martes, 28 de junio de 2016

“CONFUSIÓN” EN LA OEA

Rafael Gallegos    Blog núm. 253

Desde que el Presidente Maduro concluyó que el gobierno había perdido la Asamblea Nacional el 6D porque el pueblo estaba confundido, parece como que un mosquito de la confusión tipo zika, hubiera picado a un gentío en toda América Latina. En la OEA el mosquito picó a por lo menos 20 delegados. Parece que se confundieron y votaron a favor de oír el “adefesio” de Almagro en nuestro Brexit tropical, ¿“Venezueloexit” en la OEA?

Y curiosamente el Brexit y la votación de la OEA, fueron convocados por los perdedores. El primer ministro Cameron se creyó ganador seguro cuando pidió su referendo. Por su parte nuestra canciller también estuvo mal dateada. Creyó que se la comía “y salía de eso” cuando pidió votar para que se cancelara el discurso del secretario de la OEA.

Le salieron 20 confundidos. ¿Dónde estás Tibisay?, se habrá preguntado la canciller. Qué falta le habrá hecho, por lo menos para que suspendiera la lectura del discurso mediante la invención de un lapso de varios días hábiles, que le permitiera validar si  las manos levantadas correspondían a los cuerpos de los embajadores.

Tras esta epidemia de confusión, la OEA se toma  su tiempo para evaluar la Carta Democrática para Venezuela. Ahora inventaron - copiando otra figura del imparcial árbitro venezolano – que si Venezuela se porta bien se puede salvar de que se la apliquen. Pura copia de nuestro árbitro cuando dijo que si nos portábamos mal, suspendían la validación de firmas. Como si el descaro  con la validación de firmas, la anulación de leyes de la Asamblea, o los presos políticos, no fueran causales más que suficientes  para demostrar que en Venezuela se ha alterado el proceso democrático.

Los deslenguados dicen que nuestro árbitro ofreció a la OEA la figura de los arrepentidos: generar otro lapso para que los embajadores que levantaron la mano se arrepientan.

Y después hay quienes se atreven a negar que tengamos el mejor sistema electoral del mundo.

El adefesio
 
Que me perdonen los escuálidos; pero yo le doy toda la razón a la canciller venezolana cuando calificó las palabras de Almagro como adefesio.

El origen de esta palabra: “del título de una epístola de San Pablo, por alusión  a las penalidades que pasó el santo en Éfeso durante su predicación”.

Es decir, el secretario Almagro, narró el adefesio o  las penalidades por las que estamos pasando los venezolanos con este régimen. Nos narró el adefesio venezolano. Buena esa, canciller, veinte en lingüística.

La verdad es que Almagro no dijo nada que los venezolanos no supiéramos: que estamos pasando hambre, que no conseguimos comida ni medicinas, que somos víctimas de la violencia, que el gobierno no se quiere contar y pone a su árbitro rojo rojito a colocar obstáculos para el revocatorio, que cuatro de los cinco árbitros del CNE son o han sido del partido de  gobierno, que el TSJ anula a petición del gobierno todas las leyes que genera la Asamblea, que padecemos una inflación de más de 700%, que hay presos políticos y torturados, que nos quitaron hace cinco meses a los tres diputados que completan la mayoría calificada y ni siquiera dan excusas por ello.

Qué precisión para definir el adefesio venezolano, y eso que Almagro ha hecho  colas durante horas para al final no comprar nada, ni ha bachaqueado leche para sus muchachos, o contemplado su nevera vacía, o dejar de comer para que coman sus hijos.

Lo relevante de esas palabras no es lo que se dijo, sino quien lo dijo y ante qué público. Almagro le dijo al mundo entero lo que todos ya veían: que el rey está desnudo. Aunque yo creo que los que estamos quedando desnudos somos los venezolanos. Por su parte, los embajadores latinoamericanos demostraron que ya no están dispuestos a mirar para otro lado. Al igual que figuras de mando en Europa, Latinoamérica y Estados Unidos.

Ramos Allup y los parlamentarios que le acompañaron jugaron un gran rol desde que pidieron la aplicación de la Carta. Un gran trabajo de la MUD, con paciencia y eso que los políticos llaman estrategia. Ya está bueno de decir que son blandengues o colaboracionistas. Hay que reconocer su ejecutoria. El año pasado a estas alturas, algunos decían que no nos dejarían ganar las parlamentarias. Y aquí estamos. Visualicemos y luchemos para ganar el revocatorio este mismo año. Las cartas están echadas para una salida democrática y constitucional. Además, los “revolucionarios” ya saben que el planeta entero sabe que no son demócratas.

El “adefesio” de Almagro marcó un punto de inflexión. Se han movido los planos de la discusión desde: ¿hay o no hay revocatorio?, hasta: ¿se va antes o después del revocatorio?


Gracias Doctor Almagro por los favores recibidos.

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