¿ESTABILIDAD PARA LA DEMOCRACIA, O DEMOCRACIA PARA LA ESTABILIDAD?
Petróleo sin Reservas
Rafael Gallegos 732
El modelo post tres de enero seleccionado por Estados Unidos para Venezuela, está basado en el fracaso norteamericano en Irak cuando la invasión en 2003. Según explican, la entrega del gobierno a los iraquíes en poco tiempo provocó ingobernabilidad en ese proceso.
De todas maneras, es necesario tener en cuenta que, aparte del petróleo, Venezuela no posee otras similitudes con Irak. A pesar de su antigüedad ese país jamás había practicado la democracia, contrario a Venezuela que mal que bien desde 1830 intenta experimentar gobiernos democráticos, es decir, que en su esencia es democrática. El eje para decidir el destino de Venezuela ha sido por muchos años los procesos electorales.
También intentan tomar como modelo al protectorado norteamericano ejercido en Japón durante la post guerra, olvidando que los generales y jefesotes de la guerra fueron castigados por MacArthur, a excepción de Hirohito, al que decidieron dejar en su puesto – aunque de manera simbólica- por la carga emblemática de la figura de Emperador. Condenaron a muerte a siete de los jefes militares y realizaron una purga de más de 200.000 individuos ligados al militarismo y a la política. Es decir, que desmantelaron al gobierno. Finalmente se apoyaron para la ejecución en una sólida burocracia. ¡Ah!, hicieron elecciones generales siete meses después de la ocupación.
También se habla del modelo alemán. Luego de la guerra, Alemania la fue dividida en cuatro zonas administrativas a la orden de EEUU, URSS, Francia e Inglaterra. A la larga quedaron dos, RDA y Alemania Occidental. Los nazis fueron castigados y sacados de circulación política en Núremberg y en otros procesos. En 1946 realizaron elecciones municipales (un año después de la guerra), y en 1949 llevaron a cabo las elecciones nacionales, donde ganó Konrad Adenauer – preso político de los nazis- , quien dirigió el renacimiento democrático de Alemania Occidental.
Tampoco en Irak durante la tutela dejaron al gobierno invadido al mando. Disolvieron el ejército, excluyeron a los empleados públicos, transfirieron el poder a un gobierno interino (sin gente del gobierno anterior), y a los dos años hicieron elecciones.
Venezuela
En el caso venezolano se ha practicado un “novedoso” tutelaje manteniendo incólume al gobierno, lo que no se practicó ni en Irak, ni en Japón, ni en Alemania. Es decir, en nuestro país la estabilización se ha dado con continuación gubernamental. Si bien ha habido avances (muy insuficientes) en libertades e inversiones, no ha sucedido lo mismo en cuanto a la institucionalidad. No se ha generado un ambiente de despegue, ni mucho menos se ha puesto el pueblo a bailar de felicidad. Más bien éste se mantiene agazapado y expectante, esperando señales de futuro.
Instituciones
Los grandes inversores (de petróleo y electricidad) han dicho hasta el cansancio que no vendrán a Venezuela hasta que no se generen condiciones que les den confianza. Y la confianza se caracteriza entre otros aspectos por leyes adecuadas, ejercidas a través de instituciones sólidas y representativas.
En cuanto a las leyes, las actuales de petróleo son chucutas, las de minas han sido descalificadas por organizaciones serias, y en referencia a electricidad, los potenciales inversores también han expresado su inconformidad con el marco legal.
El fortalecimiento de las instituciones pasa por un rescate (en este caso reingeniería) que únicamente – sí y solo sí, como dicen los matemáticos- se inicia por el ejercicio de gobiernos representativos y/o seleccionados por procesos electorales. Elección de Ejecutivo que genere confianza, Legislativo que represente al país y sea capaz de hacer leyes consensuadas necesarias (seguridad jurídica), así como de seleccionar a los miembros de los poderes judicial y moral que sean capaces, probos, y generen confianza.
Por ello insistimos que la estabilidad no puede solapar a la democracia. Se convertiría en un tornillo aislado. Además, la estabilidad sin democracia - supuesto negado- será un suculento alimento para las autocracias.
Elecciones
No sería correcto hacer elecciones de un día para otro; pero la elección de un CNE verdaderamente imparcial e integrado por personalidades, significa un primer paso muy importante que generaría un ambiente de cambio. Las elecciones no son urgentes (aunque no hay que dormirse); pero el Cronograma Electoral… sí lo es. Y claro, las elecciones (y el proceso) deben tener una gigantesca observación internacional… para que no haya dudas.
Estado 51
Es intolerable e irrespetuoso – ni como chiste- eso de que Venezuela sea el estado 51 de Estados Unidos. ¿Qué diría Simón Bolívar ante esa torva intención de convertirlo en Simón Dólar? ¿Qué dirían los próceres que entregaron su vida por la Independencia? ¿Y los padres de nuestra democracia y nacionalidad como Betancourt, Caldera, Villalba, Gallegos, Larrazábal, Uslar, CAP, Picón Salas, y toneladas de líderes, artistas y ciudadanos que han forjado la venezolanidad?
Venezuela está llamada a ser socia de Estados Unidos, de eso no hay duda, pero de allí a ser colonia, o protectorado, o estado de la Unión, hay insondable diferencia. Somos, como dijo el gran Rubén Darío: “la América ingenua, que tiene sangre indígena y aun reza a Jesucristo y aún habla en español”. Nuestro destino es la integración latinoamericana. Ojalá nuestros políticos no dejen pasar ese strike… porque ya van dos. ¿No es suficiente la eterna nostalgia de nuestra diáspora por la querencia y la necesidad de pegar el alma rota?
Ya está bueno de usar a El Libertador idolatrándolo y colocándolo en una estatua de bronce incapaz de bajarse del caballo a luchar por nuestros derechos, o como un socialista defensor y amigo de gobiernos totalitarios, cuando es claro que él lideró a quienes formaron el Partido Conservador en Colombia, uno de los partidos democráticos; y que en Angostura y Bolivia, entre otros eventos y documentos, propuso la creación de democracias en nuestros países.
El legado del Libertador para América Latina es Soberanía, Integración y Democracia. Nuestro deber pasa por materializar – por fin- ese legado. Administrar para beneficio de los ciudadanos venezolanos esos miles de billones de dólares que Mr. Trump expresa que tenemos en recursos de hidrocarburos y de minas. Y comenzar por exigir transparencia en las divisas producto de nuestras exportaciones petroleras que reposan en el tesoro norteamericano. Si no defendemos lo nuestro nadie lo va a defender. Nadie. El agradecimiento no debe transmutarse en entrega del país.
Es hora de que los venezolanos palpemos al Libertador como un hombre de carne y hueso, muy capaz de encabezar la lucha por la democracia y por nuestros derechos. Y de empeñarnos en conocer nuestra historia, porque su ignorancia es el polvo que nos ha traído a estos lodos.
Estemos claros en que sin democracia no hay estabilización, y que es urgente poner de moda la palabra soberanía.
Bolívar hoy…
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