miércoles, 16 de octubre de 2013

LA PARADOJA DOJA DOJITA


 

Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 120

 

Una paradoja de los viajes en el tiempo, consiste en que si una persona viaja al pasado, localiza a su abuelo cuando era un niño y lo mata, entonces, esa persona,  desaparece. Claro, si mata al abuelo, no puede nacer, y mucho menos, hacer el viaje.

Los regímenes comunistas, panas y modelo del que padecemos, también tienen sus paradojas. Es más, son una paradoja. Se bautizan con el pomposo nombre de “dictadura del proletariado”, pero ni siquiera dejan que el cacareado proletariado  opine o escoja a sus gobernantes, ni que produzca bienes y servicios  más allá de las dádivas de un estado ineficiente. De hacerlo, oh! paradoja roja rojita, les pasaría como a nuestro viajero del tiempo y tendrían que desaparecer, tal como le sucedió a URSS, China, los comunismos europeos tras la cortina de hierro, y todos esos totalitarismos que a Dios gracias, son historia antigua.

La poderosísima URSS, implotó a punta de ineficiencia, desigualdad y llamemos las cosas por su nombre: hambre. De nada les sirvieron sus “gigantes”: el fundador Lenin, o el de las purgas de Siberia, Stalin; ni el partido comunista más grande del mundo; ni los vergonzosos tanques de Hungría o Checoslovaquia que reprimieron ferozmente al “pueblo”, en el nombre de la “revolución mundial”. A  la hora de implotar, implotaron. La grandeza de Gorbachov, consistió en darse cuenta que la fiesta había terminado.

El muro de Berlín, también implotó- como si sus piedras hubieran saltado desde dentro-  finalizando así el fracasado comunismo de Europa Oriental. El nivel de vida de los trabajadores de los países comunistas, era ínfimo comparado con el de sus equivalentes del capitalismo del resto de Europa. Los obreros tras la cortina de hierro, según los deslenguados, solicitaban capitalistas, para que los explotaran. “Solicito oprobioso capitalista que me explote”. Preferían ser “explotados” del capitalismo con casa, nevera, televisores a colores, colegios buenos, libertades, etc. Es decir, preferían la prosperidad del capitalismo europeo, a la pobreza de la “gloriosa” y represiva revolución soviética. Sabían que ser pobre, es malo.

Hoy, la poderosa Corea del Norte, la misma que amenaza al mundo con armas nucleares, la madre de los líderes también eternos y también gigantes: Kim abuelo, Kim hijo y Kim nieto… es socorrida periódicamente en sus hambrunas - sí, hambrunas revolucionarias- por la capitalista Corea del Sur. Ironía de ironías.

Por su parte China, la gigante y al paso que vamos eterna acreedora de la “revolución bolivariana”, para superar sus hambrunas comunistas, que también las tuvo, encontró en el capitalismo la puerta de salida. Solo el capitalismo salva, y que dijeron sus líderes, cansados de tanta demagogia.

En Venezuela, los “revolucionarios”, que por lo visto estudian historia en los libros pre muro, pre Japón, pre dragones asiáticos, pre Chile y sobre todo pre computadoras y pre Internet, enfrentan su paradoja. La misma paradoja de todos los comunismos. Si siguen como van, implotan y si cambian la ruta, tendrán que negarse, tragarse su discurso y reconocer este monumental fracaso.

Se solicita profesor – actualizado- de historia contemporánea.

ENTRE LA NEGACIÓN Y EL COLAPSO

Gigante, el problema en que nos ha metido la “revolución”. Han descendido vertiginosamente desde la intención de arreglar el mundo y luchar contra el imperio norteamericano, hasta… contener la creciente escasez de comida.

La principal preocupación del gobierno ya no es denunciar la explotación capitalista, ni luchar contra los molinos de viento del mundo, ni detectar los desagradables olores de azufre. Ahora la prioridad es más banal: buscar comida para el pueblo. Y como está la cosa, no es fácil.

Ya que gracias a los exprópiese, las invasiones, las confiscaciones y la mala gerencia socialista, no producimos comida suficiente y la prioridad, es importarla.  Para ello deben buscar dólares en un mundo que ya no les quiere prestar a menos que… cambien caraotas  y carne, por la joya de la corona, léase petróleo. Luego deben gerenciar la compra en el extranjero… ellos, que están tan raspados en gerencia. Después, les corresponde colocar la comida en los puertos venezolanos y que no se les pudra… sin comentarios. No es fácil, como dice el Ciudadano.

¿Cuánto tardarán en reconocer lo que  ya es dominio público? Que fracasaron. Que la única puerta de salida para esta crisis… es el capitalismo. Que el socialismo es una farsa. Muy simple, o se niegan, o colapsamos.

 Nada nuevo bajo la sombra de los regímenes fracasados. Como la China comunista, o Rusia, o Europa comunista… la salida de esta “revolución”, es el capitalismo.

Tanto nadar para ahogarse en la orilla.

 

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