miércoles, 27 de abril de 2016

DIÁLOGO CON EL QUE CARGA LOS MOTORES

                 
 Rafael Gallegos    Blog núm. 244


 GOBIERNO (G) – Hola  mi  compadre, por fin podemos conversar. Estoy feliz porque te estás convirtiendo en el hombre nuevo.

PUEBLO (P) - Noo que va, tas equivocao.

G - ¿Por qué compadre?

P – Primero, yo no soy compadre tuyo, y segundo porque mi hambre no es nueva, es muy vieja.

G- Yo no dije hambre nueva, sino hombre nuevo, y lo de compadre es por cariño.

P- ¿Cariño?, yo prefiero que me lo demuestres con un pote de leche pa´ los muchachos, o una harina pan; pero eso de compadre me suena a demagogia.

G.- Qué te pasa, nosotros siempre hemos sido patria o muerte.

P.- Sí, en época electoral.

G.- No digas eso, me haces sentir mal. Tú eres la razón de mi vida.

P.- Déjate de romanticismos,  prefiero que  me digas: yo soy  la arepa de tu vida.

G.- Claro compadre, soy la arepa, la leche y las medicinas de tu vida.

P.- Y dale con lo de compadre…

G.-… mira yo soy sincero contigo, si a veces no te puedo dar todas esas cosas no es por mi culpa, es por la guerra económica.

P.- Y vas a seguir con esa cantaleta.

G.- Sí compadre, eso no es cuento, es verdad, ¿no has visto en el canal de todos los venezolanos la explicación de la guerra económica?

P.- Claro que lo he visto.

G.- ¿Y entonces?

P.- No entiendo.

G.- Tendré que explicarte mejor.

P.- No chico, lo que no entiendo es porque si la mayoría de las  empresas que no producen azúcar, aceite, leche, harina precocida, café y todas esas cosas que no hay, son del gobierno, ¿por qué le echan la culpa la empresa privada?

G.- Chico, la guerra económica, ya te dije.

P.- Y yo te dije que no soy bobo, yo sé que los generalotes de la guerra económica son ustedes. Han expropiado miles de empresas y miles de hectáreas, no les dan dólares  a las empresas y regulan los precios por debajo de los costos.

G.- Oye, cómo has aprendido.

P.- El hambre, vale, el hambre agudiza el ingenio. Por ejemplo, ya aprendí que tú me engañaste.

G.- No lo veas así que hemos tenido dificultades; pero ustedes cuentan con nosotros, estamos haciendo grandes esfuerzos.

P.- Eso mismo le dije a mi hijo cuando no le pude dar  desayuno esta mañana.

G.- Qué bueno, compadre… y cómo le dijiste.

P.- Tranquilo mi niño, aguante hambre, que su padrino se está esforzando, además, le repetí la frase magistral del comandante eterno: ser rico es malo.

G.- ¿Qué te dijo tu niño?

P.- Papá, ¿qué dijiste, qué el gobierno es malo? – me inquirió mi niño en medio de un bostezo de hambre que casi me traga.

G.- Compadre, deje la mamadera de gallo.

P.- ¿Mamadera de gallo?, ustedes ya no engañan ni a los niños.

                  Con hambre y sin empleo
                  Qué mal te veo

G.- Mire que hemos construido un millón de viviendas…

P.-  Ahora te digo yo a ti deja la mamadera de gallo, ¿ quién contó ese millón de casas?, ¿los mismos que recogieron doce millones de firmas  contra el decreto de Obama?

G.- No seas desagradecido, que antes al pueblo no se le tomaba en cuenta.

P.- La verdad es que prefiero que me ignores. Y por cierto, ¿tú crees que no me doy cuenta que por pánico al pueblo, están bloqueando el Revocatorio?

G.- Chico, lo que pasa es que la oposición no sabe gobernar, estamos protegiendo al pueblo.

P.- No me proteja  compadre, ni me haga reír. ¿Y ustedes sí saben gobernar? Acabaron con el Guri y  con los embalses y me dejaron sin luz y sin agua, con PDVSA y ahora importamos gasolina del mismísimo imperio, con la agricultura y me dejaron sin comida, con las empresas y me dejaron sin medicinas y sin repuestos y con el debido respeto, sin un carajo. Si Chávez hubiera insinuado este desastre, yo ni loco hubiera botado por él.

G.- No digas eso.

P.- Además, me tienes con la piedra afuera porque tú no respetas a la Asamblea, ¿tú crees que yo soy gafo y no me doy cuenta que los tribunales están asociados con el gobierno, ley que sale ley bloqueada,  y que Tiby, la del brazalete del 4F,  les echa una mano? Y por cierto, la inmunidad parlamentaria se respeta.

G.- Oye, no te me pongas agresivo.

P.- Qué, ¿me vas a abrir un juicio?

G.- De ninguna manera compadre, usted sabe que yo lo quiero mucho. Y recuerde que por su bien estamos parando la Ley de Amnesia Criminal y la Ley de Privatización de la vivienda  y la ley de…

P.- Sí, no te despreocupes, que estoy esperando que me mandes a marchar contra la propiedad de mi vivienda, y también para que dejen preso a Leopoldo por decir lo que la experta dijo que no dijo, o a Ledezma porque el amigo del vecino de un compadre  oyó que estaba conspirando. Ah! y los viejitos, cómo adoran a tu comandante, van a manifestar para que no les den su cesta ticket.

G.- Compadre, usted está confundido, o lo engañaron…

P.- Sí… tú me engañaste. Y por cierto, ¿cuándo nos devuelven a los diputados de Amazonas?

G.- Eso es Alta Política.

P.- Sí, como la partida de nacimiento.

G.- Compadre, sin alucinaciones personales, con mi patria no se meta.


P.- Bueno, que viva Colombia...porsia.

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