martes, 14 de marzo de 2017

BASURA´S

Rafael Gallegos    Blog núm. 288

Venezuela galopa, “a paso de vencedores”, hacia su mínima expresión. Observen el petróleo, el aluminio, el parque industrial. Hasta las esperanzas. En agricultura y ganadería aterran las cifras. Cada vez hay menos volumen sembrado; en ganadería vacuna hemos llegado, aunque usted no lo crea, a las cifras de la época de la Independencia.

La única industria que ha crecido en los últimos años es la de los buscadores de basura. Como si los venezolanos hubiéramos montado un restorán “Basura´s” con sucursales en todas las calles de Venezuela. Horroriza observar cómo nos hemos acostumbrado a esa secuela del hambre que hace husmear en los desperdicios para comer, que no alimentarse. Ya es común observar jóvenes revisando las bolsas y (lo he visto) agarrando pedazos de jamón o queso en estado de pudrición para decirse entre ellos: toma mete esto en la mochila. O arrastrando plásticos de basura por las calles, sentándose en un sitio, abriendo la bolsa y comenzando a “zamurear”.

Un día, observé cómo un joven le llegó a otro que abrió una bolsa, y comenzaron a discutir.

-      ¿De dónde sacaste esa bolsa chamo?
-      Por ahí, por ahí.
-      Tú sabes cómo es la cosa, que eso es mío, yo lo aparté en la mañanita cuando el portugués sacó las bolsas de su negocio….

Pensé que iban a las manos y la sorpresa fue que acordaron compartir… las sobras.

A las humillantes colas en los supermercados, ahora se aúnan las de las puertas de los negocios esperando la basura. El “hombre nuevo” rivaliza con los perros en eso de romper las bolsas de la basura, lo que dificulta el trabajo de recolección. Y a la Alcaldía de Caracas lo que se le ocurre para superar esta desgracia, es amenazar a los dueños de los negocios con expropiarlos por dejar la bolsas en la calle “y que” a deshora. Puro vender el sofá.

 Es tan grave lo que sucede, que un ama de casa consciente de que la comida sobrante que coloca en la basura va a ser curucuteada por  gente hambrienta, me comentó que la colocaba en bolsitas de manera que no se contaminara. Parece una escena kafkiana; pero esta hambruna petrolera, la primera de la historia (gracias “revolución”), no se la hubiera imaginado ni Julio Verne.

Vi una caricatura que mostraba una montaña llena de ranchos y salía una voz: hijo dile a los señores de la basura que nos dejen dos bolsitas…

¿Cuántos venezolanos viven de comer basura? ¿Cuántos mueren por digerir alimentos contaminados, o descompuestos? ¿Y qué hace el gobierno? ¿A quién le echa las culpas? ¿Realmente le interesa que la gente deje de revisar bolsas de desperdicios en la calle, o peor en los basureros? Un deslenguado me dijo que las bolsas de basura llegan más que las bolsas CLAP. Definitivamente esta época es kafkiana.

Y ese rebuscarse en los desperdicios es sólo la punta del iceberg. Debajo de ese acto está la creciente cantidad de niños que mueren por falta de alimento, el ejército de desnutridos que en el futuro serán adultos de baja talla y peor coeficiente intelectual. La “revolución” nos ha convertido en un país cuyo 75 % ha rebajado cerca de diez kilos en un año.

Un día fui testigo de dos muchachas desmayadas en una oficina. Al conversar con ellas determinaron que no estaban comiendo lo mínimo necesario porque les daban la comida a sus hijos. ¿Desmayos “revolucionarios”?

Y ni el presidente, ni sus ministros, ni los adláteres de la “revolución” nombran el problema, que dicho por su nombre es hambre, desnutrición  y muerte. Y eso que dilapidaron, porque no hay otra palabra, cientos de miles de millones de dólares. Cabe recordar a Luis Herrera, el honesto Presidente Herrera, y preguntarle a tanto bolichico y boliviejo: ¿Dónde están los reales?

Han convertido a Venezuela en un  país en mengua. Enchufado o menguante… he ahí el dilema. El pueblo (o sea todos nosotros) hambriento y desesperado quiere elecciones. Y el gobierno, al mejor estilo de sus panas, mentores y jefes del comunismo cubano… no las hará mientras esté perdiendo. O sea, elecciones no habemus. Por cierto, que grotesco se ve tanto gordo gobernando un país tan flaco.

Y no crea que a este comunismo del siglo XXI le han salido mal las cosas. No, esto es parte del libreto made in Cuba: destruir a Venezuela para comerte mejor. Sin embargo hay dos aspectos que no los han dejado finalizar la tarea de líder único forever y sin elecciones limpias: el ADN democrático de los venezolanos y que la época no está para dictadores. Además, nadie los quiere, la canciller pasa la mitad de su tiempo acusando de injerencia a los presidentes democráticos de todo el mundo.

Y el General Hambre, sigue por allí arrinconado, trabajando su historia. Cuidado pues, que el hambre es mala consejera.

Elecciones ya, que democracia sin elecciones… es dictadura. Basta de usurpar los derechos de los venezolanos.


 


-       

No hay comentarios:

Publicar un comentario