jueves, 21 de marzo de 2013

IZQUIERDISMO, IZCURDISMO Y FASCISMO


 

 

Rafael Gallegos                                                                  Blog. Núm. 90     

 
Izquierdas las de antes. Petkoff, Américo Martín, Pompeyo Márquez, Héctor Mujica, Gustavo Machado, Domingo Alberto Rangel, Douglas Bravo... por lo menos escribían libros y artículos acerca de su ideología, llenaban la prensa de artículos profundos. Ah! y sin insultar a nadie. Seguramente no hubieran arreglado al país de llegar al poder; pero por lo menos, tenían altura. Miles de letras por centímetro cuadrado de cerebro, antípoda de lo que sucede hoy con estos neo izquierdistas que nos gobiernan.

Ellos, sin saberlo, parafrasean al gran Gustavo Adolfo Bécquer: una oda sólo es buena de un billete de banco al dorso escrito. Sus “escritos” y “poemas” se han reducido a la firma de cheques.

¿Dónde están los artículos y libros de los “cinco sucesores” de este fatídico régimen? Para responder, habrá que volver a la literatura. A la Utopía de Tomás Moro. O sea… lugar en ninguna parte.

Con esta poderosísima carga ideológica de la “revolución” bolivariana, hemos llegado a la concepción más trucutrulenta (Trucutrú dixit) de la política: los izquierdistas son, los buenos y los derechistas, los malos.

Algo así como si Robin Hood, El Llanero Solitario y Toro, El Zorro y el Mudo, Batman y Robin, fueran izquierdistas, mientras que el Príncipe Juan, el sargento García, el cabo Reyes, el Guasón y Gatúbela… fueran de derecha.  Tanta profundidad, ahoga.

 Glub, glub, glub, claro, en un vaso de agua. 

 

Por sus hechos los conoceréis.

Observemos qué es ser de izquierda para nuestros izquierdistas, izcurdistas y fascistas (lo que ocurra primero). Veamos cómo actúan:

1.- Ignoran a los que piensan distinto

Ser de izquierda es no incorporar a los que piensan distinto  a las directivas de la Asamblea; tener un  CNE  que parece una sucursal del partido de gobierno, y  poderes públicos sin independencia.

A cada rato recuerdan a sus enemigos, con adjetivos descalificativos como majunche, canalla, j.b., riquito, niño de papá, los señores de los apellidos. Pura pedagogía del resentimiento.

2.- Confunden el verbo gobernar con el verbo repartir

Ser de izquierda es repartir la renta petrolera. Ah! Y el que parte y reparte…

 Si repartir fuera gobernar, Robin Hood sería el gran estadista de todos los tiempos. El problema de repartir en lugar de gerenciar estrategias sociales para acabar con la pobreza, es que cuando se “acaba el leal, se acaba la lopa”.

Tipo Evita Perón, que  era buena e izquierdista, porque le hacían cola para recibir dinero, neveras, ropa, etc. Detrás de la limosna venía una Argentina acabada, que de ser  el país más promisorio de América Latina, se convirtió en el hiperinflacionario, que dio paso a la dictadura de Videla.

Esta “revolución”… repartió. Se acabó la plata y estamos peor que antes. Se solicitan líderes populares responsables y con capacidad gerencial.

 Abstenerse salvadores de la patria.

3.- Acaban con todo lo que produzca

Ser de izquierda es expropiar (¿o robar?) a ritmos de “exprópiese” e “invádase”. Ahora queda la mitad. Se produce la mitad. ¿Dónde va a trabajar usted, y sus hijos? Todo se importa a dólar, más que controlado… desaparecido. Controlan los precios y fuerzan a producir a pérdida. Así nuestros buenos izquierdistas, han logrado record de inflación y de devaluación.  

Puro “son” cubano. Destruir la economía para que todos dependamos de una tarjeta de racionamiento y de una pensión del gobierno y entonces… se queden en el poder para toda la vida. Como en la Cuba de nuestro jefe Raúl.

4.- Irrespetan la libertad de expresión

Han cerrado RCTV, 34 emisoras. Han opacado la libertad en  “sus” emisoras del gobierno, o mejor, del partido.

Ah! Y van por Globovisión… si es que gana Nicolás. 

Entonces, para la “revolución” ser de izquierda es irrespetar al enemigo opositor, repartir el erario nacional, acabar  con la producción de bienes y servicios y cerrar   los medios de comunicación “enemigos”.

Ah! Y lo de izcurdos pasa por la dolce vita, que llevan las  nomenklaturas, como los rusos, cubanos y chinos pre Muro de Berlín. ¡Qué vida tan dura!

 Izcurdos de la cena revolucionaria de 32.000 euros, que según Roland, sucedió en París.

Y los que no estemos de acuerdo, pues seremos derecha traidora y entregada al imperio. Para la “revolución”, ser de derecha es respetar al opositor, creer en elecciones limpias y separación de poderes, incentivar la empresa privada como base del desarrollo, gerenciar políticas sociales para lograr el hambre cero y, fomentar la libertad de expresión. O sea…las democracias exitosas del mundo entero.

Y para completar el título del artículo, lo de fascismo, lo dejo como tarea: ¿en que se parece este gobierno a los gobiernos fascistas del siglo XX en Europa?

Capriles Presidente. Haz tu comando familiar y vecinal. Todos a votar.

Vota la bota.

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