miércoles, 9 de agosto de 2017

DEL “POR AHORA” A LA ILEGITIMIDAD


Rafael Gallegos    Blog núm. 311

Cuando Chávez pronunció aquel “por ahora” despelucó a los ingenuos y a más de uno le acercó la posibilidad  de tocar el cielo con la mano. El mesianismo se exaltó y buena parte de Venezuela se fue tras de él cual mesías revivido.

Sus seguidores pensaron: eso es lo que hace falta, un tipo joven, simpático, un militar que ponga orden en el caos, que acabe con tanto corrupto. Afloró la anti política y el comandante se convirtió en el nuevo salvador de la patria. 

En la prisión lo entrevistaban y cual estrella de cine sonreía y saludaba. “Lo de estos muchachos fue una tremendura, tenían buenas intenciones, fueron muy valientes”… comenzaba la leyenda del comandante.

Más adelante en diciembre de 1998, basado en su innegable carisma, el desencanto de la población y sobre todo con la ayuda de unos cuantos “notables” que lo promocionaron con la intención de salir de los adecos y los copeyanos “como sea”, Chávez se convirtió en Presidente. 

Disfrutó de magníficos precios petroleros. A “realazos” generó prosperidad temporal mientras destruía la economía y las instituciones con la intención de permanecer, como sus jefes del comunismo cubano, para toda la vida en el poder.

Los más avezados se dieron cuenta del caos que generaba su gobierno. Por ello políticos, sindicatos, empresarios, estudiantes, los trabajadores petroleros con su monumental fuerza, y muchos venezolanos, se unieron en la huelga general del 2002. El 11 de abril, Chávez fue desplazado del poder… insólitamente lo regresaron.

FALSO PROFETA

Chávez inició como mesías y terminó como falso profeta. “Su” destrucción estratégica del país se caracterizó con medidas como “exprópiese”, “empresa parada empresa tomada”, invasiones, licuefacción de los poderes públicos, así como ledezmización y  protectorados para anular el efecto de los opositores ganadores en elecciones.

Todo ello ocasionó la actual economía destruida, la Pdvsa pre quebrada, los eriales del campo, el acabose del parque industrial… y de la democracia.

Cuando se comenzaron a sentir los nefastos efectos de las políticas socialistas: inflación, escasez, caos, inseguridad, desempleo, hambre y más hambre; el pueblo se alejó del  “por ahora” y comenzó a percibir como ilegítimo al  poder “revolucionario”.

A partir del triunfo de la oposición en la Asamblea Nacional, aceleraron las medidas dictatoriales con aspectos que culminaron en esta elección inconstitucional y fraudulenta de la actual Asamblea Nacional Constituyente.

Inconstitucional porque no consultó al pueblo ni su ejecución ni las bases, y por la  fascista sectorialización. Lo de fraudulenta lo acusan entes muy ligados al CNE, y a confesión de partes relevo de pruebas. Votos  fantasmagóricos que batieron su propio record numérico con los centros electorales vacíos. Gasparín vive.

Una Asamblea Constituyente obligada, y antidemocrática porque una minoría intenta aplastar a una mayoría que no los soporta. Y eso, los vuelve ilegítimos. Al decir de los deslenguados, ilegítimos como los cachorritos que no aguantan que los alcen por la nuca sin chillar.

En el 2002 la protesta consistió en una  “rebelión cerebral”, que desde temprano  vislumbró el daño que la naciente “revolución” le ocasionaría a Venezuela. Hoy se trata de una palpable “rebelión estomacal”. Las desfachateces de esta “revolución” le han afectado como nunca al estómago de los venezolanos. La primera hambruna petrolera de la historia. Qué vergüenza.

LA ARMAS QUE LE QUEDAN A LA “REVOLUCIÓN”

Ante tamaña deslegitimación inconstituyente les quedan la represión, la desmoralización y el “casquillo” para dividir la oposición.

Hablan de paz mientras amenazan a todo el mundo, irrespetan a los opositores, reprimen a los diputados, “privan de libertad” a muchos alcaldes y acumulan cientos de presos políticos en medio de serias acusaciones de torturas. Por si fuera poco fuerzan las instalaciones de la Asamblea Nacional. Te pareces tanto a mí, les canta el dictador Juan Vicente Gómez.

El mundo está horrorizado con este atropello a la democracia. Más de 40 países, han denunciado esta ilegitimidad del siglo XXI. Trece cancilleres latinoamericanos los declaran dictadores. Muchos retiran embajadores y anuncian serias medidas. Las denuncias de fraude electoral potencian el descontento mundial con la ANC.

Internamente el gobierno no parece tener idea de cómo pagará sus deudas, o de cómo detendrá la desesperanza y la vorágine del hambre.

El mismo pueblo que los idolatró, hoy los considera sus enemigos número uno. Pasaron de héroes a villanos, de benefactores a obstáculos. Aunque usted no lo crea, para permanecer en el poder, convirtieron a “su” Constitución en “moribunda”.  


La legitimidad del “por ahora” decrece… al ritmo que crece la sombra cuando el sol declina. 

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