lunes, 8 de enero de 2018

LA GALLINA DEGOLLADA

Rafael Gallegos    Blog núm. 331

La realidad se alimenta de la fantasía. Por ello el prisionero más famoso es el Conde de Montecristo, Macondo la ciudad más emblemática y Doña Bárbara uno de los personajes más comentados de Venezuela. Y ninguno ha existido más allá de nuestras mentes.

El cuento “La gallina de  los huevos de oro” ha significado una figura petrolera muy poderosa en nuestro imaginario colectivo: los huevos de oro son la Renta Petrolera y  la gallina de los huevos de oro es Pdvsa.

Hoy el desastre de Pdvsa es tan gigantesco, que el cuento referido ha quedado demodé. Podemos sugerir otro, catalogado como de terror, cuya autoría es del maestro uruguayo Horacio Quiroga: “La gallina degollada”. El argumento lo mostramos a continuación de manera muy resumida y demasiado libre:

“Se trata de un matrimonio que tuvo la mala fortuna  de procrear cuatro niños que en su infancia desarrollaron problemas mentales muy severos que los llevaron a nivel de inconciencia. Con el tiempo los padres  los fueron rechazando y no los mantenían ni limpios ni alimentados como era debido, ni con cariño. Luego tuvieron una niña linda y saludable a la que consentían hasta lo indecible.

Un día degollaron en casa una gallina y los niños observaron la operación y la sangre derramada. Otro día todos los niños estaban solos, hubo un accidente y los varoncitos le hicieron a la niña lo mismo que a la gallina.”

Pdvsa, roja como la sangre de la gallina, refleja este cuento de Quiroga. Para empezar hace tiempo que no da huevos suficientes. Los ingresos por venta de petróleo ya no le alcanzan. Tiene que pedir al Banco Central que le pase una mesada de dinero inorgánico que termina alimentando esta vorágine hiperinflacionaria. ¿Recuerdan cuando  Pdvsa mantenía al país?... parece que fue ayer.

Cual antípoda de Midas, quien todo lo que tocaba lo transformaba en oro, los “revolucionarios” tocaron con su varita mágica a  la empresa “con las mayores reservas petroleras del mundo” y aunque usted no lo crea… la transformaron en hambruna petrolera.

¡Que la gallina no ha muerto!, podrían argumentar algunos “revolucionarios”. Yo no lo sé. Lo que sí sé es que ha perdido sus funciones vitales. Como producir gasolina  (ahora la importan y como son tan mala paga nadie les quiere fiar), o  producir divisas para el país (cada vez producen menos y deben más), o  incrementar la producción (la única barrena “exitosa” es la baja de producción a paso de vencedores), o la transparencia de las operaciones financieras (cómo será el desfalco que en un “¿autosuicidio?” ellos mismos se están “privando de libertad”). Ah! y ni hablar de la conservación de las instalaciones y el ambiente donde abundan las explosiones, los derrames, los pozos dañados y un largo etcétera.

Funciones vitales: pulsaciones, respiración, fondo de ojo, qué se yo. Tal vez los petroleros revolucionarios argumenten que Pdvsa no está muerta, que está de parranda. ¡Ojalá! O tal vez el general presidente de Pdvsa y su muy experimentada Junta Directiva sean asertivos con el negocio. ¡Ojalá!... pero las peras no  dan olmos, ni los mangos aguacates.
Ingenieros petroleros solicitan batallón militar para comandarlo. Y no se rían… lo que es igual no es trampa.

Hoy observamos videos de trabajadores petroleros tocando cascos (en lugar de cacerolas), se habla de taladros y refinerías parados, de muchas renuncias. La destrucción es tan gigantesca que la gallina para sobrevivir solo le quedará transformarse en Ave Fénix. 

Yo provoqué el paro, había que tomar esa colina que era Pdvsa… dijo el comandante eterno. Y botó más de 20.000 técnicos enorgulleciéndose de tomar esa colina… de quiebra petrolera programada. Pura destrucción estratégica. Tipo Cuba comunista. Y desengáñese, que esto sí es comunismo.

Y este modelo de destrucción comunista lo extrapolan al país. Acciones y frases como guerra económica, exprópiese, yo te voy a dar pernil, los puntos rojos en el área de votación, dakazo en los supermercados o monstruos que atacan en altamar a los barcos que traían los perniles, alejan a las masas de valores como la productividad, el trabajo, el esfuerzo y la democracia, pilares fundamentales para desarrollar un país.

Y esto de los sueldos que están tan pero tan malos, que ya no es negocio trabajar es típico de los comunismos que buscan el marasmo social… para comete mejor.  

Pilas y guáramo, porque a pesar de todo somos más, tenemos razón y la historia nos favorece. Pilas y guáramo, no tengamos que escribir mañana Venezuela degollada.

PD1: Marzo: “elecciones” en la “democracia” cubana… sin comentarios.


PD2: ¿Cuándo le responderán a Andrés Velásquez?

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