miércoles, 28 de enero de 2015

JUEGOS DE PETRÓLEO


Rafael Gallegos            Blog. Núm. 181

Nada deja peor a un “experto petrolero” que  el pronóstico de los precios. En los sesenta, se pensaba que estos iban a permanecer en dos o tres dólares por barril, como había sido por décadas. En los setenta, el petróleo del Mar del Norte no entraba en ningún cálculo por ser muy costoso, por otra parte, se daba como un hecho la eterna la alianza del Sha de Irán con el mundo occidental.

Todos estos pronósticos se revirtieron. El embargo petrolero del año 73, cuadruplicó el precio del petróleo, para empezar. Los avances tecnológicos y los precios hicieron comerciales  a los hidrocarburos del Mar del Norte y el Ayatola Komeini sorprendió al mundo al derrocar al Sha de Irán y convirtió a este país en ultra enemigo de los Estados Unidos.

Hoy, el llamado petróleo de lutita, que hace cinco años no estaba en casi ningún cálculo, se ha convertido en el príncipe azul que de un beso ha despertado a la Bella Durmiente de la independencia energética, convirtiendo a  Estados Unidos en exportador de gas y en la ruta de ser el primer productor de petróleo en el mundo.

¿Qué pasará mañana? ¿Seguirán los precios bajos? ¿Se revertirá el proceso? Los expertos hacen pronósticos; pero la experiencia nos enseña que en este tema, como en la canción de Blades, sorpresas te da la vida.

Sucede que el juego petrolero tiene muchos parámetros, tantos que actúan como el cuero seco que decía Guzmán Blanco de Venezuela, se levanta por un lado y se cae por el otro. Veamos los juegos:

Ajedrez: Requiere de estrategas de primera línea. Si falla el suministro de petróleo, cae toda la economía. Se pierden guerras, los alemanes en la segunda guerra, fallaron en la captura de sumideros rumanos y rusos y se pararon los tanques de Rommel en pleno desierto. O se ganan, como Churchill, que en 1911, siendo Primer Lord del Almirantazgo, se dio cuenta que debían sustituir en sus  naves el carbón por petróleo y estuvieron a tono en la primera guerra a partir de 1914.

Lego: se requiere armar rompecabezas tridimensionales para visualizar la complejidad del mudo energético. El petróleo no viene solo. Hoy observamos que el llamado primer mundo no está feliz, per se, por la bajón de los precios. Empresas de servicios petroleros han botado de sus empleos a miles de personas. Petroleras  se paralizan. Se devalúan acciones de empresas de aluminio, acero, vehículos, propiedades, etc. porque planificaban crecimiento a partir de expansión petrolera. Dicen que ello traerá como consecuencia una reducción del PIB superior a la estimada, disminuyendo aún más los precios del petróleo. Los  parámetros son complejos y multidimensionales.

Dominó: Hay que estar pendientes de las jugadas del otro. Tener memoria para saber contar las piedras. Jugar en sintonía como el compañero. Ubicar la cochina,  los dobles, o los violines. Estar pendiente de las señas de los competidores. Saber que la exitosa tranca de hoy puede ser la debacle de mañana. Por ejemplo, no se puede juzgar a la OPEP, por el  significado que tenía en los años sesenta, o pensar que hay una contradicción entre los árabes que ayer cerraban producción y hoy la abren, todo depende de las piedras que se tengan en la mano… y las que tenga el compañero.  El juego petrolero no  depende de la “mano invisible”, sino de las piedras. Por ello tuvo sentido Achnacarry, cuando en 1928 los petroleros del mundo se reunieron para repartirse el mercado e incrementar sus ganancias, no mucha diferencia respecto a los propósitos de la OPEP.

Tampoco se puede ignorar la prohibición de exportar hidrocarburos que el “libre mercado” norteamericano impuso en 1970, o sus límites a la producción interna, o las cuotas de importación que Estados Unidos aplicaron, entre otros, a Venezuela en los sesenta.

Lo peor que  se puede hacer es trancar el juego con los seis en la mano como ha hecho Venezuela con su industria petrolera. O jugar mal los violines, como hicieron al botar a 23.000 trabajadores en el 2002.

Para todos los juegos, hay que poseer conocimiento de normas, hábitos y malicia. El mundo no es un juego de inocentes.

El juego petrolero requiere jugadores que en primer lugar, sepan de petróleo. En segundo término, que hayan desarrollado experiencia y sobre todo que tengan malicia. Que jueguen “caribe”, como los norteamericanos, los árabes y en general las transnacionales.

No hacerlo conlleva a zapateros, jaques mates, o a que vivos, hagan “coleo” con las piezas del lego.

Juego final: ¿A los jugadores petroleros de la “revolución” les ha sucedido zapatero, jaque mate o coleo?

Las tres respuestas son válidas. Se jugaron al país, burlándose de las reglas del juego, sin conocerlas. Ahora en la hora del zapato, nos vienen con el cuento que los Estados Unidos, inundaron el juego de dominó con seis. Por favor…los mirones seremos de palo; pero no bobos.

Ah! y el que pierde se para.


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