VENEZUELA, ¿POTENCIA PETROLERA O MIOPÍA PETROLERA?

 

Petróleo sin Reservas    

Rafael Gallegos 725

Pareciera que nos conformamos con una reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos que deja tanto que desear, que la mejor manera de adaptarla a un futuro petrolero próspero, es reemplazarla. Una reforma que da pie a la acción de capitales privados, lo que es positivo; pero se olvida que como la canción “hacen falta muchas cosas”… para que lleguen los inversionistas. Los CEO de las grandes petroleras mundiales le dijeron a Mr. Trump que no hay condiciones para invertir en Venezuela. El Dr. Calderón Berti expresó que esa reforma de la Ley serviría en lo fundamental para que invirtieran las empresas que ya están en el país. Y para remate, el presidente de Chevron expresa que no hay condiciones de inversión.

Nos jactamos de ser el país con las mayores reservas petroleras del mundo, mientras nuestra industria petrolera está al veinte por ciento de su capacidad, y sin mostrar signos de despegue hacia convertir a Venezuela en una potencia petrolera.

 Entonces, ¿a qué jugamos?, ¿a la miopía de crecer unos doscientos mil barriles al año hasta finales del 2027?, ¿a satisfacer las refinerías norteamericanas con nuestro crudo pesado?

Es el momento de ir más allá, de comenzar a diseñar una industria que arranque de la Visión de convertir a Venezuela en una potencia petrolera. Es la hora, ya - no dentro de algunos meses o años - de conceptualizar para las próximas tres o cuatro décadas una industria de hidrocarburos de cuatro o cinco millones barriles diarios de petróleo pesado, liviano, mediano; de por los menos diez mil millones de pies cúbicos diarios de gas que sirvan a los hogares, a las industrias, a la petroquímica; con refinerías al tope incluyendo Citgo – más que nunca es la hora de salvar a Citgo -, y con renta y beneficios direccionados hacia  la creación de un país soberano, con una economía dinámica, con salarios justos y servicios óptimos, floreciente y sustentable,  y que a la larga se independice del petróleo.

Y claro, para ello es imprescindible la existencia de un entorno que genere Confianza, Respeto y Seguridad Jurídica a los inversionistas, porque sin esos aspectos, la mejor ley cae en el vacío. Verbigracia…

Cero parchetes

Es cierto que este año ha habido mejoras en el negocio petrolero, menos sanciones y un poco más de inversión que mejora la producción y las expectativas. Pero estas mejoras distan mucho de estar orientadas hacia la industria que tenemos que desarrollar de acuerdo a nuestras potencialidades.

Para ello se requiere una concepción sistémica (no de parches aislados como se está haciendo) que vislumbre en pocos años una industria petrolera de primera.

Los técnicos venezolanos

Además, los “nuevos jefes” no están tomando en cuenta lo mucho que pueden aportar equipos de profesionales petroleros venezolanos (geólogos, ingenieros, economistas, abogados, técnicos, personal artesanal, etc.) que además de estar disponibles, conocen el negocio como nadie. Tampoco se solicita la participación del Colegio de Ingenieros y de otros gremios, que tienen mucho valor que agregar a este proceso. Adicionalmente existe un Plan Táctico de Emergencia (PTE), en cuyo diseño han participado desde hace años, unos trescientos o cuatrocientos profesionales petroleros venezolanos de todas las áreas geográficas y de conocimiento del negocio, que están listos para contribuir con Pdvsa en estos álgidos momentos, y prepararla para maximizar el valor de la industria petrolera durante el proceso de incorporación de capitales privados.

Por cierto, luego de tantos años, el gobierno rechaza la participación en el negocio de los más de 20.000 técnicos agrupados en Gente del Petróleo, cuya exclusión de la industria fue el punto de inflexión hacia esta decadencia que padecemos.

 Hay que estar claros en que éste no es el país de Juan Vicente Gómez, cuando los venezolanos ignorábamos totalmente el funcionamiento del negocio y pasamos por la vergonzosa frase del Taita “hagan ustedes las leyes porque son los que conocen el negocio”, sino una Venezuela con más cien años de experiencia petrolera, y con muchos profesionales experimentados y conocedores del tema, que es imperativo tomar en cuenta para el urgente rediseño de la industria. El aporte que pueden hacer en todas las áreas, es fundamental.

Venezuela es el país del mundo que tiene más técnicos petroleros por kilómetro cuadrado. Y paradójicamente, muchos en desocupación forzosa.

Una nueva Ley

La reforma realizada a la Ley de hidrocarburos resultó tan incompleta, que lo más sano es diseñar una nueva que contemple aspectos como:

-      Incorporación de capitales privados a todo lo largo del negocio. De manera que coexistan empresas privadas, mixtas y algunas estatales (cotizando en la bolsa de valores), en la nueva industria.

-      Agencia de Energía autónoma que seleccione los paquetes energéticos a ser subastados en Rondas de Negociación, a objeto de otorgarlos al mejor postor.

-      Un Ministerio de Hidrocarburos con personal capaz y muy bien pagado, que diseñe la política petrolera, monitoree, y ejerza las labores de fiscalización. Es muy importante que los venezolanos controlemos nuestro negocio, Caso contrario… lo controlarán otros. Verbigracia…

-      Que contemple regalías e impuestos competitivos que atraigan alto volumen de capitales nacionales e internacionales. Y para la resolución de conflictos están los tribunales nacionales, y en casos especiales (que deberían ser reglamentados) debe plantearse arbitraje internacional.

-      Esta LOH debe reflejar mucha transparencia y poca discrecionalidad, dos fallas terribles de la actual Reforma de la Ley, que deja las puertas abiertas para acabar con la productividad y virtuosismo de cualquier proceso.

Los venezolanos debemos utilizar estratégicamente los beneficios de la industria para – por fin- sembrar el petróleo de manera sustentable. 

Finalmente

Tenemos con qué y con quiénes diseñar una industria petrolera soberana, de primera y que sirva de soporte para crear un país próspero.  Es la hora de ponerse los lentes para superar la miopía, la hora de comenzar a construir una industria hidrocarburífera de primera para un país de primera. De construir un entorno que sea un imán para los inversionistas.

Lo demás son excusas y más de lo mismo. Ya está bueno de ser el país de las oportunidades perdidas. ¡Hasta cuándo!

Comentarios

  1. Excelente articulo Ingeniero. A la par, debería considerarse un articulado en la LOH que contribuya o promueva la matriz energética óptima para el país, instrumental estratégico ausente. Saludos.

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