ORMUZ, EL MISIL DE IRÁN

 

Petróleo sin Reservas    

Rafael Gallegos 724

No hay enemigo pequeño. Por ejemplo, la invasión rusa a Ucrania parecía pan comido y ya pasa de cuatro años. Igual sucede, hasta ahora, con el ataque israelí - norteamericano a Irán. Ha durado más tiempo del previsto y por ahora no se vislumbra final. La justificación oficial del ataque fue acabar con la perenne amenaza iraní de desaparecer al estado de Israel y sobre todo, impedir el desarrollo de la bomba nuclear persa. Pero el petróleo, siempre el petróleo… el conflicto se transformó en petrolero.

El ataque ha sido devastador. La superioridad militar israelí - norteamericana es abrumadora. Trump expresó que pronto serán derrotados. Mientras tanto los iraníes han respondido atacando a Israel y a sus vecinos árabes. Y sobre todo, utilizando al Estrecho de Ormuz como un arma de guerra.

Como es sabido, por ese estrecho pasan por lo menos uno de cada cinco barriles del petróleo global, y uno de cada tres barriles de gas licuado. Su cierre, aunque sea parcial, ocasiona grandes distorsiones en el mercado petrolero y en la economía del mundo.

La escasez de hidrocarburos genera una crisis energética en el planeta. De entrada los precios del barril del petróleo pueden superar muy largo los cien dólares, incrementándose cuánticamente mientras más dure el cierre. El 80 % de los hidrocarburos transportados por Ormuz sirve a China, India y Asia en general, aspecto que desestabiliza especialmente a esas economías.

Inflación, escasez, alza de la gasolina y los combustibles, interrupción de las cadenas de suministro, afectación de las petroquímicas, decrecimiento del PIB. El cierre de Ormuz tambalea a la economía global.

La estrategia de Irán… ¿kamikaze?

Ante su palpable inferioridad militar, Irán ha intentado compensar utilizando al Estrecho de Ormuz para provocar una crisis mundial, jugando al desgaste económico de la acción israelí – norteamericana, así como a una prolongación del conflicto que podría generar decisivas críticas internacionales a EEUU.

Pero esta estrategia puede constituirse en kamikaze para Irán. Por una parte, la mayoría de sus divisas las obtiene por el petróleo que exporta a China (que parece haber mantenido parcialmente el comercio de crudo), además podría – como en las películas- quedarse sin municiones. Por otra parte, Irán corre el riesgo de que el cierre haga que sus enemigos profundicen sus acciones bélicas, que acerquen su poderosa flota, o que decidan desembarcar sus tropas.

La AIE hoy está más preparada

El embargo petrolero árabe de los años setenta desequilibró las economías globales, especialmente las de Estados Unidos y Europa. A partir de allí los países industriales agrupados en la Asociación Internacional de Energía (AIE), especie de contraparte de la OPEP, tomaron medidas compensatorias, entre ellas la creación de reservas estratégicas de petróleo (SPR sus siglas en inglés).

Para ello Estados Unidos construyó 60 cavernas de sal con capacidad para almacenar crudo hasta por 700 millones de barriles, lo cual le daría para unos cien días de importaciones. Los miembros de la AIE procedieron de manera similar. Hoy China tiene alrededor de 1200 millones de barriles en su SPR (las malas lenguas dicen que más de 2000), lo que le daría para mucho más de cien días de importaciones. Igualmente Japón, Alemania y otros países cuentan en reservas estratégicas para cien, doscientos o más días de importación de crudo. Es decir, hoy en día el cierre de Ormuz puede ser mitigado por los países industrializados durante unos pocos meses, aspecto que no impide el efecto devastador en el mediano plazo.  

Ante esta crisis, los 32 países de la AIE acordaron – por unanimidad- colocar en el mercado 400 millones de barriles de la reserva estratégica, que podría compensar en parte el impacto severo tal vez por un mes o dos.

Estados Unidos y la “teoría del loco”

Tal vez Estados Unidos acerque sus navíos de guerra a Irán, o hasta desembarque, aspectos que le darían más oportunidad de lograr su objetivo final de derrocar a los ayatolas. Pero esas acciones no le significan seguridad en el triunfo.

Entonces, le quedaría aplicar la llamada “teoría del loco” consistente en buscar intimidar para negociar, amenazando con armas de destrucción masiva, que muy difícilmente utilizará.

Esta “teoría del loco” la popularizó Richard Nixon durante la guerra de Vietnam. Al final ni asustaron, ni negociaron. Perdieron la guerra y salieron casi que corriendo de territorio vietnamita.

Hoy son mucho más poderosas las armas nucleares y en el supuesto negado de su uso, le garantizarían el triunfo a USA; pero sería peor el remedio que la enfermedad. A lo sumo se trataría de una victoria pírrica que podría terminar llevándose por delante buena parte de la humanidad.

Esta guerra podría significar la salida del gobierno iraní, aunque lo más probable es que todo termine en alguna negociación, y que continúe la zona siendo el mismo hervidero de décadas.  

Hervidero que continuará mientras el petróleo esté en primer plano.

Venezuela

A esta fecha, el petróleo ha alcanzado los $ 110 el barril. Para Venezuela esto debería significar, asumiendo 700.000 barriles diarios de exportación, cerca de 40 millones de dólares adicionales todos los días. Una cifra significativa que bien utilizada podría por lo menos minimizar la devaluación del bolívar y la consiguiente inflación, y contribuir al alza de los desmantelados ingresos de la población. Por supuesto que en la época de la otrora Pdvsa, esta alza de ingresos hubiera significado más de cien millones de dólares al día. Pero… eso es lo que hay.

Y hablando de ingresos adicionales, ¿qué será de la vida de la venta de los cien millones de barriles que se han llevado para vender a Estados Unidos? Es la hora de la transparencia, de mostrar a cuánto asciende (¿cuatro o cinco mil millones de dólares?), y en que se van a utilizar. 

El conflicto reseñado nos indica que el petróleo está más que nunca en primer plano.  Que es la hora en que los venezolanos dejemos de ser el país de las oportunidades perdidas. De prepararnos para transformar las cuantiosas reservas de hidrocarburos en una gran industria de petróleo y gas que sirva de plataforma para una gran Venezuela. Pilas y guáramo…

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