martes, 23 de agosto de 2016

PETRÓLEO, RENTA Y RENTISMO

              
 Rafael Gallegos    Blog núm. 261
  
En Venezuela desde hace más de cien años, los términos petróleo, renta y rentismo han interactuado en seguidilla. El petróleo genera renta y la renta genera rentismo, o mentalidad rentista.

Durante la dictadura de Gómez, las transnacionales petroleras fungieron como enclaves y para los venezolanos eran como garimpeiros. Al comienzo no teníamos ni idea del negocio petrolero. Con el tiempo hubo  aprendizaje y se adoptó el concepto de transformar el petróleo en desarrollo sustentable, acuñado por Uslar Pietri en la frase “sembrar el petróleo”. Luego se impuso la orientación de maximizar la participación de los venezolanos en la renta. De allí surgió la Ley petrolera de Medina Angarita y el llamado  “fifty- fifty” de Betancourt y Pérez Alfonzo.

La renta petrolera se convirtió en la principal fuente de divisas mientras la agricultura se mudaba desde los campos hacia los puertos. Y la moneda se volvió tan dura como la de cualquier país desarrollado.

El modelo - economía de puertos, moneda dura - funcionó los primeros años en ese país palúdico e improductivo que arrancaba desde cero. Venezuela durante unos cincuenta años logró uno de los mayores crecimientos sostenidos, económica y socialmente, en el mundo. Además el petróleo nos sirvió para “sembrar” la democracia. En los altos años sesentas y los setentas, Venezuela fue una isla democrática en Latinoamérica, rodeada de dictaduras y guerrillas por todas partes.

Años de democracia civil que han sido los más prósperos de la historia de Venezuela. Pero, parafraseando a Marx, el uso de la renta petrolera generó en su seno el germen de su propia destrucción: la moneda dura y el petroestado. Y si a eso aunamos que confundimos recursos con riquezas…

Moneda dura que hacía que producir en Venezuela fuera más costoso que importar y petroestado que concentró en la figura del Presidente de la República todo el poder de decisión que por definición contradice los principios democráticos. Además, quedó la mentalidad rentista (rentismo), tan fuerte que ha sobrevivido en los momentos de mayor escasez: creemos que somos ricos y que el estado nos tiene que dar todo.

En pleno boom de los setenta, el gran Pérez Alfonzo, vislumbró con su “Efecto Venezuela”, que tanta divisa, superior a la capacidad de absorción del país, nos iba a descompensar. A partir de la devaluación de 1983, se comenzaron a sentir las secuelas de éste Efecto, en el marco de nuestro círculo vicioso: de boom en boom y de paquete en paquete.

Se agotó el esquema y los venezolanos, en lugar de volcarnos hacia una economía productiva y perfeccionar la democracia, nos embarrancamos (estadísticamente) tras el populista Chávez, quien como Jefe de Petroestado, tenía los bolsillos repletos de dólares y dilapidó la renta exacerbando el facilismo y  destruyendo la  economía.  

Le tocó un boom gigantesco de 100 $ el barril durante quince años. Utilizó la  renta para acabar con el tejido empresarial e institucional y luego de diez y ocho años, llegamos a esta hiperinflación y escasez que unos llaman socialismo del siglo XXI y otros hambre, desesperanza y colapso.

EL FUTURO

Nos queda a lo sumo generación y media con los hidrocarburos en plan estelar. Petróleo, renta y rentismo, deben ser redimensionados.

En lugar de petróleo: Energía y química, es decir petróleo, gas, refinerías y petroquímica. Hay que innovar el negocio, expandirlo hacia todas sus posibilidades para maximizar el valor agregado que pueda generar.

En lugar de renta: Beneficios de los Hidrocarburos: Renta, industria conexa, industrialización, Petroquímica como pivote de industrialización y Responsabilidad Social. La renta debe ser reorientada, descentralizada (en términos de decisión y geográficos) y utilizada exclusivamente en inversiones (que el gasto salga del ISLR).

Y Execrar el Rentismo (Productividad). Las divisas no vienen del cielo, hay que trabajarlas. No somos un país rico, sino un limosnero sentado en un barril. Hay que aplicar Reingeniería al Estado Venezolano… y al país. Es necesario profundizar la democracia  y potenciar la propiedad y las inversiones privadas. Además, aplicar la estrategia Marginalidad Cero, porque al rescatar la democracia, o acabamos con la marginalidad o pronto llegará otro Mesías más aprendido.

Es imperativo lograr una relación adulta con nuestro principal recurso: Energía y Química/ Beneficios de los Hidrocarburos/ Productividad.

PRIMERO DE SEPTIEMBRE

Rescatar la democracia pasa por salir a la calle  el 1ro de septiembre. RR2016. Que retumbe Caracas y que retumben los principios democráticos.

Nos vemos en la calle.


PD: Lamentamos profundamente la desaparición física de nuestro primo político Luis Christiansen, Presidente de Consultores 21. Hombre joven, honesto e inteligente, que parte cuando tenía tantas cosas por dar a Venezuela. Paz a sus restos.

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