lunes, 14 de abril de 2014

UN PAÍS, DOS MONÓLOGOS

  
Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 142
                                        
Lo que hubo en Miraflores, obvio que no fue un diálogo. Más bien se trató de dos monólogos que coincidieron en el espacio y el tiempo. Y Monólogo+Monólogo, no es igual a Diálogo. Un Diálogo requiere un emisor y un receptor,  y sobre todo de buena voluntad para oír, humildad para aceptar los errores y sabiduría para cambiar. Y en este sentido lo que se observa es: quince años de ausencia.

Pero, como dijo Goethe, gris es el árbol de la vida. Algo intercambiaron y algo se oyeron. Y tal vez evolucionen hacia algunos resultados. Necesidad obliga. Los más fieros solicitan diálogo cuando se ven arrinconados. Pura sobrevivencia, ya lo dijo el mismísimo Lenin, padre de los comunistas y de la lumpia más grande que se ha fumado el ser humano, el comunismo soviético: “Nosotros dialogamos con los enemigos que hemos jurado destruir solamente cuando carecemos de la fuerza necesaria para abatirlos; por medio del diálogo alcanzamos aquellos objetivos a corto y mediano plazo para ganar tiempo, y cuando efectivamente seamos más fuertes, entonces tomamos sin contemplaciones lo que queremos y sin que nos conmuevan las apelaciones y las reclamaciones  de los enemigos venidos a menos”.

Y así es. Por principio, todos los dialogantes actúan con cartas bajo la manga. Por necesidad y con deseos de ganar.

Seguramente cuando, guardando las distancias, Bolívar dialogó con Morillo, ambos lo  hicieron con segundas intenciones. En el fondo querían darse tiempo para destrozar al otro en su oportunidad.

Sin embargo, brindaron con vino, intercambiaron liviandades y hasta durmieron en el mismo cuarto. Puro Protocolo. Me pregunto, ¿de verdad habrán pegado los ojos con tan portentoso enemigo al lado?

Luego de firmar el Armisticio, Bolívar habrá dicho a sus colaboradores: bueno ahora sí tenemos tiempo para organizarnos y derrotarlo.

Por su parte Morillo habrá dicho a los suyos: cuando nos lleguen los 12.000 refuerzos de España, los destrozaremos.

Pero Morillo no contaba con el alzamiento del liberal  Rafael del Riego en España - no se ha exaltado su rol en la Independencia de Venezuela- que le negó los refuerzos.

Cuando lo supo, Bolívar bailó arriba de una mesa. Había ganado la partida. Y Morillo, se embarcó para España. Y le dejó la derrota pintada en la frente, a La Torre.

Y cuando Estados Unidos dialogó con Viet Nam, lo hizo humillado. Su gran poder, emblemado por bombas atómicas, no le  había servido para ganar la guerra a un pequeño país. Arrinconado… dialogó y negoció. La necesidad obliga.

Hasta el implacable Che Guevara trató de dialogar en el momento de su captura: “valgo más vivo que muerto”. Pura sobrevivencia. Arrinconados… dialogamos.

Porque el diálogo es una necesidad y cada quién juega sus cartas. Y no gana el mejor, sino el que está más conectado con la realidad.

Y la desconexión que mostró el gobierno fue terrible. ¿De verdad creerán que lo han hecho bien en estos años?

Ramos Allup, los demolió. Dejó claro que esta “revolución” es abiertamente inconstitucional.

Tal como la rusa, china, o cubana, que violaron sus constituciones y al final, crearon  otras  a la medida de sus totalitarismos.

Lo que pasa es que la Constitución venezolana, no es autoritaria. Tendrán que hacer otra, en el supuesto negado que logren convertir  a Venezuela en otra Cuba.

LO MÁS EXTRAÑO DE LA REUNIÓN

Primero, el presidente de PDVSA hablando de la amplia tolerancia del régimen. El mismo que dijo que quien no fuera rojito tenía que irse de PDVSA y que su puesto se lo debían… a Chávez.

El mismo que no le ha pagado a los 23.000 petroleros democráticos expulsados ilegalmente de PDVSA durante la huelga general del 2002, ni siquiera su caja de ahorros y les prohíbe a petroleras venezolanas que los contraten.

Pura tolerancia… dojita.

Segundo, nadie le preguntó al presidente de la Asamblea Nacional cómo expulsa a María Corina por haber hablado en la OEA y no se va él mismo luego de su ascenso a Capitán. ¿O es que la Constitución es diferente para el pavo y para la pava?

LA NECESIDAD DE DIALOGAR

Claro que hay que dialogar. Es imperativo.

Que lo hagamos o nos matemos, como dice el gobernador Falcón, es otra cosa.

Maduro tiene en sus manos esa disyuntiva. O se democratiza, o pierde. Aunque democratizándose, se niegue. Y democratizarse, es… aplicar la Constitución. Ya no tiene tiempo de hacer otra a la medida de su autocracia. No es tiempo de otra Cuba. Hay que saber perder. O como expresó Lenin… “esperar a cuando efectivamente seamos más fuertes”.

Porque Venezuela no aguanta tantos records mundiales de inflación, violencia, escasez, represión, polarización.

El fracaso es tal, que viene un cambio, como dijo antes de Chávez un dirigente copeyano cuyo nombre no recuerdo: con nosotros, sin nosotros, o contra nosotros.


Así estamos.

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