miércoles, 20 de enero de 2016

PETRÓLEO: TODOS PIERDEN

 Rafael Gallegos    Blog núm. 230


Estados Unidos incrementó su producción petrolera desde cinco hasta más de nueve millones de barriles diarios, gracias a la explotación  de lutitas, provocando el bajón de precios actuales. Ellos esperaban que Arabia Saudita, como siempre, recortara su producción para sostener los precios. Sin embargo los árabes sauditas, se negaron a ello. Por el contrario, jugaron al incremento de producción  de petróleo en una batalla donde su gran fortaleza serían sus bajos costos por barril. Y eso a pesar de que por el incremento de producción, pierden decenas de millones de dólares al año. Se dice que a este paso, en poco tiempo, Arabia Saudita se  quedará sin reservas internacionales. Entonces, si están perdiendo ¿por qué lo hacen?

Tal vez las razones más importantes sean de índole política. Los bajos precios cumplen con el objetivo de debilitar a su rival Irán y evitar la materialización de su desarrollo de armas atómicas. Igualmente, la Casa Al Saud teme  que se instalen en su territorio grupos chiitas simpatizantes de Irán. De allí el continuo bombardeo a Yemen.

Desde el punto de vista petrolero, los sauditas buscan quitar mercados a Rusia, Irán y Estados Unidos, a objeto de maximizar el recobro de sus reservas petroleras, ya que apenas debe quedar una generación para que el petróleo deje de tener un rol estelar. Les aterra que sus reservas, se conviertan, como diría Diego González, en un parque temático. Además los aspectos ambientales, donde las energías fósiles son los malos de la película, han hecho a los países avanzados multiplicar esfuerzos para desarrollar energías alternas.
Entonces, la guerra, el terrorismo, la sustitución del petróleo y los aspectos ambientales, preocupan tanto a los sauditas, que se arriesgan a perder pingües cantidades de dinero, a pesar de la crisis que conllevan a tal nivel, que se habla seriamente de la devaluación de su moneda.

Todos los productores están perdiendo. En Canadá han botado muchos trabajadores petroleros. El costo de la lutita ha hecho cerrar empresas independientes en Estados Unidos. Los países “pobres” de la OPEP, como la Venezuela “revolucionaria”, están al borde de la desesperación. En América Latina: Colombia, Ecuador, Brasil, México, Argentina y Perú, sufren importante disminución de ingresos. Todos pierden.

Además, China muestra bajones en la bolsa de valores, que, dada su gigantesca economía, afectará al PIB mundial y disminuirá la demanda de hidrocarburos.

En cambio, los países importadores de petróleo se benefician por los bajos precios… en el corto plazo.

LOS CUÁNTOS

La grandes  preguntas: ¿cuánto podrá aguantar Arabia Saudita?, tal vez calculan que unos dos años. Pero, los otros productores, ¿cuánto tiempo tardarán en llegar a niveles de desesperación?  Y las industrias petroleras, ¿cuánto les costará la prolongada desinversión en retrasos de planes? Y finalmente, las transnacionales del petróleo, ¿cuánta pérdida están dispuestas a aguantar?

Obviamente, si todos pierden, de alguna parte emergerá la solución. Podría ser de un diálogo OPEP, o de un diálogo OPEP- No OPEP. Pero, hasta ahora los sauditas no dan su brazo a torcer. Su problema político es de sobrevivencia: debilitar a Irán.

Otra salida es la guerra Irán- Arabia Saudita. Unos apoyados por los rusos y los otros por Estados Unidos. Se llenarían de dólares los vendedores de armas y el crudo subiría, eso sí, inmersos en un riesgo nuclear.

Esa zona, mientras el petróleo mueva al mundo, es vital para todas las fuerzas imperiales, que como diría Rafael Poleo, existen y  son malas. Pero, parafraseando a Bernard Shaw, las armas atómicas garantizarán que no haya guerras atómicas.

¿Qué pasará?, confiemos en la sensatez…

VENEZUELA

El gobierno hace lo que tiene que hacer, provocar diálogo para subir los precios. Lo malo es que, dada la problemática saudita, el esfuerzo es perdido, por ahora. 

Pero aclaremos, a Pdvsa no le hacía falta este bajón de precios para llegar a la pre quiebra. Desde que botaron injustamente a los 23.000 petroleros democráticos, como botar carniceros de una carnicería o médicos de un hospital, la empresa va en barrena hacia lo profundo del subsuelo. Multiplicó los empleados, la deuda, los accidentes, la corrupción, las pérdidas, la politiquería, los daños y… minimizó la producción, la confianza, la imagen y las esperanzas.

No les hacía falta el bajón de precios para estar en rojo rojito, para pasar de ser el pivote del desarrollo, a una empresa mantenida por el también deteriorado BCV, al cual debe más de 145.000 millones de dólares.

Es el momento  de repensar el petróleo y el país. De hacer esfuerzos por maximizar la renta petrolera y minimizar el rentismo. Hora del pensar profundo.

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