sábado, 20 de febrero de 2021

¿TRANSICIÓN?, SÍ… ¿HACIA DÓNDE?

 

Rafael Gallegos    Blog 478 


El s XXI es un siglo de transiciones, de caminos hacia estadios diferentes. Transición climática, energética, tecnológica. Y en Venezuela muy pendiente de la transición hacia la democracia.

Las rutas de la transición están planteadas por la dinámica, o por la imperiosa necesidad de sobrevivir. Es necesario tener claras las metas y las estrategias para para transitar exitosamente los caminos. Evitar que se materialice el decir del gato de Alicia en el país de las maravillas: el que no sabe para dónde va, todos los caminos son iguales. Y en el caso de la humanidad, equivocaciones en la transición energética y climática pueden significar incrementos de contaminación y temperaturas que afecten drásticamente nuestras vidas.

Los valores y las pasiones juegan un rol muy importante en las transiciones. Desde la época de las cavernas y sobre todo en los últimos siglos, la evolución de la tecnología ha subido por el ascensor y las pasiones de los seres humanos apenas lo han hecho lánguidamente por las escaleras. Claro que ha habido muchos avances sociales, a lo largo de la historia. Los hemos registrado en cuanto al racismo, la esclavitud, el rol de la mujer, la democracia, la conciencia ambiental, la preocupación por la pobreza. Pero muy superior ha sido el avance de la tecnología. Tal vez por ello nuestros valores y pasiones no están a la altura de su uso.  Así, todos tenemos una espada de Damocles nuclear en nuestra frente, una amenaza climática que puede elevar los mares acabando con miles de ciudades costeras, o convirtiendo la amazonia en un desierto. La pobreza y las dictaduras, siguen galopantes en buena parte del globo. El desarrollo de la tecnología de información es vertiginoso; pero su mal manejo lo puede transformar en vorágine.

Ya están naciendo los niños que serán hombres y mujeres de menos de ochenta años en el siglo XXII. De nuestra generación heredarán un peligroso cóctel de increíbles avances tecnológicos, mezclado con peligros globales llenos de fatalidad como no se han vivido.  Esperemos que se imponga la fuerza de la vida, se materialicen a tiempo las energías limpias, se modere el clima y la contaminación, se aleje el riesgo nuclear, se supere la pobreza y se impongan las democracias.

VENEZUELA, ENTRE EL AVE FÉNIX Y EL TOTALITARISMO

Venezuela se ha convertido en un sumidero de la problemática del siglo XXI. A los problemas descritos que padece la humanidad, agrega el que ha creado la “revolución” que nos ha convertido en casi un ex país.

Y decir ex país tiene su sentido. Haga una panorámica de los últimos veinte años : ex ingresos, ex empleo bien remunerado, ex vacaciones, ex nevera llena, ex seguro médico, ex periódicos y revistas, ex emisoras de radio libres, ex elecciones libres, ex alternabilidad de poder, ex hospitales sanos, ex presupuesto de su casa, ex jubilaciones, ex tarjeta de crédito, ex familias cerca, ex triunfos electorales coincidentes con pareceres de la mayoría,  ex carros en los concesionarios, ex haciendas, ex producción de alimentos en el agro, ex Pdvsa, ex refinerías y ex gasolina, ex empresas de hierro y aluminio, ex represa del Guri en óptimas condiciones, ex buen servicio eléctrico, ex buen servicio telefónico, ex compañías donde trabajar, ex crecimiento de la estatura de las nuevas generaciones (increíble que el 20 % de los niños estén desnutridos, ¿para eso era la “revolución”?), ex estrenos en diciembre, ex familia unida en Navidad, ex restoranes con la familia de vez en cuando, ex brindar un cafecito, ex esperanza de un futuro mejor. Parece que los venezolanos nos hubiéramos divorciado de la prosperidad y ésta fuera… nuestra ex.

Nuestra vida es ex, a excepción del hambre, el autoritarismo y el rompimiento de las familias por la diáspora.  Todo, fue. Todo es nostalgia. Todo es un pasado que, ante este desastre, hace la ilusión de observar a los adecos y a los copeyanos como chúrchiles, rúsveles, o degoles.

Pero estos ex no deben transformarse en ex patria. Al contrario, ese sentimiento de patriotismo debe estar más vivo que nunca porque es el que nos ayuda a mantener la lucha por lograr la principal transición que nos corresponde a los venezolanos, que es la transición hacia la democracia.

Porque aquí entre nos, el gobierno tampoco está bien. Sólo algunos enchufados; pero el gobierno no tiene presupuesto. Antes, con todos sus defectos manejaban ingresos equivalentes a decenas de miles de millones de dólares. El actual apenas llega a menos de ocho mil con un ingreso en las arcas fiscales que no supera cuatrocientos millones de dólares. Es decir, el gobierno está quebrado y sobrevive con la hiperinflación que le permite esas dádivas devaluadas que de paso ya ni engañan ni satisfacen a nadie.

Ante la evidencia de los hechos, el gobierno reconoce que todo está destruido, los servicios, los ingresos de hambre… la destrucción. Sólo que no asumen su responsabilidad y fanfarronean culpando a las sanciones de Trump, al bloqueo criminal, a la inflación inducida, a las iguanas terroristas. Al sabotaje petrolero, para justificar la increíble destrucción de Pdvsa, intentando fallidamente de ocultar el largo sabotaje gerencial de veinte años rociado de una corrupción tan gigantesca, que todavía entre ellos mismos se “privan de libertad”.

Toda una cuentología que han inventado para excusarse; pero que ya no engaña a nadie. Venezuela sabe que el desiderátum de esta “revolución” fue destruir al país “para comerte mejor”, como diría el lobo feroz. Pero se les fue la mano y ahora están tan quebrados como Cuba luego de la caída del comunismo soviético, a la cual Chávez le tiro un salvavidas de petróleo. El problema es que hoy nadie, nadie, los auxiliará como Chávez a Cuba. Si acaso un palo de madera. Y ellos lo saben.

¿Qué le ofrece la “revolución” a Venezuela para el 2030? Hablan de una Venezuela potencia, figura etérea que nadie cree. No ofrecen la mínima estrategia para levantar a un país cuya primera dificultad es desayunarse. Un liderazgo agotado que no manda sino asusta. Como Churchill tan solo pueden ofrecer sangre, sudor, y lágrimas, y contrario al gran estadista, represión y hambre. El modelo cubano. Puro Ave Fénix que se queda en sus cenizas. El final del camino populista socialista, al que sólo le queda para sobrevivir la ruta del totalitarismo.

LA HORA DE LA TRANSICIÓN

¿Transición hacia dónde?, hacia la Democracia.  Para ello es imperativo replantear las estrategias de la oposición. ¿Seguiremos sin participar en elecciones y perdiendo todos los espacios? ¿A cambio de qué?, ¿de una invasión… de un milagro, de un “arreglo” con Biden?

 Ya los líderes deberían estar rompiendo el marasmo popular. Es urgente que el liderazgo le explique a la ciudadanía las estrategias para recuperar la democracia. Ya basta de tanta desesperanza de tanta anomia.

Los líderes, o están en la calle exigiendo elecciones limpias y liderando (valga la mala intención de la redundancia), o explicando asertivamente cuál es el camino si no fuere el electoral.  Pero YA. Es urgente que el liderazgo le explique a la ciudadanía las estrategias para recuperar la democracia. Ya basta de tanta desesperanza de tanta anomia. ¿Seguirán los líderes separados en miles de archipiélagos y el pueblo desesperanzado?

¿Dejaremos pasar las elecciones regionales y locales y el revocatorio? ¿A cambio de qué?

Y cuantimás ahora que el gobierno está consciente de su fracaso, de que nadie los quiere y de que acabaron con los ingresos que alimentaban el presupuesto. 

¿Qué hacer? Ya basta de derrotas. El pueblo (y no los pobrecitos sino usted, su vecino y yo) se muere de hambre y de desesperanza. El cuadro de Venezuela es dantesco.  Es la hora de los cambios.

Es la hora de la transición y del cambio. Como dijo un dirigente en los noventa: el cambio viene, con nosotros, sin nosotros, o contra nosotros. Pero viene.

Cuidado con un sunami.  

Esta columna se publica en los periódicos Informe 21 y Diario de Caracas, así como en la revista Petroleum.

sábado, 13 de febrero de 2021

PDVSA, ¿PRIVATIZACIÓN O REMATE?

 

Rafael Gallegos    Blog 477 


Hay que ver lo que significa acabar con una empresa que producía más de tres millones de barriles diarios de petróleo y estaba dirigida a producir cerca de seis. Y lo que representa haber devastado cuatro refinerías capaces de procesar más de un millón de barriles y de exportar gasolina.

Ya no hay la otrora producción de petróleo, ni las divisas que respalden la economía, ergo la hiperinflación crece a una velocidad solo superada por la del hambre. La muy escasa producción de gas se refleja en las cocinas sin gas y en cocción de alimentos con leña, y de paso en continua explosión de bombonas de gas; también en los rutinarios cortes de electricidad y en paralización de industrias con su secuela de desempleo. No hay refinerías, por lo que no hay producción de gasolina. A menos que una producción intermitente pueda ser considerada como tal. Ni siquiera producen los cien mil barriles diarios de gasolina para mantener este marasmo “revolucionario”, cuantimenos los más de trescientos mil que se requerirían para una Venezuela productiva.

El gobierno a la caza de culpables que lo exoneren de la destrucción, intenta responsabilizar de este desastre al bloqueo, a las sanciones de Trump y – habrase visto- a la oposición.  

El problema es que ya nadie les cree. Hace tiempo que perdieron la magia con las multitudes. Son un liderazgo agotado, que en lugar de mandar… asusta.

Hoy todos saben que las políticas del gobierno acabaron con la producción petrolera de un país petrolero.

Y FUE A ADREDE

Resulta que el gobierno ni se equivocó, ni fue incapaz con Pdvsa. Todo estaba fríamente calculado, como en el chapulín casualmente colorado. La destrucción de Pdvsa obedeció a un plan premeditado. La misma plana de destrucción estratégica que han aplicado todos los socialismos que en el mundo han sido. Ejemplos sobran:  Cuba. Las fotos de casas de La Habana donde viven los hombres nuevos parecen secuelas de un bombardeo. Los carros son reliquias. Eso sí la igualdad que prometió Castro se ha cumplido rigurosamente. Todos están igualados por el hambre - el país más flaco de América - y por la censura. Venezuela sigue esos pasos. Gracias a la “revolución”, en el país con “más reservas de petróleo en el mundo” los venezolanos comemos seis veces menos carne que cuando el “oprobioso” capitalismo nos explotaba hace veintidós años. Ahora somos gloriosamente igualitarios por abajo, a excepción de los nunca bien ponderados enchufados.

LOS 23.000 EXCLUIDOS DE GENTE DEL PETRÓLEO

“¿Queréis conocer los autores de los acontecimientos pasados y del orden actual? Consultad los anales de España, de América, de Venezuela; examinad las leyes…”, Estas palabras del Libertador en su Discurso de Angostura, pueden servir de base para buscar los orígenes del desastre de Pdvsa. Si queremos conocer los autores de la desaparición de la producción de petróleo y gas, y de las refinerías destartaladas, consultemos la prensa de los días iniciales de la “revolución”, cuando Chávez dijo que Pdvsa era una caja negra,  y luego le echó dos brochazos de pintura roja para mayor opacidad; o cuando inició la falacia de la campaña de las “colitas de Pdvsa”, o una serie de acontecimientos que finalizaron con la expulsión de 23.000  técnicos de Pdvsa… he ahí el origen de la escasez de gasolina, del acabose de la producción, de la explosión de bombonas de gas. No busque más.

La expulsión de los 23.000 trabajadores de Pdvsa en el conflicto iniciado en 2002 (a mucha honra) constituye un hito petrolero con consecuencias similares a la Guerra del Yom Kippur, o la invasión a Kuwait, o la caída del Sha. ¿Por qué?... ha sacado del mercado por muchos años una producción de por lo menos cuatro millones de barriles diarios. Porque Venezuela debería estar produciendo, si la “revolución” no hubiera destruido a Pdvsa, por lo menos cuatro o cinco millones de barriles al día. Y que quede claro, ninguno de los hitos petroleros mencionados ha sacado tamaña producción del mercado por tanto tiempo. Es hora de incorporar la exclusión de los 23.000 dignos trabajadores de Pdvsa, como un importante hito en la historia del petróleo.

Y no hay que olvidar que la expulsión de estos trabajadores le ha costado a Venezuela, a cuatro millones de barriles por día, por lo menos cincuenta o sesenta mil millones de dólares al año durante muchos años. Saque cuentas.

EL REMATE DE UN PAÍS

La “revolución” cumplió su desiderátum de destruir a Venezuela y a su principal industria. Ahora intenta vender sus escombros y tiene la desfachatez de llamar a eso privatizar. Nunca olvido la sabia frase que me dijo un político que esta “revolución” iba a llegar el momento en que diría a los inversionistas: “agarra Pdvsa y dame lo que quieras”. Puro remate.

No es lo mismo privatizar que rematar. Privatizar es ser vender o incorporar capitales privados en conciencia de intercambiar a valor justo y estableciendo condiciones para ganar - ganar. Muy diferente a ofrecer los activos sin orden ni concierto. De vender apurados la casa para pagar deudas de juego, o vender el carro para comer… vender Pdvsa para prolongar los estertores.

Se habla de potenciales compradores. Como Irán con las refinerías y estaciones de servicio.  O países “panas” que no han querido las instalaciones por su pésimo estado, o de empresas que temen invertir en pozos porque saben que la Ley Antibloqueo no aguanta un post gobierno.  Puro remate, como en el primer capítulo de la monumental obra de Betancourt “Venezuela Política y Petróleo”, habría que titular “Una república en venta”.

RECUPERACIÓN DE LA INDUSTRIA PETROLERA

Claro que se puede recuperar la industria petrolera y claro que se puede recuperar a Venezuela. En cuanto a la industria petrolera muchos técnicos y políticos han trabajado en ello.  Allí está el PTE (Plan Táctico de Emergencia), que refleja una ruta para atender la Emergencia en que se encuentra Pdvsa, estabilizar sus funciones y luego proceder a una transición con capitales privados y adecuadas modalidades de contratación, a objeto de conformar una industria petrolera próspera que sirva de eje hacia un país próspero.

Pero para ello hace falta confianza, seguridad jurídica y leyes adecuadas… “tres cosas que no puedo darte” … como imitando a Bécquer podría decir el gobierno. Tendría que negar lo que hasta ahora ha sido.

Lo único que se le ocurre a la “revolución” luego de destruir la industria petrolera, son estos intentos de privatización que suenan a venta de escombros. Igual sucede con el país. No se trata de rematar al mejor postor.

¿Capitales privados? Claro que hacen falta y mucha. Pero para que lleguen hay que generar confianza. Y eso, en el mundo moderno se llama modelaje, leyes, respeto, capacidad, paz, reglas claras. Gobiernos constructores.

Y luego de haber destruido a Venezuela y a Pdvsa como desiderátum para mantenerse en el poder, difícilmente este gobierno pueda incorporar uno u otro capital extranjero, a menos que sea en condiciones leoninas que lejos de beneficiar al país, sirvan para mantenerse en el poder aplicando su política lobo feroz de destruirte para comerte mejor.

Los capitales extranjeros son indispensables; pero en el marco de una concepción sistémica del país.

Remate es una cosa y privatización es otra. Pendiente.

Esta columna se publica en los periódicos Informe 21 y Diario de Caracas, así como en la revista Petroleum.

sábado, 6 de febrero de 2021

ANTIMANUAL

Rafael Gallegos    Blog 476 


Con el permiso del gran Julio Cortázar copiamos para este artículo el nombre de su libro Antimanual, porque pareciera que los últimos acontecimientos políticos contradicen verdades que para muchos estaban esculpidas en piedra y constituían una especie de Manual o de guía que conduciría al restablecimiento de la democracia en Venezuela. Las realidades políticas obligan a revisar mitos y creencias a objeto de no seguir haciendo las cosas de la misma manera y así poder lograr resultados diferentes a los obtenidos.

Durante meses se pensó que Trump arreglaría esto, que ganaría las elecciones presidenciales de Estados Unidos, que la Asamblea el 6D tendría una ilegitimidad tal que no le permitiría  funcionar y para los más extremistas ni siquiera instalarse, que las sanciones causarían un efecto devastador y definitivo en el gobierno, que la Asamblea de Guaidó seguiría funcionando como antes, que su reconocimiento por sesenta países  y el no reconocimiento a Maduro tendrían un efecto decisivo en la no continuidad del gobierno. Todo un fallido Manual que por sus resultados más bien merecería el calificativo de Antimanual.

Resulta que Trump perdió las elecciones, contradiciendo a quienes no dudaban de su continuidad en la Casa Blanca y hacían caso omiso a las encuestadoras norteamericanas porque “se equivocaron con Hillary” como si no fueran empresas serias y estuvieran condenadas a equivocarse para siempre.

Y el gobierno, tal como se esperaba “arrasó” en “sus” elecciones para la Asamblea Nacional el 6D. Todos sabían que con tanto triquiñuelismo leninismo el triunfo oficial estaba cantado. La discusión se centraba en cuanto al funcionamiento o no de la nueva Asamblea. Es decir, si iba a hacer leyes y publicarlas en Gaceta Oficial como si de verdad hubiera sido electa en elecciones transparentes. Pero allí están, al igual que Maduro, “electo” por última vez en el 2018, en un proceso que la ciudadanía decidió repudiar absteniéndose. Pero allí sigue, cual CAP arrasante con el apoyo mayoritario del pueblo. ¿Otra falla del Manual?

Y para más INRI del Manual, mucha gente pensó que las sanciones de Trump afectarían al gobierno, lo desestabilizarían y lo acabarían. Y resulta que allí sigue como si nada y que de paso los enchufados están más felices que nunca con sus negociados y en sus bodegones. En su Narnia particular mientras el pueblo, o sea usted, su vecino y yo, producimos apenas unos bolívares que de tanto estirarlos se rompieron hace tiempo. Y por si fuera poco no tenemos gasolina porque este gobierno, la envidia de Sadim (Midas al revés) logró el milagro, también al revés, de desbaratar a Pdvsa, otrora segunda petrolera del mundo.                                                                                                 

Es decir, las sanciones de Trump no han logrado su objetivo y menos afectado a los personeros del gobierno. Más bien han acelerado el hambre, la desmovilización y sobre todo la desesperanza de este pueblo en fuga. Uno de cada cuatro venezolanos se ha ido del país por culpa de la “revolución”. Si el gobierno se termina de eternizar, cabe preguntarse a dónde llegaría el 80 % de pobreza actual en el 2030, o la crisis de los servicios, o la desaparición de la moneda para lo cual el gobierno ni de lejos ha asomado alguna solución. A este paso en el 2030 sólo quedarán ellos en Venezuela. Bueno, en lo que quede de Venezuela.

A pesar de los resultados de las sanciones, muchos se asombran de que Biden, el comunista Biden según la contra campaña presidencial, comienza a “aflojar” su aplicación. Realmente hay que esperar a qué movimiento estratégico corresponde esta acción. Pero sin lunas de mieles y con realismo político.  Teniendo en cuenta que Estados Unidos sí quiere salir de esta fatídica “revolución”; pero siempre que no afecte sus intereses.

Al respecto, observemos la fusión en puerta de Exxon con la Chevrón, en el fondo Esso, Mobil y Chevron, todas procedentes de la división de la Standard de Rockefeller en 1911. Esta empresa lideriza la explotación de hidrocarburos en Guyana. Entonces uno se pregunta, ¿qué actitud tendrá Estados Unidos ante la reclamación de Venezuela por el Territorio Esequibo?

Nada nuevo, como dijo algún analista hace muchos años: Lo que es bueno para la General Motors es bueno para los Estados Unidos. Ergo, lo que es bueno para las petroleras norteamericanas es bueno para los Estados Unidos. O como dijo otro, Los países no tienen amigos sino intereses.

Por ello, el primer punto de un nuevo Manual para la recuperación de la democracia, debería ser analizar el rol de los Estados Unidos frente a la “revolución” bolivariana. Claro que ellos quieren que se acabe la “revolución”. Razones les sobran: el oscuro ejercicio de la democracia, los amigotes intercontinentales, el mal ejemplo a los vecinos, la pérdida de negocios. Sin duda, y eso se agradece, los Estados Unidos han liderado a la mayoría de las democracias del mundo, en su apoyo a las fuerzas opositoras de Venezuela. Sin embargo, están dispuestos a acompañar al cementerio; pero no a enterrase.

 Esa es la realidad política.

MILAGROS REZADOS

Además, el mundo democrático seguramente nos aplica a los opositores venezolanos el dicho: Dios dijo ayúdate que yo te ayudaré. O sea: Yo los ayudo; pero por favor Únanse, Movilicen a las masas y cambien las Estrategias que no resulten.

Como el chiste, si quieres un milagro por lo menos reza.

Casi que podrían decirnos: Boten ese Manual que han utilizado, se ha convertido en un Antimanual para las próximas acciones que hay que acometer. Y tendrían razón.

Hay que repensar el 2021 porque al paso que vamos, nos quedaremos en el mismo sitio, y por años.

Hay que repensar aspectos como: Negociación, que no es pecado mortal y debe comenzar por negociar entre los mismos opositores; o la Participación en las elecciones regionales y locales, y en el revocatorio (están en la Constitución y de elecciones inválidas que nos gobiernan estamos llenos). Es imperativo comenzar Ya a exigir elecciones limpias.

Y si la respuesta Unitaria (después de sentase todos los opositores a conversar) es:  No se negocia con secuestradores, No hay manera de superar la trampa electoral, El gobierno por su naturaleza no va a hacer elecciones limpias… perfecto, esa sería la respuesta.

Pero no sería suficiente, paralelamente se debería ofrecer qué hacer más allá de esta parálisis y de esta desesperanza. No podemos llenarnos de inacción y marasmo, sentarnos en la puerta de la casa a esperar que pase el cadáver del enemigo, porque corremos el riesgo que el cadáver … sea el nuestro.

No basta rezar…

MANUAL PARA RECUPERAR LA DEMOCRACIA

 Somos más y tenemos razón, ¿por qué vamos perdiendo?

 Es urgente una nueva Estrategia para recuperar la democracia. Lo contrario es apagar la luz.

Usted dirá.

Sí, usted improbable lector, porque la oposición además de los líderes a los que hay que reconocer tanto esfuerzo independientemente de los resultados, somos todos. Usted, su vecino, yo. Los que han dado la cara durante tantos años. Los opositores presos, exiliados, presos, perseguidos, los parlamentarios impagados.

Usted, excluido de Pdvsa, o extrabajador de empresas tomadas, o de haciendas expropiadas, o botado de la administración pública, o pensionado con una miseria que no es pensión, o sueldo mínimo ídem. Usted, que integra una familia rota y dispersa por el mundo por culpa de la “revolución”. Usted, víctima del hambre.

Todos somos oposición: los líderes que proponen no negociar, los que proponen negociar, los que proponen intervenciones… todos los que queremos restaurar la democracia.

Hay que comenzar por revertir este archipiélago que solo favorece al gobierno. Estamos frente a un gobierno que ya no manda sino asusta. Que lo único que comanda es la destrucción nacional y el hambre. Un liderazgo agotado, puro pasado.

La oposición es el futuro si sabemos Unirnos y diseñar una Estrategia que movilice a la población con el objetivo de reimplantar la democracia.

De lo contrario, el 31 de enero del 2026 (saque cuentas) la “revolución” alcanzará el triste record gomecista de permanencia en el poder en Venezuela.

¿Es eso lo que queremos? Pilas y guáramo son nuestras primeras necesidades. 

sábado, 30 de enero de 2021

AUGE Y DECADENCIA DEL 4 DE FEBRERO

Rafael Gallegos    Blog 475 


El 4F y el 23E son dos fechas que han impactado de manera decisiva la trayectoria de Venezuela en las últimas décadas. Cara y contracara de un mismo proceso. Las diferencias son claras. El 23E fue para sacar a un dictador y el 4F un intento de derrocar a un presidente democrático. El 4F fue un fracaso militar y un triunfo político (para ellos), mientras en 23E fue un triunfó militar y también un triunfo político (para los venezolanos). Por encima de todo el 23E se asocia a una singular época de prosperidad y el 4F la a mayor devastación de país de que tengamos memoria. Lamentablemente el Auge del 4F, fue una consecuencia de la Decadencia del 23E.

Ya se acercan los 29 años del 4F. Ha sido un movimiento marcador en los destinos de Venezuela. Como tal, muestra su Auge y Decadencia. Trataremos de analizar las causas de ambas fases. Veamos:

CAUSAS DEL AUGE DEL 4F

-      Decadencia del liderazgo democrático…Las divisiones de AD en los años sesenta excluyeron de ese partido al relevo generacional. La del MIR se llevó a los más jóvenes a vía insurreccional, y la de ARS excluyó del partido buena parte del relevo inmediato.

La izquierda se convirtió en un canto de sirena que llevó generaciones completas a estrellar su destino político y paralelamente el de Venezuela.

La reelección presidencial luego de diez años fue determinante en el debilitamiento del liderazgo. Los expresidentes en lugar de pasar al retiro, como en los regímenes presidencialistas de Estados Unidos, México, Francia y otros países, se mantenían como aspirantes a la silla de Miraflores y opacaban a los relevos naturales. CAP repitió luego de diez años y Caldera luego de quince. El caso de Caldera fue emblemático, formó su relevo y lo defenestró en la hora decisiva. La generación política formada para dirigir esos años no pudo acceder al poder.

Estos factores, aunados al alejamiento de los más talentosos de las organizaciones políticas, a la corrupción y creciente mediocridad en los partidos fundamentales, causó que no hubiera ni lideres ni liderazgo a la hora de enfrentar a Chávez.

 Y peor el rol de los “notables” de las élites intelectuales, mediáticas y económicas, que jugaron a la vía rápida de violentar los procesos democráticos para lograr un atajo al poder o a los beneficios de éste. Completan el panorama la debilidad institucional, la creciente pobreza, y el desprestigio en que cayó la democracia, que pocos querían defender.

La verdad es que Chávez encontró la mesa servida para el Auge de su movimiento.  

 

-      El Mesianismo… Venezuela es una historia continuada de caudillos y mesías cuyo talento digno de dioses “arregla esto”. Así fue con Boves, Páez, Zamora, Gómez… puro “taita” que el pueblo veía como hombres providenciales. Depositaron en ellos sus esperanzas y luego los culparon ferozmente de los fracasos. El endiosamiento al Libertador opaca su obra de ser humano de carne y hueso, que propuso un proyecto continental que nos hemos encargado de publicitar, pero no de comprender y menos practicar.

La República Civil a partir de 1958 fue un intento de superación del mesianismo. Fue teóricamente un avance desde el caudillismo hacia el liderazgo, y hacia el proyecto de país. Sin embargo, la decadencia de los ochenta y noventa se reflejó en debilidad de los mensajes y de los líderes. Así emergió Chávez como el hombre providencial dispuesto a desbaratarlo todo y construir, a su pulso, un nuevo mundo. La reedición del Mesías, que nunca ha dejado de estar sembrado en el subconsciente colectivo.

Ante buena parte del país, los insurgentes de 4F no fueron vistos como unos golpistas que querían acabar con la democracia, sino como unos inocentes muchachones muy simpáticos. Unos nuevos mesías que se les fue la mano y por lo tanto no ameritaban castigo, sino perdón por la “gracia” golpista, que muchos olvidaron, ocasionó más de cien muertos y una fuerte estocada al gobierno y a la democracia.

Los mesías como siempre, resultaron falsos profetas.

-      Un proyecto continental… Pero los facinerosos no eran tan inocentes. Obedecían a un proyecto a largo plazo elaborado por Fidel Castro y otros dirigentes de la insurrección de los sesenta. Ante la derrota que le infringieron los líderes civiles y militares a la guerrilla, estos planificaron penetrar las fuerzas armadas, catequizando y organizando oficiales hasta lograr el poder. Otra vía. En el libro “La Conspiración de los doce golpes”, de Thais Peñalver está descrito en detalle todo el proceso.

Por ello, no es casual el que Fidel Castro (el Lex Luthor latinoamericano) haya recibido en 1994 a un deslumbrado Hugo Chávez en La Habana, con honores de Jefe de Estado.

Todo, a lo chapulín colorado, estaba fríamente calculado. 

-      La ilusión de armonía… Tomamos la frase de Moisés Naim para describir lo que significaron los años de Chávez. En primer lugar, tuvo la suerte (ni de lejos crean el cuento de que él subió los precios del petróleo) de disfrutar por más de ocho años del más largo boom petrolero con los precios alrededor y por encima de cien dólares.  Por ello pudo aplicar sin que el venezolano lo palpara, la destrucción estratégica – desiderátum de la “revolución” – para comerte mejor y permanecer por siempre en el poder, tal como los jefes y panas de la revolución cubana.

Mientras el gobierno destruía a Pdvsa, la CVG, el Guri, las empresas eléctricas y de todos los servicios; mientras pistola al cinto expropiaba haciendas productivas y hasta modelo, mientras con aquello de empresa parada empresa tomada confiscaba industrias para llevarlas a la quiebra… mientras destruía el aparato productivo, el país tenía un buen nivel de vida porque todo se importaba. Hubo un año de 48.000 millones de dólares de importación de bienes y servicios. Hasta llegaron – insólito en los anales de la humanidad - a darnos a los venezolanos hasta tres o cuatro mil dólares para que vajáramos al extranjero. Y todos felices, consumíamos mientras subrepticiamente se desmontaba la economía nacional. Se contrataban obras que se dejaban a medio hacer (como el tren Tinaco – Anaco) , o que no se hacían. Se habla que no pueden justificar la mitad de los ingresos petroleros. Eso se llama hiper corrupción.

Paradójicamente, el venezolano común disfrutó la destrucción de su país, gracias al populismo con que se usaron los recursos de la bonaza petrolera.

 

CAUSAS DE LA DECADENCIA DEL 4F

-      El país desvalijado… Ante tamaña destrucción, cuando bajaron los precios del petróleo se desnudó la “revolución”. Ya no había parque productivo que compensara el bajón de divisas.  El desastre se hizo inocultable. La inflación dio paso a una larga hiperinflación que de paso el gobierno ignora y no asoma ninguna solución mientras los niños y adultos pasan hambre, el ingreso es el más bajo (de lejos) de América, se ha ido de Venezuela la cuarta la cuarta parte de la población, y no hay gasolina en el “país con mayores reservas petroleras del mundo”.

La gente sabe que eso no es culpa del “bloqueo criminal”. Esa excusa ya no les funciona. El rey está desnudo y el pueblo desesperado y hambriento. Es la verdad.

-      Obsolescencia del liderazgo “revolucionario” …El liderazgo, otrora lleno de expectativas con un Chávez joven, simpático, carismático y con los bolsillos llenos de dólares, ha dado paso a una dirección  de corto alcance, envejecida, sin ideas creíbles, sin proyecto de país, sin dinero. Ya no lideran… asustan. Han sustituido las esperanzas por excusas. Tan solo mandan… y a juro.

-      Triquiñuelismo leninismo… Y ante la evidente certeza de que nadie los quiere, el 85% del país no los soporta, las “elecciones” son dignas de un libro de oro de las triquiñuelas autocráticas. Ya es costumbre que antes de los procesos electorales, inhabilitan líderes con oportunidad de acceder a los cargos, imponen reglas y modalidades insólitas como las de la elección de la ANC o la ampliación del número de diputados para la AN del 6D, expropian de su liderazgo a los partidos importantes, encarcelan a dirigentes y amenazan a otros que abandonan el país para no enfrentarse a la “justicia” revolucionaria. Y el árbitro electoral siempre rojito mira para otro lado mientras se jacta de ser el mejor sistema electoral del planeta, dime de que te jactas y te diré de qué adoleces. Por otra parte, el mundo democrático observa y cuestiona este proceder. Y a lo Juan Charrasqueado si pierden arrebatan como el caso Andrés Velásquez, que ganó las elecciones con las actas en la mano y con toda desfachatez no lo reconocieron; o los “protectores”, o las acusaciones de desacato a la AN.

Así logran, milagro estadístico, ganar elección tras elección en un país que no los quiere. La oposición tiene las masas, el gobierno tiene los cargos.

¿QUÉ VIENE LUEGO DE ESTA DECADENCIA?

Ya el país no da. Proyectemos a Venezuela dentro de un año, ¿existirá? Ya estamos desvalijados. ¿Cuál es el próximo estadio? ¿Seremos como pronosticó Uslar Pietri, un caso de la Cruz Roja Internacional?

Es la hora del pensar profundo… de la Unidad, las estrategias, los estadistas. De hacer las cosas de manera diferente para obtener resultados diferentes.

La hora de sobrevivir como país.

Este artículo se publica en Informe 21 y Diario de Caracas. Así como en la revista Petroleum.

 

  

sábado, 23 de enero de 2021

AUGE Y DECADENCIA DEL 23 DE ENERO

 

Rafael Gallegos    Blog 474 


La historia de Venezuela abunda en golpes de estado. Desde los gloriosos independentistas, que por libertar a la patria creyeron que le correspondía gobernarla y armas en mano sacaron al ilustre doctor José María Vargas de la presidencia en 1835; hasta el 4 de febrero de 1992 cuando militares a quienes la democracia había educado y confiado su protección, intentaron derrocar al gobierno constitucional de Carlos Andrés Pérez.

Unos golpes han servido para sustituir autocracias, otros para derrocar gobiernos democráticos, y otros como el 23 de enero, para derrocar dictaduras y reimplantar democracias.

Si el movimiento del 23 de enero de 1958 hubiera sido un “quítate tú para ponerme yo,” o su efecto hubiera sido fugaz, nada hubiera significado más allá de ser otro golpe más. La grandeza de esa fecha consiste en haber dado paso a la fundación de la República Civil, un período que con todos sus defectos es el más próspero que ha vivido Venezuela.  Fue el Auge del movimiento.

Luego vendría un período de Decadencia que dio paso al este ex país (no ex patria, porque la patria está más viva que nunca) en que nos ha convertido esta “revolución” bolivariana.

Veamos las causas de cada etapa.

CAUSAS DEL AUGE  

-      Militares demócratas… Los militares venezolanos se la jugaron por la democracia. Demás está recordar los resultados del Barcelonazo, Porteñazo y Carupanazo, así como la gran victoria contra la guerrilla liderada por Fidel Castro. Por otra parte, el almirante Wolfang Larrazábal fue un demócrata a carta cabal que no sucumbió a fáciles tentaciones de poder. A quienes le calentaban la oreja diciéndole que diera un golpe y se erigiera en dictador les dijo ¿O sea que ustedes me pusieron aquí para que sacara a un dictador,  y quieren que yo me convierta en otro? Y dio una gran lección de civismo al dejar la presidencia de la Junta de Gobierno, cuando se lanzó de candidato presidencial. Ni Larrazábal, ni los militares demócratas han tenido un merecido reconocimiento.

-      Pacto de Punto Fijo… Los tres líderes de los partidos más importantes, Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Jóvito Villalba acordaron el 31 de octubre de 1958 gobernar juntos independientemente de los resultados electorales, con el objetivo de sostener al nuevo gobierno. Ese Pacto fue fundamental para que Betancourt pudiera finalizar su período presidencial.  Los demócratas nunca perdieron la perspectiva. Villalba salió pronto del gobierno; sin embargo, el lema de su campaña presidencial de 1963 fue “Votos sí, balas no”. Siempre estuvo atento a sostener la democracia.

-      Betancourt, estadista y con guáramo… varias intentonas golpistas, guerrilla rural, guerrilla urbana, dos divisiones de su partido AD, una de ellas de jóvenes que se pasaron a la guerrilla. Un grave atentado contra su vida. Sin embargo, su gobierno sobrevivió.   Hombres valientes, civiles a toda prueba, un  Carlos Andrés Pérez dirigiendo la contraofensiva, y militares dispuestos a dar la vida por la democracia. Entre todos contribuyeron al Auge del 23E y a materializar la famosa frase de Rómulo: Ni renuncio, ni me renuncian. Betancourt le entregó a Leoni, que inició la pacificación luego de una gran victoria, que fue consolidada por Caldera.

-      La prosperidad del país… Las cifras económicas y sociales de los gobiernos iniciales de la democracia no tienen parangón con el resto de nuestra historia. Ha sido, con todos los defectos, el período más próspero de Venezuela. De no ser así, poco hubiera durado la democracia.

Sin embargo, el fenómeno no resultó sustentable. Y la conmemoración de la fecha, menos. Recuerdo cómo en los primeros años de democracia los niños festejábamos en los colegios al 23 de enero como una fecha patria. A los pocos años se dejó de celebrar, y luego hasta se despotricó de ella como una manera de criticar a los gobiernos. La realidad fue que no supimos defender lo que teníamos. ¿Qué pasó?

CAUSAS DE LA DECADENCIA

-      Facilismo y “babelismo” … ¿Quién lo duda?, un país petrolero trabaja menos que los demás para lograr su calidad de vida. Los gobiernos tienen dinero para obras de infraestructura, buenos presupuestos y créditos, lujos. Los ciudadanos esperan que el estado les satisfaga sus necesidades. La búsqueda de recursos es más fácil. Por otro lado, la revolución cubana les dijo a los jóvenes que el comunismo era un paraíso, les hizo creer que el cielo estaba cerquita y lo podían tocar con la mano. Para la búsqueda de felicidad del país unos hablaban de comunismo, otros de democracia y algunos de militarismo. Cada uno hablaba su propio idioma y como en la Biblia se derrumbó nuestra Torre de Babel.

-      Efecto Venezuela… ya lo dijo Pérez Alfonzo ante la increíble abundancia de recursos petroleros de los setenta, “A Venezuela le va a suceder como a un indigente que se saque el premio gordo de la lotería, comience a comer siete veces al día y se descompense. El país ante la abundancia de recursos se va a indigestar y este fenómeno será conocido como Efecto Venezuela”. Una versión que, si la juntamos con la llamada Enfermedad Holandesa que afecta a los países dependientes de un recurso, nos puede dar luces de la ruta de la decadencia.

-      Administración de la abundancia con criterio de … abundancia…. Realmente Venezuela no administró bien los ingentes recursos petroleros a partir de 1973. La mala administración de esa increíble abundancia se convirtió en apenas diez años en devaluación, inflación y un camino tortuoso. De paso se aflojaron los resortes morales y se inició una gran corrupción, la pobreza creció significativamente, y por si fuera poco los jóvenes más preparados se alejaron de la política y la dejaron en mentes sin estatura. Hubo logros, ¿quién lo duda?; pero como dicen los marxistas respecto al capitalismo: la prosperidad petrolera traía en su seno el germen de su propia destrucción. Facilismo, estatismo, moneda dura, tabaratismo etc. Ya Carlos Andrés Pérez en el maravilloso libro Memorias Proscritas, habla que a ellos les faltó valor para devaluar, hacer competir la economía, abrir el país a capitales, reducir el gigantismo del estado etc. No se aplicó una visión para un país sustentable. Y a los que criticaban este camino, les dijeron “profetas del desastre”.

-      La incomprensión del Paquete de CAP… Pérez reflexionó acerca de su primer gobierno y quiso enderezar entuertos en el segundo. Buscó mentes calificadas y desarrolló una serie de medidas que denominaron “paquete”. Cuando éste comenzaba a dar resultados sucedió el 4F, y por presión del país comenzó la reversión de las medidas. ¿Qué sucedió?

CAP había dicho aquella frase de ego inflamado: solo Pinochet y yo podemos aplicar un paquete de medidas…  o algo así. Es decir, Pinochet por las armas y él por su liderazgo. Muy confiado, no comunicó al país eficazmente el conjunto de medidas, además no contó con el apoyo de su partido AD, dejó la parte política de las medidas en manos de tecnócratas, surgieron esos “notables” cuya parcial responsabilidad en los hechos no ha sido suficientemente juzgada; y el pueblo, el mismo que y que nunca se equivoca, se enamoró del nuevo flautista de Hamelin que generó el 4F. Pura comedia de las equivocaciones.

-      Mesianismo… Y claro, ante el fracaso que hemos comentado se inició una larga lista de culpables y la búsqueda de un mesías que arreglara todo. Apareció Chávez, simpático, chistoso, verborréico y carismático, diciendo que la culpa era de las cúpulas podridas y echando pestes al puntofijismo. Intelectuales y empresarios pensaron que podían llevar al joven militar golpista a la presidencia y manejarlo para sus intereses; y mucho ciudadano creyó que ese joven iba a arreglar esto. Por supuesto todos se equivocaron.

Funcionó la solución mágica, el inmediatismo, el mesías que invariablemente termina siendo un falso profeta. Nadie recordó aquella frase de Luis Herrera de la democracia perfectible. Puro atajo, y caímos en un lodazal.

Así, producto del 4F surgió el socialismo del siglo XXI. En la próxima entrega analizaremos el Auge y Decadencia del 4F, para conmemorar (ni de lejos celebrar) esa fecha.

Este artículo se publica en Informe 21 y Diario de Caracas. Así como en la revista Petroleum.

sábado, 16 de enero de 2021

2021, ¿MÁS LUZ, O… APAGA LA LUZ?

 

Rafael Gallegos    Blog 473 


El título de esta crónica se refiere a las últimas palabras pronunciadas por dos personajes antagónicos, Goethe y Bin Laden, que reflejan no solo la trayectoria de sus vidas, sino dos modelos muy diferentes para asumirla.

“Luz, más luz”, se dice que la última frase pronunciada por Wolfgang Goethe, el gran autor alemán. Tal vez como expresó alguien en sorna y seguramente con una dosis de realismo, lo que pedía el alemán ya moribundo era que abrieran las cortinas para que entrara más claridad o algo así, porque la verdad es que suena irreal por no decir cursi, fallecer con una proclama en los labios. Sin embargo, la frase va en línea con la vida de Goethe, que fue un maravilloso intento por alumbrar la existencia de sus contemporáneos. Un literato tope de su tiempo. Su inmortal “Fausto” muestra la complejidad y fragilidad del espíritu humano. Nos indica que todo hombre tiene su precio a la hora de sucumbir a las tentaciones, y que, si uno procede de buena fe lo perdona hasta el demonio.

Por otra parte, “apaga la luz” fueron las últimas palabras de Osama Bin Laden. Se las dijo a su esposa cuando oyó en su casa los ruidos anormales que lo llevarían a la muerte. Tal vez fue su última “proclama”. ¿Alguien duda que Bin Laden es por lo menos una buena antítesis de Goethe? 

He ahí dos frases de dos individuos, uno benefactor y otro malhechor de la humanidad, que reflejan la actitud que se puede tener ante la vida:  Más luz… o, Apaga la luz.

Los venezolanos en esta hora tan menguada, la peor de la historia de la república, estamos obligados a definir si apagamos la luz o si bregamos por más luz. Ser o no ser. Luz o no luz.

APAGA LA LUZ

Pocas frases finales pegan tanto con la vida como la de Bin Laden, un hombre que sembró oscuridad y terror. Que dejó al mundo más oscuro que como lo encontró.

Decir “apaga la luz” más que una frase es una actitud y quién lo duda, la favorita del gobierno. Lo apagaron todo. Apagaron a Venezuela. Como si Bin Laden les hubiera dado la orden: “Apaga la luz … de Venezuela”. No voy a repetir la cantaleta que todos padecemos de un país destruido, hambriento, sin moneda, sin ingresos, sin agua… sin luz.

Apagaron la luz en las parlamentarias cuando anularon a los liderazgos de los partidos opositores, nombraron “su” CNE y de manera inconsulta y ampliaron el número de diputados. Así “ganaron” la Asamblea Nacional (tal vez la única luz que había al final del túnel). Ahora Venezuela anda a tientas y ojalá no nos acostumbremos. Como en el “Ensayo sobre la ceguera” del Premio Nobel Saramago, los venezolanos nos fuimos quedando ciegos poco a poco, uno tras otro. Lo bueno de esa novela es que de pronto todos fueron recuperando la vista paulatinamente. Un final feliz.

En esta hora aciaga lo peor que podemos hacer ese 85% de venezolanos que queremos superar este estado de cosas, es apagar la luz e irnos. No me refiero a la diáspora que se lleva a la patria en el corazón, sino a los que independientemente de dónde estén, asumen actitudes negativas y oscuras que no ayudan a recuperar la democracia.  Eso es lo que quiere esta “revolución”, cuyo desiderátum ha sido destruir a Venezuela para comerte mejor. Como en Cuba, Corea del Norte…

LUZ, MÁS LUZ

¿Y cómo pedimos (o mejor, bregamos) más luz? Por supuesto con una actitud personal imitadora de César con aquello de quien no espera vencer está vencido, o de Bolívar en Pativilca cuando enfermo y derrotado al preguntarle que pensaba hacer dijo Triunfar. A pesar de tanta derrota hay que esperar la victoria como la única alternativa. Hay que olvidar que el Libertador perdió batallas por años … hasta que comenzó a ganar. Así es la política.

Ya comenzaremos a ganar.

Pedir más luz significa que los opositores reconozcamos, sin buscar culpables sino soluciones, los errores que hemos cometido y que por eso estamos donde estamos. Y ante estos resultados, replantear a fondo la estrategia para recuperar la democracia. Unidad y Estrategia.

Unidad, ¿hasta cuándo van a seguir separados todos los liderazgos? La suerte de uno es la de todos. Debemos pedir, una vez más a todo el liderazgo conocido, que se siente alrededor de una mesa y no se levante hasta diseñar una estrategia común. Guaidó, Ramos Allup, López, María Corina, Capriles, Ledezma y todos los que quieran de verdad reimplantar la Democracia.

¿Difícil?, Cierto; pero más duro es hacer que la revolución se eternice aplicando exitosamente la fórmula divide y reinarás. ¿Hasta cuándo?

¿O es que vamos a seguir creyendo que Betancourt, Caldera, Villalba y Machado eran gatos del mismo saco?, ¿O que Frei, Lagos, Piñera y Bachelet no tenían diferencias profundas? ¿O Bolívar y Morillo? ¿Nuestra realidad es más dura que la del Viet Nam, que se sentó a negociar en plena guerra?

Entendamos, la Unidad se hace entre diferentes, porque si fuéramos iguales estaríamos en todos en el mismo partido. Es indispensable organizarse alrededor del objetivo común de reimplantar la democracia. 

Al país hay que plantearle estrategias asertivas (ya basta de actitudes hippies que no llevan a ningún lado) en referencia a las elecciones de gobernadores y alcaldes; y en referencia al revocatorio. Hay que discutir lo que se espera de las políticas de Biden con la “revolución”.  ¿Qué hacer, qué hacer, qué hacer? … todos, unidos, en este este 2021. Hay que evitar que el gobierno alcance el triste récord (para los venezolanos) de los 27 años del gomecismo en el poder.

Lo demás, es apagar la luz. Y pensar que algunos hasta se jactarán de hacerlo con su propio con su propio suiche…

Venezuela urge de un liderazgo Unido y Asertivo. Los que no den la talla que se aparten.  

Un liderazgo que sea capaz de alumbrar la esperanza, de movilizar a la ciudadanía y de mostrar un camino.

Luz, más luz.

PD: Este año se cumplen 200 años de Carabobo y 300 de la Universidad Central, por cierto, diseñada para vencer las sombras.  Ojalá celebremos estas fechas más cerca de Goethe que de Bin Laden.  

Feliz 2021.

Esta columna es publicada en diarios Informe 21 y Diario de Caracas, y en la revista Petroleum.

sábado, 28 de noviembre de 2020

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ

    Rafael Gallegos    Blog  472

No se trata de la película de Clark Gable donde el sur de Estados Unidos queda arrasado por la Guerra de Secesión; sino de lo que el viento se ha llevado en la Venezuela socialista. La lista de los daños es gigantesca, muy superior al tamaño de este artículo. Podríamos parodiar y decir Lo que la “revolución” se llevó.

A la rutina – la manera como hacíamos nuestras actividades - los años de “revolución” la han empobrecido, o peor, desaparecido.  Y sin echarle la culpa a Trump, o a Biden, o a Uribe, o a cualquier guacamaya del imperio. 

Por ejemplo, ¿recuerda usted  que hacía los domingos de antes de la “revolución”? Cuando salía a comprar unas diez empanadas para el desayuno de la familia y  tal vez gastaba cincuenta bolívares, algo así como el uno por ciento de su sueldo si usted tenía un regular ingreso de 5.000 bolívares al mes, por cierto nada especial. Ah, y compraba El Nacional (desaparecido), El Nuevo País (desaparecido), o El Universal (acaba de reaparecer sólo los domingos), o 2001 o Ultimas Noticias. Repita esa operación hoy luego de dos décadas de “revolución”: diez empanadas y dos periódicos de los que a duras penas sobreviven, le pueden significar diez o doce millones de bolívares, para no comparar en dinero devaluado podemos afirmar que se trata de unos diez sueldos mínimos y para que esa cantidad represente como otrora el 1% de un sueldo, usted debería ganar por lo menos  mil  millones de bolívares mensuales. Saque cuentas. ¿Usted  gana mil millones de bolívares mensuales? … novecientos  sueldos mínimos solo para desayunar un domingo. ¿Qué tal?

¿Recuerda cuando usted cobraba y hacía presupuesto para ver en qué gastaba los reales? Tantos bolívares  para la hipoteca o tanto para el alquiler, más tanto de mercado, de colegios, cervecitas los viernes, salida a la playa un domingo con los muchachos…. Y usted se quejaba porque la cosa estaba dura. Y hoy, ¿maneja usted presupuesto o simplemente boquea para que su nevera no parezca un concierto en la llanura? Otro arrase de la “revolución”.

Basta recordar a los economistas de la época, decían que de acuerdo a los ingresos, en comida se gastaba entre el 10 o el 50 % del sueldo. Hoy, se sueña con gastar en alimentos un imposible más del 100 % de los ingresos.  El sueldo mínimo ronda un dólar al mes.  Veinte veces por debajo del límite de hambre determinado por la ONU. Hambre a paso de vencedores. ¿Para eso era la “revolución”?

CUENTOS PARA MUCHACHOS INCRÉDULOS

A los pocos muchachos que quedan en este avejentado país (otro logro de la “revolución”) hay que contarles a riesgo de que nos digan embusteros y fantasiosos, que antes de la “revolución” en los bancos había dinero, en las ventas de carros había carros, en los hoteles turísticos había turistas y hasta venía gente de otros países a pasar vacaciones en Venezuela, que en las gasolineras vendían, sin cola, gasolina; que las bombonas de gas estaban llenas de gas, que  cuando usted abría el chorro de agua salía agua (todos los días), que cuando usted apretaba el suiche aparecía la luz, que cuando usted se montaba en un autobús pagaba con sencillo, que con un billete de diez bolívares  ( tal vez la mitad del ingreso mínimo diario) usted compraba dos canillas, un litro de leche, un periódico, se tomaba un cafecito y todavía le daban el vuelto;  que la leña para cocinar era un hobbie y no una necesidad, que todos los años los concesionarios ofrecían carros último modelo en cómodas cuotas y un buen número de venezolanos los podían adquirir, que los venezolanos eran aceptados en todos los países como turistas y hasta los trataban muy complacientemente para que regresaran; que cuando usted iba a votar en elecciones presidenciales, regionales o locales ganaba el que tenía más adeptos y se reconocía al ganador;  que en los periódicos salían unos avisos ofreciendo una cosa que se llamaba empleo, que en Navidad pagaban otra cosa que se llamaba aguinaldo y los padres les compraban regalos del Niño Jesús a los hijos, que Mérida y Margarita eran intransitables en agosto y diciembre; que para año nuevo mucha gente compraba estrenos y no andaba con ropa desgastada como hoy, ni en carros viejos que ya se tornan antiguos y recuerdan a La Habana ( puro comunismo); que el gobierno hacía viviendas populares (Banco Obrero o Inavi)  y las vendía a precios muy módicos no como ahora que las “asignan” y al que se porte mal u opine en contra del gobierno lo sacan; que usted podía ir a un banco y solicitar un préstamo hipotecario, que en los hospitales había razonablemente insumos, médicos y enfermeras que atendían a los pacientes; que había una cosa que se llamaba Seguro Médico que era en bolívares y alcanzaba para una hospitalización. Que Venezuela acogía amorosamente a extranjeros que venían a hacer vida con nosotros, al revés que ahora que deportan a los venezolanos como indeseables en algunos países.

Que los padres, hijos y nietos, la familia, vivían en Venezuela y se veían con regularidad, no como ahora que millones de venezolanos se han tenido que ir del país huyendo del hambre provocada por la “revolución”. Que había unos plásticos que se llamaban tarjetas de crédito y servían para pagar en restoranes, en hoteles, en supermercados, para comprar pasajes aéreos.

La verdad es que no es poco lo que hemos perdido con este socialismo del siglo XXI. Seguramente faltan más cosas por perder que hoy los venezolanos no somos capaces de vislumbrar; pero ya el gobierno lo irá develando con sus nuevas leyes desde la Asamblea Nacional que nacerá el seis de diciembre. Harán sus leyes comunales y otras, tipo antibloqueo y diseñadas para vulnerar la propiedad, las inversiones y (¿más?) libertades. Puro gobierno comunal… comunismo habremus.

Créame que a este paso de sumisión que nos está caracterizando a los venezolanos, la bola de cristal es tan oscura que indica que en el futuro será tan terrible que sentiremos nostalgia del desastre que vivimos hoy. Como Macondo, nos vamos convirtiendo en un pavoroso remolino de polvo y escombros. A este paso nos tocará descubrir como Aureliano Babilonia que las estirpes condenadas a cien años de soledad no tendrán una segunda oportunidad sobre la tierra. Menos mal que a los venezolanos apenas nos han pasado veintidós años.

O sea, nos quedan setenta y ocho años para ponernos las pilas. Para dejar de maltratar por las redes al que piensa diferente, para descubrir quién es el verdadero enemigo, para diseñar estrategias unitarias que nos permitan reimplantar la democracia, para dejar de ser espectadores de este desastre.

Es imperativo un Frente Unitario. ¿Habrá por ahí un líder que haga con el liderazgo opositor venezolano como hizo CAP con los chilenos, cuando en plena y eterna dictadura de Pinochet, invitó a la diversa y cuasi enemiga oposición chilena a Venezuela, los metió a todos en un hotel y no salieron hasta que sacaran humo blanco de  estrategias unitarias para salir del dictador?

Porque mientras no se encierren los líderes políticos opositores más representativos – todos – en un sitio y no salgan de allí sino con una estrategia unitaria, no vamos a restituir la Democracia.  

Que conste… nadie lo va a hacer por nosotros.

Lo que el viento se llevó, sólo lo devuelve un Pacto Unitario. ¡Ya está bueno! Los que no puedan hacer Unidad, que abran paso, que el país se diluye.

Pilas y guáramo son nuestras primeras necesidades.

PD1.-  El 2021 es el Bicentenario de Carabobo. Un año de replanteamientos y si actuamos asertivamente…  de recuperación de la Democracia.

PD2.-  Feliz Navidad y Feliz 2021. Hasta mediados de enero que volveremos con la columna.

Esta columna se publica en los periódicos digitales “Informe 21” y “Diario de Caracas”, y en la revista “Petroleum”.