martes, 16 de junio de 2015

GEOPOLÍTICA DE LA LUTITA

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                             Rafael Gallegos            Blog. Núm. 201
    
Hace diez años pocos imaginaban que Estados Unidos pudiera revertir la decadente curva de producción petrolera de manera significativa, y mucho menos  que se planteara la  posibilidad de convertirse en exportador de gas.

Pero nada para hacer quedar mal, como un pronóstico petrolero. Estos han sido una comedia de equivocaciones. En los cincuenta y sesenta se creía que el petróleo duraría veinte años. En los setenta se pensaba que el Mar del Norte nunca sería comercial y que los precios del crudo llegarían a 200 $ en el año 2000. Así mismo, a nadie le pasó por la cabeza que Estados Unidos revertiría su caída de producción de hidrocarburos.

La producción de hidrocarburos de lutita ha sorprendido al mundo. Aunque en EEUU se venía investigando esta posibilidad hace décadas. De ello da testimonio  Domingo Alberto Rangel, en diálogo que mantiene con Pérez Alfonzo y otros personajes, en el libro “El Desastre”, publicado en 1976. DAR  menciona la producción de hidrocarburos de lutita y las limitaciones tecnológicas del momento.

EEUU apostaba más en otras opciones para lograr la autosuficiencia energética. Pero la sintonía  del viejo fracking con la novedosa perforación horizontal, lograron que las lutitas comenzaran a producir millones de barriles diarios de petróleo y pies cúbicos de gas.  

En el planeta, la producción de hidrocarburos de lutita ha traído como primera consecuencia el rompimiento del paradigma del petróleo ubicado lejos de los principales centros de producción. Ahora hay abundancia de ese recurso en lugares como EEUU, Europa, o en el mar frente a Israel. Como si Dios hubiera atendido las oraciones de algunos políticos  norteamericanos, que casi clamaban como equivocación divina la ubicación de los cerebros del mundo en un lugar y  la energía que los mueve en sitios  distantes y de políticas complicadas.

Para EEUU, ha resultado en un incremento cuántico de su independencia energética, que apuntala su superioridad tecnológica, su condición de emisores de dólares y se refleja en liberación de recursos para invertirlos en actividades que generan crecimiento económico.

Además, ponen en apuros a Rusia, su rival en esta neo-guerra fría, que ve minimizados sus ingresos, a la vez que limitado su rol en Ucrania, su condición de único surtidor de gas en Europa y sus salidas a occidente y al Atlántico.  ¿“Asiatización” rusa habemus?

Por otra parte, la baja de los precios del petróleo limita los recursos de países  “cabeza - calientes” como Irán con su amenaza atómica y Venezuela cuya desfachatez llamada revolución, ya no podrá ser sostenida con ingresos petroleros, habiendo llegado a los límites de la arruga.

Es decir, la geopolítica de la lutita muestra países desarrollados con más independencia energética y mayor acceso al petróleo barato, así como lima las piedras en el zapato que significan las posiciones de Rusia, Irán y entre otros, Venezuela.

JEQUES VS. LUTITAS

A donde vaya Arabia Saudita irá la OPEP. Siempre ha sido así.

Los jeques sorprendieron a Estados Unidos, al cansarse de bajar cuotas y ceder mercados. Les dijeron, vamos a competir por precios, a ver quién es más eficiente. En la Reunión Ministerial OPEP Viena, mantuvieron las cuotas, algunos países siguen incrementando la producción y ni se preocuparon por los precios. Claro, no todos los miembros estuvieron de acuerdo. Entre ellos Venezuela, que se cansó de tratar de “convencer” a los árabes con un “precio justo del petróleo” concepto tan absurdo (aquí entre nos) como la “guerra económica”. Por primera vez la OPEP jugó a precios bajos. Los expertos afirman que estas medidas hacen que los hidrocarburos de lutitas disminuyan su ritmo de crecimiento.

Y AHORA, EL ESEQUIBO

Como dice Poleo “el imperio existe y es maluco”. Apuntalada  por empresas norteamericanas, inglesas y de los “panas” chinos, Guyana violando el Acuerdo de Ginebra, ha perforado, para remate con buenos resultados, en la Zona en Reclamación.

Ha concedido tres bloques petroleros: Stabroek, Pomeroom y Roraima, cuyas áreas, además, bloquean la salida del Delta del Orinoco hacia el  Atlántico. Toda una afrenta contra la Soberanía de Venezuela.

No lo dude, eso es parte de la nueva geopolítica,  seguramente aprovechando el “auto suicidio” que esta “revolución” ha cometido con nuestra industria petrolera.

¿No es suficiente nuestra vergonzosa condición de Cubazuela, para que ahora nos minimicen nuestro territorio por el este?

Botaron a 23.000 petroleros de Pdvsa y acabaron con el equipo de internacionalistas de la cancillería. La guinda de la torta “revolucionaria”, luego de pulverizar la producción y las instituciones, sería una fantasmagórica guerra con fines electorales.

Y ahora, ¿quién podrá defendernos? Nadie. Nosotros mismos. Ya basta.

Pilas y guáramo.



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