martes, 21 de junio de 2016

LAS TUMBAS DE GALLEGOS Y MEDINA

Rafael Gallegos    Blog núm. 252


Qué casualidad, Rómulo Gallegos y Medina Angarita son los dos únicos presidentes venezolanos derrocados durante el siglo XX, cuyos restos reposan en Venezuela. Y sus tumbas fueron profanadas casi simultáneamente. ¿Con qué intención? ¿Tendrán razón los deslenguados cuando dicen que lo que se busca tiene que ver con ritos esotéricos para que alguien tenga suerte y protección en su cargo? ¿A dónde hemos llegado? Qué vergüenza. Es como si un cantante brujildo se robara los huesos de Carlos Gardel para afinar la voz o tener suerte con algún contrato.

Cuando esta “revolución” se acabe contemplaremos las ruinas  de Venezuela en su verdadera dimensión. Ruina en el campo, en las industrias, en Pdvsa, en las empresas básicas, en las instituciones, en la moral. La primera reserva petrolera del mundo  convive con la primera hambruna petrolera de la historia. Qué paradoja.

La gente en su desespero  saquea camiones con pollos vivos, con cochinos vivos. Y el asalto a una hacienda en Guárico para matar mautes, quitarles la paleta y dejarlos tendidos en el piso. Esto jamás había pasado. Y el gobierno en lugar de ir al fondo del asunto, acusa a ultraderechistas y paramilitares, como si con cárcel y amenazas va a llenar los hambrientos estómagos. No quieren ver que, a pesar de violentos  queriendo coger mangos bajitos, la causa primordial de las protestas es el hambre.  

El gobierno se llena la boca hablando de paz; pero la delincuencia azota a los vivos y a los muertos. No hay paz ni en los sepulcros. Con la profanación de las tumbas de estos venezolanos, podríamos parafrasear a Cipriano Castro: la planta insolente de los malandros ha profanado el subsuelo sagrado de la patria.

Ni siquiera son capaces de mantener la paz en un área localizada como el Cementerio General del Sur. En otros países los cementerios son sitios turísticos y seguros. Difícilmente un poeta nuestro podría hacer poemas como el de Borges con La Recoleta:

“Bellos son los sepulcros… /… Y las plazuelas con frescura de patio/ y los muchos ayeres de la historia.”

El profanado Medina

El general Isaías Medina Angarita fue un gran Presidente, civilista, de grandes méritos. Sencillo y honesto. Lo tumbaron por no interpretar su realidad histórica. El pueblo pedía a gritos elecciones universales, directas y secretas, y los militares que les quitaran de encima a los llamados chopo e´piedra. Hizo el esfuerzo al nombrar al candidato de consenso Diógenes Escalante, que había prometido satisfacer los requerimientos políticos y militares; pero éste enfermó intempestivamente. Medina nombró como candidato a Ángel Biaggini, que no generó confianza y vino el 18 de octubre.

El profanado Gallegos

Según un artículo de García Márquez de 1950, era un hecho que a Rómulo Gallegos le dieran el Premio Nobel de Literatura. Seguramente la dictadura de Pérez Jiménez se movió para que no le otorgaran tamaño galardón a un  presidente derrocado. Se dice que el dictador le encomendó  al futuro Nobel Camilo José Cela, una novela para intentar contrarrestar a Doña Bárbara: “La Catira.”

Gallegos fue un excelente pedagogo. Director del hoy Liceo Andrés Bello. Uno de sus alumnos fue Rómulo Betancourt, quien ganó un concurso de cuentos con “La caja de bombones”. Por ofrecimiento de Gallegos, Betancourt ejerció como profesor de Literatura en el liceo, antes de graduarse.

Gallegos tenía la facultad de adivinar a los alumnos culpables de las tremenduras.
-      Tú, tú y tú – los castigaba sin equivocarse.

Durante un conflicto, le dio una clase de moral a sus alumnos: en toda la hora no dijo una sola palabra. Nadie se movió y todos entendieron.

A Juan Vicente  Gómez le leyeron Doña Bárbara de un tirón. Cuando llegó la noche, hizo prender un farol de carro. Luego le ofreció un cargo de senador a Rómulo Gallegos y la respuesta de éste, a instancias de su esposa Doña Teotiste, fue irse de Venezuela.

En 1947 fue electo presidente con  más del 70 % de los votos. Su gobierno duró apenas siete meses. El jefe del golpe, fue Delgado Chalbaud, a quien él quería como un hijo, habían vivido bajo el mismo techo en España. 

-      ¿Tú  también hijo mío?

Cuando murió su esposa en México, la mandó a momificar y estuvo con ella todos los días  en la Legación de España. Llegó con su urna a Venezuela en 1958.

En el Panteón Nacional hay una inscripción en el lugar donde deberían yacer sus restos. Reza que el ilustre escritor manifestó en vida su deseo de reposar por siempre al lado de su amada esposa Teotiste. Por eso, no esta en el Panteón.

Los malandros profanadores, irrespetaron su deseo por una desbaratada búsqueda de suerte, protección, o quien sabe qué cosa. Pero si por un supuesto negado, con sus huesos buscaran  imitar sus ejecutorias… mejor que se pongan a estudiar.


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