miércoles, 28 de agosto de 2013

EL EJEMPLO DE PUNTO FIJO


 

Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 113

 
Sí, soy puntofijista  y a mucha honra - habrá que contestarle a tanto depredador de la historia. El Pacto de Punto Fijo es hijo del 23 de enero. De la unidad, de las ganas de hacer democracia, de unirnos contra el militarismo, la corrupción y la represión; aspectos cuyo más cercano representante, en ese momento, era el ex dictador Marcos Pérez Jiménez.

El Pacto de Punto Fijo fue el estabilizador de la democracia por los siguientes cuarenta años. Su fundamento era: respeto a los resultados electorales, gobierno de unidad nacional y programa mínimo de gobierno. Al revés de lo que hoy sucede.

Ojalá este este régimen quisiera copiar el espíritu de ese pacto. Pero claro, el espíritu de esta “revolución” se parece más al de su némesis cubana, que sacó a la oposición para Miami y confiscó la propiedad privada. Divide y reinarás, afirmó  Fidel.

¿Y qué es eso de espíritu de Punto Fijo? Pues, ponernos de acuerdo en los aspectos fundamentales del país. ¿Y para qué debemos ponernos de acuerdo? Es muy simple, todos vivimos en Venezuela. Y estadísticamente, pasaremos aquí el resto de nuestras vidas. O sea… tenemos que compartir la patria.

Para evitar las golpizas de la Asamblea, los insultos e irrespetos, las burlas, la ordinariez extrema. Para acabar con esta clasificación en ciudadanos de primera y de segunda.  Peor que en la colonia, cuando estábamos divididos, como las metras, por colores.

A este paso, ¿cuál es nuestro futuro? No vaya muy lejos. Observe el presente: incredulidad en las instituciones, fuertes  sospechas de fraude electoral, producción industrial y agropecuaria en picada, corrupción galopante, creciente violencia, odio entre hermanos. Ventarrones generadores de huracanes.

BOLÍVAR, PALADÍN DE LA UNIDAD

Al comienzo de la lucha independentista, el pueblo era realista. Una de las razones por las que capituló Miranda, fue que los pardos, mulatos y negros de Barlovento, estaban llegando a Caracas para tomarla, ante el terror de sus pobladores.

 Luego Boves, cabalgó el resentimiento y reforzó la lucha entre españoles y  pueblo de colores… contra mantuanos.

El gran logro del Libertador fue unificar a la nación: pobres, ricos, blancos, negros, amarillos y azules: venezolanos…  contra el Imperio Español.

EL PACTO DE 1958

AD, Copei y URD firmaron el Pacto de Punto Fijo, en la casa de Caldera de Sabana Grande, en 1958, antes de las elecciones nacionales. Betancourt no quiso incorporar al PCV. No los consideraba demócratas.

Tal vez tuvo razón y tal vez se equivocó. Lo cierto es que a los pocos años los comunistas estuvieron en casi todos los golpes, Barcelonazo, Carupanazo y Porteñazo, entre otros,  y luego, aliados a Cuba y sus jefes soviéticos en los inicios de la guerrilla, para acabar con la naciente democracia.  

El Pacto de Punto Fijo unió al país tras el proyecto democrático.

Se materializó con la coalición  durante el gobierno de Betancourt. AD, URD, Copei. Luego del retiro de URD, la denominaron “guanábana”. Al siguiente período, el de  Leoni, se conformó la “Ancha Base”: AD, URD, y FND de Uslar Pietri.

Sin Punto Fijo, no hubiera sobrevivido la democracia. Un  régimen militarista como el que nos gobierna, hubiera llegado antes.

El Pacto, sirvió de referencia internacional: el Pacto de la Moncloa, y la Concertación chilena.

Sin el Pacto de Punto Fijo, la democracia hubiera caído al primer intento.

La misma democracia exitosa de la fundación de Puerto Ordaz y la CVG, de Guri, del crecimiento de la clase media en toda Venezuela, de la explosión de escuelas y universidades, de la nacionalización del petróleo y de las empresas básicas, de la implantación de la democracia como manera de dirimir problemas entre los venezolanos.

Y como lado oscuro, la democracia del petroestado generador de mesías, de la creciente marginalidad, del alejamiento paulatino de los partidos políticos de las masas y de las élites de la política, del crecimiento de la anti política que dio paso a esta “revolución”, que excluye en el nombre de la inclusión. A esta polarización tan llena de resentimiento que nos conduce al despeñadero. 

Hay que revertir tamaño fracaso. Es imprescindible  un pacto entre los demócratas de todas las tendencias, que estoy seguro, superamos con creces el 90% del país.

Ante el dilema: “revolución” pro cubana, o democracia próspera. No se trata de copiar Punto Fijo. Sino de reflexionarlo. Venezuela nos exige desesperadamente a los demócratas, que seamos más exitosos que los totalitarios.

 

 

 

  

  

     

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