EL REY SADIM (MIDAS AL REVÉS)
Petróleo sin reservas
Rafael Gallegos 738
De la antigüedad nos llega el relato de un Rey Midas que todo lo que tocaba lo convertía en oro. Los venezolanos hemos contribuido a esa mitología con una figura contraria, el Rey Sadim. Un monarca que cuando tocaba el oro lo convertía en miseria. El mundo está - desde hace años – atónito con un país que pregona tener las mayores reservas petroleras del mundo en contraste con el menor salario mínimo del mundo, con la reducción del tamaño de la economía a la cuarta parte, y con cifras de pobreza extrema delirantes. Unos gigantescos recursos petroleros que contrastan con un país sin créditos hipotecarios, ni de vehículos, ni personales, ni casi de ningún tipo de préstamo como en cualquier sociedad medianamente próspera. Así como con ingresos, hospitales y en general servicios a nivel de inopia. Un país desvencijado que por si fuera poco, tiene que soportar el contraste con los enchufados nacionales e internacionales, cuyas fortunas son dignas de figurar en los tops mundiales.
Los terremotos
No son culpa de nadie; pero el manejo que se les dé sí tiene nombre, y sí tiene apellido. Todos estamos de luto por tanto compatriota fallecido, llenos de angustia por el padecimiento bajo los escombros, y por el sufrimiento de los familiares y amigos que en su desesperación quisieran remover las piedras y las vigas con sus manos. Todos rezamos por ellos y con el corazón en la mano hemos pedido a Dios porque aparezcan salvos. Y todos tenemos desaparecidos cercanos que nos hacen lacerante el pesar. Y sufrimos con los damnificados, obligados a empezar de nuevo. Los venezolanos, no lo dude, tenemos el alma rota. El terrible doble terremoto que vivimos ha exacerbado nuestra realidad, dejando desnudo al Rey Sadim. Se le ven todas las costuras, tal como a los edificios que se les cayeron las paredes.
País fallido
La verdad somos un país que no tiene control sobre su futuro. Navegamos sobre las tortuosas aguas de la incertidumbre. Podemos parafrasear a Ortega y Gasset con su término “España invertebrada”. Es urgente recuperar la postura, caminar con pasos firmes hacia el futuro. Encaminarnos hacia unas elecciones que legitimen a las autoridades; pero eso no basta, las nuevas autoridades tienen que atender tanta víctima de la embestida de la naturaleza y paralelamente reconstruir las instituciones: un Poder Ejecutivo que comparta una Visión de futuro con los venezolanos, que organice la burocracia y la convierta en un dinamizadora del desarrollo. Un Poder Legislativo que represente a la ciudadanía y legisle para el bienestar colectivo. Un Poder Judicial autónomo que administre justicia. Un Poder Moral que Ídem. Son cosas básicas, muy básicas para cualquier país normal; pero para Venezuela significarían un cambio radical.
Reingeniería (no gatopardiana)
Venezuela requiere ser repensada. Desde la luz, el agua, el gas, las viviendas, la infraestructura, la educación, el petróleo…Todo. Nada está dando la talla. La ruta hacia la Democracia encabeza la lista, porque ¿cómo estabilizar un país sin reconstruir sus instituciones? ¿Sin garantizar todo tipo de libertades? ¿Sin crear un clima para que los inversionistas hagan cola en el país? Tenemos con qué, y como nadie.
La reingeniería aplica cuando se está muy lejos de cumplir los objetivos y se requieren cambios radicales. Tal es nuestro caso. Pero – ojo- no se trata de una reingeniería gatopardiana, de hacer cambios para que todo quede igual, de parchetes que retrasan los procesos. Cambio de raíz: Descentralización, Congreso bicameral, plenas libertades económicas, gerencia social, Estado orientador y redimensionado (superar este Estado gigantesco y flácido). ¡Ah!, y la Educación… es urgente una revolución educativa.
Los Valores
Es imperativo enseñar valores desde kínder, tal como plantea el Dr. Gustavo Coronel. Crear esquemas de valores y compartirlos con la población, es decir crear ciudadanía, que es el fondo de cualquier cambio. Valores que contrarresten que nuestra fortuna depende del estornudo de un árabe, o de una guerra que suba los precios del petróleo, o de planificar el futuro con un enchufe burocrático, o de ser blandengue con los corruptos. O no participar en la comunidad para que lo hagan otros, o peor, dejar que otros nos conduzcan el país …. la Soberanía debe ser un valor indiscutible. Urge activar un nuevo esquema de valores para toda la población.
Ahora o nunca
Es la hora de construir un país exitoso. De - por fin- Sembrar el petróleo. Cambiar Sadim por Midas, pero sin varita mágica, con visión, gerencia y trabajo. De superar esta impotencia colectiva. Es la hora.
Venezuela tiene como política institucional un nudo Gordiano y en su economía una espada de Damocles
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