martes, 6 de junio de 2017

NACIDO EL TREINTA DE JULIO


Rafael Gallegos    Blog núm. 302

El 30 de julio, supuesto día de la elección para la inconstituyente, se jugaría el destino de Venezuela. El destino, del que parafraseando a Jorge Luis Borges diríamos que era el conjunto de cosas que le dábamos carácter esotérico   luego habernos sucedido.

La “revolución” se  juega a Rosalinda. Saben que nadie los quiere, abandonaron la vía democrática inventando una forma insólita de contarse donde el 15 % del país monta la bota por una vía y que electoral  al 85 % que no los soporta. Acaban con la regla de oro de la democracia – la mayoría gobierna- y eliminan la proporcionalidad, pues cada diputado de las grandes ciudades representará a cientos de miles de venezolanos, mientras que las zonas despobladas si acaso a dos o tres mil almas. Además, le huyen al referendo para determinar las bases comiciales y la misma realización del evento, como si el país fuera de ellos. Por ello hablamos de inconstituyente, porque Constituyente sería… todo lo contrario.
Y si no nos ponemos las pilas, podrían imponerse. Nadie iría a votar, cosa que no les importa. Es de imaginarse la alegría de las rectoras del CNE, que seguramente los proclamarían en tiempo record y la Asamblea Constituyente se instalaría hasta ese mismo día. Como tanta gente no cabe en el Hemiciclo, tal vez se juramentarían en el patio del Parlamento, en el Teresa Carreño, o en el mismo Poliedro. Su primera acción sería eliminar la Asamblea Nacional (seguramente la primera motivación de esta inconstituyente), luego irían por la Fiscal y por otros personajes que les molestaran su ruta hacia el totalitarismo. Después harían leyes contra el terrorismo de pancarta y de manera legal legalita apresarían a los líderes de la “derecha fascista”. Tal vez legislarían contra lo que queda de propiedad privada y hasta es posible que imiten a su maestro, líder y “martillo” Fidel Castro, que en 1961 se declaró marxista leninista. Y cuidado y  nos integran en una “Cubazuela”.

Nos estamos copiando del peor alumno del salón, el comunismo cubano, por ello estamos tan “raspados” como país. Si lograren  imponerse  se aceleraría el hambre, la escasez, la inflación, los hospitales enfermos, los estantes de supermercados y farmacias o vacíos o llenos de refrescos, los niños desnutridos, los neonatos mal atendidos, los buscadores de basura, la dieta de Maduro, los presos políticos, las empresas quebradas, el 70% de caída del agro, la pre quiebra de Pdvsa, le crisis de la electricidad, el hierro y el aluminio; los juicios militares a civiles, el sueldo mínimo más bajo de América, la violación a los derechos humanos, la diáspora… hasta llegar a convertirnos en un marasmo como el cubano, el corea del norte o tantos fracasos humanitarios que en el mundo han sido. Pura revolución tóxica.

El treinta de julio sería la “Y” del camino. Si en la ruta logramos rescatar a Venezuela, se revertiría este derrotero hacia  la represión totalitaria. Aflorarían la Libertad, Democracia, Justicia Social, libertad empresarial, rescate de la industria petrolera, del agro, de las empresas básicas. Nos convertiríamos en un país como muchos de América Latina, donde las familias no se quiebren cuando los jóvenes emigran con su Patria en el corazón, donde el que trabaja puede vivir y los gobiernos que no sirven son sacados en elecciones limpias, y las soluciones se buscan en democracia. Ah! y donde los líderes respeten los puntos de vista diferentes.

¿Que no hay programa de gobierno? Claro que si: democracia, elecciones limpias, independencia de Poderes Públicos, libertad de empresa, regreso de los exiliados, rescate de la economía, descentralización, armonía y respeto al disidente… esto, más que un programa de gobierno, sería una revolución (en el buen sentido de la palabra).

¿Qué no hay ningún líder preparado para gobernar? Observen este liderazgo emergente. Mujeres y hombres jóvenes, jovencitos y viejos, tan preparados como pocas veces en la historia de  Venezuela. Al lado de los “estadistas revolucionarios”… parecen Churchill.

¿CÓMO TOM CRUISE?

El 30 de julio o antes, si logramos que no haya inconstituyente, habrá un parto nacional: una nueva Venezuela, o más oscurantismo. Los venezolanos venimos, como el personaje de “Nacido el cuatro de julio”, de un largo Viet Nam, donde nos han mutilado la calidad de vida. Y como éste luchamos irrevocablemente por la Libertad.

Somos más, muchos más, y tenemos la razón. En Venezuela hay una rebelión profunda como solo se ve en extremos de sobrevivencia, porque el comunismo es la muerte de los pueblos y sabemos que luego de la inconstituyente, solo nos quedaría llorar como Baobad.  Y si a ver vamos, estamos mejor que Bolívar en Pativilca cuando dijo “Triunfar”.


¿Y Entonces? Pilas y guáramo son nuestras primeras necesidades.

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