miércoles, 24 de septiembre de 2014

FÁBRICA DE POBRES…PARA COMERTE MEJOR

  
Rafael Gallegos                                                          Blog. Núm 165

En una ocasión Raúl Castro le dijo a Chávez que Venezuela cada vez se parecía más a Cuba. Tenía razón. Cada vez hay más pobreza, más escasez, menos libertades. Como diría Pedro Infante, ya vamos llegando a Pénjamo… más bien a La Habana comunista, con su sueldo de unos veinte dólares al mes. El  sueldo mínimo venezolano, saque cuentas, ya se acerca a los cincuenta dólares. El segundo más bajo de América.

Y si aunamos la escasez crónica que nos agobia, no nombro los productos por no echarles cuentos a los que saben tanta historia, y además la inflación, la violencia, las mentiras que dejan a Goebbels como un aprendiz, o la llamada hegemonía (a realazos) comunicacional, podremos inferir que esta exitosa fábrica de pobres que mientan revolución, le está saliendo muy cara a Venezuela.

DESTRUCCIÓN ESTRATÉGICA

Cuenta el general Guaicaipuro Lameda, que el otrora poderoso Giordani le dijo en una ocasión algo así como que sin pobres no hay revolución. Lameda molesto le respondió con un merecido insulto, que ofendió al ministro, quien entró al despacho del Presidente y lo acusó con Chávez. Éste salió a reclamar y Lameda no se amilanó. Por lo que Chávez, suspendió la reunión… para otro día. Este valiente gesto, sacó al general de PDVSA.

Otro ministro dijo que  no podían  sacar a los pobres de la pobreza porque, “se nos convierten en escuálidos”. Algo así como un novio que viste feo a su amada para que no se la “levanten”.  Con estas frases, los personeros destacados del régimen, demuestran el pánico que le tienen al progreso de los venezolanos.

Nada original. Pura interpretación de órdenes de Miraflores. “Ser rico es malo”, había dicho Chávez. Y los más ingenuos, le creyeron.

Claro ser rico era malo, para los que no podíamos deslumbrar con un  reloj de lujo en las “cadenas” televisivas, ni fanfarronear con eso de  mi avión, o mi palacio, o tener a los familiares  dándose vida de jeques por el mundo. Es decir es malo ser rico, para los que no estamos en la “nomenklatura”, o sea, para casi todo el país.

Y no crea que se trata sólo de frases. Es la estrategia de la “revolución”. Por eso es que tienen 15 años  fabricando – exitosamente - pobres, mediante la destrucción de empresas privadas, empleos y oportunidades de crear riquezas.

Si los venezolanos produjéramos seis millones de barriles diarios de petróleo, y desarrolláramos las empresas de Guayana y rescatáramos de esta inopia a  la agricultura y la industria… la “revolución” tendría que hacer sus maletas. Mientras más prósperos, menos revolucionarios los venezolanos.  La prosperidad, júrelo, es contra revolucionaria.

A ellos les conviene un país zombie, sin poder económico que se transforme en poder político y en alternabilidad. Eso, contradiría su desiderátum: permanecer por siempre en el poder.

No se engañe,  la “revolución” no está fracasando. Este “titanic-olas”, es necesario, para copiar al maestro, a Cuba comunista.

PARA EL EXTRANJERO, MENOS PETRÓLEO Y MÁS CEREBROS

Entonces, en lugar de exportar petróleo, exportan cerebros. La inteligencia les estorba. Más de un millón de muchachos, técnicos, graduados, pos graduados, se han ido de Venezuela.
Nos vamos quedando sin ladrillos para construir el futuro. Y eso… es parte de la estrategia. A las autocracias, les molesta la inteligencia. Ya lo dijo el generalote Millan Astray, delante de nada menos que Don Miguel Unamuno: abajo la inteligencia.

Dicen que el subdesarrollo de España respecto a buena parte de Europa, se debió a que no se pudieron recuperar de la botada  de los judíos y de los árabes en el siglo XV. Ellos eran los banqueros, los artesanos, los constructores, los médicos.

Igual que en nuestro caso. Se van muchos de los más capaces y la “revolución”, ni pendiente. Y de paso, apresan  a los que protesten. A los “guarimberos” les dicen terrorista,s mientras alaban a los  verdaderos terroristas internacionales. A Leopoldo López le montan un juicio kafkiano.  ¿Estarán cocinando otro Mandela? Y por cierto, los muertos de esta violencia de las calles, son en su mayoría jóvenes.

Para los jóvenes, diáspora, cárcel y cementerio. Va quedando un país de viejos.

Cada joven construye su futuro y tiene todo el derecho a irse, a quedarse, a protestar, a no protestar, a protegerse de la violencia. Sin embargo, quiero dejarles esta reflexión: si Bolívar se hubiera ido, todavía estaríamos en manos de los españoles. Pero cada quien, es dueño de su destino.

Exportábamos petróleo e importábamos cerebros. En “revolución” es exactamente al revés. Cuidado y éste es el pecado más mortal del régimen.

Todo pasa y todo queda, como dijo Machado. Pasan las “revoluciones”; pero queda el daño.
Y en el futuro, no lo duden, porque la historia se repite, alguien tendrá que imitar a Unamuno en Salamanca: como decíamos ayer.


Todo pasa y todo queda.

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