lunes, 6 de noviembre de 2017

ENTRE LA UNIDAD Y LA “REVOLUCIÓN”

Rafael Gallegos    Blog núm. 324

La derrota del 15 de octubre ha devenido en un lamentable espectáculo de dimes, diretes y acciones aisladas que sólo benefician al gobierno. Los líderes en lugar de sentarse a reflexionar, afloraron al niño que todos llevamos dentro.

Primero el telodijismo: “te lo dije que no había condiciones, que el gobierno tenía todo arreglado, que Maduro no se iba a lanzar a una elección si no estaba seguro de ganar, que dictadura no sale con votos”… luego oímos a los buscadores de culpas: “la MUD dijo que tenía todos los testigos y era mentira, son unos colaboracionistas, aceptaron unas condiciones inaceptables, ah! y si se dejaron sacar a los testigos de los centros son unos p”… y finalmente los fabricantes de excusas: “es que no salieron a votar y si no votan, ¿cómo ganamos?, la culpa es de los que promulgaron la abstención.”

Y el gobierno, a qué negarlo, logró su principal objetivo, que más que derrotarnos… es  dividirnos. Divide y reinarás. Deben estar muertos de la risa observando cómo se desparrama la unidad y gozando un mundo cuando Capriles execra a Ramos Allup, o cuando Falcón desprestigia a Capriles. 

La verdad es que cada argumento esgrimido por los distintos factores del liderazgo opositor tiene su verdad. Porque esta derrota tiene muchas causas. Hay que aclarar que lo grave no es la derrota en sí, ni los errores cometidos que son muchos, sino las actitudes infantiloides.
 ¿Nos derrotaron?, cierto. Lloremos la pérdida, hagámosle su luto; pero sin convertirnos en plañideras y utilizando las lágrimas como agua que fertiliza la tierra y abona futuras victorias. Total, no es la primera derrota ni será la última.

¿Cómo es eso de que si este señor se sienta yo no voy?, ¿O las descalificaciones a líderes de la unidad? ¿O la formación de esas “minimudes” que no llevan a ninguna parte?

Claro que hubo ventajismo y abuso por parte del gobierno, y desaciertos de los que organizaron las elecciones, y de los que llamaron a no votar y de los que no votaron. Pero no podemos darnos el lujo de pasar meses culpándonos los unos a los otros, porque pronto - y seguramente de sorpresa – convocaran a unas presidenciales. Y si agarran a cada uno por su lado… seguirá este desastre.

O nos unimos, o nos tocará hacer realidad el regaño de la madre de Boabdil: llorar como mujeres lo que no pudimos defender como hombres. Aunque eso de mujeres es un decir de otras épocas, que nada que ver con la valiente y luchadora mujer venezolana.

LA PRÓXIMA BATALLA: ELECCIONES PRESIDENCIALES

El año 2018 es de elecciones presidenciales. ¿En qué mes? En nuestra democracia “subusa” el árbitro rojito obedecerá la fecha le dicte la espuria ANC, y no duden que será cuando más les convenga. Tal vez el domingo 4 de febrero… quién sabe.

Hay dos caminos, esperar la convocatoria para seguir con el telodijismo y los insultos, preámbulo de una derrota definitiva por muchos años;  o tomar consciencia ya - ya- de la imperiosa necesidad de sentarnos todos - todos-  los que tengamos como objetivo implantar la democracia en Venezuela.

Todos: los trozos o “mudicitas” de la MUD, los grupos simpatizantes de María Corina y de Ledezma, la sociedad civil organizada, los chavistas demócratas. Se trata de un Frente Unitario Nacional.  Todos, porque tal vez se trate del último tren… por mucho tiempo.

El Frente Unitario Nacional debe acordar ir como un bloque a las elecciones, exigir condiciones electorales dignas nacional e internacionalmente, elegir un candidato presidencial unitario. Además, enseñarle al pueblo que esta lucha muy difícil; pero que tenemos que estar dispuestos a ella. Que cuando un pueblo no está dispuesto a luchar hasta la vida por su democracia… lo aniquila la tiranía.

EL CANDIDATO

Seguramente habrá que escogerlo por elección primaria. Y no es fácil, porque los “presidenciables” o están presos, o inhabilitados, o no representan a todos los sectores. Tal vez proceda un outsider. Hay que escoger al candidato posible que tenga más oportunidad de ganar. Y confiar en que los grandes líderes surgen en el momento que se necesitan. Por ejemplo Churchill, López Contreras, el mismo Simón Bolívar. Es la dinámica que la historia impone a los pueblos triunfadores.  

Es la hora de la grandeza y de la autoestima. De dejar atrás los odiecitos y las patriecitas. ¿Qué dictadura no entrega por elecciones?... hay muchos ejemplos de los contrario.  ¿Qué nos van  a hacer trampa? … pues pongámonos las pilas. Qué dictadura solo sale con plomo… ¿y tus armas?, porque las mías son la organización y el diálogo.


Somos más  y tenemos razón. ¿Entonces? Nuestro verdadero dilema: o nos unimos,  o eternizamos esta  “revolución”. Y, por ahora, créame que no hay ”Plan B”. 

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