jueves, 18 de diciembre de 2014

ENTRE EL GÉNESIS Y EL APOCALIPSIS


Rafael Gallegos            Blog. Núm. 177
                                 
La primera víctima de todas las revoluciones es la verdad. Por ello, todos los revolucionarios inventan su propia versión del pasado. En Venezuela han creado su historia paralela. Desde Colón, hasta hoy.

Descabezaron al Almirante, y peor, lo simplificaron. La Independencia la han querido reducir a anécdotas y a una guerra entre buenos (socialistas)  y malos (imperialistas).

Al Libertador lo han pregonado como socialista y guevarista. A su Carlos Marx le han omitido los insultos que escribió sobre Bolívar.  Cambiaron el rostro del Libertador. Lo volvieron mestizo, olvidando que Bolívar, como todos los mantuanos de la época, tenía cara de español. Y de paso, descalifican a todos los pintores que los retrataron. ¿Alguien podrá creerles?

En el supuesto negado que pudieran hacer lo mismo con Manuelita, seguro les saldría una imagen morena, contrariando los retratos de la época  y olvidando su origen netamente español.

Y así han falsificado todos nuestros procesos históricos. Al demócrata Rómulo Betancourt, lo venden como un tirano asesino, obviando que generó el período más democrático y próspero de la historia de Venezuela, que entregó el poder por elecciones y que si fue a la violencia, lo hizo para defender la democracia de los intentos de golpe de estado en el Barcelonazo, el Porteñazo, el Carupanazo y las guerrillas, promovidas por el dictador cubano Fidel Castro (y eso no fue injerencia, sino intervención).

Luego mitifican los golpes de estado del 4F y 27 N. Colocan la figura de Chávez al nivel de Bolívar en la Asamblea y lo llaman Libertador del s XXI, cuando en Venezuela hay un solo Libertador, de todos los siglos.

Y ahora, tratan de ocultar el sol con un dedo, culpando al imperio, al capitalismo, la derecha, a FEDECÁMARAS y los opositores, de los tres mosqueteros de la desintegración del país: inflación, escasez y devaluación, dos caras y canto de la misma moneda de la ineficiencia y la casi ex Venezuela.

LA BIBLIA ROJA, ROJITA

Un deslenguado me pasó unas  reinterpretaciones de la Biblia que supuestamente han elaborado los rojitos. No sé si son ciertas, porque la verdad es que no salen bien parados. Aunque tampoco  lo hacen  con los cuentos de Colón y de Bolívar.

Me dicen que en su empeño por la historia nueva y roja, han decidido reinterpretar desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Veamos:

Génesis: Adán, Eva, Caín, Abel y otros más, eran socialistas y se sentían reprimidos en El Paraíso. Lo percibían como una jaula de oro. Cuando el ultra derechista Caín mató a Abel con una quijada de burro y se hizo el loco, sintieron que la violencia se apoderaba de ellos. Culparon al mismísimo Dios. Lo acusaban de concentrase en la fruta prohibida y no tomar medidas de bienestar. Decidieron conspirar para hacer una revolución, por supuesto comunista. Pensaban que  Dios, con el cuento de que no podían comer la fruta del árbol prohibido, les minaba la libertad y extendía sus latifundios. El líder de la revolución era Adán. Decidieron utilizar las dotes femeninas de Eva. La enviaron a calentarle la oreja a la culebra, a la que sabían un demonio y percibían como jefa de la oposición. La culebra no convenció a Eva. Fue al revés. Más bien, a Eva le costó que la dejara probar la fruta prohibida.

-      Dios no se va a enterar – le insistía Eva a la culebra.

-      Que va, ese tipo está en todas, te va a ver y nos va a botar a todos de aquí- argüía la culebra.

Al final Eva la convenció. Probó la fruta y le llevó un poquito a Adán. Éste quedó encantado. Esos árboles son del pueblo – se dijo. Y claro, el pueblo eran él y su familia. Quiso madrugar al Dios capitalista y pronunció  su célebre frase: exprópiese.

Cuando Dios supo, los botó sin contemplaciones de El Paraíso con todo y culebra. Como no había visas, ni fortunas bancarias, los castigó con eso del pan con el sudor de sudor de su frente…

Como no sabían trabajar, sino  hablar, insultar y expropiar, fracasó la primera revolución comunista. 

Los deslenguados me dijeron que en la reinterpretación bíblica, el barbudo Moisés es el tatarabuelo de Fidel Castro. Isaac, ascendiente de los revolucionarios venezolanos, sí sacrificó a su hijo, al que había bautizado como Pueblo. El soñador José no había soñado con vacas gordas y flacas, sino con precios bajos y precios altos del petróleo y por eso nadie le  entendía. El Mesías fue  crucificado  por orden del imperio norteamericano. A Judas, un antecesor de Rockefeller, le habían comprado la información acerca de Jesús, por 30 dólares.

Así, llegan al Apocalipsis. Mis patriotas cooperantes me informan que están  paralizados porque quieren rebautizar esa parte de la Biblia copiando el título de una película gringa: “Apocalipsis Ahora”. Nosotros les sugerimos agregar  “ Y aquí… en Venezuela”.

Feliz Navidad y un 2015 lleno de Libertad.


Nos vemos en enero.

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