VENEZUELA GASÍFERA
Rafael Gallegos 676
Venezuela debe
agregar a su condición de país petrolero, la de país gasífero. Ya quedaron
atrás los años en que el gas era la hermanita pobre del petróleo. Su demanda
crece para utilizarlo como combustible, en la generación de electricidad y en
múltiples productos químicos. Además, tenemos mucho gas y es imperativo que lo
aprovechemos.
El gas es
un puente hacia la transición energética, ya que es la mitad de contaminante que
el carbono y la tercera parte respecto al petróleo. En Europa lo han tipificado
como energía limpia, al igual que la hidráulica, la solar y la eólica, entre
otras. Su demanda se ha incrementado en más de cincuenta por ciento en los
últimos 20 años.
MOVIMIENTOS GEOPOLÍTICOS
La invasión
de Rusia a Ucrania modificó sustancialmente la geopolítica del gas. Europa tomó
conciencia de que no podía depender significativamente para sus requerimientos energéticos
de un potencial enemigo. Sí, como se oye, de un potencial enemigo.
Ya finalizó
el ciclo de la tensa paz de Europa OTAN vs Pacto de Varsovia. Hoy las potencias
se reacomodan. La repartición del mundo de los tres grandes en Yalta, ha
quedado obsoleta. Hoy los tres grandes son Xi Jinping, Putin y Trump y se
intentan repartir el mundo marginando a Europa, que a su vez diseña estrategias
para salir airosa en esta nueva
realidad.
En este
escenario, Europa busca alternativas al gas ruso, lo que le cae de perlas a
Estados Unidos. que con el llamado gas de lutita ha duplicado su producción de
gas hasta alrededor de cien mil millones de pies cúbicos diarios.
La
exportación de gas requiere para atravesar grandes distancias y océanos, de
metaneros que transporten gas natural licuado (GNL). Para obtener el GNL se enfría
el gas metano a menos 161 grados centígrados, y luego se embarca en metaneros, que pueden transitar
a cualquier parte del mundo. En su destino, ese líquido debe ser regasificado
para incorporarlo a los gasductos y
llevarlo a los consumidores.
El GNL es
cuatro o cinco veces más costoso que el gas natural. Sin embargo Europa –
necesidad obliga – lo compra.
La
insaciable necesidad de energía del mundo no puede ser satisfecha por las
llamadas energías alternas, que se posicionan a una velocidad mucho menor que
la esperada. Las proyecciones del gas en las matrices energéticas muestran importante
crecimiento para las próximas décadas.
EL GAS EN VENEZUELA, UN NEGOCIO CASI
VIRGEN
Venezuela
posee la octava reserva de gas del
mundo. Y eso sin explorar desde hace muchos años. Si se reanuda la exploración
del gas, Venezuela podría estar en el top cinco de reservas de gas. Lamentablemente
estamos a años luz de aprovechar estas oportunidades.
Gerenciando
bien el negocio, se pueden explotar muchísimas
oportunidades en el mercado interno y además exportar GNL.
Las
reservas en tierra están en Yucal Pacer, Norte de Monagas, la Faja, Anaco,
Quiriquire, Zulia y otras áreas. Y en
nuestro mar Perla, Patao, Mejillones, Dragón y otras. Además, hay
infraestructura para extraer y fraccionar el gas. Y finalmente, una Ley
Orgánica del Gas que permite inversiones 100 % privadas a lo largo de todo el
proceso.
Pero estas
potencialidades están despilfarradas. De más de siete mil millones de pies
cúbicos diarios, hemos pasado a menos de cuatro, de los que se queman o se
arrojan a la atmósfera un 40%, equivalentes a tres o cuatrocientos millones de
dólares al año. El gas utilizado es muy
deficitario para cubrir las necesidades de la electricidad, las industrias de Guayana, la
petroquímica, los hogares y la industria
en general.
Estamos
despilfarrando la oportunidad de construir una industria gasífera de primer
mundo, esto conlleva a marasmo
industrial, malos servicios, menores divisas, y en general contribuye a reforzar este cuadro
de bajísimo poder adquisitivo, hambre, desempleo y un largo etcétera.
OPORTUNIDADES PARA VENEZUELA
Como
siempre, estamos llenos de oportunidades que se quedan en el tintero. No nos
cansamos de repetir que para arrancar esta industria hace falta por lo menos
voluntad política, planes, y seguridad para los inversionistas.
Hay un rico
portafolio, que se podría satisfacer incrementando la producción y
procesamiento del gas:
Demanda interna:
Electricidad, hierro, siderurgia,
aluminio, petroquímica, cemento, gas para vehículos que permitiría ahorros y
liberar gasolina para exportación.
En
Venezuela apenas el 8% de la demanda de gas para hogares se satisface con gas directo,
y el 90 % con bombonas de propano, que
agregarían mucho más valor en la
petroquímica generando productos como el propileno y muchos plásticos de alta y
baja densidad.
Y mientras
se sustituye paulatinamente un alto porcentaje del gas de bombonas (propano),
hay que ofrecerlas a los hogares cargadas, continuas y seguras.
Operaciones:
Es
necesario (y un gran negocio) minimizar quema de gas en Norte de Monagas,
reparar fugas a lo largo de todo el sistema de gas, recuperar capacidad de
extracción y fraccionamiento de gas. Exportar gas a Colombia por oleoducto
binacional actualmente inactivo. Igualmente
hacer un ganar- ganar en el
negocio de campo Dragón con Trinidad.
GNL:
En el
Caribe, el gas que no vaya al consumo interno – pueden ser apreciables
cantidades, hay la oportunidad de transformarlo en GNL, mediante pingues y
atractivas inversiones a mediano plazo. El mercado sería países de América con
regasificadores como Chile, Panamá, Colombia, o países de Europa y otras partes
del planeta.
Este portafolio,
seguramente incompleto, nos indica que poseemos muchísimas oportunidades para
aprovechar nuestras reservas de gas, que requieren inversiones nacionales e
internacionales que generarían empleos, capacidad de consumo y sobre todo
calidad de vida para los venezolanos.
Obviamente
las inversiones no salen de un sombrero de un mago, para materializarse
requieren de respeto, confianza, seguridad jurídica y una serie de
condicionantes por ahora negadas, sin las cuales no se superará tanto marasmo e
improductivad.
¿Hasta
cuando seguiremos siendo el país de las oportunidades perdidas? ¿Cuántos países pueden visualizar estos
portafolios? Es la hora de la Visión Compartida. Luz más luz como dijo Goethe.
¿Un sueño? Más
bien una proyección de imperiosa realización para el futuro de Venezuela. Y en
caso tal, hay que luchar para que los sueños dejen de ser sueños.
Emotivo artículo, el gas no es un tesoro escondido, se sabe cuánto contamos y donde está. Falta fuelle.
ResponderEliminarQuiero expresarte mi más firme respaldo a tu visión sobre el potencial gasífero de Venezuela, tal como lo expones en tu artículo "Venezuela Gasífera". Es imperativo que nuestro país diversifique su matriz energética y aproveche plenamente sus vastas reservas de gas natural, posicionándonos como líderes en el mercado energético global.
ResponderEliminarLa invasión de Rusia a Ucrania ha reconfigurado la geopolítica del gas, evidenciando la necesidad de que Europa diversifique sus fuentes energéticas y reduzca su dependencia de proveedores inestables. Esta coyuntura presenta una oportunidad estratégica para que Venezuela se convierta en un suplidor confiable de gas natural, especialmente considerando que poseemos la octava reserva mundial de este recurso.
Sin embargo, es alarmante que, de una producción diaria de más de siete mil millones de pies cúbicos, hayamos descendido a menos de cuatro mil millones, desperdiciando alrededor del 40% mediante quema o liberación a la atmósfera. Este despilfarro, estimado en pérdidas de trescientos a cuatrocientos millones de dólares anuales, es inaceptable y refleja una gestión deficiente de nuestros recursos.
Es esencial implementar políticas que fomenten la inversión privada en el sector gasífero, aprovechando el marco legal existente que permite inversiones 100% privadas a lo largo de todo el proceso. Además, debemos desarrollar infraestructura para la producción y exportación de Gas Natural Licuado (GNL), considerando que, aunque su costo es superior al del gas natural convencional, la creciente demanda internacional lo hace rentable.
Wikipedia, la enciclopedia libre
La demanda interna también ofrece oportunidades significativas: generación eléctrica, industrias básicas como hierro, acero, aluminio, petroquímica, cemento y el uso de gas vehicular que permitiría ahorrar y liberar gasolina para exportación.
En resumen, comparto plenamente tu perspectiva sobre la urgencia de transformar a Venezuela en una potencia gasífera. Es hora de actuar con determinación, implementando políticas claras y brindando seguridad jurídica a los inversionistas, para así aprovechar las oportunidades que el mercado energético global nos ofrece y garantizar el desarrollo sostenible de nuestra nación.
Ramón
Carbono?
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