miércoles, 1 de febrero de 2017

MURO ANTIDEMOCRÁTICO

Rafael Gallegos    Blog núm. 282

“Te pareces tanto a mí”, bromean los deslenguados que le hubiera dicho Chávez a Trump. Quizás la institucionalidad norteamericana le dé un “parao” a Trump; contrario al caso de  Chávez, quien  pudo iniciar este desastre que padecemos, porque encontró un país desvencijado. Pero ambos se pueden caracterizar como constructores de muros. El de Trump contra los mexicanos, y el de Chávez… contra la democracia.

Chávez no fue producto de la generación espontánea. Su éxito obedeció a la decadencia de los últimos años de la República Civil y al surgimiento de la anti política. No fue una quinta república, sino un ratón de la borrachera de la cuarta.

Esa Venezuela decadente facilitó que el  TSJ le permitiera una Asamblea Constituyente no contemplada en las leyes, así como  la sociedad la vergonzosa desproporción electoral cuando el 40 % de la oposición apenas tuvo en 5 % de los representantes. Por ello también fueron efectivos los comunistoides gritos de guerra como “denme un millardito”, o “exprópiese”.

La democracia era una excusa que debía durar mientras el pueblo los apoyara. Era, como los comandantes de la “revolución” (Chávez dixit), camellos del desierto desechables en el camino. Pero a los rojos les ha costado digerir el  ADN democrático de los venezolanos, que nacimos o nos criamos en democracia. Nos acostumbramos a reclamar, a votar, a manifestar, a decidir. Y el gobierno, temeroso de las mayorías,  inventa los  “fraudes” del Revocatorio y de la elección de diputados en Amazonas, así como el “desacato” parlamentario. Puro realismo mágico (pero de magia negra).

LOS LADRILLOS DEL MURO

Ladrillo a ladrillo, los chavistas han construido un Muro Antidemocrático. Un ladrillo es la banalización del Diálogo: van por el mundo, como si los Jefes de Estado fueran bobos, pregonando que desean el Diálogo y la paz, mientras en Venezuela no cumplen sus promesas de las reuniones de las mesas de Diálogo, y peor, violentan la Constitución cuando se niegan a cumplir con las fechas constitucionales de las elecciones de Gobernadores y Alcaldes. Ya están vencidas y ahora, si no se les va el año anulando a la MUD por fraude – habrase visto-  o “legalizando” a los partidos, las elecciones podrían ser en el 2018, si acaso. Puro retraso calculado para no contarse.

Saben que si  aceptasen limpiamente las decisiones del pueblo, la oposición tendría mayoría calificada en la Asamblea y por lo menos veinte gobernadores de oposición.

Otro ladrillo del Muro Antidemocrático: los presos políticos. Les provoca pesadilla pensar en un Leopoldo López o un Ledezma en la calle; le terminarían de bajar al subsuelo ese 10% de apoyo a Maduro. Además, en su mentalidad autocrática, los presos y los rehenes son herramientas para esparcir el miedo y negociar. Te cambio cuatro presos por… pura barajita castrista.

ELECCIONES GENERALES

Un deslenguado me dijo que el gobierno no quiere ni elecciones generales, ni elecciones coroneles, ni elecciones sargentos. Que con el  hambre general,  la escasez almirante y la hiperinflación comandante eterno, es más que suficiente.

Saben que unas elecciones limpias acaban con su fatídico proyecto de poder. Y como esta no es época de dictaduras, se llenan de excusas para no abordar ningún  proceso electoral.
Nada más con la realización de las regionales y locales, ¿cómo haría el gobierno para contener a por lo menos 20 gobernadores y cientos de alcaldes de oposición? ¿Haría que su TSJ los declarara en desacato o cantaría fraude masivo? ¿Nombraría veinte protectores? ¿Los ignoraría? ¿Los encarcelaría? ¿Declararían Emergencia Política en todo el país y seguirían la “revolución” sin gobernadores ni alcaldes?  ¿Asamblea Nacional y gobernadores paralelos? ¿No acatarían? Conociéndolos, cualquier cosa podría pasar.

Claro, el desacato a los resultados electorales, o el retraso indefinido de las elecciones, sería la definitiva implantación de una dictadura como la castrista, la pinochetista, la estalinista o la somocista. Todas iguales porque las dictaduras no son de izquierda ni de derecha… son de terror.

Por otro lado, el país ¿aguantará  un 2017 con 2000 % de inflación y 80% de escasez, o con los dantescos cuadros de desnutrición infantil,  y un 2018 donde el 2017 sea nostalgia? Porque ningún gobierno, a excepción de los panas de Zimbabue (devuélveme mi espada), ha soportado hiperinflación sin cambio de gobierno.

Parece un Kit: hiperinflación y chao.

Es hora de que los venezolanos parafraseemos a Reagan en Berlín: Gorbachov, tumbe ese muro, y gritemos al unísono: Maduro, tumbe ese muro  (antidemocrático).

Gorbi no tumbó el  muro, lo hicieron los berlineses, sin ninguna resistencia de los y que ultra poderosos partidos comunistas. ¿Y esos venezolanos qué?

País democrático solicita cambio de botas por voto… y ya.

PD: Abandono de cargo… el del CNE.


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