SOBERANÍA PETROLERA
Rafael Gallegos 715
Podríamos definir muy someramente Soberanía Petrolera como el ejercicio del control del negocio petrolero. En Venezuela ese dominio implica entre otros aspectos el diseño de Política Petrolera, el Monitoreo de las Operaciones, y – fundamental - el Destino que se le dé a los beneficios de la industria para impulsar un país próspero.
La ruta de la Soberanía
A lo largo del siglo XX la Soberanía fue evolucionando desde el vergonzoso “hagan ustedes las leyes” de Juan Vicente Gómez cuando las petroleras objetaron la Ley de 1920, liderada por Gumersindo Torres. Luego el ministro de Fomento de López Contreras, Néstor Luís Pérez elaboró en 1938 una Ley que fue aprobada por el Congreso, y engavetada por presiones de los intereses petroleros internacionales. La Ley de 1943 fue un logro de Medina Angarita y le alargó los pantalones a la relación de Venezuela con su petróleo.
Las siguientes décadas Pérez Alfonzo, Betancourt, Caldera, Villalba y otros líderes lograron incrementar la participación de Venezuela en el negocio. Su política se refleja en el llamado Pentágono Petrolero: No más Concesiones, Participación Razonable, CVP, OPEP`, y Conservación y Comercio de los Hidrocarburos. Luego vendría la Nacionalización de 1976 y la Apertura de los años noventa con su incorporación de capitales privados. Finalmente el petróleo en “revolución” de este siglo, donde el total control del negocio devino en un total descontrol.
Nuestra tendencia histórica ha sido ejercer Soberanía sobre el negocio petrolero. Unas veces usando las rentas para sembrar el petróleo y lamentablemente otras veces (verbigracia…) para producir eriales.
Hoy – esperemos sea muy temporal - Venezuela enfrenta la mudanza de su Soberanía Petrolera hacia Estados Unidos. Aspecto que además de inconcebible, consideramos innecesario.
Las razones de Trump
Estados Unidos asoció su Seguridad Energética al control del petróleo venezolano. Ellos han expresado “el petróleo que nos robaron”, como si en 1976 no se hubiera acordado indemnizaciones y pagos de tecnología. Y como si durante décadas el negocio venezolano no hubiera dado pingues -muy pingues- ganancias a las transnacionales.
La deudas generadas por las expropiaciones (realmente confiscaciones) del 2007, fue llevada a tribunales, que determinaron a favor de Conoco 12.000 millones de dólares, y de Exxon 2.000. A estas deudas corresponde su cancelación por vías adecuadas, como en todos los países civilizados.
En síntesis, Estados Unidos ha propuesto la “administración indefinida” del petróleo venezolano. Es decir, la “suspensión indefinida” de la Soberanía venezolana sobre su negocio petrolero.
Política equivocada
Hay muchas razones que nos indican que la tutela norteamericana sobre el petróleo venezolano además de inaceptable… no es acertada.
1. Capacidad…Venezuela es el país con más técnicos petroleros por kilómetro cuadrado, los mismos que lograron colocar a Pdvsa como “la segunda petrolera del mundo”, y luego de la obligatoria emigración por el insólito despido durante el conflicto 2002- 2003, han contribuido a impulsar industrias de otros países.
O sea, los venezolanos tenemos capacidad - de sobra- para “administrar” nuestro negocio.
2. Paradigma compartido… Los expertos petroleros venezolanos, en general coinciden con Estados Unidos en cuanto a la incorporación de capitales privados con la participación de empresas privadas y mixtas en el negocio. Coinciden con el gobierno norteamericano en que el daño de Pdvsa es monumental y que el retorno a la Pdvsa anterior (azul) no es viable. Que la industria petrolera para convertirse en productiva debe - cual gusano de seda - metamorfosear a Pdvsa para dar paso a una mariposa… la nueva industria petrolera.
3. Los capitales no “llueven”, se insertan… No se trata de soplar y hacer botellas. Para construir una nueva industria petrolera, no basta con subir la producción de petróleo o de gas. Hay muchos bemoles, refinación, mercado interno, recuperación de infraestructura.
El capital nacional e internacional no “lloverá” sobre la industria, la lógica financiera indica que debe insertarse en el sistema de manera perfecta – tal como un lego- , a objeto de enriquecer el proceso y maximizar los beneficios tanto para Venezuela como para los inversionistas.
Los capitales para venir a nuestra industria petrolera requieren seguridad operacional, leyes adecuadas, confianza en autoridades. Tal como manifestaron muy importantes potenciales inversores en la reunión de la Casa Blanca en su renuencia a “llover” sus inversiones.
Por estas razones, poco agrega el tutelaje norteamericano al futuro de la industria petrolera. La tutela es una política equivocada porque agrega muchísimo menos valor, tanto para Venezuela como para USA, sobre todo en el largo plazo. No hay que olvidar que los horizontes económicos del negocio petrolero son de por lo menos veinte años.
La ruta para una nueva industria
Los capitales deben tener certeza en su retorno. Deben sentir confianza en las autoridades. Percibir un marco legal adecuado, donde destaque por ejemplo una Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH) que refleje la visión sistémica de una industria petrolera próspera a lo largo de la cadena de valor, que exprese métodos y formas de compensación para la incorporación de los capitales. No se trata de parchetes que simplemente faciliten la inversión, sino de una concepción sistémica de un negocio sistémico. Una LOH moderna, que contemple Agencias de Energía que selecciones los paquetes energéticos, Rondas de Licitación, regalías e impuestos flexibles y competitivos.
Y un Ministerio muy eficiente que diseñe las políticas petroleras y fiscalice y monitoree la actividad.
Todas éstas actividades las deben adelantar técnicos venezolanos, y dadas las circunstancias (que sí son excepcionales), con asesoría (no tutela), e impulso financiero norteamericano.
Sería la manera de hacer las cosas de manera integral y largoplacista, de realmente traer inversiones en poco tiempo a lo largo de la cadena de valor, de multiplicar la producción de petróleo y gas, mejorar las refinerías y el deteriorado mercado interno, promover una petroquímica de primer mundo, y utilizar los beneficios de la industria para (así suene demodé) sembrar el petróleo. Y la siembra del petróleo incluye la implantación de una sólida democracia que día a día incremente la prosperidad del país. Tengamos claro que sin democracia no hay desarrollo.
No se trata de traer inversiones internacionales apuradas y por traerlas. Muchos no vendrán si no hay condiciones. Ya lo han expresado importantes transnacionales petroleras. Se trata del desarrollo de una industria petrolera, que por sus particularidades, distancias, tecnologías, tipos de crudo, costumbre, etc., es muy cercana – casi hasta la simbiosis - con Estados Unidos.
La Tutela, mal negocio para Estados Unidos
Para Estados Unidos el verdadero negocio a largo plazo no es la tutela. En el corto plazo – no bastan las rimbombancias y falsas expectativas- apenas se incrementará la producción en unos cientos de miles de barriles, mientras que a largo plazo se puede incrementar hasta cuatro o cinco millones, reflejándose en todas las áreas de la industria, e impactando positivamente al país.
Además, la tutela genera resquemores, da banderas a políticos inescrupulosos, y puede generar (la historia está llena de ejemplos) serios conflictos en el mediano plazo.
El verdadero negocio para Estados Unidos – y para los venezolanos- dadas la coincidencia de paradigmas y la inmensa capacidad de gestión petrolera de nuestros técnicos, es dar paso el ejercicio de la Soberanía Petrolera en Venezuela.
Además, es lo correcto.
Muy bueno este documento. Felicitaciones. Una pregunta: Por que Chevron en reunión con Trump informa y asegura seguir invirtiendo en nuestra industria petrolera ....y por que Exxon Mobil dice que las condiciones no están dadas..?
ResponderEliminarUna aclaratogia: que significa "producir eriales".
Saludos y mucho éxito en el 2026. Dorgelis Alcocer
Gracias Rafael , oportuno como siempre y honesto, la participación nacional que acompañe la soberanía que nos corresponde como Nacion en el Art 12 de nuestra Constitución , con transparencia , respeto al ambiente y sobre todo a la sociedad , es decir cumplimiento de las leyes tanto nacionales como internacionales por el bien común, como siempre lo dije 10% Petroleo y 90% Política !! Hagamos el bien 🇻🇪🙏🏼
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