lunes, 10 de abril de 2017

ELECCIÓN = TRANSICIÓN

Rafael Gallegos    Blog núm. 293

Aunque Maduro diga que está ansioso de un proceso electoral para darle una pela a la oposición, la “revolución” luce más arrinconada que nunca. Sin dinero, sin apoyo popular, con el mundo democrático horrorizado y con elecciones vencidas. Sólo les queda contarse, o imitar la feroz dictadura cubana.

Contarse promete ser una derrota tan gigantesca, que significa comenzar el proceso de transición, o sea la salida. Por eso sus dirigentes más radicales no quieren elecciones y en medio de vergonzosas vulgaridades, amenazan con sangre, fusiles y violencia si los demócratas “cruzan la raya”. Al revés que aquel Churchill que ofreció “sangre, sudor y lágrimas” para defender la democracia, estos la ofrecen para implantar el totalitarismo.

Y en su lógica autocrática abusan del término soberanía como si no fueran una colonia del comunismo cubano. Hablan de invasión armada a Venezuela mientras reprimen furiosamente a la oposición. Acusan de golpista al pensamiento diferente mientras inhabilitan a Capriles ante la protesta internacional que observa el acto como típico de dictaduras. Recuerdan a Hitler haciéndose el loco ante el incendio del Congreso, con el fuego en el comando de Capriles. Inventan una conspiración internacional contra Venezuela ante las críticas del mundo democrático  contra el golpe de estado (Fiscal dixit). Adicionalmente los militares irrespetan la Constitución al pronunciar  como saludo el partidizado “Chávez vive”. ¿Qué opinarían si mañana otro gobierno permitiera a los militares saludarse con un “Betancourt vive”?  Acusan a pacíficos opositores de terroristas y golpistas usando la vieja táctica de “al ladrón, al ladrón”, que utilizan los malandros para huir mientras hacen perseguir  inocentes. Fallido disfraz de demócratas, dime de que te jactas y te diré de qué adoleces.

Parecen olvidar su partida de nacimiento obtenida con la intentona militar del 4F92 contra el gobierno democrático de Carlos Andrés Pérez, cuando atacaron a plomo limpio la residencia presidencial de La Casona, sin importarles que estuviera ocupada por los familiares del Presidente. Esa partida de nacimiento, de la cual hoy se jactan, le costó la vida a decenas de venezolanos.   

Y 25 años después muestran que no han superado su falla de origen. No responden a la más elemental solicitud de convocar elecciones vencidas. Ni sueltan a  los presos políticos con libertad ordenada por la Fiscalía, y mucho menos al resto. Ni normalizan el funcionamiento de la Asamblea. Ni abren un corredor comunitario ante tanta escasez de comida y medicinas. Sólo exhiben su versatilidad aplicando de manera descarada subterfugios aprendidos con los mejores alumnos de Goebbels y la KGB: la inteligencia del G2 cubano.

LA SALIDA DEMOCRÁTICA

Para normalizar al país deben comenzar por algo muy simple: la convocatoria a elecciones regionales y locales, ya en período de vencimiento. Pero el miedo es libre: saben que los arrasarían y quedaría oficializado el contundente rechazo del pueblo.

Eso les agregaría al gran problema que han creado en la  Asamblea, el de muchos gobernadores y alcaldes de oposición. Se verían obligados, de acuerdo a su mentalidad, a nombrar veintipico de “protectores” a lo Jaua, y de paso más 300 más en las alcaldías. Convertirían a Venezuela en un “protectorado”. Además, en pocos meses toca convocar a las presidenciales, que si también retrasan con sandeces como que no tienen tiempo o porque tienen cosas más importantes, la soledad internacional los convertiría  en los  ermitaños del mundo occidental.

Además, cuando el  gobierno anuló  “y que por fraude” el Revocatorio, que con toda seguridad hubiera perdido Maduro, alargó a punta de tramoya, su estancia en Miraflores.

Es preferible que el gobierno salga del poder por la vía electoral. Así podrían en el mediano plazo reencontrarse con sus masas, democratizarse, deslindarse de sus extremistas, aprender de sus errores y horrores… y mantenerse en una lucha democrática. Lo contrario es promover salidas violentas donde nadie gana. Además, ya están en el ocaso y no tiene sentido correr la arruga.

Porque Venezuela no es de este  gobierno que abusa de los medios, saca de la parrilla emisoras que no le gustan, inventa guerras económicas mientras el pueblo sufre hambre. El país es de las mayorías, de esos jefes de familia que sufren penurias por la inflación y la escasez, de esos jóvenes que se han ido de un país que no les ofrece futuro, o de esos marchantes que exigen elecciones para revertir este desastre. El que tenga ojos que vea.

El gobierno comienza a recular ante las presiones y su penosa realidad. Pero quien realmente está ansioso y  ansioso de elecciones, es el pueblo mayoritario. El que decide en democracia. Elecciones YA.


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