sábado, 3 de diciembre de 2011

RENTA RICA, PUEBLO POBRE

Rafael Gallegos Blog número 27

¿Cuáles son los recursos naturales de Japón aparte de sus volcanes, maremotos y terremotos? ¿Cuál es el volumen de las reservas petroleras de Suecia? ¿Cuántos kilómetros de costa tiene Suiza? Y en América Latina, ¿cuánto petróleo tienen Chile y Costa Rica? La respuesta en casi todos es… cero. Y sin excepción, son ejemplo de éxito. Contrario al fracaso de esta Venezuela de infinito petróleo. Entonces, ¿los recursos naturales ayudan, o entorpecen desarrollo? ¿Será que hay una relación inversamente proporcional entre los recursos naturales de los países y la calidad de vida de sus habitantes?

Y el fenómeno no es nuevo. La llegada del inhabilitado Cristóbal Colón a nuestras costas, convirtió a España y luego a Portugal en los países con mayor disposición de recursos naturales en el mundo. De México, Perú y Bolivia se exportó hacia España, oro y plata suficiente para hacer un puente de metales preciosos de cuatro canales, desde Veracruz hasta Puerto de Palos. España y Portugal se convirtieron en los rentistas de Europa. De poco les sirvió, porque hasta entrado el siglo XX, ambos países fueron los más atrasados del continente. ¿Qué había sucedido? Lo de siempre: Alemania, Francia, Inglaterra y Holanda entre otros, TRABAJARON DURO PARA PRODUCIR BIENES E INTERCAMBIARLOS POR EL ORO DE LAS AMÉRICAS, mientras nuestros abuelos eran… reposados rentistas. Nada nuevo bajo el sol: la renta es pan para hoy y hambre para mañana.

DESHECHOS EN SOCIALISMO

Y nosotros creyendo el cuento de que somos ricos porque tenemos abundantes divisas petroleras. Esa renta que ya centenaria, lejos de transformarnos en un país rico, nos ha convertido en la paradoja de pobres con gigantescos recursos. Hazmerreíres del mundo. Creemos que el dólar petrolero es sinónimo de prosperidad. La realidad de hoy nos pellizca y nos afirma lo contrario. Los venezolanos de esta generación pasaremos a la historia como émulos de SADIM (Midas al revés) por transformar millones de millones de dólares en ranchos, desempleo, inflación, pobreza, militarismo. Reforzados en los últimos años por este socialismo del siglo XXI: destrucción de lo existente, para apuntalar la autocracia.

Así, hemos transformado la renta en un gigantesco Petroestado que en lugar de generar desarrollo ha producido un Mesías que se perfila como un falso profeta. En un alma nacional haciendo metástasis desde las células familiares. En una Venezuela desmantelada, deshecha en socialismo, donde la producción agroindustrial es una nostalgia para los mayores y un cuento chino para los jóvenes que se criaron en esta erialización. Y créanme, hasta PDVSA corre el riesgo de quebrar, remember PEMEX. El viejo Rockefeller, asombrado, debe desternillarse de la risa al observar como se cumple este fenómeno en un escenario de cien dólares el barril.

Puras mentiras, paradigmas de fracaso. La única verdad es que los países que prosperan son los que aplican gerencia a sus recursos. Y Venezuela, sobre todo en esta era de “revolución”, está raspada: cero en gerencia. Aparte de la vergüenza de copiarse del peor alumno del salón.

¿QUÉ HACER?

Lo primero, MAXIMIZAR LA RENTA PETROLERA. Sería absurdo hacer como el heredero que renunció a su herencia, porque no la había trabajado. Lo segundo, GERENCIAR LA RENTA PETROLERA.

¿Cómo? Utilizándola para generar calidad de vida. Acercándola al pueblo. Usándola para DESMONTAR EL PETROESTADO. Para ello habrá que comenzar por NACIONALIZAR LA RENTA, es decir, quitarle el monopolio de su uso y disfrute al Estado (desestatizar la renta). NOMBRAR UN ENTE CON REPRESENTACIÓN CIUDADANA, que decida como utilizar la renta petrolera. Usar estos recursos SÓLO EN PROYECTOS DE INVERSIÓN. Hacer a los venezolanos PARTÍCIPES DIRECTOS DE SU INDUSTRIA PETROLERA. Convertir la renta en el PIVOTE DEL DESARROLLO NACIONAL.

Ah!, y proceder de inmediato a hacer REINGENIERÍA AL ESTADO VENEZOLANO en todos sus niveles. Es decir, transformar los procesos y la organización del Estado, mediante la aplicación de una VISIÓN SIGLO XXI, el uso intenso de la tecnología y la adaptación de su personal a los nuevos esquemas. Con el Estado como está, no vamos ni a la esquina (ni con un Churchill). Es imperativo HACER CAMBIOS RADICALES EN EL ESTADO, para cumplir objetivos trascendentales que requiere el pueblo de Venezuela.
Hay que transformar LA RENTA PETROLERA en riqueza: EN EDUCACIÓN, HOSPITALES, INSFRAESTRUCTURA, INDUSTRIAS, EMPLEOS BUENOS, VIVIENDAS DIGNAS, COMIDA, SUPERMERCADOS abastecidos con leche, aceite, café. Debemos plantearnos: RENTA RICA, PUEBLO RICO. Porque en los países exitosos SER RICO, ADEMÁS DE SER BUENO… ES NECESARIO.

Parafraseemos a Arquímedes: dadme gerencia pública y moveré la prosperidad en Venezuela. ¿Difícil? Con la voluntad de todos, no. Además, es el único camino para revertir este gigantesco fracaso en que nos hemos convertido.

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