MEDIO ORIENTE: ASÍNTOTA NUCLEAR
Petróleo sin Reservas 749
Rafael Gallegos
Cuando era niño, el 23 de enero era un día de celebración. Día libre en los colegios. Años después no solo no se conmemoraba, más bien se trataba con desdén.
- Hace falta un Pérez Jiménez, un militar para que ponga orden – clamaban muchos, en lo que luego se demostró era un ejercicio de inocencia.
¿Qué sucedía?, que las nuevas generaciones actuaban como si hubieran olvidado las torturas de la Seguridad Nacional, los exilios, la inexistencia de la libertad de prensa, o los dos inmensos fraudes del dictador Pérez Jiménez para mantenerse en el poder. Como no habían sufrido en carne propia la dictadura… añoraban otro régimen militar.
Bueno, y les llegó Hugo Chávez.
Igual parece suceder en nuestro planeta con las bombas atómicas. Las actuales generaciones ven casi como historia antigua el terror de Hiroshima o de Nagasaki. También sucede así con la noche sin dormir del 24 de octubre de 1962, cuando el mundo esperaba el choque entre los barcos soviéticos y norteamericanos, para que se iniciara el fin de la civilización. Para muchos son lejanas anécdotas. Nos hemos acostumbrado a vivir con una espada de Damocles en la nuca, como si esta… nunca… fuera a caer.
Concebimos una guerra nuclear, como una asíntota, una curva que siempre está cerca; pero nunca llegará.
Mientras tanto en Irán…
La invasión a Irán por parte e de EEUU, parecía una cuestión de días. Que Mr. Trump derrocaría a los ayatolas y regresaría a casa. Tamaña equivocación. Los ayatolas persisten. Han sorprendido por su fortaleza militar. La guerra que parecía local, se ha extendido por toda la zona.
Irán posee ciudades de misiles bajo las montañas. Estados Unidos las destruyó parcialmente. El Hezbolá de Líbano (proxy de Irán) igual también ha desarrollado ciudades misiles subterráneas. En Yemen otros proxis - los Hutíes - se han adueñado de casi la mitad de ese país contra un gobierno apoyado por Arabia Saudita. Además tomaron puertos sauditas del Mar Rojo y dañaron el oleoducto Pipeline, obligando a los árabes a suspender su producción.
Por cierto, Mr. Trump no atendió la solicitud de ayuda del heredero de la corona Bin Salman. ¿Tendrá esto repercusión en el octogenario pacto USA- Arabia Saudita, de cambiar protección por petróleo? También se puede activar la OTAN Árabe: Pakistán, Turquía y Arabia Saudita. “El que se mete con uno se mete con todos”.
Ormuz
Paradoja de paradojas, hoy la guerra es para abrir el Estrecho de Ormuz, que estaba abierto antes de la invasión. Inicialmente el cierre de Ormuz no resultó tan terrible porque los sauditas activaron su oleoducto Pipeline y lograron transitar por allí unos seis millones de barriles. También la reserva estratégica de los norteamericanos, chinos y de otros países incorporó al mercado tal vez cinco o seis millones de barriles. Además, los iraníes transportaron a China - su principal comprador- otras importantes cantidades. Total que el déficit de Ormuz fue reducido de veinte a unos cinco o seis millones de barriles.
Pero hoy han variado los parámetros, el cierre del Pipeline saca adicionalmente unos seis millones de barriles del mercado. Además, las reservas estratégicas… se agotan. Estados Unidos las ha llevado a la tercera parte. China, que se decía llegaba a cerca de 1.500milllones de barriles, las ha gastado seriamente. De los veinte millones de barriles diarios que deberían pasar por Ormuz, hoy posiblemente mucho más de diez no salgan al mercado. Y la cifra crece. Los hidrocarburos se disparan…
2026, la peor crisis petrolera
El medio oriente es un polvorín. Ya en 1973 el Embargo petrolero causó mucho daño a los países del llamado primer mundo. Los precios petroleros se multiplicaron por cuatro. La estanflación desequilibró sus economías. Salieron del mercado temporalmente unos cuatro millones de barriles.
Luego en 1979, el derrocamiento del Sha de Irán afectó temporalmente al mercado en unos tres millones de barriles, y los precios casi que se triplicaron llegando a los 30 dólares el barril.
En el año 2003, el desmantelamiento de Pdvsa iniciado con la expulsión de 23.000 trabajadores, marcó un hito que no ha sido suficientemente analizado. Los planes de Pdvsa – seis millones de barriles en pocos años-, y la producción de petróleo que llegó a la sima de medio millón de barriles, han sacado del mercado … por décadas… un promedio tres o cuatro millones de barriles. Ese vacío le facilitó las cosas al petróleo de lutita norteamericano que creció en por lo menos en ocho millones de barriles en esos años. O sea, que, paradoja de paradojas, la “revolución”, le hizo un gran favor al “imperio”.
La crisis de Irán este 2026, es la que ha sacado más barriles del mercado. Y amenaza con crecer. Los rusos están “cuadrados” con Irán. Los chinos a la expectativa. No hay que ser muy avezado para intuir que esas ciudades de misiles y la gigantesca capacidad armamentística de Irán y sus proxis, tienen plena colaboración de las potencias. ¿Guerra fría?
La mesa está servida
A Estados Unidos se le cierran las opciones. O sale apurado y derrotado de Irán como de Viet Nam o de Afganistán… o utiliza el arma nuclear. Lo último es muy poco probable por el suicidio que significaría; pero no es imposible.
Las grandes potencias tienen años con esa paradoja nuclear… un poder definitivo que no pueden utilizar. Pero el mundo se recalienta, en Rusia – Ucrania, en China – Taiwán, y por cierto Corea del Norte estaría feliz de “colaborar”.
La falta de internalización de la historia o peor, su total desconocimiento, hace que las nuevas generaciones olviden el terror de las bombas atómicas. Nos hemos acostumbrado a ser vecinos de un lobo que siempre viene y nunca llega. Ante un posible estallido nuclear, la humanidad parece seguir el patrón de los venezolanos de comienzos de siglo, que decíamos “no vale yo no creo”… ¿recuerdan?
Además del peligro nuclear, el planeta está amenazado por la contaminación, la pobreza, el mal uso de la IA. Modernos jinetes del Apocalipsis. Lo del medio oriente, más que un problema regional, es un problema de sobrevivencia. Del planeta… y de cada uno de nosotros.
¡Qué falta hace un liderazgo que de la talla!
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