lunes, 10 de diciembre de 2018

SE SOLICITA MANUAL DE PETRÓLEO


Rafael Gallegos    Blog núm. 379

El presidente Maduro ha dicho que lo que están haciendo con el país no está en ningún manual de economía. Parafraseando a Chepa Candela: susto. Tal como  un médico que opere utilizando métodos que no estén en ningún manual de medicina. Pobre paciente… pobre país.

Economía sin manual. De allí los fatídicos resultados. Como si ignoraran que el conocimiento de la humanidad es la acumulación de miles de años de civilización. Claro, el kit del asunto es que los manuales de economía son para construir sociedades. No para destruirlas. En realidad presenciamos la destrucción estratégica de Venezuela para comerte mejor… algo así como la caperucita roja rojita asistida por el lobo feroz. Hambre por diseño.

¿O será que más bien imitando a chicos terribles de la literatura, la “revolución” pretende cual Julio Cortázar, implantar un “Antimanual”, de economía? Uno made in La Habana, ciudad de los jefes del régimen, que cada vez con más frecuencia, imitando a Juanga nos susurran al oído: te pareces tanto a mí.

PETRÓLEO

Lo que sucede en  Pdvsa nos indica que allí tampoco hay manual; pero además ni brújula, ni mapa, ni timón… ni esperanzas. Van a la deriva… y contra las rocas. Lo que ha sucedido con la estatal petrolera no tiene parangón en tiempos de paz, ni en tiempos de guerra. Desmantelaron las refinerías, dañaron la infraestructura y los yacimientos, y ahora importamos gasolina. Un largo sabotaje gerencial.  

Han puesto en veremos la propiedad de Citgo, uno de los grandes logros de la nacionalización. Su compra en los años ochenta fue parte de la estrategia de Internacionalización que tenía por objeto facilitar la colocación de los difíciles crudos pesados. Incluía refinerías y capacidad de distribución de productos en los principales centros de consumo norteamericanos.  Toda la cadena productiva desde el yacimiento hasta los tanques de gasolina. Nuestro  crudo pesado iría de la vaca a la boca.

Ahora la propiedad de Citgo depende del buen humor de los panas rusos, o de la decisión de algún tribunal norteamericano. Dicen que el presidente de Rosneff vino a Venezuela a cobrar deudas, o por lo menos a exigir un trato similar al de los chinos. Aunque usted no lo crea, la respuesta del gobierno en lugar de pagar fue… solicitarles  dinero fresco. Claro que no se lo dieron. Apenas vislumbraron, como calmante, invertir unos cinco mil millones de dólares en sus empresas petroleras de Venezuela.

En cuanto a la OPEP, por más que nos devanamos los sesos no adivinamos que hubiera podido decir el general presidente en la reunión. Los deslenguados dicen que la OPEP va a condecorar a Venezuela por contribuir tanto al alza de precios con el gigantesco recorte de producción que ha tenido en los últimos años: cerca de dos millones de barriles. Ni los árabes se hubieran atrevido a tanto. A este paso de vencedores que lleva la barrena petrolera, pronto tendremos que salir de la organización por perder la capacidad de exportar. Y tal vez, aunque usted no lo crea, podría incorporarse Cuba… con el petróleo venezolano. Habrase visto.

Además del colapso de producción, han perdido autoridad en el organismo porque rompieron la tradicional imparcialidad de Venezuela en el mundo árabe. Ahora están cuadrados con Irán, rival político de Arabia Saudita, llegando a la posibilidad de traer naves de guerra iraníes a Venezuela. Lo que nos faltaba.

Por más que busco manuales para mantener la rentabilidad de las empresas petroleras, desde los editados por las históricas, que si saben de petróleo porque es su especialidad, hasta los marca ACME; no consigo ninguna que indique la ruta que ha seguido el gobierno, que describimos a continuación:

Botar 23.000 técnicos y multiplicar la nómina con fichas del partido, amenazar a los empleados con aquello de quien no sea dojo dojito tendrá que irse, decirles que están en sus puestos gracias a Chávez,  expropiar las empresas contratistas, dañar los yacimientos, volver chatarra las refinerías, abrir un gigantesco compás de corrupción, militarizar el negocio (equivalente a entregarle a los petroleros el mando militar), multiplicar la deuda hasta niveles de default, sustituir empresas petroleras serias por otras de países “panas” que no tienen ni idea del negocio… y paremos de contar.

Ah!, y lo más innovador… prometer elevar la producción en un millón de barriles,  seiscientos mil barriles, o cualquier número que se les ocurra, como si producir petróleo fuera soplar y hacer botellas. Puro Antimanual, o manual para la destrucción.

Destruir la petrolera venezolana equivale a acabar con el valle de silicón norteamericano, o las empresas turísticas de México, o las empresas electrónicas en Japón… pura lesa humanidad.

Pueblo  esquilmado solicita manual de reconstrucción, de petrolera… y de país.

Feliz Navidad y un 2019 lleno de luchas hasta vencer. Hasta enero.

lunes, 3 de diciembre de 2018

EL PETRÓLEO EN LA MENTE


Rafael Gallegos    Blog núm. 378

Ya está bueno que Venezuela deje de ser un  país con petróleo, es imperativo que se transforme en un país petrolero. El petróleo debe recorrer la ruta desde el subsuelo hasta la mente de los venezolanos, para que lo pensemos y lo repensemos hasta que por fin, logremos que el derivado número 3001 de esta rica sustancia, sea el desarrollo sustentable de Venezuela. Y ojo, que para ello queda generación y media… si acaso.

Para convertirnos en un país petrolero es necesario  acabar con tanto mito que nos perjudica. Como la Leyenda Negra, que afirma que el culpable de todos nuestros males es el petróleo, aspecto tan ilógico como un heredero que culpe a su fortuna por haber caído en el alcoholismo o en las drogas. Aquí aplica aquella frase de Juan Vicente Gómez cuando mandó para La Rotunda a Román Delgado Chalbaud: que culpa tiene la estaca si el sapo brinca y se ensarta.

Existen otros mitos de iguales consecuencias, como la Leyenda Dorada, que afirma que somos inmensamente ricos, cuando la realidad es que somos un país con muchos recursos que  no hemos sabido transformar en riqueza sustentable. Más bien nos hemos convertido en unos limosneros sentados en un barril, ante un mundo atónito que no sale de su asombro al observar cómo un país con tantos recursos,  es víctima de la tragedia que padecemos, léase diáspora, hiperinflación, hambre y autoritarismo.  

Es que la relación de los venezolanos con el petróleo ha sido de amor y odio, no la hemos logrado madurar. Desde los comienzos de la explotación del negocio, comenzó la lucha con las transnacionales por los beneficios, esta realidad se reflejó en magníficas novelas “petroleras” como por ejemplo “Oficina Número 1” de Otero Silva,  “Mene” de Ramón Díaz Sánchez, o más recientemente “Viento de Huracán” de José León Tapia. Todavía no se ha escrito la novela de la madurez de esta relación. 
  
Al igual que Miguel Ángel Asturias afirmó que  sus paisanos eran hombres de maíz, podemos decir que los venezolanos somos hombres de petróleo. Nos acostumbramos a que la riqueza venga desde arriba acelerada por el estornudo de un jeque árabe, por alguna guerra de las llamadas petroleras, o por un misil israelí contra algún vecino. Nos ha sido difícil comprender que la riqueza se construye desde el trabajo, los negocios, la productividad.

Es tan así que cuando uno oye en la calle a gente muy humilde discutiendo acerca de si Maduro es bueno  o malo, ¿¿¿¿????, el argumento  de los “revolucionarios” es: “tú hablas mal del gobierno pero tienes carnet de la patria y te quedas callado cuando cobras los bonos…”. Todo se centra en la dádiva, la comisión, el tiramealgo.

Creemos que el petróleo llueve. Para remate, esta  “revolución” ha matado la gallina de los huevos de oro y ahora… no hay huevos de oro. Cada día exportamos menos barriles. A este paso se acelera el riesgo de dejar de exportar en el 2109. ¿Abandonaremos la OPEP por no tener petróleo para exportar? ¿Entrará Cuba en la OPEP, exportando nuestro petróleo? ¿Vamos siendo un caso de Cruz Roja Internacional, como pronosticó Uslar Pietri?

MASA CRÍTICA

Es imperativo que el venezolano medio se empodere de su negocio petrolero. Que deje de serle un extraño para que pueda comprender y apoyar los necesarios  cambios que se avecinan en el negocio. Para ello hay que formar masa crítica. En nuestros políticos, en nuestros empresarios, estudiantes, sindicalistas. El petróleo es más que petróleo. Es más que una industria próspera. Es más que una Renta que enriquece al gobierno. Es más que un generador de empleo. Es todo eso y sobre todo la principal palanca del desarrollo sustentable de Venezuela. Por ello, tenemos que empeñarnos en construir una industria petrolera de primer mundo que impulse una Venezuela de primer mundo. Como la que usted, yo y nuestros hijos, merecemos.

El petróleo es más que petróleo. Es técnico, es político, es financiero. Y sobre todo, debe prestar grandes beneficios al país. Nada ganamos con una industria petrolera de primer mundo si no sirve de eje dinamizador con la Venezuela de desarrollo sustentable. Como en esta “revolución” que padecemos donde la Renta Petrolera se ha constituido en un catalizador de la destrucción.

Petróleo en la mente significa que los políticos, los técnicos, los financistas, los sindicalistas y toda la gente que tiene que ver con el desarrollo de una industria petrolera de primer mundo, trabaje en conjunto… en equipo para lograr una industria diseñada como correa de transmisión o eje, para el desarrollo sustentable de Venezuela.

El petróleo no es un tornillo aislado, es un pivote. Como la educación, la industrialización, las políticas sociales. Es industria próspera e impacto positivo en la sociedad. Hay que pensarlo y repensarlo con estrategia, gerencia, inversiones, tecnologías, desarrollo de Venezuela.  Allí va nuestro futuro. Lo demás, es esperar estornudos de jeques.

domingo, 25 de noviembre de 2018

EL EXCREMENTO DEL DIABLO


Rafael Gallegos    Blog núm. 377


Pérez Alfonzo hizo famosa una de las denominaciones que le daban los indígenas al petróleo: excremento del diablo. Y agregó que los venezolanos nos hundiríamos en él. Lamentablemente su frase ha resultado profética. Ha podido ser de otra manera. Hemos podido convertir a Venezuela en un próspero país latinoamericano. La renta petrolera nos dio esa oportunidad. ¿Por qué hemos llegado a este estado de disolución nacional?

No basta echarle la culpa a esta “revolución”, que bastante tiene. Hay que ir al fondo y observar lo que hemos hecho de la  renta petrolera en estos cien años largos, que fue la envidia de muchos países por décadas. Hay que ver lo que significa habernos convertido en el cuarto ingreso percapita del mundo. Y desde los años treinta hasta los ochenta-  cincuenta años -  en el país con el PIB de más alto crecimiento en el planeta.

Como consecuencia de ello el país dejó de ser aquella apartada y pobretona provincia. Revolución educativa, buenos indicadores alimentarios, infraestructura, crecimiento de ciudades… democracia.

En 1973, por efecto de la guerra del  Yom Kipur, se incrementaron cuánticamente los precios del petróleo y por ende los ingresos del fisco. El último presupuesto de Caldera I fue de 14.000 millones de bolívares. Y el primero de Carlos Andrés Pérez I de 42.000 millones. Y paradójicamente, en medio de esta abundancia… comenzó la decadencia.

Se generaron las tribus “tabarato” con su grito de guerra dame dos. Los venezolanos recorríamos el mundo, prepotentes, con dólares abundantes como si fuéramos suecos o alemanes, cuando nuestra improductividad era equivalente a la de cualquier atrasado país del tercer mundo. Nos convertimos en los grandes consumidores- importadores de la comarca a punta de renta petrolera. Comenzaron a aflojarse los resortes morales y buena parte de la juventud más capaz, dejó la política en las manos menos preparadas. 

Los excedentes se utilizaron en grandes proyectos como el Mariscal de Ayacucho o en los Planes de Sidor. Se realizó la exitosa nacionalización del petróleo. Sin embargo, a lo Marx, el sistema engendraba en su seno el germen de su propia destrucción.

Comenzaba a cumplirse otra profecía de Pérez Alfonzo, el Efecto Venezuela, que se puede resumir como: el exceso de ingresos por encima de lo que podemos consumir nos  hará equivalentes a un indigente que se gane el premio gordo de la lotería, comience a comer siete veces al día y se descompense. Venezuela será un país descompensado y eso se conocerá como el Efecto Venezuela.

¿QUÉ PASÓ?

No supimos utilizar la abundancia para construir una prosperidad sustentable. La renta engrosó el gasto público, se mantuvo una moneda dura que hacía mejor negocio importar que producir; y el exceso de abundancia formó el petroestado, que ponía en manos del Ejecutivo la disponibilidad financiera para hacer y deshacer al país. Crecieron la corrupción, la marginalidad y la pobreza. Los liderazgos tradicionales impidieron  emerger a los nuevos como Álvarez Paz, Eduardo Fernández, Claudio Fermín, Andrés Velásquez, el mismo Petkoff. Quienes seguramente hubieran adelantado los necesarios cambios, en democracia. 

Venezuela dejó de creer en la perfectibilidad de la democracia. Pedía a gritos un militar “para que acabar con la inseguridad y la corrupción”. En esas llegó el comandante y mandó a parar… la democracia y el país.

DILEMA DE HOY: SOLUCIÓN O DISOLUCIÓN

La “revolución” chavista convirtió a la renta petrolera en catalizador de la destrucción.  Se comieron la gallina de los huevos de oro. Acabaron con  Pdvsa y con el país. Estoy seguro apreciado  lector  que usted palpa, siente y sufre esta destrucción. Por lo que no  voy a echar cuentos al que sabe historia.

La destrucción es tan basta, que el nuevo dilema de Venezuela es: Solución o Disolución.
Si continúa la “revolución”, proyecte: Pdvsa dejará de exportar, el 20 % de empresas existentes respecto a hace 20 años seguirá disminuyendo, la hiperinflación llegará a infinito, el hambre y la marginalidad idem… Disolución.

Para evitar esto el gobierno debe dejar de apagar este incendio con gasolina. Aunque usted no lo crea: debe brincar la talanquera. Y eso… lo sabemos utópico.

Pero las sociedades  no se suicidan. En los momentos más críticos surgen los nuevos liderazgos. Revise las historias. Los cisnes negros son más comunes de lo que creemos.

Soluciones al borde de la disolución ha habido. Europa, o el Japón de  post guerra, (que estaban peor que nosotros), entre otros. Ellos cambiaron las excusas y los odiecitos por Unión Visión, Liderazgo, Estrategia y Gerencia. Si ellos pudieron salir del atolladero… nosotros también.

Basta de quejarse o de deprimirse, Venezuela se disuelve. Tenemos el deber  de  dejar de ser un limosnero sentado en un barril. Todavía hay tiempo de convertir al petróleo en una bendición de Dios.

Organícese, exija Unidad, conviértase en protagonista del cambio. Sin excusas.

lunes, 19 de noviembre de 2018

VENEZUELA POST PETROLERA


Rafael Gallegos    Blog núm. 376 

La destrucción estratégica que le ha aplicado a Venezuela esta “revolución”, ha acelerado la llegada de la Venezuela post petrolera. Y ha sucedido por la ruta más increíble, la de la destrucción de Pdvsa. A través de  las décadas los paradigmas acerca del fin de la era petrolera han variado. Veamos:

PRIMER PARADIGMA: SE ACABARÁ EL PETRÓLEO

Radio Caracas Televisión transmitió en los setenta un programa  denominado “El día que se acabó el petróleo”. Comenzaba cuando un individuo fue a una bomba de gasolina a llenar el  tanque de su carro y… no había gasolina. Se había acabado el petróleo y comenzado la era post petrolera para Venezuela.  

A ninguno de los televidentes nos asombró el argumento. Era el paradigma de la época. Los venezolanos creíamos tener petróleo apenas para 20 años y algún  día se agotarían los yacimientos.

SEGUNDO PARADIGMA: SE ACABARÁ EL MERCADO 
   
Luego de la nacionalización cambió el panorama. La operacionalización de la Faja y la incorporación de reservas convencionales permitieron concluir que el petróleo “no se iba a agotar”, sino más bien se iba a acabar el mercado. Que el petróleo sería sustituido por las energías alternas. Nos convencimos que se iba a quedar mucho petróleo en el subsuelo. Ya el problema venezolano no era de reservas, sino de mercados. Se planteaba  que para el 2030, 40 o 50, el hidrógeno, o la energía solar, o  la energía  atómica tomarían la vanguardia energética.

TERCER PARADIGMA: SE ACABARÁ PDVSA

Lo que ni los más avezados creyeron posible es lo que hoy nos acontece. Hay reservas, hay mercados… y no hay negocio petrolero. La “revolución” destruyó a Pdvsa y por esa vía vamos entrando en la era post petrolera…  la vía de la desidia.

En veinte años destruyeron a la llamada segunda empresa petrolera del mundo. ¿Qué hubiera pensado usted si alguien le hubiera dicho hace veinte años que Pdvsa iba a importar gasolina, que iba a dar pérdidas, o que la iba a mantener el Banco Central con dinero inorgánico? ¿Y si le hubieran dicho que viviríamos un Boom petrolero sin petróleo? ¿O que Pdvsa, entonces en ruta hacia  los 6 millones de barriles, iba a competir con Colombia para  llegar al millón de barriles diarios de producción?

Toda una tragedia griega que ni Sófocles hubiera imaginado. De  potencia tipo Irak, Irán o Kuwait, se ha convertido en una petrolera de medianas dimensiones que compite en exportaciones con Ecuador… y hasta con Congo (revisen cifras).

Producimos menos de un millón doscientos mil barriles diarios (de más de tres que producíamos antes de la “revolución”). Y… saque cuentas: mandamos 100.000 a Cuba y el Caribe, 400.000 a China (pagando una deuda inconstitucional que no se sabe en qué se gastó), en Venezuela consumimos 200.000. Saque cuentas, quedan 500.000 que exportamos a Estados Unidos. Esos son los únicos que nos generan dinero; pero tenemos todos los días que comprar unos cien mil barriles de gasolina y componentes. O sea exportamos apenas 400.000 barriles netos. Da pena ajena… ¿Lesa humanidad?

EL RECORTE DE LA OPEP

La OPEP se reúne y acuerda, para estabilizar los precios, recortar un millón de barriles diarios para el 2019. Imagino que el general presidente de Pdvsa habrá visto para el techo cuando les preguntaron que con cuánto iban a contribuir al recorte. Claro Pdvsa recorta mil barriles de petróleo todos los días por la gigantesca declinación que  la lleva a la ruina. Capaz que en su infinito descaro proclamen que esa declinación de años es la cuota de la “revolución” venezolana para mantener los precios del petróleo. Cómo extrañarán los árabes a Pérez Alfonzo, o a Calderón Berti entre tanto petrolero venezolano capaz.

Pero en lugar de conversar acerca del vital tema de las cuotas, quieren hablar de un tema importantísimo que cambiará a geopolítica petrolera… el Petro. Algo así como el dólar del subdesarrollo. Un deslenguado me dijo que los árabes están chingos por vender su petróleo en petros.

No darse cuenta que los petros son pavosos para la “revolución”. El de Colombia que los dejó con las ganas de tener un socialista en Bogotá. Y el de aquí,  que más que malquerido, es ignorado.

TITANIC

A este paso, Pdvsa llegará, meses más meses menos, a unos 700.000 barriles diarios. Le dará 100.000  a los jefes de Cuba y al Caribe, 400.000 para la deuda  china y 200.000 de consumo interno… y no habrá petróleo para exportar. Consumatum est.

AVE FENIX

En medio de este colapso, hay planes elaborados por técnicos petroleros orientados a recuperar a nuestra principal industria. Se acaba Pdvsa; pero como todavía hay petróleo y mercado petrolero, cuando reviva la democracia  emergerá una nueva industria petrolera de primer mundo para impulsar la Venezuela de primer mundo que nos merecemos.   
Pilas y guáramo…


lunes, 12 de noviembre de 2018

RESURRECCIÓN


Rafael Gallegos    Blog núm. 375

Resucitar es regresar de la muerte. Pero también regresar de la agonía. De ese continuo apagarse. Venezuela, ¿quién lo duda?, está agónica, apagándose, disolviéndose. Todo se evapora. Los jóvenes por millones cruzan los colores de Cruz Diez, llevándose sus esperanzas en el morral. Sus padres se desdoblan y su alma se cuela a escondidas en el morral de sus hijos. Sonrisas que se van, tristezas que se quedan. Un patria que en gotas se esparce por el mundo. ¿Se van para no volver? … ¿o volverán, cómo las oscuras golondrinas de Becker, a la hora de la resurrección?

Venezuela agónica. Todo ha dejado de ser. Un país de pujante juventud que da paso a un país de viejos. Aunque hay que aclarar que como decía Uslar Pietri,  no se está joven ni se está viejo… se está vivo. Aquella sociedad de consumo que impresionaba a los extranjeros, ya no es. Ahora es el reino de la escasez. Ya nada es. Sólo quedan los nombres, empeñados en ser más tercos que la realidad. Todavía llaman panaderías a locales sin pan. Centros de salud a hospitales enfermos. Kioscos de periódicos a negocios que sólo venden alimentos. Agencias de automóviles a grandes locales vacíos. Universidades a espacios con estudiantes y profesores en fuga. Ya nada es. Dónde había comida hay hambre. Donde había abrazos familiares hay chateo. Ya nada es. Sólo quedan los nombres.

Agonía colectiva. Agoniza Pdvsa y todavía le dicen petrolera. Agoniza la CVG y la terquedad de los nombres conserva siderúrgicas sin hierro, empresas de aluminio sin aluminio, empresas eléctricas con luz entrecortada. Empresas turísticas sin turistas. Hay que rebautizarlo todo.

Y la larga agonía de la agricultura. ¿Quién atentó a muerte contra la agricultura? ¿Fuenteovejuna comendador todos a una? O más bien: la revolución comandante para la destrucción. ¿Quién mató a la industria? ¿Quién mató a la producción matando a los niños por hambre?

Exprópiese… empresa parada empresa tomada… el método Chaaz… un millardito.

Todo se disuelve. Los sueldos se convierten en un parque temático ubicado en algún lugar de la memoria. El bolívar llamado “fuerte” se debilita hasta la  inanición. El llamado “soberano” se va volviendo macuquino mientras pierde por KO el combate con el dólar. Y el petro… no hay máscara semejante a su rostro. Todo se disuelve… la comida, la democracia.
Todo agon¡za sin cambiar el nombre. Sigue habiendo “elecciones”. Sin importar que el árbitro se vista de rojo. Gol es gol dice el gobierno. Y cuando lo golean… nombra un  “Protector”. Nada original en las autocracias: Hitler luego de invadir Checoeslovaquia, se nombró su “Protector”. No me proteja compadre.

Y en la terquedad de los nombres se siguen llamando bolivarianos en lugar de bovesianos, por José Tomás Boves, como sería lo correcto. Bolivarianos, obviando que el Libertador nació oligarca y murió pobre, al revés  de tanto neo oligarca “revolucionario” que nació en la inopia y hoy cual Rico Mc Pato, navega en dinero. Bolivarianos, aludiendo a quien nos dio la Independencia,  y al revés que él, nos han hecho dependientes de Cuba.

Agonía al unísono. El petróleo, el hierro, la agricultura, la industria, las universidades, los hospitales, los autobuses de pasajeros, la democracia, la gente. Todo. Todo agoniza en una enfermedad que como si fuéramos bobos quieren llamar Guerra Económica; pero que todo el mundo sabe que se llama comunismo.

Pero no somos el primer pueblo que agoniza. Japón con las bombas, Europa con sus guerras, muchas dictaduras latinoamericanas, los pueblos tras la cortina de hierro. Y todos resucitaron. Muy simple, las patrias no mueren. Agonizan hasta que encuentran la manera de levantarse a construir su futuro.

Porque mientras nuestros jóvenes se aferren a su querencia y sus padres al chateo, o haya madres haciendo vida en las puertas de las cárceles intentando socorrer  a sus hijos presos por pensar diferente, quedará el espíritu de Pativilca.

De Pativilca, aquel sitio donde el Libertador postrado en una hamaca, derrotado, débil, flaco hasta los huesos y escondido de los realistas, asombraba a sus generales al decirles que libertaría Colombia, luego a Venezuela, e iría al Perú…

       - está delirando - se decían sus generales.

 Pocos años después… era el Libertador de Perú. ¡Ese es el verdadero espíritu de Simón Bolívar! Distinto del rostro que la revolución le falsificó contradiciendo a todos los pintores del siglo XIX. Ese rostro que guarda tanta desfachatez y que tal vez algún día sufrirá el destino del retrato de Dorian Grey. 

Las autocracias pasan y los países quedan. Claro que podemos reimplantar la Democracia e iniciar un proceso de resurrección en Venezuela. Nos queda el espíritu de Pativilca, el verdadero espíritu del Libertador. Cada uno de nosotros un pedacito de Bolívar. Es obligatorio despertar, no hay otra opción. Requerimos de Unidad y organización. Pilas y guáramo porque llegó el lobo.  

domingo, 4 de noviembre de 2018

PETRÓLEO: NUEVA LEY PARA UNA NUEVA ERA


Rafael Gallegos    Blog núm. 374

 Nuestra primera Ley de Hidrocarburos data de 1920. Seis años después del pozo Zumaque 1 y dos años antes del reventón del  Barrosos 2, eventos que marcaron a Venezuela como una potencia petrolera. Su autor fue el médico Gumersindo Torres. La Ley fue cuestionada por las transnacionales, ya que daba prioridad para el otorgamiento de las concesiones a los propietarios del terreno. Cuando plantearon su queja al dictador Juan Vicente Gómez, éste les expresó la vergonzosa frase: “hagan ustedes las leyes porque son los que saben de petróleo”. Al final modificaron la Ley varias veces y a Gumersindo Torres, lo botaron.

Al morir Gómez afloraron muchas ideas respecto al negocio petrolero.  “Sembrar el Petróleo”, la frase  acuñada por Arturo  Uslar Pietri; la maximización de la participación de los venezolanos, empeño de Betancourt y Pérez Alfonzo; la Ley de 1938 de Néstor Luís Pérez, hasta llegar a la Ley de 1943 liderada por Medina Angarita, que le alargó los pantalones a la relación petróleo - venezolanos. En 1975 la Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos reguló el proceso de nacionalización y la creación de Pdvsa.

Años después llegó  el comandante y mandó a parar, éste hizo su propia Ley Orgánica de Hidrocarburos (2001), que entre otras cosas incrementó casi al doble las Regalías y disminuyó el ISLR desde 66,7 hasta 50%, y además limitó hasta menos de la mitad la participación del capital privado en las Empresas Mixtas. Y sobre todo, lo que no aparece en ninguna Ley, inició la destrucción estratégica de Pdvsa, cuyo colapso arrastra hacia el abismo la calidad de vida de los venezolanos.

 De no crearse una nueva industria petrolera, nos convertiremos casi en un ex país. A la luz de los acontecimientos toma visos de profecía aquella frase de Uslar Pietri, respecto a que si se acaban los ingresos petroleros Venezuela se convertiría en un caso de la Cruz Roja Internacional.

Es imperativo impulsar una nueva  industria petrolera. Para ello hace falta una nueva concepción orientada a lograr una industria petrolera de primer mundo que apalanque una Venezuela de primer mundo.

Se requieren estrategia y gerencia de talla mundial, pingues inversiones privadas, tecnologías estado del arte, técnicos de primera  y el apoyo de los venezolanos. Esa nueva concepción debe reflejarse en una nueva Ley de Hidrocarburos. La Asamblea Nacional trabaja afanosamente en ello.

SUGERENCIAS PARA LA NUEVA LEY

1.- Aspectos Financieros

      - Inversiones privadas a través de: concesiones, empresas mixtas (sin límites de porcentaje del capital privado), esquemas de ganancias compartidas, convenios operativos.

La Ley debe facilitar las Rondas de Licitación como sucede hoy en toda América Latina. Se entiende que sin capital privado no hay manera de recuperar la industria.

-      Participación de  determinados porcentajes las empresas públicas petroleras en la bolsa de valores.

2.- Aspectos de Beneficios

      -     Definición y pautas del término Beneficios de la Industria Petrolera.

Beneficio = Impuestos + Regalía+ Economía Conexa a partir de la actividad petrolera+ Desarrollo de la Petroquímica + Desarrollo de Energías Alternas.
Superando los aspectos puramente rentistas y enfocando los beneficios hacia una dinámica de desarrollo del país.

   - Flexibilidad en el ISLR y Regalía.

En el mundo hay limitantes ambientales y mucha competencia en los crudos, sobre todo nuestros extrapesados, aspecto que nos obliga a generar alta capacidad de negociación.

-      Uso del ISRL y la Regalía únicamente en inversiones.

Lo que genera la industria, que seguramente no tendrá los volúmenes de antes, no debe entrar de ninguna manera al gasto público. Los venezolanos debemos vivir de los impuestos generados por nuestro trabajo.

3.- Aspectos de Funcionamiento

-      Prohibición expresa de que el Ministro de Petróleo ejerza algún cargo en las empresas petroleras.

-      Agencia Nacional de Hidrocarburos.

Con carácter técnico. Facultada para otorgar las licencias y monitorear  la operación, en línea con la Política Petrolera del Ministerio de Petróleo. La Ley debe determinar cómo se integrará la Agencia Nacional de Hidrocarburos.

-      Consejo Nacional de Energía.

Integrado por el gobierno, académicos, universitarios, gremios, sindicatos, etc. Que genere una Política Energética a largo plazo.

3.- Manejo estratégico de la industria

-      Regulación/Control de la actividad petrolera por parte de los venezolanos.

Por ejemplo: los volúmenes de producción, los patrones de refinación, la internacionalización y otros aspectos que permitan controlar (no quiere decir operar) el desarrollo sistémico del negocio, en la convicción de que si no lo controlamos  los venezolanos, lo harán otros.

Se trata de una Ley adaptada a los tiempos que oriente  el camino para de la industria petrolera de primera, paso necesario para el rescate de Venezuela.    

lunes, 29 de octubre de 2018

LA REQUIEBRA DE PDVSA


Rafael Gallegos    Blog núm. 373

Que quede claro, no hablamos de la quiebra de Pdvsa, sino de la requiebra. Es decir, ya la quebraron y ahora quieren que eso vuelva a suceder.

Ya la quebraron al igual que a toda Venezuela. De más de tres millones de barriles diarios de producción de petróleo hace veinte años han bajado hasta menos de 1,2 millones. Casi dos millones de barriles menos. Pdvsa pierde mil barriles de producción cada día. A precios actuales dejarán de entrar al país en el 2018…  50 mil millones de $, gracias a la destrucción petrolera de esta “revolución”. Y de las refinerías ni les cuento. Convirtieron en obsolescencia o en chatarra las modernas instalaciones. ¿Cuántos miles de millones de $ costará la recuperación? Solo en Venezuela de la capacidad de 1,3 millones de barriles que podían procesar, han bajado a menos de 300 mil. Y en el extranjero, las refinerías que no han vendido corren el riesgo de ser embargadas. Lograron el anti milagro de quebrar Pdvsa.

¿Qué diría Rockefeller de su frase que  el mejor negocio del mundo es una petrolera bien administrada y el segundo una mal administrada? Ni se le ocurrió pensar en una petrolera quebrada como la Pdvsa que hoy mantiene el Banco Central. Y mucho menos en la requebrada que hoy proponen los expertos petroleros de la “revolución”.

Ahora hablan de sustituir a Pdvsa por una Corporación Venezolana de Energía, que contemple además de meter en el mismo saco las empresas eléctricas también quebradas… empezar con una Pdvsa sin deudas. Cual Houdinis rojitos, desaparecen las deudas financieras, las laborales, las de los bonos, de proveedores, contratistas. Bastante trabajo tendrá Houdini para desaparecer más de cien mil millones de dólares. Seguramente la idea es trasladar los activos a la nueva empresa y entregar  los pasivos  al próspero estado “revolucionario”.

Lo grave de esta propuesta es que hace como el señor que le dijeron que su mujer le montaba los cuernos en un sofá y  vendió el sofá…. Claro  le siguieron poniendo los cuernos. Pdvsa está vendiendo el sofá cuando cambia  de nombre y traspasa los pasivos. El problema de fondo no es de dinero, es de gerencia y estrategia. No basta cambiar el nombre, ni empezar de nuevo. El problema es estratégico y es tan de fondo que lo menos que requiere es reingeniería para empezar y la creación de una nueva industria petrolera sin politiquería, con gigantescas inversiones privadas, nueva Ley de Hidrocarburos, administradores capaces, etc. etc.

Cambiarle el nombre a Pdvsa para seguir haciendo lo mismo y con los mismos… garantiza la requiebra. Seriedad señores que el negocio petrolero no es soplar y hacer botellas, ni prometer un millón de barriles como a cada rato hace el gobierno.

Además los venezolanos merecemos respeto. Quebraron Pdvsa, la CVG, la agricultura… al país. Y pretenden hacer los trabajos de recuperación. Han demostrado con creces que no pueden y seguramente que tampoco quieren, si asumimos que tienen años aplicando el esquema de destrucción estratégica para comerte mejor.

Quiebra y requiebra. Nos enrumban al siglo XIX mientras los futurólogos anuncian la singularidad tecnológica dentro de 20 o 30 años, es decir la inteligencia artificial que supera a la inteligencia humana. Mientras el mundo va a los robots, nosotros vamos al trueque. Mientras va a la curación preventiva basada en el genoma, nuestros mejores médicos se van al extranjero y los hospitales enferman. Mientras genios como Stephen Hawking previeron para pronto una exitosa simbiosos de las computadoras con el ser humano, esta “revolución” nos ha montado en el último vagón del tren.

BOOM SIN PETRÓLEO

Casi sin darnos cuenta estamos transitando un boom petrolero. Nuestro petróleo ha superado los setenta dólares hace rato. Los árabes están felices. Y los Estados Unidos, así Trump diga lo contrario, también porque ahora son los primeros productores del mundo.
Pero la “revolucionaria” Venezuela no ha podido disfrutar el boom por un detallito: no tiene petróleo, qué vergüenza. En lugar de exportar los tradicionales dos millones de barriles, apenas exportamos neto (o sea que nos genera dinero), cuatrocientos mil barriles apuraditos. Y ni siquiera se disculpan.

Y menos se preparan para el crecimiento del boom. ¿A cuántos dólares llegará el barril en noviembre cuando Estados Unidos le aplique las restricciones a Irán? ¿a más de cien dólares? Hagan sus apuestas. Quién pudiera producir petróleo… decimos los venezolanos. Puro Sadim, Rey Midas al revés.

En lugar de subir la producción de petróleo y de los demás bienes y servicios, sube la hiperinflación, la escasez, el descontento, la opacidad electoral, el hambre.

Quiebra, requiebra y si siguen… requetequiebra.

lunes, 22 de octubre de 2018

¿VENEZUELA POR EL CAMINO DE LENIN?


Rafael Gallegos    Blog núm. 372

-                  -  Esto no es comunismo – comentan teóricos acerca de la situación de Venezuela.

Sin embargo, embanderados con la frase de Goethe “toda teoría es gris y verde el árbol de la vida” podríamos comparar al  comunismo soviético con la situación venezolana y aportar conclusiones basados en que si maúlla como un gato, tiene pelos de gato y camina como un gato… es un gato.

Hay muchos parecidos. El régimen soviético y el venezolano embistieron contra la propiedad privada, impusieron un gigantesco estado dueño de la nación, crearon hegemonía en los medios, adelantaron procesos electorales a su manera y parcializados, donde lo primero que se observa es la intención de permanecer en el poder para toda la vida, sustituyeron a la democracia con la excusa de gobierno del pueblo (soviets o comunas).  Ah!, e inundaron las cárceles de presos políticos a los que llaman conspiradores, vende patria, asesinos, monstruos, etc. ¿Camina como un gato?

Sin embargo hay diferencias en los procesos, de tiempos y de estilo. Por ejemplo el camino de Lenin fue violento y el de aquí “democrático”. Allá los revolucionarios asesinaron al zar y a su familia y la implantación del totalitarismo fue casi inmediata justificándola teóricamente con la nefasta “dictadura del proletariado”.  Aquí han tenido que hervir a la rana poco a poco, debido al siglo XXI y a los cuarenta años de democracia.

Otra diferencia consiste en que mientras Rusia era el país más atrasado de Europa con un  gigantesco analfabetismo y absoluta ignorancia del significado de la democracia,  Venezuela  tenía más de 97 % de alfabetismo y cientos de miles de técnicos y universitarios de primera línea. Y de paso, quien no había nacido en democracia, se había criado en democracia.

Más diferencias: la revolución soviética era futuro, las juventudes y los intelectuales del mundo soñaban con un paraíso socialista, contrario a los “revolucionarios” venezolanos que iniciaron su proceso cuando ya eran historia antigua el muro de Berlín, las cruentas invasiones de Hungría, Checoslovaquia y Afganistan, la denuncia del libro Archipiélago Gulag, y sobre todo, cuando el comunismo soviético se había desplomado… por cierto sin que los aguerridos setenta millones de miembros del partido comunista dispararan un tiro.

Los soviéticos de 1917 ofrecían un mundo sin explotadores y ni explotados, un antídoto contra las desigualdades capitalistas, es decir un paraíso socialista. Por su parte los chavistas pretenden que en pleno siglo XXI nos comamos un plato recalentado y  comprobadamente tóxico llamado comunismo.

Los soviéticos pudieron engañar al mundo porque las noticias en su época podían ser ocultadas, edulcoradas y justificadas. Mientras que hoy por más que el gobierno diga que en Venezuela hay mucha comida, o que la diáspora es un invento del imperio, o que arrasaron con el 68% de los votos en unas elecciones libérrimas, las redes sociales se encargan de desmentirlos paso a paso.

Y hablando de imperios y de potencias, mientras la revolución soviética lanzó al espacio el primer satélite (Sputnik) y al primer mamífero (Laika) y al primer cosmonauta (Gagarín); participó con éxito en la segunda guerra mundial y se convirtió en un  país imperialista con los países tras la cortina de hierro… toda una potencia mundial capaz de tutearse con Estados Unidos en armas nucleares; la tan cacareada Venezuela Potencia acentúa día a día su dependencia de Cuba y muestra como obra de gobierno una sociedad tan desmantelada como si de verdad hubiera pasado por una guerra… y perdido.

Dependencia de una Cuba que resultó la primera imitación de la URSS en América. Con el carisma y la persuasión de Fidel Castro ofreció  tocar el cielo con la mano sustituyendo las democracias “burguesas” por sociedades comunistas. Por cierto, Castro tuvo a su favor un importante sector de la intelectualidad durante décadas, contrario al proceso venezolano en el cual creen poquísimos intelectuales de valía. 
 
Los soviéticos  duraron setenta años en el poder y los cubanos van por sesenta, en Venezuela han pasado veinte años desvirtuando el tango de Gardel. Ahora los venezolanos sabemos que veinte años… es demasiado.

¿A pesar de las diferencias con las eternidades cubana y soviética, la “revolución”  venezolana ¿estará comenzando? ¿Se habrá asfaltado el camino de Lenin? ¿Será cierto que el vencimiento de la legitimidad del 10 de enero hará que el gobierno acelere la implantación de  una Constitución Comunista?

Esta “revolución” camina como un gato, maulla como un gato, tiene pelos de gato… no lo dude, es un gato; pero no uno cualquiera, sino como el gato de   la paradoja de la incertidumbre de Schrodinger, cuyo destino dependía de los observadores. Y los observadores son la organización y unidad de los venezolanos, el apoyo internacional y el desastre que padecemos. Pilas y guáramo, porque el futuro, está en nuestras manos. Somos más y tenemos razón… ¿entonces?



lunes, 15 de octubre de 2018

18 DE OCTUBRE, GOLPE Y REVOLUCIÓN

Rafael Gallegos    Blog núm. 371

A más de setenta años de distancia, todavía se discute si el 18 de octubre de 1945 ocurrió un golpe de estado o una revolución. Opiniones habemus. Aunque para  sus artífices fue una revolución y para sus enemigos un vulgar golpe de estado.

Creemos que sí fue un golpe porque, ¿quién lo duda?, fue derrocado un presidente constitucional. Un hombre amplio que envió a los venezolanos un mensaje de nueva era al abrazarse con el candidato derrotado de  1941 Rómulo Gallegos, algo inédito en un país de montoneras y dictaduras. Durante su gobierno hubo amplias libertades, se crearon y permitieron partidos y no hubo presos políticos. Construyó El Silencio, proyectó la Ciudad Universitaria, inició la campaña sanitaria, creo el Impuesto sobre la Renta, lideró la Ley Petrolera de 1943, comenzó a construir muchas escuelas… y sin embargo, lo tumbaron.

¿Qué pasó? En primer lugar la conspiración venía gestándose desde hacía varios años y se reforzó con el retorno de los oficiales que habían estudiado en Perú.  Previamente hubo intentonas fallidas en 1943 y 1944. En 1942 se había fundado la Unión Patriótica Militar, a la larga liderada por Pérez Jiménez y Delgado Chalbaud. El eterno y nefasto militarismo fue la causa del golpe. Claro que también influyeron los “chopo e piedra”, forjados a la sombra del gomecismo, que sin ninguna escuela jefeaban a los jóvenes oficiales.  

Pero Medina no se pudo librar del poder de los militares andinos que desde hacía 45 años gobernaban a Venezuela. No supo o no quiso otorgar elecciones universales, directas y secretas, que ya eran modus operandi en los procesos democráticos del mundo. No interpretó su hora, o no pudo superarla. Y esa, fue la justificación del golpe.

También influyó la mala suerte. Porque el candidato Diógenes Escalante, Embajador en  Estados Unidos, convertido en candidato unitario  luego de  acordar  con los líderes de AD Betancourt y Leoni  que cuando fuera presidente garantizaría la elección universal, directa y secreta; tuvo un problema cerebral muy serio una semana antes de ser proclamado candidato. En su lugar, Medina escogió al Dr. Ángel Biaggini, ministro de Agricultura que había proclamado la Ley de Reforma Agraria. Su candidatura no generó consenso.

Y para remate lo desprestigió bárbaramente que en una carta que hicieron pública, escribió de su puño y letra “entuciasmo”. Seguramente este error ortográfico le restó mucho entusiasmo a su candidatura. 

Dicen que Medina creía que el golpe era de López Contreras, y que éste a pesar de no haber participado, pensaba que era para él. Tanto que López se fue con el Presidente del Congreso a Miraflores… y los apresaron a los dos.

Por su parte Rómulo Betancourt mantuvo en secreto las negociaciones con los militares. En AD eran muy pocos los que sabían su participación. Habrá pensado el líder que ahora o nunca, o que podría manejar a los uniformados. Lo cierto es que en el mitin del Nuevo Circo un día antes del golpe, Betancourt le preguntó a sus “conciudadanos” si un pueblo de libertadores podía admitir que cada cinco años una camarilla le eligiera los gobernantes… al día siguiente era Presidente de la Junta de Gobierno, integrada por los adecos Raúl Leoni, Luis Beltrán Prieto y Gonzalo Barrios; dos militares y un secretario civil. Como dato curioso, no le dieron cabida a Pérez Jiménez en la junta.

¿Fue Revolución el 18 de octubre?, si no fue tal, por lo menos generó cambios profundos que emocionaron a toda una generación desde el comienzo. Por ejemplo, el connotado dirigente Edecio La Riva Araujo, de la Unión Nacional Estudiantil (UNE), producto de la división de la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV) y germen del futuro Copei, afirmó que Gómez no había muerto el 17 de diciembre de 1935, sino el 18 de octubre de 1945.

Y no dejaba de tener razón, porque López Contreras y Medina Angarita, por más demócratas que afortunadamente resultaron, eran vistos como funcionarios del gomecismo. En cambio el nuevo presidente Rómulo Betancourt, era un hombre joven de 37 años, líder del movimiento denominado “Generación del 28”.

La Junta de Gobierno generó muchos cambios. Alfabetización, escuelas y hospitales, incremento de la participación de los venezolanos en el negocio petrolero, nueva Constitución y sobre todo, la elección presidencial libérrima del novelista Rómulo Gallegos en 1947. Pero los militares seguían conspirando en un marco de Guerra Fría,  donde Estados Unidos prefería dictaduras militares que demócratas con tintes rojillos, por lo que se generó la llamada Internacional de los Sables.

Siempre se dijo que los “adecos eran muy sectarios” y que al autor de Doña Bárbara le faltaba roce político. Cuando en una entrevista otro gran novelista, Miguel Otero Silva, le preguntó acerca de rumores de golpe, Don Rómulo le contestó, ¿usted cree que si eso fuera cierto yo estaría empantuflado?

Pues empantuflado lo derrocaron el 24 de noviembre del 48.