martes, 19 de agosto de 2014

UNIDAD, O COMUNISMO

RAFAEL GALLEGOS
 Blog. Núm. 160

La unidad de la oposición no es un lujo. Es una imperiosa necesidad. Es lógico que después de tantos años sin un triunfo definitivo, y seamos claros, con tantas derrotas, los ánimos decaigan. O que se intente replantear la manera de interactuar. O que afloren diferencias en cuanto a métodos. Lo que no es lógico, es que olvidemos que sin unidad, sólo caminaremos como en el cuento del Flautista de Hamelin, hacia el precipicio… del comunismo. Y el comunismo es cosa seria. Observen como nos hemos acercado a Cuba, guía, modelo y jefe de este proceso.

El objetivo para la unidad, no ha cambiado: rescatar la democracia. Como diría Marcel Proust, en busca de la democracia perdida.

Ejemplos de unidades exitosas sobran.

Por ejemplo, la Junta Patriótica contra Pérez Jiménez. Se unieron todos  los partidos opositores: URD, PCV, AD y Copei, en alianza con los militares demócratas y con la iglesia católica. No hay que olvidar que las palabras de Monseñor Quintero el 1ro de mayo de 1957, fueron un punto de inflexión. 

La meta: rescatar la democracia. Y se produjo el 23 de enero.

En Chile, se dio la unión de todos los partidos contra el fatídico Pinochet. Lograron derrotar a la dictadura por la vía de los votos, que muy pocos esperaban. Y luego, se mantuvieron unidos por décadas, en las elecciones.

En Colombia, los Partidos Conservador y Liberal, fueron juntos a elecciones, por… diez y seis años, luego haber derrocado, unidos,  a  Rojas Pinilla.

Cuando la Independencia, el Libertador logró avanzar “sí y sólo sí”, después de unir a todos los venezolanos  tras el objetivo común.

Fracasaron en la Primera República por imberbes, por divergencias internas, por hacer repúblicas aéreas, por copiar modelos muy diferentes al nuestro. En este sentido, resulta muy claro el Manifiesto de Cartagena.

Fallaron en la Segunda República por peleas entre Mariño, Piar, Bermúdez, Bolívar y etc. Además no habían convencido al pueblo, que seguía al sanguinario Boves.

En la Tercera República, bajo el liderazgo de Bolívar y teniendo como objetivo  la Independencia,  se unieron orientales, occidentales, centrales, blancos, pardos y  negros. Y el pueblo llano cambió al realista Boves por el patriota José Antonio Páez. La unidad, hizo imparable a la victoria.

En Venezuela y en América Latina.

Sin aquella unidad, todavía estaríamos en manos de los españoles. Así como seremos comunistas a la vuelta de pocos años, si nos desunimos.

Abajo los egos.

Todos los partidos democráticos, y los líderes, desde Aveledo y Ramos Allup, hasta Leopoldo, pasando por Capriles, Ledezma, María Corina, deben actuar al unísono. Solo, ninguno llega ni a la esquina.

Eso de sentarse en la puerta  de la casa a ver pasar al enemigo derrotado, será en otros países. Hoy luchamos contra un movimiento internacional encabezado por Cuba, Rusia, y por movimientos  terroristas, todos alimentados por el petróleo “nuestro”. Pilas y guáramo siguen siendo nuestras primeras necesidades.

Unidad, liderazgo y estrategia.

Líderes que suban cerros. Se solicita un Páez capaz de estremecer al pueblo. Las sociedades no se suicidan. En cualquier momento un líder demócrata hará vibrar  a los cinturones de pobreza. Y seguramente será uno  los que están en la palestra.  

Además líderes estrategas, capaces de emocionar con certeros caminos, la obtención del poder. De hacer gabinetes de luz, que alumbren. Y gabinetes de sombra, especie gobiernos alternos, que expliquen a los venezolanos lo que harían en este momento en materia de educación, salud, seguridad, producción, petróleo, institucionalidad, elecciones… si fueran gobierno. 

¿Qué hay serias diferencias en la oposición? Claro que las hay, de no ser así, estaríamos todos en el mismo partido. Hay que reforzar las similitudes y manejar las diferencias. Todo bajo el paraguas de la unidad y tras el objetivo de recuperar la democracia.

Parafraseando a Rubén Darío: Unidad divino tesoro. Tenemos que volvernos avaros con ese tesoro.

De lo contrario, el tiempo complacerá a Maduro en su careta de totalitarismo, al plantear desmontar el estado burgués, con las comunas obedientes, por diseño, a Miraflores, y copias de los soviets soviéticos y de los CDR cubanos. Y Aristóbulo  Istúriz materializará sui idea de desbaratar las alcaldías y gobernaciones. Con la excusa de desbaratar al capitalismo, habrán desbaratado a Venezuela. Para comerte mejor, tal como los Castro han digerido a Cuba.

Y como el personaje de Monterroso, cuando nos despertemos de esta larga siesta, el dinosaurio seguirá allí.

La unidad, es el único antídoto contra este comunismo que se nos viene encima. Hay que ser claros y valientes. El el lobo, de tanto venir, está llegando.


Exijamos la unidad.

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