martes, 18 de julio de 2017

CHÁVEZ AYER, MADURO HOY



Rafael Gallegos    Blog núm. 308

No se engañe, Chávez y Maduro son lo mismo. El mismo esquema ideológico: comunistas, maquilladores de la careta democrática,  estrategas de la destrucción nacional para permanecer en el poder y  partidarios de la hegemonía cubana. La diferencia entre estos jefes de “revolución” reside en las circunstancias, nada que ver entre las que disfrutó Chávez ayer y las que padece Maduro hoy. Veamos: 

-         INERCIA: Chávez asumió el poder en medio de buen nivel empresarial y agrícola, y con una Pdvsa robusta. Se dio el lujo de expropiar, invadir, acabar con Pdvsa, minimizar las industrias del hierro y del aluminio, etc… y ni se notaba porque la inercia productiva marcaba esos momentos iniciales.  Hoy Maduro preside la Venezuela que heredó de Chávez: desvencijada, con industria y agricultura reducida a mucho menos de la mitad, con una Pdvsa prequebrada. La destrucción del país se palpa en cada rutina de cada venezolano.

-         LIDERAZGO: A ningún revolucionario se le ocurría discutir el liderazgo de Chávez. Maduro sobrevive entre muchas tendencias que le hacen sombra.


-         POPULARIDAD: Chávez era un ícono para las masas. Maduro es uno de los presidentes más repudiados en la historia de Venezuela. Por ello hace tantos actos encerrado en Miraflores o con “su” gente. Sabe que la calle es rechazo, en Venezuela y en el mundo.

-         INFLACIÓN Y ESCASEZ: Con Chávez la inflación se mantuvo en dos dígitos y la escasez era prácticamente inexistente. Hoy Maduro bate récords mundiales de inflación, devaluación y escasez de alimentos, medicinas, repuestos, etc. Concesionarios de carros sin carros, hospitales enfermos, panaderías sin pan, hoteles vacíos, aeropuertos sin vuelos… un país desinflado.


-         HOLGURA DEMOCRÁTICA: Chávez estrenó su careta democrática y muchos inocentes le creyeron. Mientras tanto accionó para destruir  la democracia: irrespeto a los opositores, abuso de recursos del estado en elecciones, licuefacción de poderes (jugo, zumo y hugo). Maduro heredó una careta sin capacidad de disimulo y para sostenerse en el poder ha deteriorado la democracia con acciones como inventar el cargo de jefe de región capital, reforzar la figura de protectores en las gobernaciones no chavistas, llenar las cárceles de presos políticos, inventar en alianza con TSJ los fraudes de Amazonas y del Revocatorio, no  pagarle a la Asamblea Nacional, anular sus leyes, hacerse el loco con asaltos de las turbas  a la Asamblea, retrasar la elección de Gobernadores y de Alcaldes. Ahora inventó esta “milagrosa” inconstituyente cuyo “milagro” sería tomar el poder absoluto por la vía electoral con una escuálida minoría. Tanta desfachatez ha desnudado al rey. Ya todo el mundo sabe que Maduro no es demócrata.

-         PRECIOS DEL PETRÓLEO: Las desfachateces del chavismo se prolongaron gracias a los altos precios del petróleo. Había dólares para importar lo que hiciera falta, viajar y regresar con los bolsillos llenos, remesas. Los más inocentes, lejos de imaginar que Chávez destruía el país, lo creían el salvador de la patria. Y  aunque usted no lo crea, esos precios duraron… hasta que llegó Maduro, a quien le tocaron las vacas flacas. Increíblemente ha seguido actuando como si dispusiera de recursos, para ello se ha convertido en el midas del dinero inorgánico acelerando esta hiperinflación y caos.


-         APOYO INTERNACIONAL: A punta de “realazos” y con el ascenso de líderes “panas”, Chávez se lucía en los escenarios internacionales. Hoy Maduro está muy mal en todas partes. Nadie lo quiere. Acusa de injerencia a la Comunidad Europea, a Estados Unidos, a  Canadá, a casi toda América Latina. Sus intenciones totalitarias son vox populi. La soledad lo abruma.

LOS SOPORTES DEL PODER

Chávez dejó a Maduro como administrador de los estertores de esta “revolución”. Increíblemente, y éste actúa como si tuviera las mismas circunstancias de Chávez, confirmando que los dioses obnubilan a los perdedores. 

Maduro ya no tiene ni popularidad, ni dinero, ni prestigio internacional y de paso el país se está cayendo. Sólo se sostiene por el apoyo incondicional de las fuerzas armadas “chavistas” y de “sus” tribunales. ¿Será suficiente?

Mucho más de siete millones de firmas el 16J es un grito del pueblo venezolano que ya  no lo soporta. Le confirman a Maduro que por la vía democrática no tiene opción. Tal vez por eso inventó la “milagrosa” inconstituyente, que abre el camino hacia un totalitarismo como el cubano. 

Sin soporte democrático y deseoso de permanecer forever en el poder, sólo le queda la dictadura como opción. ¿Habrá otra? Tal vez un imposible: hacer como Remedios la Bella y flotar en una sábana. Aunque por tanto rechazo, parece condenado a cien años de soledad y a “no tener una segunda oportunidad sobre la tierra”.

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