miércoles, 1 de octubre de 2014

LAS TRES CALAVERAS DE LA “REVOLUCIÓN”


Rafael Gallegos                                                          Blog. Núm 166

No se trata de las tres carabelas del “odiado” Cristóbal Colón. Hablamos de los esqueletos de cabeza de humanos, que son  utilizados  por los piratas – antes barcos, ahora gobiernos-  como emblema. Tampoco me refiero a los calaveras del régimen, que seguramente son mucho más de tres.

Aunque si a ver vamos, las calaveras de la “revolución” tienen muchas cosas en común con los barcos del Almirante.

Veamos: ambas llegaron navegando por el océano, claro las carabelas desde España y las calaveras desde Cuba. Además, al igual que los indígenas que divisaron los barcos de Colón como pájaros que volaban a ras del mar y creían que los barbudos eran los dioses que pregonaban  las profecías;  buena parte de los venezolanos, al ver las calaveras, las confundió con pájaros de buen agüero y a los hombres que desembarcaron al son de la palabra “revolución”, los identificó con esos mesías salvadores de la patria, que los pueblos sin cultura esperan como solución a sus carencias.

Cuando los indígenas vieron los caballos, creyeron que  la dupla jinete - bestia era un solo ser. Y se dedicaron a adorarlos como si fueran dioses.

En nuestra “revolución”, los venezolanos confundieron la dupla caudillo- verborrea y adoraron a los nuevos líderes, como si las palabras fueran obras.

Las carabelas, traían en su seno enemigos invisibles que diezmaron las vidas millones de indígenas. Similar a las ideas que trajeron las calaveras: venenos invisibles que diezmaron primero  la mente y luego la economía y las instituciones de Venezuela.

He aquí las tres calaveras:

PRIMERA CALAVERA: DEMAGOGIA

Pan para hoy y hambre para mañana. Como un padre que para que los hijos no se molesten, les da la plata de pagar la luz para que vayan al cine el fin de semana. Y  el lunes… les cortan la luz.

La “revolución” le ha dicho al pueblo que los culpables de sus males son los ricos. Que el estado repartidor y no el trabajo, es el gran generador de riqueza. Ha excluido a medio país, en nombre de la inclusión. Pretenden que creamos que número de elecciones “tramparentes” es ejercicio de la democracia. Los demagogos, invocando falsamente el  nombre  de la democracia, funden todos los poderes públicos en uno.

Se dicen demócratas mientras acaban con la democracia. Ilusionan  con un supuesto poder popular que además de ser controlado desde Miraflores, sirve de mampara para desbaratar las alcaldías y gobernaciones.

Buscan que el país, cual rana hervida, caiga en la trampa del Mesías Eterno.

SEGUNDA CALAVERA: MILITARISMO

La gran diferencia entre  los resultados de la sociedad norteamericana y la nuestra, no es la edad, ni el clima; ni la raza; ni el idioma. No busque más. Es el militarismo.

Los grandes latifundistas del siglo XIX, fueron los militares de la Independencia. Venezuela botín.  En los 115 años desde 1830 hasta 1945, apenas tuvimos cinco años de presidentes civiles. Luego, hasta el 1999, con excepción de los diez años de dictadura, tuvimos 34 años de presidentes civiles. Con todos los defectos, los años más prósperos de la historia de Venezuela. Ah! y sobre todo: había democracia. Que no la supimos perfeccionar, es harina de otro costal.

De 1999 hasta hoy… saque cuentas. Maduro, agregaría un año de presidentes civiles; pero cual isla: rodeado de militares  por todas partes.

En los países prósperos, los civiles gobiernan y los militares obedecen. Y punto.

TERCERA CALAVERA: SOCIALISMO

Acaban con la empresa privada. O sea, con la producción, el empleo, la seguridad, la soberanía. Acaban con PDVSA, con la CVG, la agricultura. El comunismo, ruta de nuestro socialismo,  es puro fracaso.

El comunismo soviético, se suicidó. Las piedras de Berlín, brincaron una a una y deshicieron el muro. Viet Nam, es hoy un dragón asiático. China encontró la puerta de salida a su fracasado socialismo: el capitalismo.

Camboya, Corea del Norte y Cuba, son un vergonzoso monumento al fracaso.
Esta calavera, el socialismo, es el heraldo de  muerte de la prosperidad de los países.

Como las  autocracias reescriben la historia, si la “revolución” sigue desgobernando, cuando el comunismo nos llene de zombis, les contarán que la “revolución” llegó con unos uniformados en tres calaveras, con la cruz del marxismo y pregonando la igualdad.

Y con ese cuento, terminarán de borrar al odiado Colón.

Por supuesto, no explicarán porqué los venezolanos de la nomenklatura, son más iguales que los otros, ni por qué hay tanto joven preso por protestar, ni por qué meten a los presos políticos en celdas comunes, ni por qué no hay comida, ni por qué todo está tan caro, ni por qué irrespetan a los opositores, ni porqué los jóvenes se van en masa al extranjero…

Bienvenido Chuo.





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