domingo, 16 de febrero de 2014

LOS JÓVENES DE RIBAS, EL RICO BOLÍVAR Y EL “CUCUTEÑO” PRESIDENTE ANDRADE



Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 133



Es absurdo pretender medir a los líderes por su “origen humilde”. Por ejemplo Maduro, se jacta de ser un presidente obrero. Como si eso fuera garantía de algo.
La mayoría de los grandes estadistas de la historia, han sido versados en estudios. Para no irnos más allá del siglo XX: Churchill, Roosvelt, Adenauer, Toledo, Kennedy, Felipe González, Lagos, Mandela, Cardozo y un largo etc.  Todos laureados en buenas universidades y autores de libros y artículos. Churchill, premio Nobel de Literatura y Kennedy, Premio Pulitzer. O sea, intelectual y estadista… van de la mano.
Por otra parte, Lech Walesa, obrero, se cubrió de gloria al encabezar el derrocamiento del comunismo polaco. Y hay vergüenzas obreras, como Stalin, sindicalista petrolero en Bakú. Y fíjense como ese presidente obrerista torturó y asesinó a sus “hermanos de clase”, en las criminales purgas de Siberia.
Estemos claros, el origen humilde, no garantiza actuar a favor del pueblo. Tampoco lo garantiza ser rico de cuna. Por ejemplo, los jóvenes que apoyaron a Ribas el glorioso 12 de febrero de 1814. ¿Quiénes eran? Los seminaristas y los universitarios. Niños ricos, en una época en que los hijos naturales no podían ser curas y sólo los ricos llegaban a los estudios superiores. Ya está bueno de falsificar la historia. La verdad es que como en las telenovelas: los ricos, como los pobres también lloran.
Por cierto, cuando la batalla estaba perdida, llegó el español Campo Elías, comandando soldados de origen muy humilde… y decidió la victoria a favor de la patria.
O sea, el origen de los políticos no dice nada sobre su orientación política, como sí lo  gritan, su educación y su cultura.
El mismo José Félix Ribas, fue un pardo con muchas posibilidades económicas. Por cierto, igual que Sucre, un ricachón de Cumaná, o Carlos Soublette, hijo de una de las “musas” Arestiguieta. ¿Y han visto la casota  de Mariño en Margarita?
Y Bolívar, fue tal vez el venezolano más rico de su hora. Maestros particulares, viajes a Europa. Definitivamente, no fue un líder obrero. ¿Y quién ha rendido mayores dividendos que él a la patria?
Su gloria radicó en ganarse al pueblo todo, sin esas ridículas distinciones de origen. La causa común fue la patria. En ese logro fue  fundamental, nada menos que el “traidor” Páez, un pobretón de origen cuya gloria inmortal le pesa a los chavistas, como plomo.
Igual Rondón, el humilde soldado que “salvó la patria” en Pantano de Vargas; o el moreno José Laurencio Silva, quien bailó con el Libertador en una fiesta cuando las damas, por su color, no le aceptaban pieza, y luego lo casó el Libertador  con una de sus sobrinas.
Así, tantos ricos y pobres, blancos, marrones y negros, venezolanos, colombianos, americanos, españoles, ingleses, hombres y mujeres, lucharon, juntos, por encima del origen y de tantas ridiculeces, sin polarización, por la Independencia.
Si Bolívar hubiera polarizado al país, como hacen los chavistas… todavía fuéramos colonia de España.
Por ello, se puede criticar a Leopoldo, María Corina, o Capriles por sus ideas o por sus pareceres o procederes; pero hacerlo por su origen, o porque estudiaron y no son obreros… por favor, dejen de prender tantas velas en el altar del subdesarrollo.
Y además, Simón Bolívar, nació rico y murió pobre. ¿Cuantos “revolucionarios” podrán exhibir esa credencial al final de sus días?
Nadie es grande por su origen, sino por su moral y su ejecutoria. Cuando aparece un hombre en su momento, preparado y líder, hace avanzar a su país. Se le llama estadista. Por ejemplo, Rómulo Betancourt, quien por cierto, nació pobre y murió pobre.  
País esquilmado solicita estadistas.

UN “CUCUTEÑO” PRESIDENTE… HACE CIEN AÑOS

En 1897 ganó las elecciones, con tremendo fraude, el General Ignacio Andrade, impuesto candidato por el gigante de la época, el general Joaquín Crespo. Le ganó al Mocho Hernández. El fraude fue tan evidente que el pueblo inventó unos versos que se iniciaban: El mocho se quedó con las masas, Andrade se quedó con las mesas… el CNE de la época, se hizo el loco. Puras carantoñas  a Crespo.
De Andrade se decía que era cucuteño. Y él decía ser de Mérida. Cuando mataron a Crespo en la Mata Carmelera, llegó el cabito… desde el Táchira.

VALMORE ACEVEDO AMAYA, UN GRAN VENEZOLANO

Se nos fue el muy apreciado “doctor Valmore”. Abogado, diputado, senador. Político de trayectoria en Copei y en Venezuela. Estudioso de la política y del petróleo.
Lo conocí por mi padre, su buen amigo Rafael Gallegos Ortiz.
Me llevó de su mano a integrar el instituto que presidió muchos años, IPEMÍN (Instituto de Petróleo y Minería), donde tuve el honor de compartir con otros, como él, maestros del petróleo.
Hombre honesto, sabio, familiar y sencillo. Un magnífico ejemplo de político integral. Un gran privilegio que me haya distinguido con su aprecio y amistad.
Paz a sus restos y toda mi solidaridad en estos difíciles momentos, a su hermosa familia.




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