lunes, 16 de octubre de 2017

CIEN AÑOS DEL TERROR ROJO

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Rafael Gallegos    Blog núm. 321

El mes que viene se cumplen cien años de la revolución rusa. El primer gobierno comunista de la historia. Su sola existencia dividió  a la intelectualidad del mundo. Lenin fue para muchos el Cristo de una nueva era que partió la historia en dos. Su sucesor Stalin – por cierto sindicalista petrolero en Bakú- fue idolatrado por algunos como un gran revolucionario. Le dedicaron poemas. Pablo Neruda su   “Oda a Stalin”, Rafael Alberti lo llamó padre y maestro en una poesía, Nicolás Guillén le dedicó “Stalin Capitán”. Larga es la lista de obras dedicadas al Padrecito. ¿Qué habrán pensado los “purgados” de Siberia? Luego Krucheff denunció los crímenes de su colega Stalin en el Congreso del Partido Comunista de la URRSS en 1956.

El comunismo, “una forma diferente de democracia”, como descaradamente diría años después Fidel Castro para taparear su férrea dictadura, ilusionó a mucha gente de todo el mundo durante buena parte del siglo XX. Los adoradores del socialismo real compartían su ceguera y justificaban el fusilamiento de la familia real, los asesinatos de Lenin, quien le decía a Fiodorov en una carta “…de manera inmediata introduzcan el terror de las masas, disparen y eliminen cientos de prostitutas, soldados, borrachos, antiguos oficiales, etc. No se puede perder un minuto.” La ceguera les permitía justificar las terribles purgas de Siberia cuando Stalin.

​Años después el aventajado alumno Fidel Castro dirigía-  mediante su subalterno  Che Guevara, otro Cristo del marxismo – los centenares de fusilamientos en La Cabaña, con juicios imparciales dirigidos por barbudos con la ametralladora arriba de la mesa. Para el doble rasero comunista por mucho tiempo esas muertes eran justas, mientras por ejemplo las del capitalista  Pinochet en el estadio de Santiago, eran asesinatos. Ceguera y miopía porque el comunismo era para ellos un antídoto contra las injusticias del capitalismo.

La revolución soviética tuvo resonantes éxitos en las carreras espacial y armamentista. Pero jamás dejaron de ser una sociedad subdesarrollada y totalitaria.

En 1956 invadieron Hungría y en 1968 a Checoeslovaquia. Reprimieron hasta la muerte esos movimientos libertarios. 1968 abrió los ojos a muchos. Teodoro Petkoff abjuró del comunismo y escribió un libro “Checoslovaquia o el socialismo como problema”, donde desnudó al totalitarismo soviético. Luego surgió el eurocomunismo, con el cuento de que era comunismo sin represión… o sea. Como en el “Ensayo sobre la ceguera” de Saramago, todo el mundo comenzó a recobrar la vista.

EL SUICIDIO SOVIÉTICO

Ese gigantesco imperio, que construyó la férrea cortina de hierro, que mató miles de ciudadanos, que reprimió a toda la sociedad bajo el terror, que llegó a tener 70 millones de miembros en su partido comunista, cayó… sin disparar un tiro.

Los tumbó su fracaso, su inviabilidad. Fueron víctimas de la “revolución del chip”. Su pesada burocracia no pudo competir con las libertades de decisión e inversiones que requerían las nuevas tecnologías, y sus ciudadanos ante tanta hambre y represión se asomaban por arriba de los muros y observaban con envidia el alto nivel de vida de los “explotados” del capitalismo.

Sin disparar un tiro. Todo se derrumbó. Gloria a Gorbachov.

Y los chinos encontraron la puerta de salida a su comunismo… en el capitalismo. También el muro de Berlín se sacudió todas sus piedras. El fracaso del comunismo lo convirtió en demodé. Rompiendo la profecía de los años setenta,  de que el mundo sería comunista en el siglo XXI.

Porque solo quedan Cuba, Camboya y la “democracia” atómica de Corea del Norte. Y Venezuela, como si a algunos dirigentes los hubiera atacado con intenso retraso la ceguera de la novela de Saramago, quieren entrar a una casa de donde el mundo se va saliendo.
Y el colmo de los colmos, ahora la “revolución” venezolana quiere celebrar a todo gañote los cien años del comunismo soviético. Dicen que Putin sonríe mientras manda a inspeccionar su nueva refinería venezolana.

Que viva el comunismo… venezolano - dice  Putin, mientras tal vez parafrasea a otro Nicolás (Guillén) en su poema de Stalin Capitán y se regodea con que le dicen:  Putin capitán.

REYES INCAPACES

La revolución francesa se dio con esa carga de violencia por la incapacidad de Luis XVI – un apasionado de la relojería que no vio la hora que vivía. Al Zar Nicolás, Rasputín del que las malas lenguas dicen que mandaba, le dijo que si entraban en la guerra perderían el poder. No le hicieron caso. Parece que el Zar Nicolás, al igual que su colega francés,  tampoco era ni siquiera aficionado a la política.

Paradoja de paradojas, preparémonos a ver el festejo de un Nicolás, celebrando la salida de otro Nicolás hace 100 años. Puro trasnocho.


Los que puedan, porque en este reino de los buscadores de basura, nadie está para festejos.  

lunes, 9 de octubre de 2017

COLAPSO

Rafael Gallegos    Blog núm. 320

Aterra observar las proyecciones para la Venezuela 2018. Hiperinflación, dólar estratosférico, escasez y hambre. Puro colapso. Vorágine donde las cifras de hoy son nostalgia a la semana siguiente. Hasta la esperanza quiere fugarse. Ya nadie dice “no creo”… “hasta allá no vamos a llegar”. Sabemos que ya llegamos y que este caos no tiene límite, que crecerá… hasta que hagamos las cosas de manera diferente.

 El gobierno se ha convertido en dueño de nada. Si amaran a Venezuela, trazarían ya su ruta de escape. Pero no lo harán. Escogieron actuar como la madre falsa del pasaje de Salomón, que prefería partir al niño en dos.

Su estrategia es acabar con el país para “comerte mejor”. El modelo cubano. Cumplieron la primera etapa: la destrucción. Les ha fallado es el desiderátum de poder para toda la vida. Estos colorados no contaron con la astucia del ADN democrático de los venezolanos, y subestimaron nuestra importancia geopolítica.

Además, han aplicado un modelo obsoleto. Mientras en los sesenta y setenta mucha intelectualidad  adoraba a Fidel Castro y menospreciaba a los “gusanos”, en estos días casi ningún presidente  quiere fotografiarse con Maduro.

CUENTOS DE HIPERINFLACIÓN

La hiperinflación va más allá de la carestía, es un cáncer que corroe la economía y  el espíritu. Cuando el ingreso se vuelve nada la gente se concentra en comprar comida. Luego come menos veces al día. Y los más desafortunados, a comer de la basura. Hambre. Las empresas que no son de comida tienden a quebrar y mucha gente se queda sin trabajo. Más hambre. Cunde la desesperación y el país se va diluyendo. Y todas las hiperinflaciones producen cambio de gobierno.

La “revolución” debería dejar tanta tramoya inútil (de todas formas van a recibir una paliza) ante el Voto  General y concentrar sus miedos en las consecuencias a que puede conllevar el General Hambre, esas sí son peligrosas, violentas e impredecibles.  
    
Hay historias de hiperinflación como la de Nicaragua, donde la gente pagaba los taxis cuando se montaba porque al bajarse podía ser más caro. O como la del  músico alemán que al cobrar  sus regalías, fue a comprar el periódico para ver que podía adquirir con ese dinero. Y los precios eran tan altos… que ni siquiera pudo pagar el periódico.

La tendencia es que el  2018 será peor que el 2017. ¿Eso es lo que usted quiere para Venezuela? Entonces pilas y guáramo.

¿QUÉ HACER?

Organizarnos, reforzar la unidad. Entender que el  militarismo y a anti política, son dos caras de la misma moneda. Dejar de esperar que caiga del cielo un golpe militar  o un Mesías. Nuestra historia está llena de conspiraciones militares. Si ese fuera un indicador de desarrollo, seríamos por lo menos Japón. La anti política asfaltó el camino de Chávez. O es que olvidamos tanto “notable” de los noventa buscando fórmulas mágicas, o el tradicional ataque implacable a los líderes democráticos como Betancourt, Leoni Caldera, CAP y etc., que hoy nos parecen Churchill ante el escualidísimo  liderazgo de esta “revolución”.

¿Qué hacer?... Entender que el enemigo es el gobierno y no la MUD. Algunos acusan a los diputados y a los líderes de la MUD de colaboracionistas, cómplices, ladrones, hasta asesinos. No miran que ellos con todos sus defectos, nos han conducido a la unidad de casi todos los partidos, a claras victorias como la parlamentaria, al apoyo internacional, a los Magistrados de la OEA,  y hoy son el principal soporte para esta lucha.

¿Qué hacer? … Exigir a la MUD la conformación de un Frente Unitario.

¿Qué hacer?... salir a votar. Si el voto fuera tan  bueno para la “revolución” no hubieran adelantado las elecciones de gobernadores ni eliminado las sustituciones a los candidatos de la oposición. Ellos quieren que no votemos. El pánico a la elección los hace más tramoyeros. Adelante por arriba de las tumbas. Las encuestas hablan de más de quince gobernadores que ciertamente no podrán mandar mucho mientras dure este gobierno. Pero lo realmente importante es que ratificaremos que sí somos más de siete millones y el gobierno se llenará de excusas para justificar sus tres o cuatro. Quedaran desnudos ante el mundo. Los observarán como una escuálida minoría anti demócrata repudiada por el pueblo venezolano. 

¿Qué hacer?... No desanimarnos. Entender que esto no es fácil. Que hay altibajos, que la lucha es larga… hasta que estemos en el gobierno.

Ah! y que dentro de dos meses hay que comenzar la lucha por las presidenciales.  ¿Qué Venezuela no aguanta? Ya veremos. Todo señala que Maduro y esta  “revolución”… tienen fecha de vencimiento. La democracia palpita en el corazón de los venezolanos.


Somos más, muchos más y estamos organizados. ¿Entonces? Hay que votar. Por ahora el voto es el antídoto más certero contra el colapso.

lunes, 2 de octubre de 2017

ENEMIGOS DEL IMPERIO… DE LA LEY

Rafael Gallegos    Blog núm. 319


El gobierno  pretende que le creamos que el mundo se ha puesto en su contra para cobrarles su “valiente posición” ante el imperio norteamericano. Otra mentira más. La  verdad es que el único imperio del cual han demostrado ser  enemigos, es del Imperio de la Ley propuesto por el Libertador Simón Bolívar. Y para lo único que han sido “valientes”, es para irrespetar y reprimir al mismo pueblo en cuyo nombre actúan.

Para su proyecto de permanecer en el poder para toda la vida, “como sea” y en contra del 90% de los venezolanos, inventaron un inconstituyente proceso constituyente. Y tienen la desfachatez de llamarse bolivarianos, cuando contradicen al Libertador paso a paso en su empeño por destruir al país para “comerte mejor”. 

Más que contradecir al Libertador lo falsifican, desde su “nuevo” rostro,  hasta  el invento de un Bolívar socialista cuando éste fue un consagrado liberal de su tiempo y sus partidarios fundaron el Partido Conservador de Colombia. Llegan al extremo de deformar la historia y conculcar libertades en el nombre del Padre de la Patria. Lo minimizan y ofenden al colocarlo de tú a tú con Chávez, cometiendo un sacrilegio histórico. Tengan la seguridad que si el Libertador pudiera, indignado fundiría el bronce de sus estatuas, se bajaría de sus pedestales e imitando a Cristo se fajaría de tú a tú con estos mercaderes del templo de la democracia.

 Si los “revolucionarios” fueran bolivarianos, cumplirían la Ley y soltarían a los policías de Chacao, o a Jon Goicochea, o a tanto privado de libertad desacatando las órdenes de los tribunales. O no inhabilitarían a líderes políticos que les estorban electoralmente. O no hubieran expropiado empresas y haciendas hasta el punto de minimizarnos hasta el 30 % del país productor que fuimos hace unos años.

Si los “revolucionarios” fueran bolivarianos cumplirían las leyes electorales sin acudir a leguléyicos expedientes como suspender el Revocatorio, retrasar las elecciones de alcaldes y de asambleas legislativas. Condenarían las tramoyas  del CNE como adelantar las elecciones de diciembre hasta octubre, o no  realizarían esa abusiva campaña electoral oficial en los medios del estado.

Pero el miedo el libre. Le tienen pánico a la irreversible decisión del pueblo de sacarlos del poder. Tiemblan ante el 15 de octubre, cuando su abrumador escualidismo quedara descubierto ante el mundo.

Ah! y no se pierdan el próximo capítulo: la inhabilitación de algunos candidatos opositores, para ver si ganan en alguna parte.

Pero hagan lo que hagan, ya este socialismo fracasado tiene el sol en la espalda y está sentenciado por el mundo democrático. Además, la oposición está  dispuesta a cumplir el desiderátum de Rómulo Betancourt: adelante, por arriba de las tumbas, adelante. 

Tanta tramoya lo que ha logrado es afirmar en el pueblo el convencimiento que la mejor manera  de ayudar a Maduro, es no votar. ¿Entonces?

LO QUE EXIGE EL MUNDO

Los meses de protestas y de lamentables asesinatos de nuestros jóvenes, pusieron al mundo democrático en guardia. Como nunca, está activamente preocupado por lo que ocurre en Venezuela.

Los venezolanos agradecemos esa actitud internacional, ya que estamos al borde del abismo por la hiperinflación, el hambre, la escasez, los hospitales enfermos, el déficit de democracia, los cortes de luz, la falta de agua, el intermitente internet, la destrucción del aparato industrial, el desempleo, la violencia, los presos políticos  y paremos de contar.

La “revolución” ha triunfado en su esquema de destruir a  Venezuela; pero los sorprenderá  la vocación de Ave Fénix que tenemos los venezolanos, que en la post revolución resucitaremos a partir de las cenizas.

El mundo exterior se preocupa porque Venezuela está acusada de narcotráfico y de amistad con terroristas. Además, caracterizada  por una creciente dictadura – incumplimiento de las leyes y de la Constitución-  que entre otras cosas reflejan desesperadas diásporas que afectan seriamente a países vecinos. El mundo exterior sabe que este régimen  constituye un precedente epidémico que hay que cortar de raíz.

Además, no salen de su asombro al observar cómo el país con “las mayores reservas de petróleo del mundo”, se ha convertido en la primera hambruna petrolera del mundo. Midas al revés, o sea… Sadim.


A votar, para salir de un gobierno repudiado por los venezolanos. Para provocar el alba de oro. Y para demostrar que ellos no son víctimas del mundo, sino por el contrario, los  ciudadanos somos víctimas de sus desfachateces totalitarias.  

lunes, 25 de septiembre de 2017

DIÁLOGO DEL ABSURDO

Rafael Gallegos    Blog núm. 318

En los años de la Segunda Guerra Mundial surgió una forma del drama que se denominó Teatro del Absurdo. Se trataba de obras teatrales sin argumento, sin conversaciones lógicas y al final el público quedaba presa de gran incertidumbre. Entre las más destacadas de ese género están “Esperando a Godot”, que pasa todo el evento esperando a un Godot que nunca llega, o “La cantante calva”, una  conversación  sin sentido entre dos familias. 

Ahora los venezolanos presenciamos este Diálogo del Absurdo, caracterizado como conversaciones entre dos enemigos políticos donde no se sabe lo que hablan. Uno de ellos incumple los acuerdos y peor, los ignora. Al final tanto el gobierno como la oposición refieren el mismo evento como si fueran dos muy  diferentes. Y el público (usted y yo), en primer término poseemos la certidumbre de no presenciar un diálogo sino dos monólogos y además, como el del teatro del absurdo, nos quedamos sin entender el guion, esperando a un Godot que nunca llega, y no sabemos  si reír, si llorar, o si…

EN VOZ ALTA

El gobierno dice… me encanta el diálogo, soy el campeón de la conversación, ven a mí que tengo flor. La bendición al Papa y un  saludo al imparcial Zapatero. Continúa manifestando: nosotros apenas le solicitamos a los opositores “paz”, el reconocimiento de la ANC y obediencia al TSJ.

La oposición pregona… claro que apostamos al diálogo; pero no nos van a volver a vacilar. La otra vez nos dejaron con los crespos hechos. Exigimos condiciones: soltar presos políticos, canal humanitario, reconocimiento a la Asamblea Nacional y cronograma electoral. No vamos a reconocer la Constituyente. Y que conste, gritan los opositores: estamos en conversaciones exploratorias. Todavía NO hay diálogo.

PASEO POR LOS SUBCONSCIENTES

En las grandes obras de la Literatura, a veces lo importante no es la trama, ni lo que se dice, sino lo que piensa cada personaje.

El gobierno piensa… me voy a vacilar a esos bobos, les haré promesas en privado y en público me haré el loco, cuando me pidan algo les voy a solicitar que reconozcan al TSJ y a la ANC, lo más que me pueden decir es que no y son tan torpes que a lo mejor se equivocan. Carajo, y si llegan a reconocer la ANC, les implantaremos el modelo cubano en sus narices y “democráticamente”. Tenemos  que desanimarlos para las regionales, a ver si logramos aunque sea diez gobernadores. De no ser así vamos a  quedar descubiertos ante el mundo, sabrán que nadie nos quiere y confirmarán que los ocho millones de votos para la ANC fueron inventados, que Smartmatic y Capriles tenían razón. Ah! y en el momento preciso les vamos a inhabilitar unos cuantos candidatos. ¿Qué te parece Raúl?

La oposición piensa… esta gente lo que está es asustada, no tiene plata, ni respaldo. Inventan el diálogo porque están con el agua al cuello, sin real, con el mundo encima y toda Venezuela quiere que se vayan. El único diálogo posible es la transición. No nos van a volver a vacilar. Son unos tramposos y lo que quieren es hacer tiempo para desbaratarnos las regionales y solidificar su dictadura. Y  seguro los guerreros del teclado, más enemigos de la MUD que del gobierno,  comienzan a decirnos vendidos, incapaces, colaboracionistas. Tenemos que ser firmes y claros para evitar malos entendidos.  

LA ESTRATEGIA

El gobierno… dar las gracias a la oposición por estar dialogando, así sus votantes se molestarán y no irán a las elecciones. Decir que hay un diálogo profundo, que estamos a punto de un gran acuerdo. No cumplir nada de lo que ofrezcamos.  Ah! y seguir diciéndoles asesinos, ladrones, cobardes, esclavos del imperio  y todo los que se nos ocurra, que la ordinariez y la cursilería dan votos.

La oposición… Desmentirlos sin piedad. Mantener nuestras posiciones y estar preparados para las inhabilitaciones. Impulsar las elecciones de gobernadores, que ellos no ganan una votación… ni entre sus guardaespaldas.

EL PROPÓSITO

El Gobierno… Hacer tiempo, de aquí no nos vamos. Plan B: ubicarnos en países seguros (nunca se sabe).

La Oposición… Acelerar  la salida de esta gente.

LA REALIDAD

1.- El gobierno tiene el sol en la espalda. Sin gente, sin plata, con el hambre generalizada, el país destruido, sin apoyo internacional, con elecciones vencidas.

 2.- El gobierno dialoga para ganar tiempo.

3.- A la oposición le espera una cadena de victorias electorales… hasta las presidenciales (si hay elecciones).

4.- El mundo occidental seguirá repudiando al gobierno.

5.- En el corto plazo, la oposición será gobierno… no lo dude.

6.- Pero… sin Frente Unitario, Negociación para la Transición y luego un Acuerdo de Gobernabilidad, ese  próximo gobierno no duraría ni seis meses. (Fernández dixit).

7.- O sea: si Godot no aparece, habrá que inventarlo.  


lunes, 18 de septiembre de 2017

MENTIRAS PETROLERAS EN “REVOLUCIÓN”


Rafael Gallegos    Blog núm. 317

Ahora a Pdvsa no le dicen la gallina de los huevos de oro. Tiempo pasado. Vista la  destrucción de esa empresa, si acaso  podría decírsele  hoy la gallina de los “huevos de otro”… del Banco Central. Sí, de esa institución cuyo nuevo rol parece ser parapetar a nuestra petrolera con aportes financieros, cual médico que transfunde sangre al paciente. ¿Recuerdan cuando  Pdvsa era el pivote del desarrollo nacional?  

Los números están a la vista. En 1998 la producción era de crecientes 3,4 MMBD, hoy es de decadentes 1,9. En 1998 había 69.000 trabajadores incluyendo contratados, hoy hay cerca de 150.000. En 1998 la deuda financiera era menor  de 7.000 MM$, hoy supera los 50.000.
Rockefeller, cuando dijo que el mejor negocio del mundo era una empresa petrolera bien administrada y el segundo una mal administrada, jamás imaginó una petrolera tan pésimamente gerenciada y al borde de la quiebra. ¿Tercera Ley de Rockefeller? El viejo millonario se debe estar revolcando en su tumba ante esta Pdvsa suma cum laude… de la decadencia.

Sin embargo el gobierno, al igual que sucede con el resto de las actividades en Venezuela, en lugar de rectificar para revertir este desastre, con el cuento de radicalizar la “revolución”, lo profundiza. 

Y de paso,  han llenado de múltiples mentiras su gestión petrolera. Veamos:

-      Mentira número 1: Nacionalización de la Faja… La única nacionalización que ha habido en Venezuela fue en 1975. O sea que lloviendo sobre mojado, nacionalizaron lo ya nacionalizado. Y de paso transformaron la Faja en una quincalla  asociando a muchos países, más por “panas” que por dominar el negocio. Para muestra un botón: Cuba. Ahora la Faja es de todos… los países “panas”.

-      Mentira número 2: Subieron los impuestos petroleros… Incrementaron la Regalía promedio de 16 % a 30%; pero BAJARON el ISRL de 67 % a 50%. Puras palabras. 

-      Mentira número 3: Chávez subió los precios del petróleo… Su llegada a la presidencia coincidió con la larguísima expansión de demanda por China e India que se reflejó en más de 100 dólares el barril por años,  hasta que irrumpió el petróleo de lutita incrementando significativamente la oferta y bajaron los precios, a pesar de los esfuerzos de Maduro. La verdad es  que ni Chávez ni Maduro pueden manipular los precios. Además, si fuera cierto que Chávez subió el precio del petróleo, tendrían que aceptar que Maduro lo bajó. ¿Entonces?

-      Mentira número 4: El “sabotaje” petrolero… en 2003 tuvieron el tupé de botar a 23.000 técnicos de la empresa, tras la conocida huelga cívica nacional a que (a mucha honra) nos unimos. Las instalaciones se entregaron por Notaría, algo digno de Ripley, el sabotaje vino después:   los rojillos politizaron y desvirtuaron la empresa, humillaron a sus trabajadores (tienen que ser dojos dojitos y ustedes no valen nada están aquí por Chávez), multiplicaron por dos la nómina y la producción la dividieron por la mitad. La corrupción es tan evidente que ahora se apresan entre ellos mismos y ya va un gentío; y por cierto, pregúntenle a los jubilados de Pdvsa por los 500 millones de dólares que les defalcaron. 

Si alguien hizo sabotaje, fue la “revolución” manejando la industria como un partido político en contra de todas las estrategias gerenciales. Cuando Chávez dijo: “yo provoqué el paro” (confesión de parte), fue como si hubiera manifestado: yo provoqué el sabotaje. Entonces, ¿Quiénes son los saboteadores?

-      Mentira número 5: Acabamos con la dependencia del $... y ahora quieren vender petróleo en rupias a la India, en Yuanes a China, en yenes a Japón y tal vez en pesos a Cuba y no se la pierda, en caraotas a Nicaragua. Puro realismo mágico... se solicita economista con moto, abstenerse enchufados.

-      Mentira número 6: Soberanía petrolera… son soberanos con una petrolera pre quebrada, importando gasolina y petróleo, con las refinerías semiparalizadas; ni bombonas de gas tienen. En lugar de sembrar el petróleo, han sembrado la primera hambruna petrolera del mundo. Luís Giusti decía que la peor pérdida de soberanía es el hambre. O sea…
  
-      Mentira número 7: Las mayores reservas petroleras del mundo… Certificaron en la Faja un volumen de reservas bajo la premisa de recuperar el 20% del petróleo en sitio. Los geólogos dicen que el histórico de recobro es el 10%, o sea que la reserva real de la faja es la mitad de lo certificado. Ahora un “experto” del gobierno habla de duplicar la cifra, mediante un recobro, habrase visto, de 40%. Dios nos ampare…

Tanta reserva petrolera y la producción en picada.  ¿Entonces? ¿Petróleo de escaparate? Sin gerencia estratégica para transformar las reservas en producción y en dólares, se cumplirá la ingeniosa frase de Diego González: en el futuro la faja será un parque temático.


Es el tiempo de acabar con tantas mentiras.  Democracia o hambre.  

lunes, 11 de septiembre de 2017

POST RENTA Y POST RENTISMO


Rafael Gallegos    Blog núm. 316


No es lo mismo ni se escribe igual. Renta es dinero y rentismo es mentalidad. En Venezuela se ha debilitado la renta petrolera y el rentismo está más campante que nunca.

Mentalidad rentista es esperar que el petróleo nos resuelva nuestros problemas, que el todopoderoso estado tiene que darnos trabajo, comida, medicinas y un largo etcétera. Es pensar que Venezuela es un país rico en lugar de aterrizar en la realidad que lo que somos es un país con maravillosos recursos que no hemos podido transformar en riquezas. Un limosnero sentado en un Barril. Es creer que nuestros problemas de ingresos los arregla el estornudo de un jeque árabe y no la estrategia y el trabajo organizado.

Y sobre todo, mentalidad rentista es creer que el petróleo lo arregla todo y que sin él no somos nada.

A este gobierno le cayó “de sorpresa” que se acabó la renta, y a ello culpa de todos los problemas que padecemos. De sorpresa, como si los precios del petróleo se hubieran venido abajo en un día sin que los expertos lo pronosticaran durante años. De sorpresa, como si no fuera paulatina la destrucción de Pdvsa, que transformaron desde aquella (¿la recuerdan?) gallina de los huevos de oro, hasta esta empresa petrolera lánguida y pre quebrada que ni siquiera es autosuficiente y tiene que recurrir, como cualquier fallida empresa estatal, a los “préstamos” del Banco Central.

Tanto que nos burlábamos de los árabes con aquella “Venezuela Saudita” que nos describía como jeques derrochadores, y hoy no somos ni la sombra del progreso árabe. La “revolución” ha usado la Renta para destruir a Venezuela. Ahora poseemos el triste record, entre otros que nos deberían llenar de vergüenza y que ni siquiera sonrojan al gobierno, de ser la primera hambruna petrolera de la historia. ¿Se burlarán los árabes con algún dicho similar, digamos “Arabia bolivariana”?

EFECTO VENEZUELA

Pero el peor síntoma del rentismo es creer que a realazos se desarrolla un país. Los venezolanos hemos vivido de boom en boom y de paquete en paquete. Y tanto de las épocas de abundancia - como este boom de casi quince años a más de cien dólares el barril - como de las épocas de escasez, salimos con las tablas en la cabeza. Lo que implica que nuestras crisis no son de recursos, sino de gerencia.

Juan Pablo Pérez Alfonso, describió magistralmente la pobreza de la abundancia sin gerencia, con su Efecto Venezuela, algo así como que los gigantescos recursos de Venezuela equivaldrían a un indigente que ganara la lotería y comenzara a comer siete veces al día… hasta que se descompensara.  Que si  nuestra sociedad no asimilaba bien los recursos, nos podría pasar como al indigente y el país se descompensaría. Y que ese fenómeno sería conocido en el mundo como Efecto Venezuela.

Otro pensador, Arturo Uslar Pietri, el de la hasta ahora frustrada frase “sembrar el petróleo”, planteó que al paso que íbamos cuando bajaran significativamente los precios del petróleo, Venezuela iba a ser un caso de la Cruz Roja Internacional.

CON LA RENTA O SIN LA RENTA

Como en la canción ranchera, con dinero o sin dinero… debemos gerenciar. No hay ninguna razón para actuar de manera diferente en época de abundancia, que en época de escasez. En ambas hay que gerenciar y maximizar los beneficios de los recursos. 

Hacer tal  vez como dicen que procedía John Rockefeller con sus hijos: los crio en austeridad, con mesada y  sin ninguna prerrogativa de niños ricos. Nosotros, por lo contrario, hemos sido unos herederos ricachones (tabaratos, mayores consumidores de guisqui per cápita, moneda ultra dura, jeques latinoamericanos, etc.), con un singular comportamiento “embarrado”… que nos trajo a estos lodos.

Con renta o sin renta petrolera, debemos desarrollar una Visión de Venezuela: democrática, próspera, sin pobreza, con empresas privadas a lo largo y ancho del país. Maximizando el uso del petróleo, de la agricultura, del parque industrial, de la biodiversidad, del agua, del hierro, de la bauxita y el aluminio. Derrotando la marginalidad y la pobreza. E insistimos, todo ello en democracia.

Suena a Perogrullo; pero es urgente revertir este resultado país. Cuando esto pase que va a pasar – júrelo -  con renta o sin renta la plana debe ser la misma: estrategia, gerencia, autoestima y democracia. Como decía el Libertador en Pativilca: Triunfar… no queda otra.

Más que post renta, debemos concentrarnos en una post revolución. Porque pretender los necesarios cambios se hagan con este gobierno, además de pedirle peras al olmo, es como buscar a los incendiarios para que apaguen el fuego. O sea…


Tengamos la seguridad que el futuro de Venezuela es del del tamaño de la gerencia estratégica que seamos capaces de aplicar.  

lunes, 4 de septiembre de 2017

¿DICTADOR YO?... JAMÁS


Rafael Gallegos    Blog núm. 315
                                     
Pérez Jiménez se hacía llamar Presidente Constitucional. Y lo era de acuerdo a  “su” Constitución: la procedente de las elecciones de 1952, que le esquilmó a URD contando los votos en los cuarteles. Cuando se vencía su “período” en 1957, cambió elecciones por plebiscito. Dicen que le tuvo miedo a que Betancourt diera la orden de votar contra él y fuera derrotado. Asistió sólo a “sus” elecciones y ganó. Pero nadie lo quería. Algo similar a lo acontecido este 2017 con la Asamblea Nacional Constituyente. Solos acudieron, solos se contaron e ironías de la vida… solos se quedaron.

Juan Vicente Gómez tampoco permitía que le dijeran dictador. Siempre era Presidente Constitucional, o Jefe del Ejército. Todo legal legalito. Para eso elaboró y modificó… siete constituciones en 27 años. Esta “revolución” ya va para dos en 19 años.

Gómez no quiso contarse en 1914 cuando le correspondía hacer elecciones. A Rafael Arévalo González lo mandó a La Rotunda cuando, de acuerdo a la ley, lanzó al doctor Félix Montes como candidato presidencial. La excusa para suspender las elecciones: una invasión. “Y que” Cipriano Castro invadiría por Falcón. Lo cierto es que Gómez modificó “su” Constitución y dejó al insípido Victorino Márquez Bustillos encargado de la presidencia… por siete años.

Nuestra “revolución” ya ha asomado que si siguen las amenazas de invasión de Trump, no habrá elecciones. ¿Repetición de la historia? Por ahora el CNE retrasa la fecha de convocatoria, elimina centros electorales y con el mayor desparpajo coloca obstáculos para desmoralizar a la ciudadanía. Eso sí, no les gusta que los llamen dictadores.

DERECHOS ¿INHUMANOS?

Según su propia versión, Pérez Jiménez jamás violó derechos humanos. En buen andino decía que las acusaciones eran habladurías de esos  “muérganos” de la oposición. O sea: los comunistas, los adecos, los urredistas y los copeyanos.

Cuando mataron a Delgado Chalbaud, dijeron que fue un accidente. Luego el autor material Domingo Urbina fue asesinado al salir de su escondite en la Embajada de Nicaragua. “Sabía demasiado”, diría algún esbirro mientras soplaba el humo de “su” pistola.

Esa dictadura mató en seguidilla a tres secretarios de la clandestinidad de AD. Pero jamás lo reconoció. Ruiz Pineda, Alberto Carnevali y Pinto Salinas. Ruiz Pineda “y que” en un enfrentamiento. Al cadáver le  colocaron una botella vacía en sus manos para indicar que estaba borracho. Carnevali murió de cáncer en  prisión ante la sordera oficial por el clamor internacional para que le atendieran su penosa enfermedad. Pinto Salinas fue acribillado y Pedro Estrada dijo que tuvieron que matarlo porque los esbirros de la Seguridad nacional “y que” se vieron obligados a defenderse cuando Pinto les disparó. Habrase visto.

Jamás reconocieron su participación en esos horrendos crímenes. Igual mataron al teniente Droz Blanco en Bucaramanga, o atropellaron a Andrés Eloy Blanco en México. Puro accidente. Según el gobierno “constitucional”… no tuvieron  nada que ver con eso, ni con los torturados, ni los asesinados.

De la represión de Gómez ni hablar. Vidrio molido, colgados por los testículos “hasta que meen de a pabajo”. Pero el presidente constitucional Juan Vicente Gómez seguía adelante con su lema de Unión, Paz y Trabajo: Unión en las cárceles, Paz en los cementeros y Trabajo en las carreteras.

Por eso, cuando esta  “revolución” habla de Paz, hay que preguntarse: dónde. Ya hay múltiples acusaciones nacionales e internacionales de presos políticos, torturas, criminal represión en las manifestaciones. Hay decenas de presos más allá de la orden de libertad, como Jon Goicochea o los agentes de Chacao. Y muchos alcaldes detenidos. Pero el gobierno “democrático”… como si no fuera con él. Parece que desconocieran la parábola de Robespierre.

Hablan de ley contra el odio mientras insultan con saña a los dirigentes de la oposición (el monstruo de Ramo Verde, mariconsones, Capriloca, asesinos, y toneladas de diputados y periodistas golpeados). Hablan de traición a la patria mientras ningunean nuestra soberanía ante el comunismo cubano e hipotecan el subsuelo a los rusos y los chinos.

Pero para el gobierno este padecimiento colectivo no es dictadura, sino  democracia y para remate directa. Así es, como la “democracia” cubana, pana y modelo, donde el gobierno cumple el sueño de los enchufados venezolanos: ir solo a las elecciones y sacar el 99 %; donde Raúl Castro no es dictador, sino Presidente Constitucional. Ah! y la democracia es directa, porque allá la oposición va directamente… a la cárcel.


Dime de que te jactas y te diré de qué adoleces. La careta  “democrática” de la “revolución” está más devaluada que su moneda. Son reyes desnudos.

lunes, 28 de agosto de 2017

LA DESGASTADA PALABRA “REVOLUCIÓN”


Rafael Gallegos    Blog núm. 314

La historia de Venezuela está llena de “revoluciones” que en general han sido excusas para agilizar montoneras y tomar el poder. Debemos ser uno de los países con más “revoluciones” por año. Si ese fuera un indicador de desarrollo, no lo dude, seríamos por lo menos como Japón.

Comencemos por la “Revolución de las Reformas”, cuando Mariño trato de tumbar al presidente democrático José María Vargas. Pedro Carujo (uno de los asesinos de Sucre) le dijo a Vargas: “el mundo es de los más vivos”. Cuidaba la puerta el fatídico capitán Julián Castro, golpista consumado que asumiría el poder 23 años después mediante otra montonera llamada “Revolución de Marzo”, filosóficamente denominada así … porque fe en marzo.

También llamaron “revolución” a la Guerra Federal, en cuyo balance es mucho mayor la destrucción material y el odio desatado; que los discutibles beneficios, ya que tras un loable sentimiento de igualitarismo, dejó una gigantesca crisis y no cambió para nada la  estructura del país.  

Hemos tenido “revoluciones” para todos los gustos. De colores como la “Revolución Azul”, llamada así  el color intermedio de la bandera – ni amarillo de los federales, ni rojo de los conservadores – o leguléyicas, como la “Revolución Legalista” de cuando Crespo intentó impedir que Andueza Palacios permaneciera ilegalmente en la presidencia por cuatro años… y se quedó seis.

O montoneras andinas como la “Revolución Restauradora” de Cipriano Castro, interrumpida por la “Revolución Rehabilitadora” de su compadre Juan Vicente Gómez,  quien se  “habilitó y rehabilitó” en la presidencia hasta su muerte.

Tantas “revoluciones” y en 1936 éramos un país palúdico, con 85 % de analfabetismo y con una expectativa de vida de 36 años.

A partir de López Contreras, el país comenzó a enseriarse. Aunque los machetes de las montoneras de provincia fueron sustituidos por los sables de los cuarteles y  generaron la “Revolución de Octubre”, tema discutible para un próximo artículo, y el cuartelazo encabezado por Pérez Jiménez que duró diez años (48-58). Sin embargo, la democracia inició su implantación en esa etapa.

López y Medina significaron buenos cambios. La Junta de Gobierno del 45 promovió, por primera vez en la historia republicana, que los presidentes fueran electos de manera universal, directa y secreta. Luego asistimos a transmisiones de mando entre presidentes civiles. Se formaron generaciones completas en democracia. A pesar de los innumerables defectos, Venezuela conoció una era de prosperidad y paz jamás imaginada. Claro que nos aquejaban serios problemas que no suplimos arreglar bajo la óptica de la perfectibilidad democrática y en 1998 nos fuimos (estadísticamente) tras un mesías resultó un falso profeta.

RETROCESO

Cuando parecía quedar atrás  la época de las “revoluciones”, llegó un comandante y mandó a parar… la democracia. Primero con un fallido cuartelazo contra un gobierno constitucional el 4F. Y luego con un triunfo electoral que encerraba el  proyecto de destruir al país para “comerte mejor” y permanecer por siempre en el poder.

Se bautizaron como “Revolución Bolivariana”. Colocaron al Libertador como garante de tamaño desaguisado. En nombre del paladín de la democracia implantaron este cachorro de totalitarismo, en nombre de quien nos liberó de España nos colonizaron a Cuba, y en nombre del Padre de la Patria casi que nos convierten en un ex país. A Bolívar le falsificaron hasta el rostro… y todo en nombre de otra “revolución”.

Para avivarle la nostalgia, le instaremos a recordar cuando usted tenía agua todos los días en su casa, no había apagones, el internet era continuo, le alcanzaba la plata para comprar comida, podía adquirir ropa nueva, o irse de turista para un hotel en la playa. Sin ir muy lejos, cuando podía abrazar con frecuencia a sus hijos, o conversar con ellos  sin recurrir a las frías redes sociales. Y por favor, que no le echen la culpa a Trump, que estos padecimientos son producto de esas “sanciones” las empezaron los “revolucionarios” con exprópiese, invádase, los botados de PDVSA, la lista Tascón…

Esta nostalgia es producto de  la “revolución”. Venezuela ha llegado a extremos insostenibles. Hace falta un cambio radical. Pero después de lo que hemos conversado, sería vergonzoso llamar a ese cambio “revolución”. Debemos hacer los cambios diferentes para obtener diferentes resultados. Hay muchas metodologías: reingeniería, modernización, 2.0… eso sí cambio estratégico y en Libertad… Democrático.

Y bien hecho, para evitar que en pocos años se imponga otro Chávez, más aprendido.

“Revolución” o Democracia… he ahí el dilema.


PD1: Pueblo que quiere elegir 23 gobernadores solicita fecha de regionales… 

martes, 22 de agosto de 2017

PORQUE YO SÍ VOTO


          Rafael Gallegos
 
1.       ¿Qué pasa si no vamos a las elecciones de gobernadores?... El gobierno sin ningún esfuerzo tomaría 23 gobernaciones en octubre, la mayoría de las que según las encuestas, están en manos de la oposición. Aunque no se puede descartar que si vamos a esas elecciones, es posible que el gobierno temeroso de una paliza, invente cualquier excusa y las suspenda. Claro que eso se reflejaría  en el incremento de su desprestigio internacional, que ya está causándoles bastantes problemas. 

2.       ¿Y por qué  no votamos en la Constituyente y sí en las elecciones de gobernadores?... Las elecciones de gobernadores  están en la Constitución… y es lo que estamos pidiendo hace meses. La Constituyente fue un invento del gobierno para con una minoría lograr el poder absoluto sobre la mayoría y permanecer ilegítimamente en el poder. Y  tal como estaba diseñada, violaba la Constitución.

3.       ¿Y si se divide la unidad?... Votando o no votando, la  Unidad debe mantenerse. Solamente permaneciendo unidos podemos rescatar la democracia.  

4.       ¿Pero si se desmoviliza la calle?... Las elecciones movilizan la calle  y nos permiten fortalecer la organización opositora a lo largo y ancho de Venezuela. Además debemos jugar en todos los tableros: protestas, marchas, concentraciones y elecciones.

5.     Pero es que ya estábamos cerca del poder y nos desmovilizaron… es que ir a elecciones no significa parar la calle, al contrario.  Cierto que en los más de cien días de protestas logramos llamar fehacientemente la atención del mundo. Y observe como al gobierno le pesa el repudio internacional que lograron las marchas. Sin embargo, y no nos engañemos, nunca hemos estado “tomando ya” el poder. Esta es una lucha larga. Debemos seguir en ella hasta lograr el objetivo. Y estas elecciones, nos acercan más. Parafraseando a Churchill: lucharemos en las protestas, en las marchas, en las concentraciones, en las elecciones, lucharemos en todo y jamás nos rendiremos. 

7.       ¿Por qué el gobierno le pone tantos obstáculos a las regionales?  Nicolás Maduro y el régimen no quieren que votemos. Quieren que nos rindamos ante los obstáculos para ellos ir solos y ganar las 23 gobernaciones. ¿ Usted le va a dar ese regalote? Se regodearían ante el mundo de haber ganado en un proceso democrático y dirían que no fuimos por miedo o por golpistas. Nosotros debemos ir hacia adelante tal como decía el gran Rómulo Betancourt: adelante, por arriba de las tumbas, adelante. 

8.       La gente está desilusionada…  Pues que se ilusione, esto no es un camino de rosas, y si fuera de rosas tendría muchas espinas. Tenemos que aprender que la lucha es larga y se acaba cuando ganemos. Tenemos que ser del tamaño de las circunstancias. NO vale rendirse. 

9.       ¿Tenemos que aguantar que le pidan certificado de buena conducta a nuestros candidatos a gobernadores? Si lo hacen, sería ilegal y retrógrado, recordarían a los regímenes más oprobiosos de la historia, o a procesos terribles como la Inquisición; pero nosotros estamos resueltos a superar todos los obstáculos, todos. En caso tal, sabremos tener suplentes bajo la manga. Pero esas elecciones, las ganamos.

10.     ¿Con estas elecciones estamos reconociendo al CNE? Falso,  ellos son los que están reconociendo que tienen que hacer elecciones, tal como reza la  Constitución. Y les faltarán las de Consejos Legislativos, las de alcaldes y las presidenciales. Si las hacen, las ganamos y tomamos el poder. Si no las hacen se hundirán más en el fango de su totalitarismo y serán más repudiados ante el mundo. 

11.     ¿El CNE no es transparente? Claro que no y además promueve un gigantesco ventajismo. Pero somos demasiados y superaremos todos los obstáculos. Además, colocaremos testigos a lo largo y ancho de Venezuela.

12.     ¿Cierto que no elegiremos Consejos Legislativos y los actuales (chavistas) no dejarán  gobernar a los gobernadores? Eso es parte de la tramoya de la “revolución”; pero elegiremos  gobernadores para ratificarle al gobierno que nadie los quiere, que los ocho millones de su Constituyente comunal son una farsa y que nosotros somos una gigantesca mayoría. Los dejaremos al descubierto.

13.  ¿Cuán importante es ese repudio internacional? Mucho, porque de él dependen los préstamos, las negociaciones, los mercados, los intercambios tecnológicos, los bloques internacionales, el prestigio. Se combina con el repudio nacional, las movilizaciones, la inflación, la escasez y el hambre. Al final todos estos factores combinados impulsan la implantación de un gobierno democrático. Por ello hay que jugar en varios tableros.

14.     Y de paso, luego de las elecciones de gobernadores quedaremos a las puertas de las elecciones presidenciales

La Democracia vive y la lucha sigue… hasta vencer.