el uso de las fuentes alternas y la intensidad energética. La solución de este problema es para ellos, quien lo duda, un desiderátum.

Recuerdo haber leído varias conferencias de un importante político norteamericano, acerca del tema energético. En todas se lamentaba que Dios - casi que le reclamaba -  había permitido desarrollar sociedades de tecnología de punta y alta calidad de vida, o sea ellos, los europeos y los japoneses; pero que a su vez había colocado la sangre que las movilizaba, en las zonas más bárbaras del planeta. Se  se refería a  los árabes y seguramente, con fuerte salpique para los venezolanos.

Lo que ningún político norteamericano previó, fue que el petróleo procedente de las llamadas shale oil, les iba a sacar temporalmente, las patas del barro. Sorpresivo el mundo energético.

La tecnología se come los pronósticos. Así como el petróleo del Mar del Norte, del que muchos pensaban en los setenta que no era rentable. Las estrategias en equipo, del estado, comunidades, empresarios, los clusters, y la perforación direccional, se encargaron de desmentir las proyecciones. El Mar del Norte, aportó por años hasta seis millones de barriles diarios al mercado.

Y de paso, hicieron  quedar mal las predicciones de llegada de los precios del crudo a mucho más de cien dólares, para los años noventa.

Nada como un pronóstico petrolero para hacernos quedar mal.


DE BOOM EN BOOM Y DE PAQUETE EN PAQUETE

La única predicción que, hasta ahora, nunca ha fallado en la historia de los precios del petróleo, es que lo que sube, tiene que bajar. Y a los venezolanos nos ha costado entenderlo.

En Venezuela, cuando el gran boom de los años setenta, se triplicó el presupuesto nacional solo en el primer año. Se acometieron obras de “La gran Venezuela”. Se creó el Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho. Se nacionalizó la industria petrolera. Simultáneamente, surgió la tribu Ta barato.  Pero en el fondo, por falta de estrategia y de gerencia, se deformó al país. Al final quedó una deuda gigantesca, la duplicación de los empleados públicos, el estiramiento de los resortes morales y la instalación de la inflación de dos dígitos en Venezuela.

Sucedió lo que el gran Pérez Alfonso previó y denominó Efecto Venezuela: al país le va a pasar con tanto dinero como a individuo pobre que se gane el premio mayor de la lotería y empiece a comer siete veces al día hasta que se descompense. Venezuela será un país descompensado- decía.

JPPA propuso bajar  la producción petrolera hasta 1 millón  de barriles diarios. Pensaba que en el subsuelo se revalorizaría más. El gobierno, un poco en esta línea, creó el Fondo de Inversiones de Venezuela, para represar los excedentes.

Paradójicamente, llegó el momento en que lo único que podía seguir la “ilusión de armonía” era que el precio petrolero subiera eternamente… Crisis de abundancia.

Luego del boom, vino el llamado paquete, de los noventa. La sinceración económica del país.  Significó inicialmente hambre y sobre todo, desesperación. El segundo CAP, como todos los políticos, sobreestimó su liderazgo. Y llegó el 27 de febrero… Crisis de escasez.

Un limosnero sentado en un barril.

CRISIS DE GERENCIA

En abundancia y en escasez, generamos… crisis. Porque nuestra verdadera crisis es, de gerencia. De saber qué hacer con el petróleo. Cómo vincular los barriles de petróleo con la calidad de vida de los venezolanos.

Ello requiere urgente un análisis sistémico. Un Modelo Petrolero. Como en un Trípode, requerimos desarrollar una Industria petrolera que genere divisas, fortalezca una economía conexa y aplique novedosas políticas de Responsabilidad Social en las áreas aledañas. Una sociedad civil: comunidades, empresarios, etc., capaz de gestionar los recursos petroleros. Y un Estado buen administrador de  los recursos (urge reingeniería para el Estado venezolano).

Ello englobado en el buen uso de la Renta, la expansión de la Petroquímica como pivote de la industrialización, la democracia, el estímulo prioritario a la empresa privada.

¿Difícil? Claro que sí; pero no hay otro camino.

El precio alto no es ninguna bendición per se, la prueba es el desastre que ha hecho esta “revolución” con nuestro principal boom. Usaron la Renta para destrozar a Venezuela. ¿Quedará algo, o ya somos ex país?

No queda otra que enfrentar los precios bajos, sin llanto y  con estrategia. Ya subirán.

Se solicita liderazgo capaz de implantar un Modelo Petrolero en línea con un Modelo de país.


Abstenerse Mesías. Invariablemente,  resultan falsos profetas.

miércoles, 15 de octubre de 2014

UNA CORONELA DE 85 AÑOS


Rafael Gallegos     Núm. 168

En 1929 se publicó Doña Bárbara. Fue el libro del mes en España. Un verdadero boom de la época. Al dictador Juan Vicente Gómez le encantó. Le habían chismeado: “ese libro es contra usted”. Se lo hizo leer, de un tirón. Cuando anocheció, el lector de turno le sugirió: continuamos mañana. No señor, seguimos- dijo el dictador. Y mandó a prender las luces de dos carros.

No habla mal de mí, porque es muy buena - fue su comentario literario.

Cuando Rómulo Gallegos estaba ideando la novela, tenía en mente  llamarla “La casa de los Cedeño”. El escritor se trasladó a Apure y un Sr. Rodríguez, conversador y baquiano,  le contó muchas anécdotas e historias del llano. Le habló de un Dr. Mier y Terán, llanero que estudió en Caracas y quiso regresar a “civilizar” su hacienda y se lo tragó el tremedal. Terminó alcoholizado. Le habló de una Pancha Vázquez, mujer de pelo en pecho y llena de hombría que mandaba y controlaba su hacienda mejor que muchos machos. Así, Don Rómulo fue diseñando sus personajes.

Por cierto, Andrés Eloy Blanco, poeta y su futuro Canciller, era el abogado de Doña Pancha. Algo le habrá contado al novelista.

Estuvo apenas una semana en el llano. Reenfocó su libro y se fajó a crear. Ahora se llamaría “La Coronela”. Lo escribió en 28 días. De su bolsillo, lo mandó a imprimir. En esos días aconteció el movimiento que sería conocido como Generación del 28. La inconformidad con lo escrito y tal vez la influencia de los muchachos universitarios, le hicieron parar las máquinas.  

Su esposa Teotiste, enfermó. Se fueron a Europa para tratarla. Durante la travesía Don Rómulo quiso tirar  la novela por la borda. Doña Teotiste se lo impidió. Luego en Europa, la reformó y la terminó. Ahora se llamaría “Doña Bárbara”. Con mucho esfuerzo y algo de dinero, logró que se la editaran.

La novela, cambió su vida. Y fue un punto de inflexión en la literatura latinoamericana.
Gómez le ofreció ser Senador por Apure. Y hasta Presidente del Congreso. Gallegos se le escabulló y se fue a España. Desde allí escribió rechazando la oferta.

Y comenzó un exilio de seis años.

DOÑA BÁRBARA VIVE Y SANTOS LUZARDO SIGUE

Doña Bárbara ha incrementado su  vigencia… gracias a la “revolución”. Hoy, vive más que nunca. Mandando en su predio a punta de autoritarismo. Con su obediente Ño Pernalete que refleja como pocos personajes la dilución de los poderes. Con su Balbino Paiva, representando la parte del  funcionariado que está dispuesto a todo. Con su Mujiquita, que muestra a los yesman de siempre, serviles a los dictados del poder. Los correveidiles, están sobre representados en Juan Primito. Con su Lorenzo Barquero, recordando  a los débiles que se han derrumbado ante la autocracia. Con el Bramador y los Mondragón, brazo armado de la Doña. Con Mister Dánger, que muestra la cara oscura de los imperios, que existen y son malos. Los Carmelos, víctimas inocentes de tanta maldad. Y por supuesto con Pajarote, Antonio y los peones con valores, que representan al pueblo bueno, que… sufre y espera.

Y claro, con Marisela, juventud preñada de futuro y, Santos Luzardo, liderazgo valiente y legalista, capaz de derrotar a la barbarie.

Doña Bárbara es, más que derrotada, convencida. Cuando no le dispara a Marisela, se impone la fuerza del amor.

Y la verdadera lucha civilización -  barbarie, se da en el alma de Santos Luzardo. En un momento, se olvida de la Ley y quiere arreglar todo con violencia. Se da cuenta de su equivocación y al final, ganan los buenos.

Lo lamentable, es que la Doña Bárbara que se llevó el río, ha regresado. Y más viva que nunca.

Ha regresado al mismo llano que produjo a Boves, con sus descalzos que hicieron huir al blancaje en la nunca bien analizada Emigración a Oriente. Y luego a Zamora, con su Martín Espinoza que quería degollar a todos los que supieran leer y escribir. Y ahora, a esta “revolución” que ofreció hervir cabezas en aceite, estimula la pobreza como un valor y la utiliza la exclusión de los “ricos” como sistema de gobierno.

Doña Bárbara vive. Lo bueno que es que Santos Luzardo, también. Y la volverá a derrotar. Vencerá y convencerá. Porque Doña Bárbara en el fondo es una novela de amor. Cada mujer, a su manera, se enamoró del Dr. Luzardo. Y en el fondo, de la civilización.

Lo importante es que a la devoradora de pueblos, cuando se vuelva a acabar esta novela,  se la lleve el río… y no regrese.

Para ello, el próximo gobierno, debe, por fin,  traer prosperidad a Venezuela.

Ya está bueno de prenderle tantas velitas a esta coronela.

EPÍLOGO (POR AHORA)

El Premio Nobel a Rómulo Gallegos en 1950 era inminente. La dictadura se movió y lo impidió. Gallegos era el Presidente derrocado….


 Hasta mandaron a hacer otra novela para opacar a Doña Bárbara. Pero eso, es otra historia.

miércoles, 8 de octubre de 2014

LA ESCALERA DE LOS AUTÓCRATAS


Rafael Gallegos         Blog. Núm 167

La historia es una mera repetición de capítulos que creemos diferentes porque el tiempo les da distinto decorado. Por ejemplo, los autócratas. Se repiten como una plana… y lamentablemente, como una plaga. Gómez fue un autócrata con  decorado andino. Hitler otro, igualito,  con el decorado de la Europa de su tiempo. Boves, Stalin, Fidel Castro, Somoza, Pinochet. Parecen copias al carbón. Eso sí, cada uno con su decorado particular.  Ya lo dijo Shakespeare: el mundo es un escenario y todos somos los actores. La realidad es que los autócratas se repiten, o hasta la saciedad, o hasta que los pueblos aprendamos… lo que ocurra primero.

Todos suben los mismos peldaños de la misma escalera: resentimiento, destrucción y vorágine.

Aclaremos que resentimiento, es culpar a los demás por nuestros fracasos. Y los autócratas son casamenteros de sus resentimientos particulares, con de los pueblos que pretenden dirigir.

Así, Hitler juntó el resentimiento que le provocó ser un pintor fracasado y un  potencial arquitecto sin admisión en las escuelas, con la frustración del pueblo alemán, derrotado en la primera guerra y firmante de un Tratado de Versalles que pretendía que pagaran una deuda impagable, les quitaba territorios alemanes y les prohibía desarrollar ejércitos.

Y por ejemplo Gómez, a quien Doña Zoila de Castro le humillaba su condición de Vicepresidente al decirle: compadre no me ha capado más gatos. Y remataba, apenándolo: es que el compadre tiene manos de cirujano. O el propio compadre Castro, que le hería su susceptibilidad al ponerle peines para ver si se le alzaba.  Gómez unió su resentimiento con el de los banqueros presos y  después escupidos por el pueblo cuando Castro los puso a marchar encadenados para ver “si recordaban algún entierro” y le prestaban dinero. Y también con el resentimiento del pueblo, que culpaba de sus carencias a las borracheras y el abuso de poder del cabito.

Dicen que Boves tenía un gran resentimiento contra los patriotas. Parece que quiso servir en esas filas y no se lo permitieron. Entonces juntó su resentimiento con el de los negros, pardos, mulatos y todos los colores, despreciados y humillados por siglos de esclavitud e injusticia.

El segundo peldaño de los autócratas es el de la destrucción. Destrucción Estratégica, para comerte mejor. Los autócratas acaban con lo que encuentran para mantenerse por siempre en el poder. Hitler, en nombre de la paz, destruyó a Europa para vengarse. Y sobre esas ruinas, esperaba reinar 1000 años.

Gómez, en nombre de la unión, la paz y el trabajo, mantuvo a Venezuela en la inopia. Analfabeta, palúdica, sin empleo, sin educación, con las universidades cerradas, sin libertades. Todo en aras de un pueblo postrado, para gobernarlo, como desgraciadamente sucedió, hasta su muerte.

Boves dejaba que sus montoneras acabaran todo a su paso, violaran mujeres, se apropiaran de lo que pudieran. Una venganza contra los culpables de tanta vida fracasada. El odio como sistema de gobierno.

Pero al final, todos los autócratas son víctimas de la vorágine que provocan con tanto desaguisado. A Hitler, tanta destrucción lo destruyó. Mussolini terminó colgado boca abajo. Ceausescu fusilado sumariamente. Boves, muerto en batalla, tal vez por su propia gente. Pérez Jiménez huyendo en “su” vaca sagrada. Pinochet, perseguido por la justicia democrática hasta el final de sus días. Gómez murió en cama, al igual que Franco; pero tuvo que matar a su hermano Juancho y exiliar a su hijo José Vicentico, que inmersos en esa vorágine de terror, quisieron asesinarlo.

LA ESCALERA DE LA BOLIVARIANA

Juntaron su resentimiento con el fracaso de los últimos años de democracia. Culpables, los ricos y no la falta de gerencia o de Política. El camino: freírlos en aceite, expropiarlos, hacer toneladas de elecciones llenas de tramparencia y grosero ventajismo. Abajo los ricos. Y hoy, se acaban los ricos (menos los enchufados) y el pueblo sigue sumido en la pobreza.  ¿A la espera de otro vengador?

Destruyen a Venezuela, para cumplir su desiderátum: permanecer, como Cuba comunista, en el poder. Saben que si los pobres se vuelven clase media, se acaba la “revolución”. El Colegio de Ingenieros les acaba de demostrar que la inteligencia, está masivamente contra el proceso.

Y finalmente: la vorágine. Las empresas socialistas son un fracaso. PDVSA, la CVG, la industria y el agro… sin comentarios. No hay dólares y ya nadie les cree. Como la Cuba comunista tendrán que buscar quien los mantenga. Pero eso… no existe.

Se les fue la mano destruyendo. Ahora lo que hay es vorágine. Selva que traga, como la que se engulló  a Marcos Vargas.

Para llegar al cielo, se solicita una escalera grande y otra chiquita. Abstenerse los mesías con escaleras de autócratas.


Y por cierto, la victoria en el CIV… suena a presagio.

miércoles, 1 de octubre de 2014

LAS TRES CALAVERAS DE LA “REVOLUCIÓN”


Rafael Gallegos                                                          Blog. Núm 166

No se trata de las tres carabelas del “odiado” Cristóbal Colón. Hablamos de los esqueletos de cabeza de humanos, que son  utilizados  por los piratas – antes barcos, ahora gobiernos-  como emblema. Tampoco me refiero a los calaveras del régimen, que seguramente son mucho más de tres.

Aunque si a ver vamos, las calaveras de la “revolución” tienen muchas cosas en común con los barcos del Almirante.

Veamos: ambas llegaron navegando por el océano, claro las carabelas desde España y las calaveras desde Cuba. Además, al igual que los indígenas que divisaron los barcos de Colón como pájaros que volaban a ras del mar y creían que los barbudos eran los dioses que pregonaban  las profecías;  buena parte de los venezolanos, al ver las calaveras, las confundió con pájaros de buen agüero y a los hombres que desembarcaron al son de la palabra “revolución”, los identificó con esos mesías salvadores de la patria, que los pueblos sin cultura esperan como solución a sus carencias.

Cuando los indígenas vieron los caballos, creyeron que  la dupla jinete - bestia era un solo ser. Y se dedicaron a adorarlos como si fueran dioses.

En nuestra “revolución”, los venezolanos confundieron la dupla caudillo- verborrea y adoraron a los nuevos líderes, como si las palabras fueran obras.

Las carabelas, traían en su seno enemigos invisibles que diezmaron las vidas millones de indígenas. Similar a las ideas que trajeron las calaveras: venenos invisibles que diezmaron primero  la mente y luego la economía y las instituciones de Venezuela.

He aquí las tres calaveras:

PRIMERA CALAVERA: DEMAGOGIA

Pan para hoy y hambre para mañana. Como un padre que para que los hijos no se molesten, les da la plata de pagar la luz para que vayan al cine el fin de semana. Y  el lunes… les cortan la luz.

La “revolución” le ha dicho al pueblo que los culpables de sus males son los ricos. Que el estado repartidor y no el trabajo, es el gran generador de riqueza. Ha excluido a medio país, en nombre de la inclusión. Pretenden que creamos que número de elecciones “tramparentes” es ejercicio de la democracia. Los demagogos, invocando falsamente el  nombre  de la democracia, funden todos los poderes públicos en uno.

Se dicen demócratas mientras acaban con la democracia. Ilusionan  con un supuesto poder popular que además de ser controlado desde Miraflores, sirve de mampara para desbaratar las alcaldías y gobernaciones.

Buscan que el país, cual rana hervida, caiga en la trampa del Mesías Eterno.

SEGUNDA CALAVERA: MILITARISMO

La gran diferencia entre  los resultados de la sociedad norteamericana y la nuestra, no es la edad, ni el clima; ni la raza; ni el idioma. No busque más. Es el militarismo.

Los grandes latifundistas del siglo XIX, fueron los militares de la Independencia. Venezuela botín.  En los 115 años desde 1830 hasta 1945, apenas tuvimos cinco años de presidentes civiles. Luego, hasta el 1999, con excepción de los diez años de dictadura, tuvimos 34 años de presidentes civiles. Con todos los defectos, los años más prósperos de la historia de Venezuela. Ah! y sobre todo: había democracia. Que no la supimos perfeccionar, es harina de otro costal.

De 1999 hasta hoy… saque cuentas. Maduro, agregaría un año de presidentes civiles; pero cual isla: rodeado de militares  por todas partes.

En los países prósperos, los civiles gobiernan y los militares obedecen. Y punto.

TERCERA CALAVERA: SOCIALISMO

Acaban con la empresa privada. O sea, con la producción, el empleo, la seguridad, la soberanía. Acaban con PDVSA, con la CVG, la agricultura. El comunismo, ruta de nuestro socialismo,  es puro fracaso.

El comunismo soviético, se suicidó. Las piedras de Berlín, brincaron una a una y deshicieron el muro. Viet Nam, es hoy un dragón asiático. China encontró la puerta de salida a su fracasado socialismo: el capitalismo.

Camboya, Corea del Norte y Cuba, son un vergonzoso monumento al fracaso.
Esta calavera, el socialismo, es el heraldo de  muerte de la prosperidad de los países.

Como las  autocracias reescriben la historia, si la “revolución” sigue desgobernando, cuando el comunismo nos llene de zombis, les contarán que la “revolución” llegó con unos uniformados en tres calaveras, con la cruz del marxismo y pregonando la igualdad.

Y con ese cuento, terminarán de borrar al odiado Colón.

Por supuesto, no explicarán porqué los venezolanos de la nomenklatura, son más iguales que los otros, ni por qué hay tanto joven preso por protestar, ni por qué meten a los presos políticos en celdas comunes, ni por qué no hay comida, ni por qué todo está tan caro, ni por qué irrespetan a los opositores, ni porqué los jóvenes se van en masa al extranjero…

Bienvenido Chuo.