lunes, 9 de octubre de 2017

COLAPSO

Rafael Gallegos    Blog núm. 320

Aterra observar las proyecciones para la Venezuela 2018. Hiperinflación, dólar estratosférico, escasez y hambre. Puro colapso. Vorágine donde las cifras de hoy son nostalgia a la semana siguiente. Hasta la esperanza quiere fugarse. Ya nadie dice “no creo”… “hasta allá no vamos a llegar”. Sabemos que ya llegamos y que este caos no tiene límite, que crecerá… hasta que hagamos las cosas de manera diferente.

 El gobierno se ha convertido en dueño de nada. Si amaran a Venezuela, trazarían ya su ruta de escape. Pero no lo harán. Escogieron actuar como la madre falsa del pasaje de Salomón, que prefería partir al niño en dos.

Su estrategia es acabar con el país para “comerte mejor”. El modelo cubano. Cumplieron la primera etapa: la destrucción. Les ha fallado es el desiderátum de poder para toda la vida. Estos colorados no contaron con la astucia del ADN democrático de los venezolanos, y subestimaron nuestra importancia geopolítica.

Además, han aplicado un modelo obsoleto. Mientras en los sesenta y setenta mucha intelectualidad  adoraba a Fidel Castro y menospreciaba a los “gusanos”, en estos días casi ningún presidente  quiere fotografiarse con Maduro.

CUENTOS DE HIPERINFLACIÓN

La hiperinflación va más allá de la carestía, es un cáncer que corroe la economía y  el espíritu. Cuando el ingreso se vuelve nada la gente se concentra en comprar comida. Luego come menos veces al día. Y los más desafortunados, a comer de la basura. Hambre. Las empresas que no son de comida tienden a quebrar y mucha gente se queda sin trabajo. Más hambre. Cunde la desesperación y el país se va diluyendo. Y todas las hiperinflaciones producen cambio de gobierno.

La “revolución” debería dejar tanta tramoya inútil (de todas formas van a recibir una paliza) ante el Voto  General y concentrar sus miedos en las consecuencias a que puede conllevar el General Hambre, esas sí son peligrosas, violentas e impredecibles.  
    
Hay historias de hiperinflación como la de Nicaragua, donde la gente pagaba los taxis cuando se montaba porque al bajarse podía ser más caro. O como la del  músico alemán que al cobrar  sus regalías, fue a comprar el periódico para ver que podía adquirir con ese dinero. Y los precios eran tan altos… que ni siquiera pudo pagar el periódico.

La tendencia es que el  2018 será peor que el 2017. ¿Eso es lo que usted quiere para Venezuela? Entonces pilas y guáramo.

¿QUÉ HACER?

Organizarnos, reforzar la unidad. Entender que el  militarismo y a anti política, son dos caras de la misma moneda. Dejar de esperar que caiga del cielo un golpe militar  o un Mesías. Nuestra historia está llena de conspiraciones militares. Si ese fuera un indicador de desarrollo, seríamos por lo menos Japón. La anti política asfaltó el camino de Chávez. O es que olvidamos tanto “notable” de los noventa buscando fórmulas mágicas, o el tradicional ataque implacable a los líderes democráticos como Betancourt, Leoni Caldera, CAP y etc., que hoy nos parecen Churchill ante el escualidísimo  liderazgo de esta “revolución”.

¿Qué hacer?... Entender que el enemigo es el gobierno y no la MUD. Algunos acusan a los diputados y a los líderes de la MUD de colaboracionistas, cómplices, ladrones, hasta asesinos. No miran que ellos con todos sus defectos, nos han conducido a la unidad de casi todos los partidos, a claras victorias como la parlamentaria, al apoyo internacional, a los Magistrados de la OEA,  y hoy son el principal soporte para esta lucha.

¿Qué hacer? … Exigir a la MUD la conformación de un Frente Unitario.

¿Qué hacer?... salir a votar. Si el voto fuera tan  bueno para la “revolución” no hubieran adelantado las elecciones de gobernadores ni eliminado las sustituciones a los candidatos de la oposición. Ellos quieren que no votemos. El pánico a la elección los hace más tramoyeros. Adelante por arriba de las tumbas. Las encuestas hablan de más de quince gobernadores que ciertamente no podrán mandar mucho mientras dure este gobierno. Pero lo realmente importante es que ratificaremos que sí somos más de siete millones y el gobierno se llenará de excusas para justificar sus tres o cuatro. Quedaran desnudos ante el mundo. Los observarán como una escuálida minoría anti demócrata repudiada por el pueblo venezolano. 

¿Qué hacer?... No desanimarnos. Entender que esto no es fácil. Que hay altibajos, que la lucha es larga… hasta que estemos en el gobierno.

Ah! y que dentro de dos meses hay que comenzar la lucha por las presidenciales.  ¿Qué Venezuela no aguanta? Ya veremos. Todo señala que Maduro y esta  “revolución”… tienen fecha de vencimiento. La democracia palpita en el corazón de los venezolanos.


Somos más, muchos más y estamos organizados. ¿Entonces? Hay que votar. Por ahora el voto es el antídoto más certero contra el colapso.

1 comentario:

  1. Ligia: quiero que leas este artículo que te servirá para animarte y lo puedes enviar a tus amigas que estén indecisas.

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