miércoles, 8 de abril de 2015

LA PLANTA INSOLENTE… ¿ DE QUIÉN?

Rafael Gallegos            Blog. Núm. 191

La “revolución” ha creado su propia mitología. Para ellos Bolívar y Chávez están al mismo nivel. Hasta le dicen el Libertador del s XXI. Habrase visto, Libertador hay uno solo y punto.  Capaces son de estar buscando un Plutarco para que les escriba otras  “Vidas Paralelas”, obra donde se compararon vidas de similares como por ejemplo César y Alejandro. ¿Las titularían “Chávez y Bolívar, vidas paralelas? Se solicita un Plutarco socialista.

Algo similar se dice que hizo Pérez Jiménez para minimizar la sombra que les hacía el presidente derrocado Rómulo Gallegos.  Contrataron a un  escritor español de cuyo nombre no quiero acordarme. Los deslenguados dicen que le pagaron Bs. 200.000 por escribir “La catira”.

Como el gobierno se dice  bolivariano, se podría inferir que todas las desfachateces han sido en nombre del Libertador y que chavismo es equivalente a bolivarianismo. Nada más falso. En primer lugar Bolívar no era socialista. Por el contrario, era de pensamiento liberal, o sea capitalista. Por cierto sus seguidores fueron los fundadores del Partido Conservador de Colombia. Además, no hay que olvidar las barbaridades que habló de él, el padre de los comunistas, Carlos Marx.

Además, Simón Bolívar era independentista. Tengan la plena seguridad que no hubiera estado de acuerdo con ese liderazgo/coloniaje que ejerce sobre Venezuela la dictadura cubana.

Y como también era demócrata, tampoco hubiera estado de acuerdo con la licuefacción de poderes (jugo, zumo, hugo) que se refleja por ejemplo en la Presidenta del CNE colocándose una cinta alusiva al 4F en su brazo, o con un  tribunal cuyos magistrados juran con la mano izquierda. Y mucho menos con la hegemonía comunicacional construida  a realazo limpio.

Y en el supuesto negado de que el Libertador reclamara tanto desaguisado, tal vez le responderían   como al Cristo de  “Los hermanos Karamazov”, mire Jesús, es mejor que se quede tranquilo, no nos obligue a crucificar a Cristo en el nombre de Cristo.
Todo sea para permanecer en el poder para toda la vida.

Es más lógico pensar que Bolívar de hoy, hubiera compartido los modus operandi de Chile, Costa Rica o tanto país demócrata, de libre empresa, latinoamericano y exitoso.

Y ahora, en época de “invasión”, quieren igualar  a Maduro con Cipriano Castro. El mismo de la planta insolente del extranjero. Bueno, efectivamente en 1902, las potencias imperiales Inglaterra, Holanda e Italia, quisieron cobrar a cañonazos unas deudas contraídas por Venezuela. Cañonearon Puerto  Cabello… y no obtuvieron respuesta. Cañonearon La Guaira… y no obtuvieron respuesta. Cañonearon el Castillo de San Carlos, en el Zulia… y les respondieron, porque el barco se atascó en la barra del lago. Castro pidió  ayuda al imperio norteamericano, los gringos actuaron y se retiraron las potencias europeas. A buen entendedor…

Claro que el imperio norteamericano “existe y es malo”. Remember Panamá, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana y un largo etcétera. Pero el hecho que los norteamericanos se hayan cansado de invadir a América Latina, no tiene nada que ver con esta desfachatez dentro de Venezuela.

La “revolución” ha sido la planta insolente del gobierno que ha hoyado el suelo sagrado de la patria: vergonzosos records en inflación, escasez, devaluación, evaporación de  la moneda, violencia, diáspora de talentos, presos políticos, exiliados, inciliados, mayor pobreza que cuando comenzaron (leer el estudio de las universidades). Un país destartalado. Casi un ex país.

Y por favor, el imperio no tiene nada que ver con las causas de este destartalamiento nacional: las expropiaciones, los insultos, las invasiones, la destrucción de las industrias, la erialización del agro, los controles de precios por debajo de los costos, el no otorgamiento de dólares. La culpa es, asúmanlo, del gobierno. Puro modelo cubano: destrucción estratégica para comerte mejor.

Similar al cabito, pretenden que los venezolanos desayunemos, proclamas, almorcemos cadenas, cenemos firmas contra el imperio. Pura utilería. Lo que hace falta en Venezuela  es comida, estabilidad económica, salud, tranquilidad, democracia.

Y ahora nos sacan encuestas donde dicen que gracias a las “nueve millones” de firmas contra Obama, el gobierno ha recuperado prestigio  y el pueblo regresó al chavismo. Sí como no. Pongan la fecha de las parlamentarias, para que lo comprueben...

Gracias a Dios  que el CNE, “asegún” el mejor árbitro  del mundo, va a verificar la veracidad de las firmas. Así, nadie sospechará que no sean ciertas. Lo que preocupa es como medirán las firmas de tanto muchacho menor de edad.

Y cuando el pueblo termine de descreer eso de la culpa del imperio, no les quedará otra que el risible  la culpa es de la vaca.

Se solicita vaca para culpar de todos los desaguisados.


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