miércoles, 26 de agosto de 2015

PETRÓLEO: “NO ME SIEMBRE, COMPADRE”


Rafael Gallegos                                                                Blog núm. 211



No salgo de mi asombro ante la afirmación del presidente Maduro en referencia a que por primera vez en la historia venezolana, se está sembrando el petróleo. La verdad es que atraganta. Más cuando trata de asociar con su siembra a Arturo Uslar Pietri, autor de la frase “sembrar el petróleo”. Tengamos la plena seguridad que con esa frase el Dr. Uslar quiso plantear el uso del  petróleo para hacer lo contrario de lo que ha hecho la “revolución”. El intelectual nos invitó a utilizar este recurso para provocar el desarrollo de las fuerzas productivas venezolanas y generar calidad de vida de manera sustentable.  Hoy, estaría horrorizado. Este gobierno ha usado la Renta Petrolera para dilapidar al país. Para establecer un gobierno semi totalitario, sin independencia de poderes, con elecciones amañadas, usando medios del estado como medios del gobierno, acabando con la producción de bienes y servicios y estableciendo records de inflación, escasez, devaluación y violencia. No me siembre compadre, le diría el petróleo, si hablara, a Nicolás Maduro.

Y también mete a Pérez Alfonzo en su siembra petrolera. Al hombre, adeco por cierto, que habló de soberanía y de maximizar la participación de la nación en el negocio, lo relacionan con una industria “martillada” y dominada por el  comunismo cubano y una empresa ultra ineficiente y  salvada de la quiebra  por el Banco Central.

Nada que ver, Uslar y Pérez Alfonzo plantearon, desde ópticas diferentes, pero orientadas hacia el mismo fin, el desarrollo de empresas eficientes, la óptima utilización de la Renta, una economía conexa poderosa y la petroquímica como pivote dela industrialización del país. Todo lo contrario de lo que ha hecho la “revolución”. Jamás la industria petrolera había sido tan ineficiente, ni tan huérfana la economía conexa, ni tan pintado de negro el futuro de nuestra industrialización. Igual, Uslar y Pérez Alfonzo coincidían plenamente en usar al petróleo para la democracia. Y en estos días aciagos, la Renta ha sido usada para acabar con la democracia, en nombre del comunismo. No me siembre compadre.

Además, tienen el tupé de celebrar los diez años del lanzamiento del Plan Siembra Petrolera. Ese monumental fracaso, para muestra, un solo botón: ya la industria petrolera venezolana debería estar produciendo casi seis millones de barriles diarios y apenas van por (cifra OPEP) menos de 2,5 millones apurados. Y eso sin nombrar la explosión de Amuay, donde intentan tapar su ineptitud con la trillada excusa del saboteo; ni el bajísimo rendimiento de las refinerías, ni los yacimientos rojitos y dañados; ni los técnicos que, Ramírez dixit, están en sus puestos gracias a Chávez ¿…?

¿Qué estarán celebrando? Algo así como que un alumno haga un fiestón a todo trapo en su casa, porque lo rasparon en todas las materias. Suma cum laude; pero de la decadencia. Era más digno que dejaran pasar este fracaso por debajo de la mesa.

Por sus frutos los conoceréis. La “revolución” sembró el petróleo en el Mar… de la Felicidad. Y aquellas siembras, trajeron estas cosechas.

LA GENTE DEL PETRÓLEO…

Ahora resulta, según el gobierno, que la Gente del Petróleo – a mucha honra – está comprando a Colombia. Realmente lo que sucedió es que parte del talento técnico de los botados en el 2003 por la “revolución”, se fueron a Colombia a hacer lo que saben hacer: producir petróleo… y produjeron. Se ganaron esos dólares con el sudor de su talentosa frente. ¿Hay algún delito? Igual ha sucedido con ese talento desechado por la “revolución”, en Estados Unidos, los países árabes y en todo el mundo petrolero.  Y así, mientras el mundo sube su producción de petróleo, en Venezuela baja.  Y para completar la faena, a los que se quedaron en Venezuela, le prohíben trabajar con hidrocarburos, en empresas públicas o privadas. Puro   totalitarismo.

La “revolución” realizó la lobotomía empresarial más gigantesca que se haya producido en tiempos de paz. 23.000 técnicos expulsados. Como botar a los carniceros de una carnicería o a los médicos de un hospital. Y así comenzó esta  PDVSA que en lugar de mantener al país, ahora el BCV la subsidia.  Midas; pero al revés.

Ah! y la “revolución”, además de prohibir trabajar a los valiosos técnicos petroleros agrupados en Gente del Petróleo, no les ha pagado ningún emolumento. Ni la caja de ahorros, ni prestaciones, ni plan de jubilación… nada. Y eso, es ilegal.

Pero aquí estamos, firmes como el primer día. Luchando por restablecer la democracia y rescatar a la industria petrolera venezolana.

Y llenos de esperanzas para el 6D. A votar para ganar y cambiar. Porque lo único eterno, es que nada es eterno. A la “revolución”, le llegó la hora de cosechar una gigantesca derrota.

Ah! y no valen suspensiones… por si acaso.



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