23 DE ENERO, BETANCOURT… Y FIDEL

 

Petróleo sin Reservas    

Rafael Gallegos 716 

Hay fechas que marcan la historia y que es necesario rememorar y analizar periódicamente para crear conciencia histórica, especialmente en los más jóvenes, y para no seguir repitiendo tantos errores. Fechas fundamentales como el 23 de enero de 1958, día de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez e – imprescindible recordarlo - del nacimiento de la república civil, que durante sus cuarenta años significó – con todos sus defectos - el tiempo más próspero de la historia de Venezuela.

Se iba un militarismo que pensamos – fallidamente - que no volvería jamás. El vicealmirante Wolfang Larrazábal presidió la Junta Cívico Militar. A pesar de su alto rango estaba marginado por la dictadura en cargos subalternos como presidente del IND, o Director del Círculo Militar. El 11 de enero, ante presiones de los militares que lo habían obligado a salir de Pedro Estrada y Laureano Vallenilla, el dictador hizo nuevos nombramientos militares. El vicealmirante Larrazábal asumió como comandante de la Marina. Por ello y por ser el militar más antiguo, le correspondió encabezar el derrocamiento de MPJ.  

Veinticinco años después Larrazábal me contaría que, ante las sugerencias de algunos de sus compañeros para que encabezara un golpe de estado, les expresó ¿Ustedes me impulsaron a acabar con una dictadura y ahora quieren que encabece otra? Igual fue célebre su renuncia a la presidencia de la Junta para lanzarse como candidato presidencial, un gesto democrático para un país plagado de contraejemplos continuistas.

Larrazábal fue un militar civilista que encabezó exitosamente la transición hacia la democracia.

La internacional de los sables

La partida de MPJ fue parte de la salida en masa de los dictadores que conformaron la Internacional de los sables. Cayeron sucesivamente como piedras de dominó Odría, Perón, Castillo Armas, Rojas Pinilla; luego vendrían Batista y Trujillo entre otros. Parecía que se superaban las oprobiosas dictaduras militares apoyadas por el gobierno norteamericano como efecto de la Guerra Fría, para evitar presidentes demócratas con, según ellos “veleidades comunistoides”, tales como Paz Estensoro y Siles Suazo en Bolivia, o como Juan José Arévalo, y el derrocado Jacobo Arbenz en Guatemala. A finales de los cincuenta, los Estados Unidos auspiciaban dirigentes democráticos.

“Nunca más”, pensaron los demócratas. Pero en la historia nada es para siempre. 

Betancourt presidente y la visita de Fidel

Las elecciones de 1958 las ganó el abanderado adeco Rómulo Betancourt. Siendo éste presidente electo, los guerrilleros cubanos encabezados por Fidel Castro derrocaron al dictador Fulgencio Batista el primero de enero de 1959. El 23 de ese mismo mes el comandante Castro arribó a Venezuela, en su primera visita al extranjero como Jefe de Estado.

Venezuela había contribuido con el triunfo de Castro. El vicealmirante Larrazábal siendo presidente de la Junta le había enviado en forma clandestina un lote de armas a la Sierra Maestra, que resultaron decisivas para el triunfo de la revolución.  También se les envió dinero por una rifa de un tiquete a bolívar, vendido, por millones bajo el lema “Un bolívar para la revolución cubana”, que llenos de emoción auparon los venezolanos.   

Según Castro, él vino a agradecer a Venezuela su ayuda y comentó que los caraqueños lo habían recibido con más emoción que en La Habana. La verdad es que el pueblo les deliró tal como a ídolos roqueros. A los chivudos las mujeres les arrancaban los pelos, los botones… hasta las telas.

Pero más que agradecimiento, el motivo real de la visita de Castro era para solicitar ayuda petrolera… siempre el petróleo.  A tal efecto se reunió con el presidente electo Rómulo Betancourt, quien a diferencia de todo el país obnubilado por el guerrillero, no sentía ninguna emoción por el visitante.

Claro, Betancourt conocía al personaje, sus mañas, y su relación con grupos violentos desde sus años estudiantiles, su autoritarismo. No hay que olvidar que Rómulo vivió en La Habana desde la caída de Don Rómulo Gallegos, hasta la llegada del dictador Batista en 1952. Por cierto, el derrocado novelista Gallegos, quien también vivió en La Habana durante ese período, por esos día escribió la novela “La brizna de paja en el viento”, basada en la realidad cubana, donde uno de sus personajes protagónicos es Justo Rigores, el fundador de una escuela de pistoleros en la universidad, y considerado por los críticos alter ego de Fidel Castro. ¿Intuición de novelista?

Betancourt no se engañaba. Por ello cuando Castro le solicitó petróleo venezolano para “echarle una vaina a los gringos”, con su voz estridente y malhumorada – siempre fue así- le respondió “No tengo dinero”.

Y eso fue todo. No se vieron más nunca y a partir de allí fueron enemigos. Castro con paciencia de Job, esperó décadas para usufructuar el petróleo venezolano… hasta que apareció Chávez.  

Castro resucitó al comunismo

El discurso de Krucheff en 1956 denunciando los crímenes de Stalin, aunado a la cruenta represión de los tanques soviéticos en Hungría, habían desprestigiado al comunismo ruso en la mente de los jóvenes rebeldes latinoamericanos. Sin embargo, la gesta armada de Castro resucitó al comunismo, ahora con el añadido de la guerrilla como método.

Castro les ensenó a los jóvenes – y a muchos intelectuales – que la revolución armada era el atajo para la redención de los pueblos. Que podían tocar el cielo con los fusiles.  Su visita a Venezuela – el 23 de enero de 1959, a un año exacto del derrocamiento del dictador Pérez Jiménez - acabó con la juventud de AD, que se agrupó en el MIR y se fue a la guerrilla, y redundó en un PCV que contrariando a sus dirigentes tradicionales - los hermanos Gustavo y Eduardo Machado - aprobó la lucha armada como método y acompañó al MIR en la subversión.

El guáramo de Rómulo Betancourt los enfrentó en la ciudad, en la montaña, y en los tres intentos de golpe en Barcelona, Carúpano y Puerto Cabello. Una alianza de militares civilistas y de políticos demócratas como Leoni, Caldera, Villalba y otros, derrotó las aspiraciones de Castro de tomar a Venezuela como cabeza de playa para implantar por la vía armada al comunismo en América Latina. 

23 de enero de 1958

Es una fecha que va mucho más allá de derrocar a un dictador. En esos días se libraba una lucha entre el militarismo, encabezado por Chapita que trató de asesinar a Rómulo en 1960, el comunismo encabezado por Castro, y la democracia liderada por Betancourt.

Ganó la democracia. Pero la historia nos ha ensenado a los venezolanos – a golpes y sufrimientos- que nada es eterno, que la democracia hay que defenderla todos los días tal como nuestros próceres civiles y militares lo hicieron durante los años sesenta.

Siempre es la hora de reflexionar la historia… para que no se siga repitiendo.

 

Comentarios

  1. "El vicealmirante Larrazábal asumió como comandante de la Marina. Por ello y por ser el militar más antiguo, le correspondió encabezar el derrocamiento de MPJ";
    Fue su hermano Carlos Larrazabal __ tambien Contraalmirante__ el nombrado Comandante Gral de la Marina. Tuve el honor y suerte de conocer en su oficina.

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    2. Corrijo Evanan, Carlos sí fue comandante de la Marina, pero el 28 de enero , lo nombró WL cuando era presidente de la Junta.
      A Wolfgang lo nombraron ( Pérez Jiménez) comandante de la Marina el. 11 de enero

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    3. Corrijo Evanan, Carlos sí fue comandante de la Marina, pero el 28 de enero , lo nombró WL cuando era presidente de la Junta.
      A Wolfgang lo nombraron ( Pérez Jiménez) comandante de la Marina el. 11 de enero

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