miércoles, 12 de agosto de 2015

VENEZUELA, OTRO SOCIALISMO QUE FRACASA

Rafael Gallegos                                                                Blog núm. 209



    Si alguna palabra define a la Venezuela de hoy, es fracaso. Basta recorrer cualquier calle para observar la tristeza colectiva; la desesperanza nacional; el nerviosismo de los jóvenes que buscan muchas veces sin resultados, leche y pañales para sus hijos; la desesperación de los enfermos crónicos y sus familiares por no  conseguir insumos para los tratamientos médicos; el miedo de las mujeres que en lugar de caminar con su tradicional coquetería, lo hacen apretando la cartera contra su cuerpo para contrarrestar  ataques intempestivos de malandros; las conversaciones de padres y abuelos acerca de la soledad en que los han dejado sus hijos y nietos en su diáspora buscadora de futuro. ¿Cómo salvarán del hambre a su familia los padres  sueldo mínimo,   menos de un dólar diario, que la ONU considera nivel de pobreza extrema? Y agreguemos la exacerbación  emocional por la impotencia ante el próximo pago de los útiles, los uniformes y los pagos a las instituciones educativas.

    El país ya no es el mismo. Hasta los piropos han cambiado. Ahora en vez de decirle a una muchacha qué ojos tan lindos tienes, o ensalzarles  sus hermosas piernas, los galanes le dicen, te queda bella esa harina pan, o si me das ese aceite soy capaz de casarme contigo. Puro síntoma de fracaso. Ya es hora de que lo reconozcan los personeros del régimen: el socialismo mal llamado bolivariano, ha fracasado. Nos ha colocado en la ruta del expaís. Deberían pedir perdón, en lugar de votos.

   Pero la “revolución”, muy bien gracias, les mandó saludos. Todos los días inventa una cadena por radio y tv  para graduar profesionales a los que mayoritariamente les será difícil ejercer fuera del gobierno, o para otorgar dinero inorgánico a proyectos sin logística que muy poco se realizarán. Puro teatro.

    Y asombran con su lista de culpables: el “asesino” Uribe, el “monstruo de palo verde”,  “caprichito” el “vampiro”, puro irrespeto que si se lo aplicaren  a ellos, amenazarían con demandar en “sus” tribunales. O la “señora Machado”… qué pánico les da siquiera nombrar a María Corina. También culpan a  la derecha maltrecha, al ejército del sur de los Estados Unidos, a Obama y paremos de contar. Todos somos culpables, menos los responsables: ellos mismos. Pero ya se les cayó la careta. Todo el mundo sabe que las malas políticas, el despilfarro y la corrupción, refuerzan este inviable modelo que solo beneficia a los enchufados.

    Aunque no lo dude, el país ha fracasado; pero ellos no.Van bien. Es el modelo cubano: hambrea y mandarás forever. Lo que pasa es que no han logrado anular por ley la libertad de expresión, ni hacer elecciones con un solo partido. Pero el modelo es destruir para reinar. Que usted para trabajar tenga que hacerlo en el gobierno con su respectivo carnet, que para comer solicite la tarjeta de racionamiento y que para sostener esos “privilegios”, ni se le ocurra hablar mal de los enchufados.
   
    Acabo de regresar  del supermercado. El tomate y la cebolla está marcados en más de 500 bolívares. Nada menos que la cifra que hace dos meses nos horrorizaba del kilo de carne en su veloz paso hacia más de mil bolívares. Es decir que a un trabajador sueldo mínimo – el pueblo para quien, supuesta y falsamente fue diseñada la “revolución” - apenas le alcanza el sueldo para comprar seis kilos de tomate y seis kilos de cebolla. O si quiere carne, unos seis kilos al mes. Eso sí, o carne o cebolla, que no abuse.

    Y el gobierno ignora, como esperando una magia que los desaparezca, a la inflación de tres dígitos, a la logarítmica devaluación, al decrecimiento de 8%, y culpa del bachaqueo- válgame Dios- a la oposición en conchupancia con el imperio.

   Son incapaces de asumir sus errores. Olvidan que lo que hizo que a muchos les gustara Chávez el fatídico 4F, fue que asumió la responsabilidad del fracaso del golpe.  

   Ninguno da la cara por este gigantesco fracaso. Venezuela a nivel de casi cuarto mundo. Al revés que Midas, han convertido el petróleo  en miseria.

    Nada nuevo bajo el sol. Como el comunismo de la URSS con su partido de setenta millones miembros que a la caída no movieron un dedo que no fuera para empujar al régimen. O el comunismo la cortina de hierro, que no se podían comparar con el “oprobioso” capitalismo de Europa. O el chino, que encontró en el capitalismo la puerta de salida a su fracasado comunismo. O el “heroico” comunismo de Corea del Norte,  socorrida en sus hambrunas por los capitalistas de Corea del Sur.

   Todos los comunismos son así. Esto es un libreto.  ¿Eso es lo que usted quiere para Venezuela? Nos vemos el 6D. A ganar para cambiar. 

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