domingo, 19 de junio de 2011

PETRÓLEO PARA EL PUEBLO

Rafael Gallegos Núm. 3

Hay que impregnar a los venezolanos de los beneficios del petróleo. Aclaro que no se trata de hacer llover petróleo desde un helicóptero con una manguera, o de repartir tarjetas como aquella tan irresponsable de Mi Negra, o desarrollar “misiones” inconexas, mal gerenciadas y politizadas como las de esta “revolución”, que ni de lejos superan tanta pobreza y tanto marasmo. La idea no es repartir el petróleo… es gerenciarlo para que nos llegue a todos. El petróleo debe ser para la gente. ¿Cómo lograrlo? Parafraseemos a Arquímedes: dadme gerencia y moveré al mundo. Tal vez llegó la hora de remozar la frase del Maestro Uslar y en lugar de decir SEMBRAR EL PETRÓLEO deberíamos GERENCIAR EL PETRÓLEO.

Acercar el petróleo al pueblo. ¿Y quien es el pueblo? No lo dude, el pueblo es usted y el pueblo soy yo. ¿Y si el petróleo es de todos, por qué a mi no me llegan los beneficios?, tiene usted todo el derecho a preguntarse. Sobre todo al detectar el fiasco en la construcción de viviendas, el desastre de los hospitales, la inseguridad, la inflación, la escasez, la división del alma nacional y las prósperas semillas de totalitarismo. Contimás si no consigue un buen trabajo porque el “petróleo de todos” ha provocado la quiebra de casi la mitad de las empresas del país, la desaparición progresiva de las vacas y la erialización del campo.
La realidad es que los dólares que produce el “petróleo de todos” lo maneja íntegramente el Estado. Es la ley que nos hemos dado, que ha redundado en un gigantesco PETROESTADO, lleno de dinero y de ineficiencia. Y para remate, en la Venezuela “revolucionaria”, ese Estado lo maneja íntegramente un solo hombre, el Presidente de la República. Y colmo de colmos, su único interés es permanecer, como el “hermano” Fidel, toda la vida en el poder.

Todo un drama, ¿podríamos titularlo “Petróleo para yo”?, donde el galán es un mesías que maneja a su antojo los dólares del petróleo y dramáticamente le tira migas al público con la condición de que se vista de rojo, aplauda y se ría. En la obra, el mesías utiliza el petróleo para yo, yo y yo… en el poder para toda la vida. La mayoría del público, se limita a contemplar el colapso, a observar cómo el petroestado se dilapida y atenta contra su futuro y de paso, fabrica un mesías que se convierte en “líder mundial” con SU DINERO Y EL MÍO, o sea… el dinero del pueblo. Puro abuso.

Estamos llegando al punto de tal destrucción y marasmo, que el país no reacciona a las divisas petroleras. Por eso transitamos el vergonzoso escenario de más de cien dólares el barril y recesión. ¿Se imagina usted cómo quedaríamos si el barril baja, digamos a 30 dólares? Apocalipsis Ahora… y no exagero.
Esto no puede continuar. Tenemos que reaccionar. Reorientar los inmensos beneficios de la industria petrolera. A continuación proponemos, con la idea de promover un debate y prepararnos para el próximo gobierno, ideas para usar los beneficios de nuestra principal industria, bajo la premisa de que el próximo derivado del petróleo sea LA CALIDAD DE VIDA DE LOS VENEZOLANOS:

1.- Impuesto Sobre la Renta: Utilizarlo exclusivamente para inversión social o económica, en obras carreteras, hospitales, escuelas, en generación de empleos. Crear con un porcentaje de éste impuesto un Fondo de Reserva Generacional. Este esquema implica que los impuestos a particulares y empresas, paguen los gastos del Estado.
2.- Regalías: Que se queden en los estados que las generen. Que se distribuyan entre las gobernaciones, las alcaldías y el poder popular (independiente del gobierno, como debe ser). La idea es descentralizar el país de verdad. Comenzando por los ingresos. Distribuir en muchas manos y a lo largo del territorio, los beneficios del petróleo.
3.- Convertir en accionistas de la IPN a los venezolanos: Acciones intransferibles y sólo para que usted utilice sus dividendos exclusivamente en Educación, Salud o Vivienda. Usted no puede ser ruleteado de hospital en hospital, si es el dueño de una petrolera.
4.- Colocar un pequeño porcentaje de la IPN en la Bolsa de Valores Internacional: Generaría dinamismo, transparencia, confianza, divisas y tecnología. Redundaría en más divisas petroleras… para gerenciar y acercar al pueblo.
Si además se promueve una economía conexa alrededor de los hidrocarburos y se utiliza la IPN como pivote para la industrialización y una petroquímica de talla mundial… créame, tendremos una gran oportunidad de salir del subdesarrollo en pocas décadas. O inventamos o erramos.

Estamos a tiempo de revertir esta vergüenza de entregar a nuestros descendientes un país más pobre que el que recibimos, con tamaños recursos en la mano. Hemos sido la generación SADIM (Midas al revés). De usted depende que no lo continuemos siendo. Uno de nuestros dramas es no haber transformado el petróleo en prosperidad. Revirtámoslo pues.

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